Juventud Guevarista - Principios y Objetivos


JUVENTUD GUEVARISTA - PRINCIPIOS Y OBJETIVOS

1. PRESENTACION
La Juventud Guevarista es la organización juvenil del Movimiento Revolucionario Oriental. Es autónoma respecto del Movimiento en su funcionamiento y organización y a la vez supedita su accionar a los principios y al programa de éste. Está compuesta por jóvenes donde se encuentran trabajadores manuales e intelectuales, estudiantes, deportistas, artistas, sin distinción de etnia, sexo, etcétera.
Nuestra Juventud es un conjunto de jóvenes que se encuentran unidos por un proyecto político que busca la transformación revolucionaria de las bases económicas, sociales y políticas de la sociedad, por pensar que en ellas radica el sustento de la sociedad misma. Esto no es una utopía, sino que es una necesidad histórica, por que las condiciones de vida de todas las personas no están determinadas de forma antojadiza, sino que tienen su origen en la relación entre el sujeto social y el propio sistema socioeconómico, relación cuyo estudio científico nos permite comprender el desarrollo histórico y, con ello, llevar a cabo la transformación del mundo en un mundo mejor, basados en las ideas y las prácticas artiguistas y guevaristas, dispuestos a entregar lo mejor de nosotros en el camino de la liberación nacional y social de nuestro pueblo.
Es una organización orientada en la continua preparación ideológica, política y cultural de los jóvenes para la Revolución Socialista, así como la formación integral y multifacética de las nuevas generaciones, por lo que nuestras actividades están dirigidas a toda la población joven del país.

2. IDEOLOGIA
Nuestra organización basa su teoría y practica en el materialismo histórico y dialéctico y el socialismo científico, teniendo como principios la lucha antiimperialista, antioligárquica y anticapitalista, contra la explotación de la clase trabajadora y sectores populares, contra el fascismo, el sexismo, la xenofobia, la homofobia, por la preservación de la naturaleza, así como el derecho de autodeterminación de los pueblos, y el internacionalismo proletario.
La ideología que sustenta todo el pensamiento y el actuar de la JG es el Marxismo, es decir, las ideas del socialismo científico desarrolladas por Marx, Engels, Lenin y los aportes del ‘Che’ Guevara, de los movimientos de liberación y de los procesos revolucionarios que han contribuido al progreso de la humanidad. Interpretamos la ideología de los trabajadores (materialismo dialéctico e histórico), no como un dogma, sino como una guía para la acción, siguiendo la lucha antidogmática encarnada por Ernesto Guevara.
Entendemos al materialismo dialéctico como una doctrina viva, no es un catecismo sino que es una guía, es un instrumento que capacita y prepara al individuo revolucionario para las soluciones de los problemas.
El marxismo es una ciencia y como tal exige que se le estudie. “Estudiar el materialismo dialéctico, no se trata solamente de adoctrinar, de inculcar algo porque sí a la gente, sino que se trata de enseñar a pensar, de enseñar a analizar” Carlos Marx.
El estudio sistemático del materialismo dialéctico permite dotarse de un instrumento científico indispensable para realizar con éxito la formación de los jóvenes militantes revolucionarios, desarrollar exitosamente la lucha ideológica y política, profundizar la conciencia revolucionaria del pueblo y combatir adecuadamente a nuestros enemigos.
Creemos que debemos ocupar nuestro papel en la historia, de luchar en contra de la supremacía que el poder económico, monopolios, oligopolios, grandes empresas, bancos, multinacionales, etc. ejercen sobre el conjunto de la humanidad. Debemos luchar por la Revolución hacia una Democracia Popular, por la Liberación Nacional y el Socialismo.

3. LINEAMIENTOS PROGRAMATICOS FUNDAMENTALES
Los lineamientos programáticos están orientados por los principios de eliminación de la explotación del hombre por el hombre, estatización y socialización de los medios de producción y la más amplia participación de los jóvenes junto a los trabajadores y el pueblo en la gestión y control de los organismos de administración.

4. PRINCIPIOS ORGANIZATIVOS
Nuestros principios organizativos están basados en los principios que la clase trabajadora se ha dado para sus luchas sindicales y políticas: centralismo democrático, crítica y autocrítica, dirección colectiva y responsabilidad personal, aporte individual e intelectual colectivo, y permanencia temporal en los cargos y rotación en los mismos.
El centralismo democrático reside en una dirección centralizada y en la discusión de la línea política en todos los niveles organizativos, respetando las posiciones minoritarias. Es decir, es una organización centralizada y democrática a la vez. El centralismo está reflejado en que posee dirección única, estatutos únicos y programa único. Se basa en la unidad de acción. La democracia se manifiesta en la libertad de discusión, en la posibilidad de elegir y ser elegido para cualquier cargo y en la constante crítica y autocrítica de todo el accionar de quién sea. El fundamento del centralismo lo encontramos en la necesidad de luchar ordenados contra el sistema y todo su aparato. Contra la gigantesca máquina de dominación debemos golpear juntos como un sólo puño.
La autocrítica y crítica refiere en que los organismos superiores tienen el deber de rendir cuenta de sus acciones y los organismos inferiores tienen el derecho de exigirlo. La autocrítica y crítica deben ser aplicadas para la evaluación de organismos, tareas y militantes, es fundamental para desarrollar un trabajo eficiente para librar de errores las actividades, para fortalecer la disciplina y ser más exigentes con nosotros mismos, para educar a los militantes y facilitar el proceso de revocación.
La dirección colectiva y responsabilidad personal porque si bien el rol de los dirigentes políticos es importante, esta importancia es a la vez relativa y debe estar subordinada a las estructuras colectivas. Una dirección colectiva evita el desarrollo del individualismo. El desarrollo de la discusión colectiva en un plano de iguales hace crecer el análisis y la síntesis, y en la medida que una dirección crece politicamente en conjunto, comienza la disminución del ejercicio del centralismo y crece el acuerdo democrático. La posibilidad de discutir y tomar acuerdos colectivamente implica designar responsables de las tareas; se rinde cuentas individualmente.
El aporte individual e intelectual colectivo se basa en el desarrollo desigual de las experiencias y niveles de conciencia de los militantes, donde los aportes ideológicos de un militante están sujetos al enriquecimiento y a la aprobación colectiva. Este principio garantiza el debate político y la síntesis de pensamiento colectivo.
La permanencia temporal en un cargo y la rotación de responsabilidades responde a la necesidad de combatir las desviaciones burocráticas, tan nefastas en los procesos revolucionarios, con direcciones enquistadas por largos períodos.

5. ESCUELA DE JOVENES REVOLUCIONARIOS
El marxismo le enseña a la juventud a analizar críticamente la realidad, ya que la educación en el sistema capitalista obliga a almacenar una masa de conocimientos inútiles, superfluos, muertos, que atiborran la cabeza y transforman a la generación joven en un ejército de funcionarios cortados todos por el mismo patrón.
Nuestra misión es trabajar en la formación integral desde el punto de vista revolucionario de todos aquellos quiénes integran nuestras filas. La actitud revolucionaria de la juventud se caracteriza principalmente por asimilar las herramientas teóricas y prácticas para la lucha. De esta manera no busca el saber por el saber, sino que en él encuentra las causas de los fenómenos y la postura que ha de tener frente a estos. La JG, entonces, tiene un pilar de aprendizaje: el Marxismo. Las juventudes revolucionarias deben, en primer lugar, introducirse en el conocimiento de materias básicas para la comprensión y la transformación revolucionaria de la realidad: la filosofía del materialismo dialéctico y el materialismo histórico, la economía política del capitalismo y la sociedad socialista. La formación es sólo una parte de la integridad del joven revolucionario: es primordial el desarrollo de una ética y moral revolucionaria. La JG no está conformada por conocedores del mundo, sino por jóvenes con el corazón y las manos dispuestas en actitud revolucionaria: espíritu de camaradería, servicio y esfuerzo. Para que la formación no sea dogmática, es imprescindible la reflexión, el diálogo, la crítica, el ir renovando constantemente el conocimiento y, esencialmente, aprendiendo de la constante praxis humana. La Juventud Guevarista no se conforma con la contemplación pasiva de la realidad, sino que apunta a la práctica transformadora revolucionaria.

6. ACTIVIDAD EN LAS MASAS
La JG para su accionar político parte por la consideración fundamental de que las revoluciones no las hacen individualidades ni organizaciones aisladas, sino que son productos de grandes movimientos de masas, movimientos que se identifican con aspiraciones concretas. Es así como por muy carismático, sagaz y capacitado sea un gran personaje o un líder, éste es sólo el individuo que cristaliza un sueño colectivo. No existe ningún cambio político e histórico fundamental que no haya sido protagonizado por pueblos movilizados. Entre los grandes pensadores, protagonistas y la participación popular hay una relación dialéctica muy estrecha.
La política de la JG tiene por destinatario principal a los jóvenes, impulsando el movimiento desde los Centros Estudiantiles, Federaciones de Estudiantes, Juntas de Vecinos, Sindicatos, y en las más diversas y variadas organizaciones sociales, culturales y juveniles.

7. PRINCIPIOS POLITICOS FUNDAMENTALES
El capitalismo no tiene nada humano que ofrecer a la inmensa mayoría de la humanidad, ni material ni espiritualmente. Su tendencia hasta hoy es incrementar la alienación de las personas, no solo de las que habitan en países capitalistas subdesarrollados, sino de los pueblos que viven en los países desarrollados del norte. Hoy en día el capitalismo en su fase imperialista, la economía globalizándose bajo el neoliberalismo, aumenta su rol explotador teniendo a los países pobres explotados por los países industrializados, con una marcada distribución geopolítica, pobres y subdesarrollados en el sur y ricos e industrializados en el norte.
El socialismo es la fase revolucionaria que socializa los medios de producción y crea una sociedad más justa, sin clases sociales. En él el poder pertenece al pueblo, a los trabajadores. Es la democracia socialista, o sea, la participación real del pueblo en la conducción de la sociedad, a diferencia de la democracia burguesa que se impone en el capitalismo, donde esta el poder en una minoría dominante, la clase burguesa, estando el pueblo al margen y al servicio de los intereses de dicha clase.
La lucha de clases es la esencia del desarrollo histórico.
Los dos principios que rigen nuestro accionar político son los de la Lucha y la Unidad.
Fieles a la concepción dialéctica hemos asumido a la Lucha como absoluta y fundamental y la Unidad como un paso relativo, hemos entendido que la lucha garantiza la verdadera unidad.
La lucha POR UNA DEMOCRACIA POPULAR es contra la democracia burguesa y por la destrucción del poder represivo y oligárquico, por la construcción, desarrollo y fortalecimiento del Poder Popular Revolucionario donde la conducción económica, política y social esté en manos de los trabajadores.
La lucha por la LIBERACIÓN NACIONAL es contra el imperialismo. Como decía el Che: “La finalidad estratégica de nuestra lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es de eliminar las bases de sustentación del imperialismo… El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos (…)”. Es la lucha por la liberación de la nación latinoamericana. Desde el punto de vista dialéctico entendiendo lo nacional unido y en lucha con lo internacional.
Para definir la lucha por el SOCIALISMO, tomamos al respecto las palabras de el “Che”: “El socialismo no es una sociedad de beneficencia, no es un régimen utópico, basado en la bondad del hombre como hombre. El socialismo es un régimen al que se llega históricamente, y que tiene como base la socialización de los bienes fundamentales de producción y la distribución equitativa de todas las riquezas de la sociedad, dentro de un marco en el cual haya producción del tipo social”.
El sistema capitalista de explotación no ofrece solución a los trabajadores y el pueblo, por eso entendemos la necesidad de la revolución socialista, por eso volvemos al Che: “…las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución”.
Entendemos que todos los métodos de lucha son válidos para defender los derechos del pueblo y para hacer posible la toma del poder político por los trabajadores.
Esta lucha debe comprender un rico y variado aspecto de tareas que abarca desde la más simple hasta la más compleja, teniéndose siempre presente como ideas centrales:
- La consideración de que la lucha revolucionaria es el método principal.
- El protagonismo directo de las masas, según el principio de que «la liberación de los oprimidos será obra de los oprimidos mismos» y no de organizaciones que pretendan sustituirlos.
- El servir al desarrollo de las organizaciones que se dé el pueblo, según el principio de que «las ideas correctas están en el seno del pueblo» y se abren paso en lucha contra las ideas incorrectas de influencia burguesa.
- Considerar a la organización política como un medio para fines revolucionarios y no como un fin en sí mismo.

8. NUESTRA DOCTRINA
Como indica nuestra denominación de “Juventud Guevarista”, nuestra doctrina es el guevarismo. Por lo tanto nos guían la ideología, el pensamiento económico, la concepción del partido, el humanismo y el internacionalismo propugnado por Ernesto Guevara.
Rescatamos como aspectos centrales:
_ Su defensa, desde el punto de vista ideológico, del estudio y la preparación de los militantes en la teoría revolucionaria, pero además el necesario conocimiento de la realidad para transformarla, siendo la práctica el criterio de la verdad.
_ Su visión del partido como organización de vanguardia, como ejemplo de laboriosidad y sacrificio. La ligazón del partido a las masas, a sus luchas y a la educación del pueblo. Su trabajo en las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas) buscando la unidad de los movimientos revolucionarios. Su ejemplo de lucha contra el burocratismo, el sectarismo y el dogmatismo, mediante la generación de cuadros dirigentes que supieran interpretar las necesidades de las masas y las directivas del partido.
_ El ejemplo de su concepción y visión del hombre nuevo, como el resultado de un sistema nuevo de valores, donde el colectivismo, la inspiración moral de sus actos, su vocación internacionalista, se une a una acción práctica consciente, participando en las distintas esferas de la sociedad, como forma propia de militancia. Su reticencia a los estímulos materiales y en cambio jerarquizar los estímulos morales, se expresa cuando dice: “el estímulo material es un resabio del pasado, es aquello con lo que hay que contar, pero a lo que hay que ir quitándole preponderancia en la conciencia de la gente… El estímulo moral está en proceso de ascenso; el material debe estar en decidido proceso de extinción”. Su concepción de que el interés individual no es antagónico con el interés colectivo, sino que la satisfacción del primero es solamente a través del segundo.
Su ejemplo de amor a la humanidad, su abrazo con los leprosos, su indignación ante las injusticias; su concepción dialéctica de amor al pueblo y odio a la opresión y explotación; “un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal” (Che).
_ Su concepción internacionalista reflejada en expresiones como: “No hay fronteras en esta lucha a muerte; no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo; una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no solo un deber de los pueblos que luchan por asegurar un futuro mejor; además, es una necesidad insoslayable”. “(…)debemos practicar el verdadero internacionalismo proletario, recibir como afrenta propia toda agresión, toda afrenta, todo acto que vaya contra la dignidad del hombre, contra su felicidad en cualquier parte del mundo”. No fue ejemplo solo por sus dichos, sino que lo demostró con una práctica consecuente, incluso ofrendando su vida al pueblo latinoamericano sobre suelo boliviano.
En consecuencia, la Juventud Guevarista se adhiere al llamado de Marx: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”.

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