Contra el voto “por el menos malo”

12.Nov.19    Declaraciones
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Un llamado a construir la unidad para luchar de la izquierda consecuente y el clasismo


Desde variados sectores del espacio identificado con la izquierda consecuente y con el clasismo, que en primera vuelta de las elecciones y con todo derecho llamaron a votar a sus propios proyectos políticos o a votar en blanco o anulado, se han lanzado en los últimos días llamados a votar al Frente Amplio en la segunda vuelta electoral.

Ante esto nos parece imprescindible realizar las siguientes apreciaciones

 

¿Qué significa llamar a votar al Frente Amplio?

 

Cuando se llama a votar al Frente Amplio, se está llamando a votar a un sector político que en 15 años de gobierno ha profundizado el sometimiento de nuestro país al imperialismo, ha profundizado el carácter dependiente, primarizado y extranjerizado de su economía, ha desarrollado hasta niveles nunca antes vistos el negocio de la deuda externa con que obtiene ganancias récord la burguesía financiera imperialista, ha subsidiado como nunca al gran capital, y para hacer todo eso ha aumentado sin cesar los niveles de explotación de nuestra clase trabajadora.

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a un sector político que luego de 15 años de gobierno mantiene a la gran mayoría de los trabajadores del país cobrando salarios que no llegan a la cuarta parte de la canasta familiar.

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a un sector político que luego de 15 años de gobierno ha asegurado el mantenimiento de la impunidad del aparato represivo del estado.

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a una fuerza política responsable de reprimir al pueblo, de apalear trabajadores y estudiantes, de atacar los derechos más elementales de los trabajadores organizados, como el derecho a huelga, al decretar la esencialidad en la educación, pretendiendo ilegalizar la huelga de los docentes durante el actual gobierno de Tabaré Vázquez, o al establecer el decreto que prohíbe la ocupación de edificios públicos, durante el gobierno de Mujica, o cuando se sacó el ejército a la calle por parte de Martínez para romper la huelga de Adeom, entre otros ejemplos.

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a un sector político responsable de crear una policía militarizada, especializada en combatir la lucha social, y en reprimir a los sectores más empobrecidos de la sociedad, a la cual planea seguir reforzando como anunciara recientemente Martínez. 

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a una fuerza política responsable de mantener un régimen de violación sistemática de los derechos humanos en el sistema carcelario, donde se hacinan y son sometidos a un régimen absolutamente inhumano, miles de jóvenes provenientes de los sectores más pauperizados de la sociedad.

Cuando se llama a votar al Frente Amplio se llama a votar a una organización política que ha mantenido durante años la presencia de tropas de ocupación en países como Congo o Haiti, reprimiendo, violando y asesinando a la población de esos países en defensa de los intereses imperialistas.

 

Podríamos seguir enumerando largamente las características antiobreras y antipopulares de los sucesivos gobiernos del FA, como los avances privatizadores en la salud y en la educación, los casos de corrupción, la carga impositiva sobre los trabajadores en contraposición a los subsidios al capital, y un interminable etc. Sin embargo creemos que el punto está establecido, llamar a votar al FA, desde las organizaciones y militantes identificados como pertenecientes al espacio de la izquierda consecuente y del clasismo, implica dar un respaldo inaceptable a una fuerza política que lleva ya tres periodos de gobierno practicando una política contraria a los intereses populares.

 

El mal menor o las “mejores condiciones para luchar”

 

Realmente desafía toda lógica y toda la experiencia histórica el planteo de que llamar a votar al Frente Amplio contribuiría a desarrollar mejores condiciones de lucha para los trabajadores.

¿Acaso es y será menos mala la política de ajuste del Frente Amplio que la que llevará adelante la coalición de la actual oposición? ¿Acaso es menos mala la limitación del derecho de huelga llevada adelante por el FA que la que llevará adelante Lacalle y su gobierno?¿Acaso será menos mala la represión desatada por el FA que la llevada adelante por Lacalle ante la lucha popular?

¿O acaso se pretende ocultar que el FA, al igual que la coalición opositora, llevará adelante una política de ajuste contra el pueblo, de flexibilización laboral, de ataque al salario, de represión a la lucha de los trabajadores, todo con el fin de defender los intereses del gran capital?

 

En el más que probable caso de que pierda la segunda vuelta, el FA llevará adelante una política que tratará de encauzar la lucha del movimiento obrero y popular hacia sus intentos de volver a recuperar el gobierno cinco años más adelante, en un nuevo periodo electoral.

 

Con la perspectiva de las durísimas luchas que se avecinan para la clase trabajadora de nuestro país, en defensa de sus derechos más elementales, plantear el voto al FA, con la excusa de “frenar a la derecha” solo ayuda a aumentar la confusión, a generar falsas expectativas, a contribuir a debilitar a la clase trabajadora y su capacidad de organización y de lucha.

 

El enorme retroceso ideológico que experimenta la izquierda y el clasismo de nuestro país y la enorme debilidad política y organizativa que arrastra, son parte fundamental en la explicación del por qué de la generalización de estas posiciones claudicantes.

 

Es cierto que para las masas populares sólo se presentan dos opciones visibles, pero la izquierda consecuente y el clasismo tienen la obligación de plantear abiertamente ante el pueblo que ninguna es menos peor, que ninguna es el mal menor, que gane quien gane en el ballotage vamos a un nuevo gobierno que llevará adelante una política contraria a los intereses populares, ahora en un contexto de ajuste.

Es cierto que la izquierda consecuente se encuentra debilitada, fragmentada y confundida, pero eso no puede ser justificativo de practicar el más lamentable seguidismo al FA. 

 

La situación actual de la izquierda presenta el enorme desafío de asumir la tarea de construir una alternativa política seria, creíble, visible para las masas, que pueda disputar al FA la dirección del movimiento de masas con una perspectiva revolucionaria. Por lo tanto la tarea principal e inmediata debe ser luchar contra la fragmentación, contra el retroceso ideológico, fortaleciéndonos desde la unidad de los revolucionarios y la izquierda consecuente, clarificando posiciones y no contribuyendo a la confusión mediante llamados a apoyar al mal menor. 

Se trata de una tarea muy difícil, sin dudas, pero que no se puede eludir siguiendo los cantos de sirena del progresismo en su caída, aportando a la confusión.

 

Si realmente se quiere contribuir a mejorar la capacidad de lucha de la clase trabajadora, los llamados que se necesita hacer no son llamados a votar al menos malo, sino que lo que se necesita imperiosamente son llamados a espacios de unidad para luchar y para construir organización en el espacio clasista, son llamados a debatir y construir unidad para asumir desde la izquierda consecuente las duras luchas que se avecinan para nuestro pueblo.

 

Son llamados a romper y no a fortalecer las ilusiones que el progresismo genera en las conciencias de las masas, debilitando su capacidad y voluntad de lucha.

 

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL