Apuntes para una historia del FER

\”Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección\”

Manifiesto de Córdoba- 1918



Introducción

Una creciente bibliografía ha venido a confirmar, desde diversos ángulos, la particular importancia que el período 1968-73 tuvo en Uruguay.
En el marco de una crisis económica que afectó nuestra estructura social golpeando severamente a un numeroso contingente de asalariados que vio descender en forma acelerada su calidad de vida, se produjeron hechos inéditos que conmovieron al país poniendo en tela de juicio las propuestas políticas e ideológicas dominantes, al grado de generar una alternativa contrasistémica con real capacidad de disputar parcelas de poder.
Entre estos hechos inéditos se encuentra la irrupción en el escenario montevideano de un movimiento estudiantil de masas de signo radical tanto por el carácter de su práctica como por el contenido de sus postulados político-ideológicos, siendo además la primera y quizás única vez en el presente siglo en que la juventud impactó a la sociedad a partir, entre otras cosas, de su condición de tal.

Al interior de este movimiento la agrupación estudiantil más significativa por su pertinaz presencia a lo largo de todo el período mencionado, por su capacidad de movilización, de organización y de elaboración política, fue el Frente Estudiantil Revolucionario (FER).
Las siguientes líneas son apuntes para una posible historia de esta organización, apuntes inevitablemente incompletos, porque como advertirá el lector, de un relato casi puntual y preciso se irá derivando a uno en exceso general. Y quizás no haya otro modo de contar la historia de una agrupación que empezó involucrando a una decena de militantes para llegar con el tiempo, a movilizar más de un millar.

Etapa fundacional

En enero de 1967 se formalizó la constitución del FER, concebido como ala gremial de la Juventud del Movimiento Revolucionario Oriental (JMRO), aunque su pretensión era agrupar también a militantes independientes (las discusiones previas y la decisión de conformarlo tuvieron como escenario el entonces local central del MRO ubicado en la calle Minas entre 18 de julio y Guayabo).
A su vez la JMRO había tenido su origen en un grupo de estudiantes de secundaria desprendido de la Unión de la Juventud Comunista (UJC) a principios del año anterior, desprendimiento relacionado con la polémica entre la dirigencia de la revolución cubana y de diversos movimientos guerrilleros latinoamericanos por una parte y la dirección de varios partidos comunistas de la zona por otra.
El nombre en sí de FER no surgió, como podría pensarse de ninguna influencia internacional, ya que contemporáneamente existieron varios FER en latinoamérica e incluso Europa, aunque sin ninguna vinculación orgánica, sino por contraposición a la denominación que la UJC había dejado de lado, en el 66, por considerarla muy sectaria y/o estrecha, para su ala gremial en el IAVA, Frente Estudiantil Progresista (FEP).
En este período fundacional el FER obtuvo una modesta implantación en el IAVA, en el preparatorios (hoy 5º y 6º grado) del Miranda, en el liceo del Cerro y en el nocturno del Zorrilla.
Solo trasciende el marco de la JMRO en el IAVA en donde se integran algunos independientes y un pequeño grupo de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), alianza precaria que se disolvió al promediar el año, dado el predominio, típico de la época, de las discusiones ideológicas sobre la unidad de acción. De todos modos antes de fraccionarse participó en las elecciones de la Asociación de Estudiantes de Preparatorios (AEP) obteniendo una votación marginal (lista Nº18, lema “Por el socialismo y la libertad”).
En aquel momento el FER reinvindica básicamente los planteos políticos castristas y otros de recibo en la izquierda de intención revolucionaria (definición marxista-leninista, objetivo sociedad socialista, la acción directa como método válido, la unidad obrero-estudiantil en los hechos y la necesidad de generar una mayor participación de los estudiantes en los gremios promoviendo su organización en base a asambleas de clase).
En 1967 el dólar fue devaluado más del 100%, y en vida de Gestido se aplicaron medidas prontas de seguridad. En octubre fue muerto Guevara en Bolivia, y ya gobernando Pacheco Areco fueron ilegalizados los grupos firmantes del acuerdo de Época (MRO, FAU, MAPU, MIR y Partido Socialista).
Para muchos jóvenes militantes los actos del Che y su intransigencia ética se convirtieron en un poderoso paradigma y la ilegalización de los grupos en su bautismo en el accionar clandestino.
En el plano estudiantil, este año, que ha quedado opacado por el 68, también presentó acontecimientos importantes, recordemos, por ejemplo, que la Universidad estuvo cercada por la policía del 11 al 21 de abril a raíz de incidentes ocurridos en sus alrededores en protesta por la realización de la conferencia presidencial realidad en Punta del Este, con la presencia entre otros de Johnson, Onganía, Da Costa e Silva, Stroessner y Duvalier (Somoza faltó por enfermedad pero envió a su canciller).

1968- Del boleto estudiantil al socialismo y la libertad

En un Uruguay conmovido por una caída del salario real sin precedentes, por conflictos sociales focalizados de alta potencialidad explosiva, como el de los trabajadores cañeros, y por los primeros síntomas de que el gobierno había optado por una política rigurosamente represiva, el FER se fortalece.

En base a una intensa actividad de propaganda en los centros de estudio se desarrolla numéricamente, pero, sigue siendo, hasta mediados de año, todavía, una fuerza pequeña dentro de los respectivos gremios.
A su vez, respondiendo a la necesidad de enfrentar ideológicamente tanto a la derecha como al resto de la izquierda el FER profundiza su base teórica, valorándose en particular, además de, obviamente, a Marx, Lenin, y Guevara, a Trotsky y Mao Tse Tung, difiriendo en este aspecto con la orientación cubana. (Por el contrario no se difundieron en aquella época ni Luxemburgo ni Gramsci, quizás por la falta de grupos de opinión que los difundieran). También discreparía con la posición de Cuba de apoyo a la intervención militar soviética en Checoeslovaquia.
La otra vertiente ideológica que influye a la juventud de izquierda en general, en ese momento, es la del artiguismo a partir de dos vectores: a) el artiguismo internalizado en la formación escolar y liceal en donde maestros y profesores educaron desde la perspectiva de un país próspero a jóvenes que les tocó vivir un país real en vías de desintegración; un Artigas cuyos postulados que en la década del 50 podían ser interpretados como una realización (p. ej. “con prevensión de que los más infelices serán los más privilegiados”) terminaron, en los 60, constituyéndose en banderas de lucha; b) el artiguismo redescubierto en sus implicancias sociales por la historiografía crítica de la época.
También tuvo influencia Marcha, visualizada como conjunto, no así su director Quijano, quien se caracterizó más por su democratismo intransigente que por su radicalismo político (al menos en el sentido en que lo estamos utilizando en este artículo).
Por la importancia cuantitativa del IAVA, dado que era casi el único preparatorios existente en Montevideo, tuvo una particular gravitación en la marcha del movimiento radical estudiantil el FER de dicho Instituto.
En 1968 se concurrió a la elección de la AEP, aunque no con una lista sino votando una declaración de principios en la cual se afirmaba la determinación de luchar, junto a los trabajadores, por el socialismo y la libertad desde un gremio organizado en base a Asambleas de Clase. En esta determinación influyeron no solo razones político-gremiales sino también de seguridad personal, precaución que con el tiempo demostró no ser desmedida ya que en más de una ocasión fue un agravante haber figurado en la anterior lista 18.
El resultado obtenido fue menor aún que el de 1967, pero el contingente militante ya era más numeroso.
En aquellos momentos el IAVA era en mucho desde el punto de vista de la participación y la militancia un espejo del panorama nacional, aunque con una participación mayor de la izquierda.
El eje básico de la vida gremial eran las elecciones anuales de las cuales surgía una Directiva con importantes potestades estatutarias. La actividad de la Directiva era complementada por Asambleas Generales las cuales se realizaban solo episódicamente ya que existían limitantes para citarlas (número de firmas y aprobación por la directiva) y de quórum mínimo para ser resolutiva.
Electoralmente tenía un gran peso la agrupación Reafirmación conformada por estudiantes blancos y colorados, al grado que en los 60 frecuentemente obtenía más votos que todas las otras agrupaciones sumadas.
La extrema derecha se organizaba en Vanguardia Unificadora, agrupación estrechamente relacionada con integrantes del Centro de Instrucción de Oficiales de Reserva (CGIOR).
Los socialcristianos (JDC- MAPU/GAU-cristianos independientes) en Acción Gremial Estudiantil (AGE), la Unión de la Juventud Comunista en Ideas (ex FEP). Coyunturalmente en el 68, la Juventud Socialista (JSU), no estaba significativamente representada porque aún sufría los resultados de la escisión del Movimiento de Unificación Socialista Proletario (MUSP) el cual a su vez pronto entraría en una fase de disgregación.
En mayo el FER obtuvo por primera vez la mayoría de votos en una Asamblea General de la AEP, como casi todas ellas escasamente concurrida, pero que resolvió, y esto si que resultó novedoso y premonitorio de una nueva sensibilidad que comenzaba a desarrollarse entre los militantes, apoyar solidariamente la lucha de los cañeros de Artigas. Más que la elocuencia de los oradores de la agrupación pudieron las sencillas intervenciones de algunos integrantes de la UTAA invitados por la agrupación a participar en la Asamblea.
También por esa época el núcleo fundador del FER rompió sus lazos con el MRO. Desde hacía ya varios meses la JMRO actuaba en forma autónoma, pero fue la Dirección del MRO, luego de una trabajosa discusión, la que resolvió separar al grueso de su Juventud.
En esta ruptura pesó también mucho la creciente atracción que comenzaba a ejercer el MLN sobre el estudiantado radical.
Al promediar 1968 se verificó un desarrollo sostenido de la movilización en los centros de estudio (secundaria y Universidad del Trabajo) cuyo detonante manifiesto fueron sucesivos aumentos del boleto estudiantil, pero que en realidad era una expresión de la acelerada pérdida de calidad de vida de los núcleos familiares de los asalariados. Rápidamente esta movilización se volcó a las calles. Comenzaron a volverse cotidianas las ocupaciones, las barricadas y los enfrentamientos con la policía.
En esta fase se produjo un serio enfrentamiento de concepciones políticas dentro de la izquierda que luego habría de marcar todo el período, la UJC tendió a promover fundamentalmente un tipo de movilización controlada, de cara al Parlamento y negociadora con las autoridades municipales, en contrapartida, el movimiento radical optó por la acción directa y la actitud intransigente.
En el caso del precio del boleto estudiantil esta fue la única política que tuvo resultados concretos a mediano plazo. La CESU había obtenido la promesa del Intendente Gral. Carlos B. Herrera, el 16 de mayo, de que el boleto estudiantil no sufriría más aumentos, evitándose estos mediante un sistema de subsidios. El 28 del mismo mes el propio Intendente en un discurso televisado afirmó que el boleto para estudiantes probablemente iba ser aumentado a los efectos de poder cumplir con las exigencias salariales de los trabajadores del transporte. La movilización que durante ese plazo de doce días había disminuido por iniciativa de la CESU en medio de una dura polémica con las agrupaciones radicales a partir de la fecha se aceleró notablemente alcanzando tal grado de violencia que el gobierno y las empresas transportistas prefirieron ceder (el boleto general fue aumentado el 24 de junio y el estudiantil en diciembre durante las vacaciones lectivas). El acierto de las agrupaciones radicales fue percibir que detrás de la movilización por el boleto en realidad se estaba expresando un malestar con profundas raíces sociales y políticas.
Desbordada por la izquierda la CESU se derrumbó y el mismo sector secundaria de la UJC quedó notablemente disminuido.
La lucha continuó con el objetivo de obtener un boleto barato para toda la población, el llamado boleto popular, derivando velozmente en un cuestionamiento genérico al sistema, el cual a su vez estructuraba respuestas cada vez más autoritarias.
En esta coyuntura es que el FER surge como una estructura organizada con un planteo político-gremial adecuado a las circunstancias por lo cual sus filas se multiplican y su influencia se extiende por los liceos de la capital.
El IAVA vivió el impacto de este proceso plenamente. Escenario natural de las mayores movilizaciones sufrió una acelerada transformación por la cual el FER hegemonizó al gremio capitalizando a un buen número de los militantes de las otras agrupaciones (incluso integró a un importante contingente de integrantes de una agrupación escindida de Reafirmación, el Frente de Acción Independiente- FAI). La derecha, aislada, perdió toda capacidad operativa.
El salón de actos del Instituto, de hecho bajo control estudiantil, fue marco de una serie de debates con participación de sindicalistas y militantes barriales de distintas orientaciones, allí se definieron muchas posiciones personales y grupales, y se acuñaría la denominación con la cual se designaría a todo el sector de la izquierda radical: la tendencia. (Eran panelistas habituales, entre otros, Carlos Gómez, Hugo Cores, Abraham Guillén y sacerdotes partidarios de la teología de la liberación).
Finalmente una multitudinaria Asamblea General resuelve por amplia mayoría organizar al gremio en base a Asambleas de Clase, Junta de Delegados de A. de C. (con posiciones de mayoría y minoría) y un Comité de Movilizaciones, que se elegía de Junta a Junta.
Aún así las cosas al terminar el año el FER del IAVA no contaba con más de 50 militantes orgánicos y todavía se regía por resoluciones de plenario en las cuales cada miembro tenía derecho a veto, ni poseía hacia su interior ningún tipo de estructura jerárquica.
Su órgano de prensa era Barricada, un periódico mimeografiado, cuya primera portada fue un dibujo del rostro de Artigas (en la segunda el del Che y en la tercera el de Lenin).
A nivel general de secundaria se institucionalizó una intergremial con características federales de las agrupaciones FER, respondiendo a las necesidades de la nueva realidad y al surgimiento de estas en casi todos los liceos y demás preparatorios.

1969-70 -Tiempo de reestructura

En los dos años siguientes la presencia en las calles del movimiento estudiantil fue más esporádica y existió un mayor espacio para los balances y la adecuación organizativa a los nuevos parámetros.
La agrupación del IAVA pasó a conformarse en base a pequeños grupos de discusión centralizados por una mesa coordinadora de integración rotativa (Grupo de cuatro). En este período el contingente militante de esta agrupación fluctuó en alrededor de 200 miembros orgánicos.
A nivel de liceales se constituyó la Liga Estudiantil Revolucionaria (LER), que coordinaba a las agrupaciones FER y a otras de la tendencia.
En la Facultad de Derecho se crea, en 1969, la primera agrupación universitaria orgánicamente vinculada a la estructura FER, la Alianza Estudiantil Revolucionaria (AER).
Por supuesto, que a esta altura del proceso, ya existían numerosas agrupaciones universitarias radicales, todas ellas ganando peso en sus respectivos centros. (Area, Arquitectura; Grupo 58, Medicina; Agrupación 26, Humanidades; Lista 11, Ingeniería; AGU y GUDI, C.Económicas; Lista 68 y Ag. 8 de octubre, Derecho, Grupo Militante, Química; etc.)
Particularmente en Derecho y Medicina estas agrupaciones encabezaron, en el orden estudiantil, la lucha por la reforma de los planes de estudios que culminó, ya en 1972, entre otros logros, con la implementación de los Ciclos Básicos. Estos Ciclos Básicos se constituyeron en una ventana abierta desde las Facultades hacia la sociedad en donde sus estudiantes y egresados actuaban o actuarían y el rompimiento del sistema tradicional de enseñanza basado en la relación catedrático-gran grupo al introducir los grupos de práctico, reglamentados y cara a cara con el docente.
A fines del 70 tanto en secundaria como en la universidad la hegemonía de las organizaciones radicales era casi total, organizándose, incluso, agrupaciones en los institutos privados, siendo las más fuertes de estas últimas, la del Liceo Francés, la del Juan XXIII y la del IUDEP (este centro hasta principios del 68 había generado fuerzas de choque de estudiantes de derecha, intentando, incluso en una ocasión, primera y última, un asalto al IAVA).
En el plano político un número significativo de los cuadros surgidos en el 68 se integró a los diversos niveles del MLN, dejando de lado la mayoría su militancia gremial. A pesar de su incidencia nunca fue en este período el FER parte del frente de masas del MLN, reservándose para sí un alto grado de autonomía política e ideológica.
Otra característica del momento fue la permanente acción solidaria del estudiantado radical con el conjunto de sindicatos en conflicto convirtiendo en una realidad la consigna de la unidad obrero estudiantil.
En secundaria el pico de la lucha estuvo marcado por la resistencia a la intervención decretada por el Poder Ejecutivo (2/70), el IAVA fue clausurado en mayo y el resto de los centros en agosto. Los contracursos, que ya se venían dictando con la ayuda de profesores, se organizaron en liceos populares que funcionaron en parroquias, clubes sociales y locales sindicales en medio de un creciente apoyo de la población. La intervención fue levantada por el Parlamento en junio del 71, no sin antes haber disuelto al IAVA desperdigándolo en varios nuevos preparatorios. De todos modos el haber derrotado a la intervención fue realmente una victoria de gran importancia.
Además de los FER y otras organizaciones de similares características existieron, dentro del mismo espacio, con cierta inserción las Agrupaciones Rojas, vinculadas al Movimiento de Izquierda Revolucionaria/Partido Comunista Revolucionario (MIR-PCR), y los grupos vinculados a la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE), con las cuales se establecieron frecuentes acuerdos de unidad de acción. De la ROE su agrupación estudiantil más fuerte y hegemónica en su ámbito fue la de la UTU, en este lugar el FER nunca logró desarrollarse con éxito.

La división del 71

Un debate, siempre latente, en el entorno del MLN, centrado en la temática relativa a la relación partido (en su definición leninista)-lucha armada, alcanza su más alto grado en el verano 70-71, culminando con la división del FER en dos vertientes.
Una opta por alinearse orgánicamente con la visión que al respecto sustentaba (o sustenta) el MLN y se le denominó en la jerga militante “foquista”, por su adhesión a las tesis foquistas basadas en Guevara y en su versión simplificada, a cargo de Regis Debray.
La otra privilegió como tarea del momento la construcción de un partido político, con base obrera, al cual estaría subordinado un brazo armado. A este sector, más influenciado por la tradición marxista, se le denominó “partidista” o “cartilla” (en referencia a una circular o cartilla que había circulado sustentando esta posición poco antes de la división)
Este debate no surgió como un mero ejercicio teórico sino como una necesidad imperiosa determinada por la práctica y sus resultados. Y si bien el diagnóstico de los partidistas se vería en parte refrendado en el futuro, este sector no contaría con fuerzas propias como para viabilizar su proyecto.
El sector pro-MLN tomó el nombre de FER 68 en secundaria y siguió utilizando los que ya tenía en la universidad, el partidista siguió en secundaria como FER y tomó esta denominación en el ámbito universitario, conservando en los liceos la coordinación LER.
Numéricamente las dos fracciones quedaron conformadas por un número similar de integrantes, hecho al que no fue ajeno que la mayoría de los militantes de la “vieja guardia” se inclinaran por la opción partidista, neutralizando así la fuerte atracción ejercida por el MLN.
De todos modos ambas organizaciones por razones de afinidad siguieron en general actuando en estrecha alianza por lo cual no peligró la hegemonía del espacio.
Además en 1971, ni el MLN fue tan ortodoxamente foquista, ni el FER tan ortodoxamente partidista, como se suponía que tenían que serlo.
Al surgir el Frente Amplio la militancia del FER 68 naturalmente adhirió al Movimiento 26 de Marzo, y la del FER, aunque la agrupación dejó en libertad a sus miembros, optó generalmente por actuar fuera de este, sustentando una actitud crítica hacia el Frente Amplio al caracterizarlo como un frente electoral y reformista. (Algunos militantes se integraron a los Comité de Base territoriales).
A su vez, por esa época, a partir de una pequeña escisión originada en el seno del propio MLN (denominada por estos irónicamente y no sin cierto filo en relación a un capítulo de la revolución cubana La Micro) se creó el núcleo político de lo que habría de ser en el futuro el partido, la Fuerza Revolucionaria de los Trabajadores (FRT) (erróneamente en la bibliografía actual sobre la época se lo denomina como Frente Revolucionario de los Trabajadores, el error tiene su origen en la utilización como fuente del libro La Subversión publicado por las fuerzas armadas). De todos modos la FRT no logró desarrollar una práctica acorde con los postulados que se sustentaron en la discusión, quizás por aquello de que es más fácil cambiar de línea política que de estilo de trabajo.
Su órgano legal oficioso de prensa fue el periódico Surcos, publicación dedicada originariamente a temas agropecuarios y de la cual la FRT obtuvo su control evitando así la necesidad de tramitar el permiso en el Ministerio de Cultura, previo pasaje por el del Interior (la colección se encuentra en la Biblioteca Nacional). El FER, sosteniendo una posición crítica, a la vez, acerca del Frente Amplio y el MLN logró, en 1971, fortalecerse, lo cual solo es comprensible en el marco de radicalización del ámbito estudiantil y nacional de ese período.
El 1º de setiembre en un peaje solidario con los trabajadores textiles, realizado frente a las facultades de Medicina y Química, fue muerto por la policía Julio Spósito, militante del FER, su entierro se constituyó en una manifestación multitudinaria.
En dicha ocasión se diseñó la bandera de la agrupación consistente en dos paños verticales, rojo y negro, el primero con una estrella amarilla pentagonal en el ángulo del asta, y con la sigla, en blanco, sobre el centro de la bandera. Nunca nadie había pensado antes que el FER debía tener una bandera y en realidad se utilizó únicamente para cubrir, en aquella jornada, el ataúd del compañero caído.
En las elecciones nacionales de aquel año el FER sugirió (nunca existió una resolución explícita en ese sentido) a sus militantes votar a la lista del MRO (Patria Grande-FA) encabezada por Ariel Collazo a la cámara de representantes.

El último período

Durante 1972 el FER intentó consolidarse en tres planos: el gremial, el político-ideológico y el táctico-estratégico.
En el gremial se obtuvo una estructura con capacidad de movilización propia. Esta capacidad de convocatoria la tenían cada una de las agrupaciones radicales por separado, por lo cual, el peso de la FEUU decayó significativamente, ya que un conjunto de agrupaciones podía poner rápidamente en la calle un número importante de estudiantes sin necesidad de pasar por las discusiones y plazos de un federal.
En lo político se intentó fortalecer el proyecto FRT dotándolo de un sector sindical, el Frente Obrero Revolucionario (FOR), pero este intento no prosperó, lográndose solamente cierta inserción entre los trabajadores de Manzanares sindicalizados y en la federación de la bebida.
Su órgano de prensa fue Política Obrera. En lo ideológico se promovió una mayor profundización en el universo teórico del marxismo, instrumentándose, incluso, cursos de formación y estudio. (Se trabajaba sobre textos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mao Tse Tung, Guevara, Mandel y Althusser).
Finalmente en el plano táctico-estratégico se abrió una laboriosa fase de elaboración política que cristalizó en un extenso documento, en donde se analizaban desde la realidad nacional hasta el socialismo real (la URSS fue caracterizada como dictadura de la burocracia y los países del este como dictaduras dependientes de esta). En lo nacional se previó, una vez más, la inevitabilidad de la instauración de una dictadura desembozada como resultado de la escalada autoritaria y la incapacidad de la izquierda de revertir este proceso, tanto de parte del ala reformista como del MLN, embarcado ya plenamente en su período más militarista. El documento terminaba constatando la propia incapacidad operativa en el escenario político nacional de la propia estructura FRT-FER-FOR.
El documento se conoció en la jerga interna como “El Mamotreto” y aparentemente, al presente, se habrían perdido los pocos ejemplares que circularon en su momento. Este documento fue uno de los esfuerzos más significativos de reflexión sobre la realidad realizados por la izquierda no tradicional.
Durante ese año las Fuerzas Conjuntas golpearon severamente al MLN y su entorno gremial comienza a desarticularse. Pronto las otras organizaciones de intención revolucionaria también son alcanzadas por la represión.
El FRT y el FER no escapan a esta lógica inexorable.
Aún así, luego ya del golpe de estado, en las elecciones universitarias del 73 el FER obtuvo representación, por el orden estudiantil en varios organismos en Derecho, Medicina, Humanidades y Central. (De la elección anterior ya contaba con un consejero en Derecho). Al poco tiempo la Universidad fue intervenida y los cursos clausurados transitoriamente.
El FER se disgrega, una parte importante se integra a la ROE y habrá de participar en el proceso fundacional del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), un sector minoritario al Movimiento Marxista, una organización lejanamente emparentada con el MUSP, y que hoy, tiene, en parte, su continuidad en el Partido de los Trabajadores (PT).A principios de 1974 el último núcleo organizado del FER es desarticulado por la represión.
También por esa fecha dejó de actuar el FER 68.

Alvaro Gascue

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