Editorial del Construyendo N°16 - Abril del 2006

12.Abr.06    Mensuario Construyendo
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Para el número 16, comenzamos una nueva etapa, que sin duda no se cierra ni aquí ni ahora, es una propuesta del FRAS, que es aceptada por los compañeros de la CUR, por lo tanto a partir de este número el CONSTRUYENDO es el órgano de prensa de la Coordinadora de Unidad Revolucionaria, con un perfil distinto pero manteniendo la misma consigna: CONSTRUYENDO LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS.
Esta nueva etapa será sin duda un avance en calidad, es un escalón mas arriba, es continuar abriendo el espacio unitario, es ampliar y proponer con sentido solidario, es un nuevo intento de romper son los sectarismos, con las chacritas, es en definitiva un salto de calidad a la propuesta revolucionaria que todas las organizaciones integrantes de la CUR, apoyan, respaldan y están comprometidos.
Tanto la propuesta periodística como los aportes técnicos, los aportes ideológicos, políticos, sociales, sindicales, internacionales, se verán enriquecidos por la presencia de compañeros que desde diferentes organizaciones políticas hemos logrado acuerdos políticos para avanzar en conjunto.
La CUR, tiene en el número 16 de CONSTRUYENDO su bautismo, estamos convencidos del acierto político y las perspectivas de consolidación de esta herramienta de prensa “POR LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS”.


Editorial

El gobierno del “cambio posible”… Conservando lo que estaba

Tildar al gobierno de Tabaré Vázquez de progresista ya es una franquicia conceptual. Muchos frenteamplistas, entusiasmados en su momento con el “cambio posible”, arriban hoy a la misma conclusión. Se sienten estafados. Ni el saldo de este primer año, ni las medidas que se anuncian, permiten siquiera albergar el beneficio de la duda. El diagnóstico es categórico. Estamos ante un gobierno conservador.

Por un lado, conserva los resortes fundamentales del régimen de dominación (instituciones políticas, parlamentarias, judiciales, represivas) que dan forma y contenido de clase al Estado burgués y que garantizan, en definitiva, el proceso de reproducción capitalista.

Nada con olor a democracia directa, participación popular decisoria y auto-organización de masas es tolerado. Por el contrario, se le teme a toda iniciativa autónoma de los trabajadores y se estigmatiza toda lucha que no se ajuste a “la ley y la Constitución”. Los chantajes de la derecha y la intoxicación mediática, que fabrican los miedos a la “inseguridad” y la “delincuencia violenta”, obtienen del gobierno, jueces y fiscales, medidas y sentencias que refuerzan el “orden” y la “inviolabilidad” de la propiedad privada. Como en la Ciudad Vieja, Bella Unión, Coprograf y Naussa.

Conserva, por lo tanto, la “gobernabilidad” exigida por las clases propietarias, el imperialismo y las instituciones financieras internacionales. De allí el empecinamiento en mantener intacta la Ley de Impunidad, en convalidar las acciones del aparato represivo policial y en defender la “integridad” de las Fuerzas Armadas. De allí su férrea voluntad de desactivar la “conflictividad laboral” por la vía de reglamentaciones y decretos, en abierto maridaje con las corporaciones empresariales. Como acaba de ocurrir con el tema de las ocupaciones, donde ni la conciliadora dirección del PIT-CNT fue consultada.

Simultáneamente, conserva el programa económico neoliberal de confiscación de ingresos. Donde el empleo y salario son “variables de ajuste”. En sintonía con las ordenes emanadas de la Carta de Intención firmada el 8 de junio en Washington. Son esos condicionamientos impuestos por el FMI (pago puntual de la deuda externa, superávit fiscal primario, privatizaciones, recorte de la inversión pública en salud, educación, vivienda) los que remachan el carácter dependiente del país y la pérdida completa de soberanía nacional y popular.

En este cuadro, el “país productivo” es un slogan publicitario. Ya que se sabe, por ejemplo, que el “crecimiento del PIB” en un 6,6% se debe, esencialmente, a la demanda externa. O dicho de otro modo, al aumento de las exportaciones, principalmente agropecuarias y agroindustriales. Porque no hay un desarrollo del mercado interno, ni inversiones productivas que generen empleo, ni satisfacción de las necesidades sociales básicas. La tan mentada “recuperación económica” no llega a los hogares trabajadores. Los ingresos familiares se mantienen en los niveles del 2004 y el consumo popular se sitúa en el nivel de 1998. Los salarios - que cayeron un 30% en los últimos cuatro años – tuvieron un “incremento real” de apenas 4,89% y la desocupación tampoco cedió, continúa anclada en 13,5 % y golpeando mayoritariamente a jóvenes y mujeres.

El Instituto de Economía dio a conocer una cifra que es toda una fotografía del paisaje de concentración de riqueza y desigualdad: durante el 2005, el ingreso de la capa más rica de la población aumentó un 6%, y el de la capa más pobre un 0,83%. Es decir: los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Con este dato lapidario, los “protagonistas” atendidos por la terapia asistencialista del PANES y el INDA ya tienen un espejo donde mirar su futuro y el de sus hijos. Porque la prometida “distribución con equidad” es, sencillamente, una farsa.

Mientras tanto, el presidente de la República se convierte en el principal abogado de las papeleras, manipulando la información y defendiendo los intereses de unas empresas multinacionales que se benefician, entre otras cosas, con 60 millones de dólares anuales de exoneración tributaria.

Lo que se anuncia es más de lo mismo. Un reforma impositiva que mantiene, como hasta ahora, el peso de la recaudación fiscal sobre los asalariados y en donde el impuesto a los ricos y sus grandes fortunas no figura ni en la letra chica. Y el principal de los proyectos emanados del ministerio de Economía y Finanzas: las “asociaciones público-privadas”. Que facilita a capitales locales y multinacionales hacerse de las empresas públicas y “asociarse” con el Estado en “emprendimientos” que abarcan distintos sectores del “mercado”: transporte, energía, comunicaciones, agua, bancos estatales, hospitales, centros educacionales y establecimientos carcelarios.

Para colmo, se cumplió con los peor. Reeditando el fraude de Lula y Kirchner, el gobierno de Tabaré Vázquez decidió adelantar y “cancelar” pagos” de la deuda externa con el FMI, el Banco Mundial y el BID. La operación de “ahorro” - según el lenguaje de Astori y su banda de tecnócratas - le cuesta al país la escandalosa suma de 1.049 millones de dólares. ¡¡Más de 10 Planes de Emergencia “adelantados” para cumplir con los “acreedores” internacionales y calmar el apetito de los “mercados”!! Pero no había 15 millones de dólares para evitar la liquidación de COFAC.

No hay otra forma de calificarlo. Se trata de otra estafa contra los asalariados, los cooperativistas, los desempleados, los hambrientos. Un nuevo insulto a los miles de niños que, día y noche, deambulan por las calles ejerciendo la profesión de mendigos.

Ante la magnitud del despropósito, el abajo empieza a sacudirse. De a poco, la hipnosis cede paso a cierto desencanto. La “expectativa positiva”, en ocasiones, se vuelve frustración y perplejidad.

Como cuando ven a ex izquierdistas gerenciando los negocios capitalistas, defendiendo indecentemente a militares criminales (como Fernández Huidobro, Rosadilla y Marenales en el caso de los delincuentes extraditables) o asumiendo las medidas neoliberales que la derecha no alcanzó implementar.

Tan amargo como cuando escuchan decir a los ministros Mujica y Astori, que desde el gobierno están “aprendiendo a ser patrones”.

Pero también se abre paso otra realidad. La de una lucha popular que aún desigual y fragmentada, mantiene un hilo de continuidad. Reclamando empleos, salarios, condiciones de trabajo; enfrentando la prepotencia patronal y la violación de derechos adquiridos; en la lucha por la tierra de los cañeros y las ocupaciones de fábrica; en la oposición a la instalación de las papeleras; en los movimientos de derechos humanos, contra la impunidad, por Memoria, Verdad y Justicia; en la lucha de las mujeres por el derecho a decidir sobre el aborto; por la defensa del agua y el pronunciamiento popular del 31 de octubre 2004; en las movilizaciones antiimperialistas contra la guerra de Bush en Irak, los tratados de “libre comercio” con EEEUU, contra la ocupación de Haití.

De cierta manera, la multiplicidad de protestas, movimientos, reivindicaciones y demandas, van prefigurando, en la experiencia diaria de la lucha de clases, un verdadero programa alternativo.

El déficit está en la dispersión de las resistencias sociales. Y en la atomización de una izquierda radical, anticapitalista, desperdigada en diferentes espacios de “intención revolucionaria”. El desafío se presenta como impostergable: coordinar y unificar la lucha social y política.

Porque hay que pararle la mano al gobierno y derrotar el plan económico certificado por el FMI y los “mercados”. Porque alcanzar este objetivo estratégico es decisivo para revertir las relaciones de fuerzas entre trabajo y capital, entre explotados y explotadores. Para la izquierda socialista, revolucionaria, esto implica comprometer todos sus esfuerzos militantes en ese proceso de coordinación unitaria y solidaria, de organización y propuesta alternativa.

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Extraído del Mensuario Construyendo, número 16, segunda época, correspondiente al mes de abril de 2006.-

Correo electrónico: construyendo.cur@gmail.com