Principios y Objetivos - MRO


1 - PRINCIPIOS Y OBJETIVOS
UNA HISTORIA Y UN PRESENTE DE LUCHAS POR UNA DEMOCRACIA POPULAR, POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y EL SOCIALISMO

Nuestro Movimiento está constituido por un conjunto de mujeres y hombres inspirados en el ideario de la gesta artiguista, dispuestos a entregar lo mejor de sí en el camino de la liberación nacional y social de nuestro pueblo.
Nos definimos como una organización antiimperialista, antioligárquica y anticapitalista, orientada por la ideología de los trabajadores (materialismo dialéctico e histórico), interpretado no como un dogma sino como una guía para la acción. Para nosotros “NO EXISTEN PAÍSES GUÍAS NI PARTIDOS GUÍAS NI HOMBRES GUÍAS, EXISTEN IDEAS GUÍAS”. Esta definición ideológica y programática nos ubica en el camino de la revolución social.
“El socialismo desde que se ha convertido en una ciencia exige que se le considere una ciencia, es decir, que se le estudie”. “Estudiar el materialismo dialéctico, no se trata solamente de adoctrinar, de inculcar algo porque sí, a la gente, sino se trata de enseñar a pensar, de enseñar a analizar”. Carlos Marx
El materialismo dialéctico no es una doctrina muerta, no es un catecismo, no es un esquema que llega y se le pone, como un chaleco a cualquier problema, no se trata de uniformes aplicables a cualquier talle, sino que es un método, es una guía, es un instrumento que debe utilizarlo el revolucionario para las soluciones de los problemas. Es una doctrina viva, que al individuo lo capacita, lo prepara y lo lleva a resolver los problemas. Asimilar conocimientos y no aplicarlos lleva a fosilizar los cerebros, a convertirlos en cerebros muertos y los cerebros tienen que ser vivos para aplicar fórmulas vivas a cada problema concreto.
El estudio sistemático del materialismo dialéctico permite dotarse de un instrumento científico indispensable para realizar con éxito la formación del militante y los trabajadores en general, desarrollar exitosamente la lucha ideológica y política, profundizar la conciencia revolucionaria del pueblo y combatir adecuadamente a nuestros enemigos.
Estas ideas guías son enriquecidas por la práctica política revolucionaria de los pueblos y por la experiencia de los revolucionarios y en particular por los latinoamericanos (Artigas, Bolívar, Morazán, Solano López, Martí, Zapata, Sandino, Farabundo Martí, Mariátegui, “Che” Guevara, Marighela, Santucho, Enríquez, Sendic, etc.) sintetizado todo en la doctrina política del NACIONALISMO POPULAR REVOLUCIONARIO LATINOAMERICANO.

NACIONALISMO
La nación nace en un determinado nivel del desarrollo de la lucha de clases de la humanidad y le corresponde a la burguesía impulsar la creación de mercados nacionales para desarrollar la producción, frente a las trabas del feudalismo.
La burguesía se erigió en la dirección política de las naciones e impuso su poderío económico, su política, sus mecanismos de opresión sobre los trabajadores, sus valores, su visión de la historia y su cultura.
En su sentido mas amplio, la nación expresa los vínculos materiales y espirituales establecidos a través del tiempo de quienes viven en una región, esos vínculos materiales y espirituales se basan en la forma de producir sus riquezas materiales, su historia común, su idioma, sus creencias y sus costumbres. Un sistema de valores, que integran una comunidad.
Y esa Nación, que se expresa también por el desarrollo del Estado, en la actual época histórica tiene contenidos diferentes, de acuerdo a que esa Nación esté en manos de la burguesía o de los trabajadores.
El nacionalismo ya no toma importancia por su denominación sino por su contenido de clase. El nacionalismo burgués tendrá un carácter de explotación y opresión de las mayorías populares y el nacionalismo revolucionario tendrá un carácter de liberación nacional y social protagonizado por las mayorías populares.
El nacionalismo popular revolucionario es para recuperar la nación para las clases populares, expresa la conciencia nacional de las mayorías para darle sentido unificado a sus luchas, por la liberación nacional contra el imperialismo y contra la burguesía cómplice de cada país, es la continuación del proceso artiguista traicionado, y que se consolidará en la expresión histórica de los trabajadores: el socialismo.

POPULAR
El protagonista del proceso de liberación nacional y social es el Pueblo. De ahí, el carácter popular del nacionalismo revolucionario. Y quienes conforman el pueblo, lo que se denomina el sujeto social de los cambios revolucionarios son, para nuestro Movimiento: los trabajadores de la ciudad y el campo, los desocupados, los semiocupados, subocupados y trabajadores marginales, las capas medias, al movimiento estudiantil, los creyentes revolucionarios, el movimiento barrial, la activa participación de la mujer, los ex policías y ex militares que se pasen a la filas del pueblo; y la pequeña burguesía.
Lo popular sustentado en la lucha de clases rechaza la concepción del pacto social, las alianzas de clases o concertaciones entre el capital y el trabajo como estrategia para lograr cambios estructurales.
Las clase trabajadora y demás sectores populares son la base de la nación, son los generadores de la riqueza; la clase burguesa es parásita y por lo tanto prescindible.
El carácter popular conlleva lo democrático en su seno, la participación de las mayorías como protagonistas de un cambio revolucionario solo es posible en el marco de la libertad, de la participación y decisión de esas mayorías.
La democracia popular, la democracia obrera consiste en la democratización de la economía, de la política y de la sociedad. Los recursos naturales y las empresas pasan a ser propiedad social, de los trabajadores y demás sectores del pueblo. La política la deciden los sectores populares. La sociedad se basa en relaciones de solidaridad, equidad y justicia social.

REVOLUCIONARIO.
El nacionalismo popular toma sentido revolucionario cuando la lucha popular asume la construcción de la nueva sociedad: el socialismo. La profundas transformaciones económicas, políticas y sociales necesarias son inviables bajo el sistema de explotación capitalista.
Este rescate de la nación en mano de los sectores populares organizados, en la medida que es antiimperialista y es anticapitalista, abre el cauce hacia el socialismo. Una etapa preparatoria ininterrumpida de liberación nacional hacia el socialismo, con grandes reformas y nacionalizaciones de los resortes fundamentales de la economía, se consolida en el marco de la propuesta socialista. La socialización transitará por caminos de nacionalizaciones, estatizaciones y autogestión de los trabajadores y demás sectores populares.
“Humanizar el capitalismo y limar sus aristas mas crueles y agresivas”, es un sueño reformista que la historia de la lucha de clases ha enterrado en el basurero de la historia como llegada al socialismo. La sociedad de clases sigue teniendo a la ganancia como centro de las relaciones entre las personas y en función de mantener y legitimar la explotación los reformistas han sido ruedas auxiliares para impulsar la marcha del capitalismo y reciclarlo.

LATINOAMERICANO

La gesta emancipadora fue abortada por las presiones del imperialismo británico en el siglo XIX, provocando la fragmentación y proliferación de pequeñas “naciones” o mejor dicho países. La Patria Grande, imagen de una estructura política de los luchadores de la independencia como salida del dominio español es hoy mas vigente que nunca.
El desarrollo del capitalismo lo ha llevado a la etapa globalizadora, es decir de una agresiva integración mundial de mercados, por lo tanto, es preciso la lucha por la liberación nacional y social en lo económico, social y político con una integración latinoamericana, pues se dispone de recursos, población, una historia y cultura comunes y un mismo idioma.
El nacionalismo popular revolucionario latinoamericano identificado con la conciencia de clase obrera, se proyecta desde un punto de vista humano en el internacionalismo proletario. Para la burguesía lo individual se opone a lo social en todo lo que ataque la propiedad privada; ni la burguesía imperialista, ni la burguesía nacional de los países dependientes toman carácter internacionalista, lo demuestran las guerras interimperialistas (1ª y ª guerras mundiales); las guerras de los imperios contra los procesos liderados por burguesía nacionales del tercer mundo y las guerras entre los propios gobiernos burgueses del tercer mundo.
Para los revolucionarios lo nacional es una condición necesaria para potenciar lo internacional del socialismo.
La base de todo auténtico internacionalismo es la lucha real y efectiva contra el sistema burgués-imperialista en el propio país. -si bien la liberación nacional y social se consolida a nivel mundial se va arribando de revolución en revolución; existe entonces una ligazón interrelacionada entre las revoluciones nacionales y la revolución mundial. En el mundo colonial y semicolonial las luchas asumen un carácter antiimperialista. La lucha de liberación nacional y social toma un carácter anticapitalista,por lo tanto es una lucha también contra las burguesías subordinadas e incapaces de un proyecto propio.
Por lo analizado, el objetivo de nuestra lucha junto al pueblo es POR UNA DEMOCRACIA POPULAR, POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y EL SOCIALISMO.
Los lineamientos programáticos están orientados por los principios de eliminación de la explotación del hombre por el hombre, estatización y socialización de los medios de producción y la mas amplia participación de los trabajadores junto al pueblo en la gestión y control de los organismos de administración.
Nuestra estructura organizativa está basada en los principios que la clase trabajadora se ha dotado para sus luchas sindicales y políticas: el centralismo democrático, la discusión colectiva y la responsabilidad personal, la crítica y la autocrítica, el aporte personal y el intelectual colectivo y la permanencia temporal en un cargo y la rotación en los mismos.
El centralismo democrático garantiza la discusión política en todos los niveles en la búsqueda de la participación democrática en la construcción de la línea política y la unidad de acción con decisiones tomadas por la mayoría, respetando las posiciones minoritarias.
La discusión colectiva basada en la formación e información de los militantes garantiza la toma de decisiones con espíritu crítico y la responsabilidad personal permite la rendición de cuentas por las tareas encomendadas.
La crítica y la autocrítica perfecciona el funcionamiento general del Movimiento, pues la acción política es un conjunto de aciertos y errores, y los errores, tanto en la conducta militante como en los planes políticos, los corrige un correcto funcionamiento del control colectivo sobre las actitudes y los planes.
El aporte individual y el intelectual colectivo se basa en la utilización del desarrollo desigual de las experiencias y niveles de conciencia dentro de la militancia, donde los trabajos ideológicos de un militante están sometidos a la aprobación colectiva y la consolidación del movimiento se basa en la formación de equipos para superar la etapa de las individualidades.
La permanencia temporal en un cargo y la rotación de responsabilidades responde a la necesidad de combatir las desviaciones burocráticas, tan nefastas en los procesos revolucionarios, con direcciones enquistadas por largos períodos.

SENTIDO POLÍTICO DE NUESTRA DENOMINACION
El Movimiento Revolucionario Oriental es:
Movimiento porque no se ve a sí mismo como el Partido de la Revolución, ni se autoproclama como el único representante de los intereses de la misma. Por el contrario, nuestra vocación revolucionaria nos impone transitar por caminos de la Unidad y la Lucha y todos nuestros esfuerzos apuntan al objetivo estratégico de la unificación de los revolucionarios hacia un Frente Revolucionario por el Socialismo.
A ese objetivo, verteremos nuestro movimiento como un grupo más de los que forjarán el “Partido de la Revolución”.
Revolucionario porque preconiza la conquista del poder por los trabajadores como paso conducente a la construcción de una sociedad socialista y participativa, en la que el pueblo sea protagonista y dueño de su destino y donde no existan explotados ni explotadores.
Oriental porque está inspirado en el Artiguismo, que ve en la Banda Oriental, una parte integrante de la Patria Grande Latinoamericana. Para nosotros la Patria es Latinoamérica, de la cual nuestro país forma parte inseparable e indivisible.

PRINCIPIOS POLÍTICOS FUNDAMENTALES
Los dos principios que desde el comienzo mismo dirigieron nuestro accionar político fueron los de la Lucha y la Unidad.
Fieles a la concepción dialéctica hemos asumido a la Lucha como absoluta y fundamental y la Unidad como un paso relativo, hemos entendido que la lucha garantiza la verdadera unidad.
La Lucha de Clases es la esencia del desarrollo histórico.
La lucha POR UNA DEMOCRACIA POPULAR es contra la democracia burguesa, que es una dictadura burguesa disfrazada y que se saca el disfraz con golpes terroristas de estado cada vez que sus intereses son amenazados por la lucha popular.
La lucha por la LIBERACIÓN NACIONAL Y EL SOCIALISMO es contra el imperialismo y la gran burguesía emparentada y cómplice. Dado que la burguesía nacional ligada al mercado interno es anémica e impotente de conducir un proceso antiimperialista, y por lo tanto, le corresponde a la clase trabajadora con los demás sectores populares asumir la defensa de la soberanía y el patrimonio nacional en una etapa ininterrumpida hacia el socialismo.
“Revolución socialista o caricatura de la Revolución”- Che -
Todas estas contradicciones, ANTAGÓNICAS E IRRECONCILIABLES, históricamente se han resuelto mediante la violencia.
Nuestro Movimiento ha preconizado la validez de todos los métodos de lucha para defender los derechos del pueblo y para hacer posible la toma del poder político por los trabajadores.
Esta lucha debe comprender un rico y variado aspecto de tareas que abarca desde la mas simple hasta la mas compleja, teniéndose siempre presente como ideas centrales:
- el protagonismo directo de las masas, según el principio de que “ la liberación de los oprimidos será obra de los oprimidos mismos” y no de organizaciones que pretendan sustituirlos.
- el servir al desarrollo de las organizaciones que se dé el pueblo, según el principio de que “las ideas correctas están en el seno del pueblo” y se abren paso en lucha contra las ideas incorrectas de influencia burguesa.
- considerar al Movimiento como un medio para fines revolucionarios y no como un fin en sí mismo.

LA UNIDAD FRUTO DE LA LUCHA POR EL PROGRAMA HISTORICO DE LOS TRABAJADORES
La unidad es un principio insoslayable de la actuación política revolucionaria, nace desde concepciones artiguistas “Unión caros compatriotas y estad seguros de la victoria…” (De la Primera Proclama de Artigas, abril de 1811) y se desarrolla como valor intrínseco de la clase trabajadora sintetizado en la última frase del Manifiesto Comunista de “Proletarios de todos los países, unios”
La unidad, como factor de potenciar las luchas, toma sentido cuando éstas se orientan hacia metas y objetivos revolucionarios.
El programa histórico de los trabajadores de: expropiación del latifundio con reforma y revolución agraria, nacionalización de la banca y el comercio exterior, nacionalización de las áreas estratégicas del país, desconocimiento de pactos y acuerdos impuestos por el imperialismo, moratoria en la década del 60 y por el no pago de la deuda externa desde la década del 80 en adelante, ruptura con el FMI, salarios y jubilaciones ligados a la canasta familiar, política de pleno empleo, reforma urbana con planes de viviendas populares, socialización de los medios de producción en manos imperialistas y de la gran burguesía, programas de apoyo y desarrollo al pequeño y mediano productor, industrial y comercial, etc.; estos puntos programáticos se encuentran desarrollados en el Documento “Programa de Soluciones Populares” - cuadernillo 4; y fueron la base de una trayectoria de coherencia en la conformación de la unidad de las organizaciones de izquierda sin exclusiones.

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google