Estrategia

“La independencia que propugnamos para los pueblos no es una independencia nacional, por lo que ella no debía conducirnos a separar de la gran masa que debe ser la patria grande a ningún pueblo” ARTIGAS - Abril de 1814.
“Los pueblos de la América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos” ARTIGAS - A Simón Bolívar, julio 20 de 1819



3 - Estrategia

3.1. - Nuestra estrategia en el tiempo es la lucha revolucionaria a largo plazo hasta la toma y consolidación del poder por los trabajadores de la ciudad y el campo, liderando un conjunto de fuerzas populares que incluyen a otros sectores y capas sociales.
3.2. - Nuestra estrategia en el espacio será continental, latinoamericana y fundamentalmente regional del Cono Sur. El proceso de liberación de nuestro país está íntimamente ligado al desarrollo revolucionario del área.
3.3. - El Plan del CHE fracasó circunstancialmente, se frustró un intento pero el proyecto de liberación que encabezara el Comandante Guevara sigue vigente, por ser el único camino que el imperialismo deja a los pueblos.
3.4. - La lucha revolucionaria es un proceso integral donde se combinan todos los medios de lucha. Es un proceso de ofensiva estratégica continua, en ascenso constante. La conducción estratégica debe asegurar la ofensiva a través de planes y una correcta elección de cada frente de lucha. Si no hay una continuidad en la ofensiva política no se aprovecha la superioridad moral e ideológica sobre el enemigo. La lucha se gana en enfrentamientos sucesivos, en lo cual cada etapa nueva es superior a la anterior.
3.5. - El enemigo es fuerte, pero no invencible, para derrotarlo hay que proceder por partes sucesivas. Hay que conocer sus partes sensibles y desequilibrarlo.
3.6. - La organización revolucionaria dirige, total, directa y absolutamente la lucha. El trabajo hacia el pueblo es de primera línea. No existe incompatibilidad entre las diferentes forma de lucha. La vía es una sola: la vía revolucionaria hacia la toma del poder. Luego, la formas de lucha, los métodos concretos se van decidiendo a partir de cada situación concreta, sin perder de vista la esencia ofensiva del proceso y el objetivo revolucionario.
3.7. - La vanguardia a la luz de las experiencias en nuestra América Latina es una conducción estratégica compartida y no corresponde asimilarla a un partido, es toda fuerza organizada que levante un proyecto revolucionario, antiimperialista, democrático popular por la liberación nacional y el socialismo. Esta conducción revolucionaria (vanguardia) al elaborar una estrategia revolucionaria definirá correctamente al enemigo inmediato y al enemigo estratégico, formulando una política de alianzas y preparando las condiciones morales y materiales para la victoria.
3.8. - En el camino hacia el poder van apareciendo la necesidad y la posibilidad de adoptar nueva formas de lucha y de combinarlas en manera distinta e inédita. Para ello, la organización debe ser capaz de prever el paso a un nivel superior de lucha y como vanguardia debe encontrarse la manera de conducirlo y dirigirlo. En ese contenido son clave, la madurez ideológica, la preparación teórica y la práctica política de los cuadros.
La lucha revolucionaria es un proceso integral, donde debe ponerse en tensión toda la organización y no solamente una parte de ella. Lo más complejo es adaptar el conjunto de la organización a las nuevas situaciones.
3.9. - Es necesario tener en cuenta una visión a largo alcance. A los reflujos le siguen los flujos, el movimiento de los pueblos y la lucha de clases es constante. Las épocas de revolución no contienen una sola situación revolucionaria que al ser agotada sin éxito signifique la derrota definitiva. Mientras no se supere la crisis estructural, mientras sigan existiendo las causas que están en la base de la crisis, habrá maduración de la situación en un sentido revolucionario, hasta que esas causas no sean eliminadas, incluso pueden llegar a darse varias revoluciones, si éstas no triunfaran o no llegaran a consolidarse.
No puede madurar una crisis revolucionaria y no puede definirse en una revolución si la vanguardia no está preparada, si no se supo preparar las condiciones subjetivas (organizarse y acumular fuerzas en sentido global) y no se supo aprovechar las condiciones objetivas existentes.
3.10. - La vanguardia en la dirección de la lucha de clases debe ser consciente de la limitación del movimiento espontáneo (estallidos populares). El vapor más potente (movilizaciones) se desperdicia si no existe el pistón (vanguardia organizada) que regule y comprima el vapor en el momento decisivo. La relación de la vanguardia con el pueblo se construye en un plano de aprendizaje mutuo y se parte del desarrollo histórico del nivel de conciencia de las masas. Es difícil que los pueblos accedan directamente al conocimiento de enfrentamiento de la lucha de clases de nivel nacional e internacional. Hay un conocimiento del pueblo por la explotación diaria a la cual se ve sometido y hay otro conocimiento indirecto donde el explotado se capacita en una tarea y juega un papel protagónico la vanguardia. En este aprendizaje mutuo se debe fundir el luchador popular, el trabajador destacado en sus luchas con el intelectual revolucionario, todo en el marco de la lucha directa, real, permanente e inmediata, resultado de una práctica concreta de enfrentamientos con la clase dominante.
3.11. - La estrategia revolucionaria implica tener en la mira el gobierno y el poder. En procesos democráticos burgueses ambos objetivos deben incluirse teniendo en cuenta que desde el punto de vista estratégico todo cambio real sin el poder es ilusorio, pero que desde un punto de vista táctico la participación en las instituciones de gobierno (estado) es para el desarrollo de un poder popular.
3.12. - La estrategia incluye un doble carácter en la lucha de clases: la liberación nacional (que lleva en su seno un alto contenido democrático popular) y el socialismo. El carácter de esta estrategia que se refleja en el programa, establecerá reivindicaciones inmediatas (programa mínimo) y otro finalista. El carácter democrático popular tiene particular interés en esta coyuntura histórica dado que se ha generado una revalorización de la democracia por parte del imperialismo y las oligarquías - democracia burguesa tutelada, recortada, dictadura disfrazada - que incluye una estrategia reaccionaria contra el movimiento popular de guerra interna de baja intensidad en defensa de la seguridad nacional e interior (Planes Santa Fe, guerra al “terrorismo”, guerra preventiva, etc). La lucha es por una democracia obrero popular, una democracia integral, la cual no se puede concebir sin cambios económicos sociales profundos, sin la defensa de la soberanía popular, nacional o la autodeterminación de los pueblos.
3.13. - La estrategia avanza en el desarrollo de una línea de acción común en una situación concreta, que es el resultado del análisis profundo de la correlación de fuerzas, aventando la posible confusión de deseos con realidades. No hay que confundir nuestro estado de ánimo con el estado de ánimo de las masas. Asegurarse de que ellas entienden el mensaje. Aprender a ser objetivos en el análisis de la información, así como aprender a escuchar y transmitir fielmente. Conocer las motivaciones por las que se mueven las masas y en el contexto en el que se desenvuelven y a partir de esa situación, plantear esas movilizaciones y el desarrollo de su conciencia. Tener en cuenta que hay movilizaciones de masas activas que pueden demostrar gran adhesión, pero después están las masas pasivas, ese sector de pueblo silencioso, que opera políticamente cada tantos años en el plano electoral. Es clave pulsar el estado de ánimo y sentir de las masas.
3.14. - La vanguardia no puede separarse de la caracterización de la sociedad, por lo tanto su composición incluye a los sectores más lúcidos y avanzados. El sujeto social de la vanguardia en nuestro país, incluye a los trabajadores de la ciudad y el campo, a los semi-ocupados, subocupados y trabajadores marginales, a las capas medias, al movimiento estudiantil, a los cristianos revolucionarios, al movimiento barrial, a los militares progresistas, a la activa participación de la mujer y a la pequeña burguesía.
3.15. - La vanguardia será plural, compartida y hacia una dirección unificada. Quien quiera jalonar por sí solo el proceso revolucionario lo atrasará, como quien sume siglas en un voluntarismo estéril. La unidad será forjada en el tránsito de la lucha misma.
3.16. - La organización de la vanguardia será un instrumento de la lucha y no un objetivo. Los principios organizativos deben aplicarse de acuerdo al nivel de las luchas populares. No corresponde crear estructuras y direcciones cuando no se dispone de una real fuerza organizada.
3.17. - La vanguardia se regirá por una dirección central y el ejercicio democrático en los distintos niveles. Sumisión de la minoría a la mayoría, pero con pleno respeto a las minorías. Revocación de mandatos, crítica y autocrítica, rotación de responsabilidades, dirección colectiva y responsabilidad personal, autonomía de las conducciones intermedias, disciplina consciente y debate dentro de la organización revolucionaria.
3.18. - La vanguardia organizada deberá implantar una línea política respaldada por las masas. Lo central no es que la organización sea grande o pequeña, lo que interesa es que conduzca mayorías. Es preciso detectar los sectores sociales potencialmente revolucionarios y articularlos con la vanguardia organizada. Disponer de una estructura flexible capaz de adaptarse a períodos diferentes y a nuevas situaciones.
3.19. - Al construirse la vanguardia en la lucha, el proceso de la construcción se hará por etapas. En la primera etapa se generan los núcleos, partidos u organizaciones revolucionarias. Etapa donde se crea la estrategia revolucionaria y una organicidad para llevarla adelante. La segunda etapa es donde la vanguardia capta los sectores más combativos y más avanzados. La tercera etapa es el pasaje de la conducción de masas radicalizadas a las más amplias. Esta dirección de trabajo no es lineal, en épocas de calma las amplias masas son apáticas, dominadas por la situación vigente. Solamente en crisis, cuando la clase dominante se agrieta y se hace difícil mantener su hegemonía es cuando grandes sectores populares se interesan en la política y es cuando la práctica de conducir de la vanguardia se pone a prueba.
3.20. - La lucha revolucionaria debe sustentarse en el principio de apoyo en las propias fuerzas y en la solidaridad internacionalista militante. La solidaridad revolucionaria de otros pueblos, gobiernos y organizaciones estarán en el marco de una solidaridad y generosidad sin condiciones mutuas.
3.21. - Para la victoria es preciso forjar un Frente Artiguista de Liberación Nacional, que agrupará al conjunto de las organizaciones revolucionarias dispuestas a transitar por todos los medios de lucha para la conquista por parte de los trabajadores del poder político del estado. Se trata de una denominación preliminar.
3.22. - Será necesario forjar un Frente Popular Democrático revolucionario en un marco político más amplio, llamado a agrupar al conjunto de las fuerzas políticas antiimperialistas, que servirán de base de sustentación política de las masas y de apoyo moral- material al Frente Artiguista de Liberación nacional.
3.23. - Es necesario forjar un Frente de Liberación Regional y Latinoamericano. Tomar contacto con las organizaciones revolucionarias que se están organizando y luchando. Nuestra tarea es, encontrarnos primero, luego apuntar a la coordinación y finalmente transitar hacia la consolidación de un Frente de Liberación de la Patria Grande.
3.24. - Nuestra revolución está inserta en la época de la Revolución Socialista Mundial, cuyas fuerzas motrices son los trabajadores y los movimientos de liberación antiimperialistas. Se vive, dentro de la época de la lucha por el Socialismo, en una etapa de reflujo de las fuerzas populares. De la bipolaridad se ha pasado a una etapa hegemónica del imperialismo estrechamente emparentado con la socialdemocracia. El avance de las fuerzas revolucionarias en el continente y en nuestro país, está marcado por una etapa de reflujo de nivel mundial, el desarrollo de la lucha revolucionaria adolecerá de marchas y contramarchas y exigirá, durante largos años, de una entrega y consecuencia revolucionaria sostenida y sacrificada.
3.25. - Las diferentes alternativas neoliberales (Justicialismo de Menen en Argentina, Fujimorismo en Perú, Banzer y Sánchez de Losada en Bolivia, Collor de Melo en Brasil, etc.) y socialdemocráticas(Aprismo de Alan García en el Perú, el MIR de Paz Zamora en Bolivia, Alfonsín y De la Rúa del Radicalismo y el Frepaso en Argentina, Acción Democrática de Andrés Pérez en Venezuela, el régimen de Rodrigo Borja en Ecuador, Cardozo y el PT de Lula en Brasil, etc.) solamente generan situaciones revolucionarias objetivas (estallidos populares). Sus reformas están signadas por el fracaso. Intentan, en los límites del capitalismo, encontrar soluciones que vendrán únicamente con la implantación del socialismo. No hay un tercer camino, el reformismo burgués o el reformismo dentro del movimiento obrero, no son una etapa necesaria de falsa expectativa a recorrer por los pueblos.
3.26. - El reformismo es una corriente política dominante dentro del FA. Es una estrategia reformista que apunta al gobierno y no al poder. No cuestiona el poder de las FFAA burguesas, reduciendo la lucha a la conciliación de clases, a la negociación, a las mayorías electorales y a las reglas de juego de la democracia burguesa. Desactiva y desalienta la lucha popular y caracteriza de provocación toda lucha clasista revolucionaria.
3.27. - Dentro del FA, existe un espacio formado por organizaciones potencialmente revolucionarias en su base, de programa radical y desviaciones reformistas en su dirección, pero que configuran las fuerzas políticas más afines desde un punto de vista revolucionario y que corresponde un trabajo político de coordinación. Las diferencias ideológicas, políticas y metodológicas se irán dirimiendo en la práctica, en coordinaciones efectivas.
El reformismo imperará en un largo plazo y las luchas por un espacio clasista se profundizarán, y de esas luchas y de la coordinación y alianza con esos sectores potencialmente revolucionarios debe surgir un nuevo frente revolucionario de masas.

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