Coordinación ABN: Abstención, voto blanco y voto nulo

14.Oct.19    Noticias - Nacionales
    ()

LOS APORTES QUE ESTÁN AQUÍ, SON DE COMPAÑEROS, DE ORGANIZACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES QUE COINCIDIMOS EN EL PROGRAMA, ESPERAMOS VUESTROS APORTES, PORQUE DE REVOLUCIÓN SE TRATA Y ÉSTA ES TAREA DE TODOS.


“NUESTRO SACRIFICIO ES CONSCIENTE; CUOTA PARA PAGAR LA LIBERTAD QUE CONSTRUIMOS…” CHE

LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA DE INTENCIÓN REVOLUCIONARIA NO ES SOLO UNA CONSIGNA DE LUCHA

¿POR QUÉ DEBEMOS bregar por la unidad? ¿Por qué es una consigna correcta?, ¿Por qué es un lugar común?, ¿Por qué no decirlo es inadecuado?, ¿Por qué no decirlo nos excluye a priori? ¿Porque esa liturgia es mejor que trabajar día a día, calladamente, en la búsqueda sincera de la unidad para luchar?

¿QUÉ LUCHA? Preguntas necesarias que requieren respuestas colectivas.
Nos encontramos a pocos días de las elecciones, a casi quince años de Gobierno Progresista y las cuentas pendientes aun están sin saldar; no creíamos que se fueran a saldar durante el Gobierno del FA, el cual, desde la década de los 90, al menos forjo alianzas aún más laxas que aquellas que lo conformaron en la década del setenta, sin entrar a hilar fino en la salida pactada (Club Naval) de los ochenta, que perfilaba y prefiguraba sinuosos retrocesos para el campo popular.
Al menos dos cuestiones están en el orden del día, hoy, de cara frente a la situación vinculada con el voto y en relación a la táctica a desarrollar en función de la estrategia revolucionaria; afilar nuestra inteligencia, agudizar nuestros sentidos y ser lo suficientemente creativos en los caminos de la unidad es nuestra obligación, nuestra lucha contra el Capitalismo y por el Socialismo no puede ni debe escatimar metodologías de lucha, oportunidad de denuncia del capitalismo ni métodos de acumulación para acrecentar y consolidar esta lucha..

Esto debe ser en el marco imprescindible de la definición clara y concreta de un programa de transformaciones radicales que rompa el dique de contención creado para continuar la explotación de los trabajadores, de los marginados por el sistema.

¿QUÉ Y CÓMO? Las elecciones de octubre-noviembre para nosotros no son una opción válida para los sectores explotados y expoliados de la sociedad, pero nos exigimos “tomar partido, partido hasta mancharnos” y por este motivo levantamos y agitamos la bandera de ABSTENCIÓN, VOTO BLANCO Y NULO (ABN).
Junto a esto levantamos un programa de soluciones, claras, transformadoras e intransigentes con el capital y sus representantes, conscientes de nuestras escasas fuerzas, conscientes que este programa de soluciones estructurales es tarea de todo un pueblo, de sus organizaciones sociales y políticas, es que somos profundamente respetuosos de las organizaciones que entiendan que deben actuar de otra forma, lo importante e imprescindible es compartir, coincidir y comprometernos con el programa de soluciones.
Porque guste o no, nos interesa el día después, las semanas, meses, años venideros porque deberemos enfrentar el ajuste de cuentas que prepara el sistema, no hay tiempo, ni espacios para sectarismos estériles, ni mezquinos perfilismos, porque de pintar con los colores del pueblo el horizonte revolucionario que ahí está.

LOS APORTES QUE ESTÁN AQUÍ, SON DE COMPAÑEROS, DE ORGANIZACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES QUE COINCIDIMOS EN EL PROGRAMA, ESPERAMOS VUESTROS APORTES, PORQUE DE REVOLUCIÓN SE TRATA Y ÉSTA ES TAREA DE TODOS.
———————————————————————————————————————————————————————————————


CONVOCATORIA AL VOTO ABN

Un nuevo proceso electoral se está desarrollando y nada hay que esperar por parte de los trabajadores y el pueblo explotado del mismo.

Este proceso se da en una coyuntura que empeora día a día para lo sectores populares..
La economía del país está estructurada en función de los intereses de las multinacionales que explotan los recursos naturales y la fuerza de trabajo de nuestro pueblo.
Esto hace que día a día se profundice la primarización y la extranjerización de la economía, reforzando el sometimiento de nuestro país ante las potencias imperialistas.

El estado uruguayo, sea cual sea el gobierno de turno, tiene como función esencial el asegurar las mejores condiciones para que se desarrolle la explotación capitalista por parte del gran capital imperialista, y toda su política apunta a eso. Baste como ejemplo el reciente acuerdo del gobierno frenteamplista con UPM para la instalación de su segunda planta, para ver todos los beneficios y garantías que el gobierno entrega a la multinacional, además de haber demostrado estar dispuesto a reprimir violentamente cualquier expresión de lucha contra la misma.

Al mismo tiempo, el estado uruguayo tiene como objetivo el defender los intereses de los capitalistas locales, lo cual hace mediante subsidios directos o indirectos y asegurándoles el mantener crecientes niveles de explotación de los trabajadores. Exoneraciones de aportes patronales a la seguridad social, exoneraciones impositivas, devoluciones de impuestos, tarifas preferenciales en los servicios públicos, con solo algunos de los beneficios que disfrutan los grandes capitalistas.

Mientras tanto los niveles de explotación de la clase trabajadora aumentan, no solo por la rebaja salarial, sino también porque la financiación del estado recae totalmente sobre las espaldas de los trabajadores. No solo luego de producir toda la riqueza del país los trabajadores se quedan con una ínfima parte de la misma, expresada en salarios que en la inmensa mayoría de los casos no llegan a una cuarta parte de la canasta familiar, sino que además, de esos míseros salarios, la mayor parte se va en impuestos a los propios salarios y en impuestos al consumo de los productos esenciales, como alimentos, vivienda, salud o educación, que encima siempre son los que más rápidamente aumentan de costo.
Como si eso fuera poco, el desempleo se dispara a medida que la actividad económica pasa del estancamiento a la recesión, agravando aún más la situación de los trabajadores.

El creciente nivel de subsidios al gran capital que lleva adelante el estado, así como el estancamiento de la economía producto del propio modelo económico impulsado por los sucesivos gobiernos, modelo que supedita la economía del país a la exportación de materias primas, hace que, a pesar de la creciente carga sobre los trabajadores, el estado mantenga un creciente déficit fiscal que en el corto plazo ya tiende a hacerse insostenible.

Con un nivel de endeudamiento elevadísimo, con fuertes presiones devaluatorias sobre la moneda local, y con una economía estancada, la única manera que tendrá el próximo gobierno de cumplir su función de asegurar las condiciones para el crecimiento de las ganancias de los grandes capitalistas es mediante un aumento mucho más fuerte aún de la pauperización de la clase trabajadora.

Sea cual sea el gobierno que emerja del presente proceso electoral los principales lineamientos de su programa de gobierno ya están definidos:

• Mantenimiento de la estructura económica y social de país dependiente, sometido a los intereses imperialistas
• Mantenimiento del pago de la deuda externa
• Mantenimiento de la política de protección de los intereses del gran capital imperialista
• Mantenimiento de los subsidios al capital local
• Continuar el reforzamiento del aparato represivo
• Extensión de la apertura de todos los aspectos de la vida social a la búsqueda del lucro capitalista, esto incluye salud, educación, etc.
• Nuevo aumento de la carga impositiva sobre los trabajadores
• Reforma del régimen jubilatorio que implicará aumento de la edad de retiro, aumento de las imposiciones a trabajadores y pasivos, profundización de las
exoneraciones patronales, profundización de los beneficios del sector financiero que opera las AFAPs, entre otros medidas destinadas a favorecer a los
capitalistas en detrimento de los trabajadores
• Flexibilización laboral
• Rebajas salariales
• Represión contra las luchas populares

Ya sea que vuelva a ganar el FA, o, como parece más probable, gane la coalición blanquicolorada, estos puntos marcarán el programa del próximo gobierno.

No se dice una sola palabra en la campaña electoral acerca de estos temas por la sencilla razón de que no están en cuestión, pues se da por descontado su cumplimiento por parte de todos los partidos con posibilidad de acceder al gobierno.

La disputa se centra en la contraposición de discursos vacíos y agravios personales, ante lo cual el pueblo se dispone a votar a quien considere como menos malo.

Frente a esta política y este programa de gobierno es necesario contraponer un programa que contemple las soluciones a los problemas más urgentes que enfrenta nuestra clase trabajadora y los demás sectores oprimidos de nuestro pueblo, y que simultáneamente plantee las transformaciones radicales que es necesario realizar en la estructura económica y social de nuestro país, no solo para atender las necesidades inmediatas del pueblo, sino también para avanzar hacia una sociedad sin explotados ni explotadores.

Desde la más profunda tradición de lucha de nuestro pueblo y en función de la situación actual consideramos como esenciales los siguientes puntos para un programa de transformaciones radicales de nuestro país:

• Rompimiento con el imperialismo. NO pago de la deuda externa. Rechazo a todos los tratados de protección de inversiones y tratados de libre comercio.
• Expropiación sin indemnización de las empresas y propiedades de los grandes capitales imperialistas y locales
• Estatización de todo el sistema financiero para ponerlo al servicio del desarrollo productivo del país
• Estatización del comercio exterior para evitar los manejos de los monopolios capitalistas
• Reforma agraria con expropiación del latifundio. Transformación de la estructura productiva del país, dejando de lado el modelo extractivista llevado
adelante por todos los gobiernos capitalistas.
• Desmantelamiento de las FFAA y todo el aparato represivo de la burguesía
• Aumento general de salarios. Salario mínimo ligado a la canasta familiar
• Eliminación del desempleo. Estatización bajo control obrero de toda empresa que despida o cierre.
• Sistema de salud único, estatal y gratuito
• Presupuesto adecuado a las necesidades de la educación pública. Autonomía y cogobierno para toda la enseñanza
• Desmantelamiento de las AFAPs
• Eliminación de impuestos a los salarios y pasividades. Imposición de fuertes impuestos al capital

Este no es un invento, la mayoría de estos puntos son levantados por diferentes sectores del clasismo en el movimiento obrero y popular.
Son levantados también por los programas de organizaciones que participan en el actual proceso electoral presentando candidatos y por organizaciones y militantes que rechazan de plano y por principios toda participación en el proceso electoral en el marco de la democracia burguesa.

Son reivindicados también por aquellos que, respetando todas las variantes tácticas, en el marco de la defensa de un programa que responde a los intereses de la clase trabajadora, entendemos que la actual situación hace necesario convocar a la abstención, el voto nulo o el voto en blanco.

A pesar de que existen las bases para la coincidencia programática y por ende para la necesaria unidad del clasismo para impulsar una línea combativa y con independencia de clase en el movimiento obrero y popular, y para la unidad de la izquierda, desde sus más variadas vertientes, en torno a puntos programáticos esenciales para potenciar la lucha popular, el panorama actual está muy lejos de eso.
A nivel del movimiento obrero y popular, que continúa bajo la conducción hegemónica del reformismo, sometiéndolo a los intereses del gobierno frenteamplista, y por ende a los intereses de la burguesía, enmarcando todas las luchas en el marco de la institucionalidad burguesa, las diferentes expresiones del clasismo se encuentran en una situación de extrema fragmentación y en gran parte debido a esto mismo, debilidad.
Prácticamente lo mismo pasa a nivel político. La izquierda se encuentra enormemente fragmentada, los diferentes grupos y militantes aparecen en muchos casos enfrentados entre sí, y por lo tanto la capacidad de la misma de presentar ante el pueblo una alternativa de poder frente a la derecha tradicional y frente a la política de conciliación de clases del Frente Amplio es extremadamente débil.

Ante este panorama, consideramos que es necesario impulsar el desarrollo de las tendencias a la lucha popular que rompan con el constreñimiento de las mismas al marco de la institucionalidad burguesa, por eso el impulso al rechazo a la participación en el proceso electoral.
Consideramos también que, en la actual coyuntura de extrema fragmentación de la izquierda, la presentación de otra opción electoral con candidatos contribuye a acentuar dicha fragmentación y lejos estaría de contribuir a la tan necesaria unidad para luchar de la izquierda.
La tarea central en la actual coyuntura es el impulso de la unidad para luchar del clasismo y la unidad de la izquierda en torno a un programa de soluciones populares y de avance hacia la revolución socialista.

Nuevamente, ante el proceso electoral, gane quien gane, pierde el pueblo.

Por la abstención, voto en blanco o voto nulo.
Por la unidad del clasismo en el movimiento obrero y popular
Por la unidad de la izquierda consecuente
Por un programa de soluciones populares
Por una sociedad sin explotados ni explotadores

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL
———————————————————————————————————————————————————————————————

LO PIENSO Y LO DIGO, LO DIGO PARA APORTAR, al fin y al cabo de eso se trata, una gota con ser poco junta a otras se hace aguacero

“Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.” Che

“No nos mueve la finalidad de hundir la democracia, sino la de construir una verdadera democracia ….” R. Luxemburgo

Porque debemos expresar nuestra posición, nada de lo que suceda en nuestra comarca y a nuestro pueblo nos es indiferente y por este motivo nos sentimos en la obligación de fijar nuestra posición en relación a esta coyuntura electoral.
Analizamos esto desde nuestra definición respecto a la acción político revolucionaria, anti capitalista y anti imperialista, en defensa los intereses de la clase trabajadora, de los desocupados, de los marginados, de los que nada tienen y en solidaridad con todos los pueblos en lucha, particularmente con los de nuestra Patria Grande.

Constatamos que después de 15 años de Gobierno Progresista se ha profundizado aun mas el camino iniciado por los representantes de la oligarquía criolla y la burguesía nacional, el partido Colorado y Blanco, este camino de sumisión al capital financiero internacional, a las corporaciones multinacionales contaminantes, a la extranjerización y concentración de la tierra expoliando de esta forma nuestros recursos naturales y sometiendo de esta manera a nuestra patria a intereses extranjeros y como tales anti populares.
Esta ficción democrática de elecciones es solo un hecho coyuntural que no cuestiona para nada el poder de las clases dominantes y mucho menos del sistema capitalista generador de miseria, guerras y muerte, esto lo afirmarnos desde el estudio sistemático de la historia de la humanidad que no es otra cosa que la historia de la lucha de clases de la cual hemos aprendido que no se puede construir una sociedad con justicia social o sea el Socialismo “… con las armas melladas del capitalismo…”.

La gran mayoría del cuerpo electoral concurrirá a las urnas con la convicción de elegir lo menos malo,“lo posible”, pero esto no cambiará un ápice el poder del capital ni solucionará las condiciones sociales producto del sistema de explotación, y expolio de nuestros recursos naturales y menos aun acabará con la vergonzante sumisión a los intereses del Imperio.

No está en nuestro accionar juzgar a quien entienda que la ficción de la representación parlamentaria (la colina parlamento) es el camino a recorrer, nuestra lucha contra el Capitalismo y por el Socialismo no puede ni debe escatimar metodologías de lucha, oportunidad de denuncia del capitalismo ni métodos de acumulación para acrecentar y consolidar esta lucha.
Consideramos importante e imprescindible la definición clara y concreta de un programa de transformaciones radicales que rompa el dique de contención creado para continuar la explotación de los trabajadores, de los marginados por el sistema.

Todos sabemos que gane quien gane el sistema exigirá un “ajuste”, lo dicen ellos mismos una y otra vez, este ajuste deberá ser y será político-económico-social: las reformas laborales, el ajuste de las jubilaciones y pensiones, la reducción del estado, etc, serán todos y cada uno de ellos, tal vez en tiempos diferentes pero en igual clave anti- popular, quienes tomarán medidas para que la crisis por ellos provocada como representantes del sistema una vez mas la paguen los trabajadores y sus familias.

Este ajuste de cuentas ordenado por el FMI agudizará la conflictividad y la acentuación de la lucha de clases y es justamente por este motivo que ninguno de estos candidatos trata el tema de la impunidad de las FF.AA. Ellos son conscientes que antes o después tendrán que utilizarlas nuevamente y no tan solo para romper una huelga sino para garantizar nuevamente los intereses de los patrones criollos y extranjeros, seguir garantizando los intereses del Capital.
Y es por este motivo que nosotros debemos agudizar nuestros sentidos, afilar nuestra inteligencia y darle una gran oportunidad a la imaginación para tender todo tipo de puentes para la unidad del pueblo, levantando un programa de alternativa real a esta situación, un programa que una a todos y cada uno de los Orientales de intención revolucionaria porque de eso se trata, y que cada integrante del pueblo, cada organización política, cada partido lo levante con el método que a su entender sea el mas adaptado a esta coyuntura.

EL DÍA DESPUÉS Y LOS DÍAS SUBSIGUIENTES:
Solo pretendemos aportar a la unidad de los de abajo, a la unidad del sujeto revolucionario que no es otra cosa que la unidad de los trabajadores, en un programa de resistencia y lucha, claramente anti capitalista y anti imperialista, esto significa: entre otras cosas

A) Ruptura con el BM, BID, FMI y los organismos multilaterales que son instrumento de poder del Imperialismo para someter a los pueblos
B) Desconocimiento y ruptura de todos y cada uno de los tratados militares firmados con el Imperialismo Norteamericano al igual que con el expansionismo
euro – asiático…
C) Desconocimiento de los tratados económicos firmados con las Corporaciones y especuladores financieros..
D) Desarticular y desmovilizar el aparato represivo del sistema y sustituirlo por el concepto artiguista “… del pueblo reunido y armado para la mejor defensa de
sus intereses…”
E) La tierra y el agua son nuestros dos principales recursos naturales, por lo tanto debe ser de propiedad colectiva e intransferible

La UNIDAD para los que tenemos intención revolucionaria la revolución social no es un problema de método sino de programa; programa que garantice los cambios reales que necesitamos como País que quiere ser Nación junto a los pueblos hermanos de la región y del continente.

PARA REFLEXIONAR: La izquierda, rebosante de valores y principios, está en permanente discordia consigo misma, fiel seguidora del mensaje evangélico, según el cual, el que vino no vino a traer la paz sino la espada; basta ver con qué inútil cuanto cómica saña se niegan unas izquierdas a otras su razón de ser. ¿Alguien ha visto una controversia en el campo conservador acerca de si una corriente es «verdaderamente» de derechas o no?

HÉCTOR SERGIO NÁPOLI
———————————————————————————————————————————————————————————————

SOBRE LAS ELECCIONES 2019 EN URUGUAY

Acerca de las formas «de gobierno»
o «de representación política» en el capitalismo.

Queremos en principio hacer algunas referencias al papel que cumple la esfera específicamente política en el conjunto de relaciones de poder que conforman lo que llamamos la Dominación. Desde una visión un tanto economicista y reduccionista de los procesos históricos, se sostiene con frecuencia que el factor fundamental que permitió a la burguesía desplazar a la aristocracia como clase dominante e implantar todo un sistema de dominación social nuevo, fue la superioridad de su modo de producción que tenía un dinamismo e implicaba una altísima productividad del trabajo que contrastaba enormemente con lo estático e improductivo del modo de producción feudal.

Sin embargo a mediados del siglo XIX, a pesar de que la economía capitalista (producción para el cambio, trabajo asalariado) era ampliamente hegemónica respecto a la economía feudal (producción para el uso, servidumbre); la burguesía no había logrado el control político de los estados europeos (salvo parcialmente en Inglaterra y Francia) e incluso en algunos países centrales, como Alemania, era la propia monarquía absolutista la que regenteaba y se beneficiaba del modo de producción burgués.

Fue necesario, para que la burguesía consolidara su dominio, que en medio de grandes crisis revolucionarias, los nuevos aspirantes impusieran su propio sistema político, la Democracia Representativa.

En la formulación teórica de éste nuevo sistema político, el ejercicio del gobierno no sería producto de la herencia o de una guerra victoriosa como en el feudalismo, sino de la voluntad del pueblo. La ideología burguesa (el liberalismo) y su forma política de gobierno (la democracia), supusieron un avance revolucionario a nivel simbólico, a nivel del imaginario social, respecto al autoritarismo explicito que caracterizaba al régimen de la nobleza y el clero en la época medieval.

Bajo ese ropaje ideológico de «libertad», «voluntad del pueblo», «igualdad ante la ley»; el nuevo régimen político escondía en el plano material una dominación y explotación mucho más profunda, eficaz y duradera sobre los explotados y oprimidos, que la de los regímenes precedentes. Por eso, la superioridad de su régimen político, desde el punto de vista de la Dominación, es también un factor fundamental de la victoria histórica de la burguesía. De ahí que la importancia de la esfera política o de gobierno, a diferencia de los llamados poderes fácticos, (el poder económico y el poder militar), no es el poder material que concentra (muy poco en los países del capitalismo periférico y dependiente) sino la fuerza ideológica que tiene sobre el Pueblo Trabajador al punto que la mayoría de la gente «está convencida», «cree», que es en ese entramado político-jurídico institucional donde se producen o se bloquean todos los cambios, sobre todo los fundamentales.

Para las clases dominantes, entonces, es crucial que esa «ficción» de representación política siga impregnando a las mayorías, de la misma forma que es crucial para los revolucionarios desmontar en la teoría y en la práctica esa patraña ideológica.

Agotamiento histórico-político
de la «democracia» capitalista.

Polemizando con un sector de los comunistas alemanes que se negaban a participar en el parlamento burgués, Lenin sostenía, allá por 1920, que el parlamentarismo, ciertamente, estaba «agotado históricamente» ya que las masas habían creado organismos democráticamente superiores como los Soviets y era ésta la forma de representación política destinada a imponerse en el curso del proceso histórico. Pero que de ninguna manera se podía sostener que el parlamentarismo estaba «agotado políticamente» en tanto la enorme mayoría de los trabajadores seguía creyendo que esta era la mejor forma de expresión democrática que había, aunque hubiera que perfeccionarla.

De esa premisa, Lenin sacaba la conclusión que los comunistas debían participar en los parlamentos burgueses y utilizarlos como tribuna de denuncia contra el propio sistema. De ahí en más ese posicionamiento táctico de Lenin sería un axioma que guiaría el comportamiento de la enorme mayoría de las organizaciones que se reclamaban seguidoras de la tradición bolchevique.

Por otro lado, nuestra corriente, el anarquismo, mantendría la tradición abstencionista, elaborada en la segunda mitad del siglo XIX y consolidada en las primeras décadas del XX, reafirmando ante cada ascenso de lucha que la participación en la institucionalidad burguesa, lejos de ser un frente más de lucha era un corral de ramas para domesticar a los revolucionarios.

Para nosotros el rechazo a la táctica parlamentaria no puede considerarse una simple cuestión táctica, habida cuenta de la tremenda importancia de la ficción “democrática” en el soporte ideológico de la Dominación.
Por eso, aún en épocas históricas diferentes, y en contextos socio-políticos altamente diferenciados; tiene una importancia estratégica tomar distancia y denunciar la trampa.

Pero nos parece que más que abrir un juicio sobre lo acertado o errado de la táctica de Lenin y los bolcheviques en ésa época, importa plantear opiniones sobre cómo se expresa esa cuestión hoy. Que tan agotado o tan vigente, históricamente y políticamente, se encuentra el «sistema democrático» en la sociedad global capitalista del siglo XXI y en particular en Uruguay, donde la abrumadora mayoría del Pueblo Trabajador se apresta a expresar con el voto su posicionamiento frente al sistema político.

Sin duda que la «democracia capitalista» está agotada históricamente hace rato, entendiendo como agotada que «ya cumplió un ciclo histórico en el que dio todo lo que podía dar». Tuvo tiempo y espacio más que suficiente para demostrar que era «el gobierno del pueblo».

En más de dos siglos adoptó diversas formas y formulaciones; república y monarquía parlamentaria, sistemas presidencialistas, parlamentaristas o colegiadas.
Aceptó la participación en su seno de Organizaciones Políticas de todo el espectro ideológico desde el fascismo hasta la izquierda revolucionaria.
Puso a prueba (o permitió que se ejercieran) toda las variantes de democracia directa (referendum, plebiscitos, iniciativa popular, etc) y hasta el recurso «refundacional» de la Asamblea Constituyente.

En momentos de crisis políticas, cuando las clases dominantes sacaron a relucir la «última ratio», la fuerza militar, y barrieron su propia legalidad; fueron absolutamente estériles para que su condición de «gobierno del pueblo» articulara la «resistencia del pueblo» para enfrentar la escalada autoritaria.

Y en ésta etapa actual del capitalismo, depredadora, parasitaria y mafiosa, de gobierno mundial del G20, de amagues de guerra permanente entre los amos imperiales y los ex-socios caídos en desgracia y otros díscolos varios, y de multinacionales sin fronteras ni leyes «nacionales» que las rijan; las «democracias» muestran lo que son: el «gobierno de las minorías privilegiadas», y los administradores y gerentes de las desigualdades capitalistas.

Con cierta autonomía real en los países centrales, y con una independencia puramente formal en los países dependientes (que son la inmensa mayoría), donde los diversos elencos políticos exhiben impúdicamente su condición de «gobernadores coloniales», siendo utilizados o ignorados según las conveniencias por los amos del mundo.

Sin duda que a ésta altura de la historia, la humanidad en general ya tiene una idea formada, un balance sobre las formas políticas capitalistas. Un balance, o mejor dicho un conjunto de miles de balances naturalmente provisorios, fragmentados, dispersos, confusos, balbuceantes, más o menos primitivos, más o menos elaborados, y de momento imposibles de unificarse.

Pero se puede afirmar que existe en la conciencia de los individuos y en la memoria histórica de los colectivos sociales, muchísima experiencia acumulada en materia «democrática». Esa experiencia y esos balances precarios constituyen la base material y política para intentar desenmascarar el simulacro de libertad y participación de las sociedades modernas y precipitar el «agotamiento político» del parlamentarismo y de la democracia capitalista en general.
Esta es una tarea político-ideológica central de la lucha revolucionaria. Hay que registrar, sistematizar y exponer la farsa democrática que nos ofrece a diario infinidad de elementos para desnudarla. La propaganda en éste plano, desde círculos pequeños hasta llegar a las asambleas sindicales y sociales, debe ser nuestro desvelo y nuestro compromiso diario. Y con mucho respeto a la táctica que desarrollan otras corrientes y Organizaciones respecto a ésta cuestión, debemos decir que consideramos absolutamente incompatible esta lucha ideológica y política que planteamos contra la ficción democrática, con nuestra participación en los ámbitos que la constituyen y son su núcleo duro.

Creemos que la presencia en esos ámbitos (gobierno, parlamento, juntas departamentales, etc.), de compañeras y compañeros muy valiosos del espacio revolucionario y del Movimiento Social clasista; solo contribuye a legitimar instituciones caducas a las que es necesario ayudar a morir.

La «minoría bolchevique en la Duma» para usar la conocida frase de Lenin, lejos de «agotar políticamente» a la democracia capitalista, le da oxígeno y le alarga la vida. Genera desaliento, confusión o suspicacia en la mayoría de la militancia revolucionaria y clasista del Pueblo Trabajador.
No se puede ir para el sur y para el norte al mismo tiempo. Más allá de las buenas intenciones, hay dinámicas políticas que no son conciliables.

Y en Uruguay y la región en este 2019…

En el Uruguay con su tradición de país «legalista», «integrado», «civilista», de «sociedad amortiguadora de los conflictos sociales»; las ilusiones «democrático-burguesas» persisten más nítidamente que en otros países de América, aunque también es un dato de la realidad que para la mayoría de los uruguayos la «democracia» hace rato que perdió su carácter épico y redentor salvo en circunstancias excepcionales como fueron el fin de las guerras mundiales, o el fin de las dictaduras, donde el «régimen democrático» aparecía como el vencedor y como el valor a restaurar.

Sin duda que hay un sector importante de la gente «sinceramente democrática» al decir de Benedetti, y otro sector también importante que más que «creer» en la democracia la acepta resignadamente como lo que hay, aun cuando puntualmente se involucre en serio y ponga muchas expectativas en determinada coyuntura electoral.

En este 2019, se está terminando el ciclo progresista en los países de América donde logró imponerse (el progresismo tardío de López Obrador en México es quizás el último capítulo), y se abre un periodo histórico de alternancia entre los nuevos y los viejos elencos políticos en la conducción del estado capitalista.
Además de la secuencia perfecta del caso chileno (Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera) seguramente el chavismo, el kirchnerismo, el MAS de Evo, el FA en Uruguay y otras expresiones del social-liberalismo; deberán acostumbrarse a la rotación en el gobierno con los viejos partidos reciclados o nuevas formaciones de centro derecha, derecha y hasta algunos outsiders.

Acá en el Uruguay, sea cual sea el signo del próximo gobierno, se intentará profundizar la entrega de los recursos naturales y los activos más rentables del estado al apetito del capital, y ajustar aún más la presión sobre la vida de los trabajadores.

No nos extenderemos sobre estos pronósticos que ya han sido desarrollados ampliamente en otros artículos por otros compañeros. Solo afirmaremos que se acercan momentos de definiciones para los trabajadores y el conjunto de los explotados y oprimidos, ya que la reestructura capitalista en curso va a empeorar la ya deteriorada situación social, e irá obligando a sectores cada vez más numerosos de explotados, a profundizar los niveles de conciencia y organización para resistir la ofensiva antiobrera.

En este marco y con este panorama por delante, pensamos que todos los esfuerzos teóricos y prácticos de la izquierda de intención revolucionaria deberían orientarse a buscar una articulación estable y respetuosa que potenciara el aporte de cada Organización. Articulación que nos permita, de conjunto, ayudar a dinamizar un espacio social de Resistencia Popular entre las organizaciones sindicales y sociales que se ubican claramente en la independencia de clase, que imponga mediante un Plan de Lucha un Programa de transformaciones profundas y no simples parches asistencialistas.
Ahí están, nos parece, las tareas inmediatas.

La instancia electoral no contribuye en nada a esta tarea. Con todo respeto a las organizaciones y militantes que la consideran un frente de lucha o una caja de resonancia para sus planteos, es una dilapidación de esfuerzos estéril y una priorización equivocada de un espacio del enemigo que además está en una fase de decadencia.

En esta etapa senil de la democracia burguesa, que se corresponde con el capitalismo en su fase de decadencia; es un despropósito que los revolucionarios dediquen tantos esfuerzos a hacerse un lugarcito allí, lo que es una forma de revitalizarla, de darle oxígeno, de prestigiarla, aunque no sea la intención.

Mientras nuestra clase tenga expectativas que desde ahí se pueden hacer cambios significativos, difícilmente se vuelque a organizar su propio curso de lucha, en forma autónoma y enfrentada a los espacios y las respuestas que le ofrece el sistema.
Por eso para nosotros, la denuncia de esta farsa, de esta fantasía ideológica liberal, de este simulacro de participación y decisión; tiene una importancia estratégica.
Una decisión táctica será decidir cuál de las variantes, si la abstención, el voto nulo o el voto en blanco es la mejor forma de expresar este rechazo.

Más allá de la parafernalia que rodea el juego electoral burgués, con sus componentes de torneo deportivo, de sainete, de vodevil, de culebrón, propios de la sociedad del espectáculo donde las grandes mayorías la miran por TV; nada cambiará para el Pueblo Trabajador el último domingo de noviembre.

Desde nuestra humilde trinchera, seguiremos apostando a un desenlace revolucionario de carácter inconfundiblemente obrero-popular, que entierre de una vez este podrido sistema capitalista, y abra un cauce hacia nuestra definitiva emancipación, hacia una sociedad Comunista y Libertaria.

Fernando Charamello,
militante anarquista del sindicalismo clasista.
———————————————————————————————————————————————————————————————

ACTOS ELECTORALES

Nada nuevo. El capitalismo vive de eso. Y los trabajadores, deberíamos impulsar una democracia de clase explotada. La historia es cada día un poco más larga. Quedan lejos en el tiempo algunas precisiones de grandes revolucionarios con respecto a la participación de los explotados en estas instancias que son ‘’la colina dominada por el fuego de la artillería enemiga’’ al decir del Che Guevara. A propósito del Comandante Ernesto ‘’Che’’ Guevara, este 8 de octubre se cumplen 52 años de su caída en combate en la selva boliviana.

Asimismo, quienes estudiamos la ideología guevarista, el marxismo interpretado en teoría y práctica por Guevara, también debemos leer la realidad sin dogmatismos. Aceptar el movimiento. Entender que no es mecánico. El dinamismo de la lucha de clases, nos obliga a nuevas interpretaciones, sin apartarnos, del núcleo de pensamiento revolucionario, adecuándonos a estos tiempos. Por cierto, algunos escritos, conceptos de Guevara de hace 60 años, aún tienen vigencia. En mayor o menor grado, hay conceptos sobre los procesos electorales que reafirman aquellos análisis y hay otros que han sido superados por la historia. O bastardeados por proyectos progresistas que fueron deviniendo en mayor aceptación a la institucionalidad burguesa, y como correlato, más contrarrevolucionarios. Más lejos de la emancipación de las clases explotadas.
Es por ello que, los avances que pudimos haber tenido en otros tiempos históricos como clase explotada dentro de la democracia burguesa, hoy son mera ilusión. Hace muchos años. Para quienes hemos vivido el terrorismo de estado, gobiernos ‘’democráticos’’ colorados, blancos, colorados, colorados, y 15 años de progresismo, bien nos podemos preguntar ¿Dónde fueron a parar nuestros votos?. Ineluctablemente, podemos decir, que a los patrones. A la clase dominante. A la burguesía. A la reafirmación de la opción capitalista y proimperialista como el último estadio de la humanidad. Y…pensamos, estamos convencidos que no es así. Hay otro mundo por conquistar. Sin explotados ni explotadores. Con una verdadera democracia de la clase trabajadora y el pueblo explotado. Es decir, no pensamos, que este sea el último eslabón de la humanidad. Sin falsos optimismos, es posible la revolución y lucha por el socialismo.

La lucha de clases, motor de la historia, como decía Marx, ha sido temporalmente ‘’amortiguada’’ en la mayor parte del mundo, por ‘’alternancias’’ en los procesos de gobierno. Por falsas izquierdas, por falsos revolucionarios, por falsos socialistas, y ni que hablar de las derechas en sus variadas versiones de dominación. Estas derechas, nos han ‘’permitido’’, - no sin nuestra lucha – que obreros metalúrgicos, guerrilleros, trabajadores dirigentes sindicales y sociales, hayan podido acceder a representaciones parlamentarias, ministerios, presidencias, y demás resortes del poder, bajo dominación capitalista. Pero…no será por siempre.

DESENCANTOS, DESILUSIONES, DERROTAS

Estas ‘’sensaciones’’, han calado hondo en los pueblos, y en nuestro pueblo con mucha fuerza. Aquel concepto del Che, que decía: ‘’pueblos que arden en ansias de transformaciones y dirigentes que frenan esas ansias’’, no aplica en estos tiempos para este pueblo.

Los ‘’dirigentes’’ han conquistado un poder y una impunidad extraordinaria. Tanto en los partidos políticos que luchan por escaños electorales, como en las direcciones del movimiento popular. Los dirigentes no son duramente cuestionados.
La ideología de clase explotada ha sido ‘’arrasada’’ por estos ‘’desfachatados’’. Y llevan a las clases explotadas a derrotas. Que parecen para siempre. Callejones sin salida por fuera de lo institucional. Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Esa es la gran derrota.

Quienes hace varios procesos electorales venimos anulando, votando en blanco, o absteniéndonos, no nos perturba ‘’el mal menor’’, no optamos por el ‘’menos malo’’, no nos caben ni desencantos, ni desilusiones, y las derrotas, las asumimos como parte de un proceso histórico dentro de la lucha de clases. Como tampoco ‘’nos golpeamos el pecho’’, ni nos consideramos más ‘’claros’’ que nadie, solo asumimos una postura que lleva años, donde no hemos distraído nuestra acción política, ni hemos dado la espalda a las luchas que el pueblo decide librar. Donde hemos tomado distancias y marcado nuestras diferencias es en la conciliación de clases. En esta, no transamos. Hemos asumido el riesgo de quedar ‘’aislados’’, de ser estigmatizados, pero…preferimos eso antes que ceder a nuestra convicción clasista, combativa y revolucionaria.

Intentamos no ser oportunistas. Intentamos tenemos mucha precaución en el seguidismo. Intentamos no ser sectarios. Intentamos no ‘’romper’’ con nuestros hermanos del pueblo trabajador. A veces lo logramos y otras,…no tanto. No andamos detrás de ningún ‘’cargo’’. Si, estamos convencidos, de luchar donde sea que nuestra participación ayude a la liberación, emancipación, y hasta reivindicaciones inmediatas. Sigue estando en nuestro horizonte inmediato la construcción de una alternativa clasista y revolucionaria para y por el movimiento popular.

Esta herramienta no como un fin en sí mismo, sino como un proceso hacia la toma del poder político. Por muy lejano que se observe. Recordar siempre que las masas explotadas son y deben ser las verdaderas protagonistas. Empoderamiento.

Es por ello que otra vez frente a un proceso electoral, decidimos ABN, (abstención, blanco, nulo). Y lo hacemos con la más firme convicción que una vez más GANE QUIEN GANE, PIERDE EL PUEBLO. Y dentro de este amplio abanico de posturas con criterios o decisiones ABN, debemos encontrarnos con hermanos que tienen el mismo objetivo, construir una herramienta política, sindical y social, con perspectiva revolucionaria. Un programa mínimo. Básico. Elemental que nos sirva para la UNIDAD REVOLUCIONARIA.

Esas ‘’sensaciones’’ de desencanto y desilusión, llevan a que una mayoría del pueblo, (73% según cifra), no participen en actos electorales de ningún partido. Más allá de las redes sociales,- (centro ineludible de militancia)- la realidad indica un fuerte rechazo a los ‘’políticos’’. A los partidos. Como esperando una salida ‘’mesiánica’’ – más cerca de la metafísica -, que asumir la lucha de clases. Esto es resultado fundamentalmente de los ‘’fracasos’’ de los progresismos a nivel mundial y también local.

Con algunos ejes programáticos, con algunas coincidencias tácticas, podremos iniciar un proceso dónde luego, las diferentes opciones de construcción política, podamos crecer. La fuerza la tienen las ideas, no las personas. Construir un espacio militante de debate, propuestas, teoría y práctica, dentro del espacio ABN, es hoy día, asumir un compromiso que no nos brinda nada personal, nos brinda si, la tranquilidad de consciencia de seguir con coherencia el camino elegido. Significa seguir levantando las banderas de la revolución.

A MODO DE EPILOGO

En definitiva estamos proponiendo construir un espacio de coordinación ABN (abstención,voto blanco, nulo) que tenga 3 ejes:
1) levantar el programa de liberación de la clase trabajadora y el pueblo.
2) por la reconstrucción de un espacio clasista y combativo en el seno de la clase trabajadora y movimientos sociales,
3) avanzar hacia la construcción de una alternativa política por la revolución y lucha por el socialismo.

En tiempos de conciliación, manipulación, superficialidad, desideologización, es cuando más fuerte se debe escuchar nuestro grito, VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL.

MILITANTES GUEVARISTAS
———————————————————————————————————————————————————————————————