7a Declaracion de la Coordinadora de Unidad Revolucionaria: por un 1° de mayo clasista, combativo y con independencia de clase

29.Abr.06    Noticias
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Por un 1° de mayo clasista y combativo
No pago de la deuda externa
Fuera las plantas de la muerte
Contra el latifundio maderero la tierra y las fabricas para los que las trabajan
Ni ALCA, NI MERCOSUR, NI TLC
Con independencia de clase, unidad de las luchas populares y de los revolucionarios.


CUR: de balance y perspectiva

“Ir conformando una política alternativa al programa del progresismo, constituye una urgencia social y política aún mayor que una resistencia acantonada en sectores reducidos de los movimientos sociales. Porque se trata de construir una amplia convergencia social de los de abajo para derrotar la política económica del gobierno y el FMI (…) Esta es la cuestión de fondo (estratégica) que se plantea para una izquierda radical y anticapitalista que, más allá de su táctica de “acumulación de fuerzas” y su horizonte de “reagrupamiento”, ha sido incapaz de construir una política alternativa y unitaria, tanto para superar la dispersión como para promover la acción y la movilización popular”. (Aporte a la discusión en el Plenario de la Fuerza Militante Revolucionaria, 7 de febrero 2006)

Esta definición sobre las tareas del período y los dilemas de una izquierda revolucionaria, constituye un “patrimonio” de la CUR. Al mismo tiempo, expresa el nivel de acuerdo político alcanzado entre nuestras organizaciones.
De la misma manera que las acciones militantes comunes en el plano político y social, las sucesivas declaraciones y la publicación de Construyendo, confirman el consenso y la voluntad política de trabajar en un cuadro unitario cuyo horizonte estratégico está, concientemente, asumido en la intervención (de nuestras pequeñas fuerzas) en la lucha de clases.
Y el documento citado marca, claramente, el objetivo de la CUR en cuanto al campo de la izquierda revolucionaria:
“El desafío es darle una fisonomía político-organizativa a una propuesta anticapitalista que empalme las demandas democráticas y socio-económicas básicas, con las luchas clasistas, radicales y antiimperialistas de una amplia franja del movimiento popular”.

En los últimos meses, nuestra práctica militante conjunta ha venido reafirmando el compromiso con ese horizonte estratégico. Interviniendo en las luchas sociales, en las acciones de solidaridad, en las movilizaciones antiimperialistas, en los distintos espacios de coordinación, pronunciándonos ante la situación política, y promoviendo sin ningún sectarismo, el debate plural con otras fuerzas de la izquierda revolucionaria. En tal sentido, el balance, aunque modesto, es francamente positivo.
El desafío inmediato que la CUR enfrenta se ubica en un terreno concreto: mantener una acción común, coordinada, en las resistencias populares, principalmente en el movimiento de los/as trabajadores/as (ocupados/as y desocupados/as). De allí que veamos como decisiva la importancia de la militancia de la CUR en el impulso, organización y desarrollo de la nueva etapa de la Tendencia Sindical Clasista y Combativa (o como se la denomine de aquí en más).
Obviamente, esto no va en desmedro de otros movimientos sociales (campaña contra las plantas de celulosa, contra la Ley de Impunidad, por la defensa del Plebiscito del Agua, derechos humanos, radios comunitarias, estudiantes, barrios, mujeres, cooperativas, etc). Por otra parte, apoyamos incondicionalmente las acciones de solidaridad a las huelgas, ocupaciones, toma de tierras (presos, procesados, cañeros, Coprograf, etc.). En todos estos movimientos, tanto en Montevideo como en el Interior, las organizaciones de la CUR tienen militantes actuando, lo que permite una cierta centralización de las experiencias de esas luchas.
Tanto en la Mesa Redonda del 5-4-06 (alrededor de 140 compañeros/as) como en la entrevista a la CUR en CX 36, convocamos a luchar por una plataforma de reivindicaciones y demandas. Se trata de una plataforma que sintoniza con la dinámica actual de la lucha de clases y las necesidades democráticas y socio-económicas básicas que enfrentan a una capa bastante amplia del movimiento obrero y popular con la política neoliberal del gobierno “progresista”.
Para la CUR el combate no se limita a un programa “antineoliberal” que confronte al “entreguismo” del gobierno (o del equipo económico), como se coloca por parte de una izquierda que propone modificar el curso actual del Frente Amplio “desde adentro” o ejerciendo presión desde sus orillas.
Para la CUR, la lucha es contra la lógica capitalista de apropiación privada del trabajo social; contra la naturaleza burguesa del Estado y su régimen político de dominación; contra la función restauradora del orden que cumple el “reformismo socialdemócrata” hegemónico. En tal sentido, nuestra lucha se confronta, directamente, con la totalidad del programa y la estrategia del Frente Amplio, convertido hoy en partido de gobierno-partido del orden.
Levantar un programa anticapitalista (que incluye la lucha antiimperialista más consecuente y contra los mecanismos de dominación de las instituciones financieras internacionales), es el único camino viable para iniciar un verdadero proceso de lucha emancipatoria. Esto exige una modificación radical de la actual relación de fuerzas entre trabajo y capital, entre explotados y explotadores.
De allí, la urgente necesidad de superar la dispersión revolucionaria. El compromiso asumido por la CUR es el de actuar en todos aquellos espacios de coordinación que, aún de manera confusa y desorganizada, se plantean una acción revolucionaria, subversiva, desobediente, antisistema.

Por un 1° de mayo clasista y combativo: unidad e independencia de clase

Ciento veinte (120) años nos separan de las gestas memorables de la clase obrera estadounidense y de su vanguardia que supo ser uno de los elementos condensador y propagador de la lucha obrera a nivel mundial. Los años que nos separan son inversamente proporcionales a las cadenas que nos unen, puesto que el neoliberalismo impone, para las grandes masas, desregulación, flexibilidad, exclusión, salarios de hambre y deterioro permanente de las condiciones de contratación y trabajo.
El pasado año el pensamiento mayoritario expresado en la oratoria central del acto del 1° de mayo sostuvo el compromiso hacia el “país productivo con justicia social”, aunque a este no se supiera cómo llegar y de qué se estaba hablando. Se extremó la voluntad de diálogo, la constructividad y seriedad de los dirigentes. Se privilegió la formalidad de la negociación colectiva a los contenidos de la misma. Se actuó en connivencia con el gobierno y las patronales, mediatizando la pelea y aceptando sin objeciones la política económica antiobrera y de sujeción al FMI del progresismo criollo.

El 20 de mayo de 2005 el gobierno emitió un decreto, firmado por todos los ministros, que desconoció el plebiscito de octubre de 2004 sobre el agua y saneamiento. El 8 de junio se firmó la peor carta de intención para los intereses de nuestro pueblo, donde quedó plasmada la entrega de nuestro patrimonio y soberanía, fecha por fecha, hasta el 2009. Se realizaron las maniobras UNITAS con los amos imperiales, esas prácticas de adiestramiento para aplastar las sublevaciones populares. Se decidió ser parte de un contingente invasor y se enviaron tropas de ocupación a Haití con la misión de “imponer la paz”. Los exguerrilleros argumentaron el antiimperialismo de ésta decisión, mientras son reveladas por la prensa sus alianzas con los torturados y asesinos tenientes de Artigas. Se aprobó el tratado de promoción y protección de inversiones con EEUU y Vázquez y Astori han viajado a Washington para acelerar el TLC.
Se consagró por decreto la obligatoriedad de la conciliación, negando la lucha de clases y los intereses antagónicos entre burguesía y proletariado.
Se aprobó la ley de fueros y libertades sindicales que privilegia la protección a los dirigentes, mientras los trabajadores de base quedan librados a la suerte o benevolencia de la justicia laboral. Los aumentos salariales fueron miserables y ya se los ha tragado la carestía por los aumentos de tarifas públicas y de artículos de primera necesidad. El ministro de economía ha presentado al parlamento el proyecto de Reforma Tributaria más regresivo que conozca la historia de nuestro país. Se eliminaran todas las exoneraciones impositivas a las cooperativas de producción y servicios, se colocaran impuestos a las frutas y verduras y aumentaran sensiblemente los impuestos a los sueldos. Pero continuaran y se extenderán las exoneraciones a las multinacionales por la vía de zona franca, etc.
Este gobierno le ha levantado la mano al pueblo y procesó a luchadores sociales y sindicales por luchar. Al día de hoy más de 70 compañeros y compañeras han sido condenados por llevar dignamente la lucha adelante.
Este 1° de mayo el oficialismo sindical hablará durante una hora, pero no hablaran en el acto central ni los cañeros de UTAA, ni los gráficos de COPROGRAF, ni los curtidores de NAUSA, ni nadie que esté en conflicto y sea crítico de la política económica y social del gobierno. La consigna oficial será “EL FMI YA FUE”, produciéndose otro engaño a la clase obrera y el pueblo uruguayo. Estos dirigentes están jugando el triste papel de ser los mejores agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero. El FMI cada día digita más la economía de nuestro país. Es el autor de los planes de emergencia social aplicados en todo el mundo, pero especialmente en América Latina, mientras obliga al cumplimiento irrestricto de los pagos de la deuda externa.
Por eso es necesaria la forja de una nueva dirección para el movimiento obrero. Una dirección clasista, combativa, democrática y con independencia de clase de las patronales, los gobiernos y los partidos políticos. Las organizaciones y militantes integrantes de la CUR Coordinadora de Unidad Revolucionaria, hemos adoptado el compromiso de aportar nuestros esfuerzos en ese sentido. Impulsar y consolidar el reagrupamiento de los sectores clasistas, promover la unidad de las luchas populares, hacer realidad que la ofensa hecha a unos sea la ofensa hecha a todos e ir gestando la unidad de los revolucionarios son tareas necesarias y actuales.

HACIA LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO
UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS