A 52 años de la caída en combate del Che Guevara: ¡qué grande es el futuro y qué cercano!

09.Oct.19    Guevarismo
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“Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.
No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.”


Hace 52 años caía en combate Ernesto Che Guevara. Bolivia era el centro de irradiación, de un plan que pretendía llegar fuertemente en primera instancia a Perú y Argentina para recorrer calurosamente cada rincón de nuestra américa. Para ello se preparó, junto a cuadros que lo habían acompañado en sus anteriores experiencias de guerra revolucionaria, el ya andante éxito cubano y el aprendizaje en la adversidad en el Congo. El proceso cubano y sobre todo Fidel, a pesar de ciertas diferencias en cuanto al momento de cuando debía integrarse el Che a la guerrilla, aportaron lo mejor que la experiencia de lucha había generado, no se escatimó en nada. Pero no solo hacen 52 años de la muerte del guerrillero, sino que también nos interesa rescatar que hace la misma cantidad de años, el 16 de abril de 1967, el Che aportaría uno de sus insumos teóricos más importantes “CREAR DOS, TRES … MUCHOS VIETNAM”, Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental. Algunos fragmentos de este mensaje, algunas ideas del mismo son las que pretendemos tomar en esta oportunidad, para comprender por qué el ideario guevarista mantiene plena vigencia.

Indudablemente no son las mismas condiciones subjetivas, en las cuales el Che escribía aquel mensaje a las existentes en nuestro presente. En su recorrido por la situación de los tres continentes donde se profundiza el saqueo imperialista, América, África y Asia, se enumera y desarrollan los múltiples enfrentamientos que se llevaban adelante.
Son aquellas condiciones la que enmarcan la necesidad de crear dos, tres Vietnam, la que plantea las exigencias para los revolucionarios donde la premisa es “no se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte”.
El Che escribiría “en Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Vietnam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Camboya, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.

En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan ya los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que, para resultar triunfante, no puede conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista”.
Es objetivo que aquel mundo polarizado, donde en todas partes del globo los pueblos se levantaban a luchar, no es el panorama mundial que nos atraviesa actualmente.
Particularmente en lo que respecta a nuestro continente, se plantea un escenario de alternancia en el poder donde los progresismos han cumplido con su mandado de reciclar a las derechas. Bachelet, Piñera, Bachelet, Piñera en Chile, Kirchnerismo, Macri y nuevamente la formula Fernández - Fernández en Argentina, y la delicada situación del Frente Amplio en Uruguay donde se avizora una derrota luego de 15 años de gobierno con viento en la camiseta en lo que respecta a una envión económica marcado por el precio de las materias primas. El proceso cubano en retroceso, las FARC vuelven a las armas desde una posición de debilidad política respecto a la experiencia previa al acuerdo de paz, Nicaragua con ex guerrilleros de los 70 y 80 funcionales a la oligarquía y los intereses de los explotadores.

Frente al deterioro de los progresismos, frente al reciclaje de la derecha y el avance del discurso más rancio, y frente al retroceso de aquellos faros que alumbraron y abrogaron las luchas de nuestro continente ¿Cuál es la situación de aquellos que manifiestan impulsar una línea con intención revolucionaria? La fragmentación, la debilidad, la pérdida de espacios ganados por el reformismo y la burocracia sindical, son algunas de las características que por lo menos predominan en la región.

Desde el punto de vista económico el Che escribiría: “nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales -instrumentos de dominación-, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta”.
¿52 años después, esto ha cambiado? Si no se hubiese mencionado que este fragmento fue escrito hace más de medio siglo cualquiera podría asegurar que es un escrito del presente. Sigue siendo nuestro continente el patio trasero del imperialismo norteamericano, sumidos a las cadenas de la injerencia y explotación, bajo las leyes dictadas desde los organismos financieros, condenados a ser deudores eternamente bajo este sistema, con bases militares a doquier, con abrazos de mandatarios ya sea progresistas, derecha o extrema derecha con representantes de los explotadores del mundo, donde la avaricia de otras potencias, como la China y la rusa dicen presente, donde multinacionales saquean nuestros recursos, donde estas mismas explotan nuestra mano de obra, se asesinan líderes sociales, se reprimen los pueblos originarios acusados de usurpadores, donde cada uno de los países de nuestra América ve profundizada la primarización de su economía, se hace pagar el deterioro económico volcando los ajustes sobre la espalda de la clase trabajadora y empujando a la marginalización a los sectores populares.

Frente a esta situación tomamos nuevamente las palabras del Che en su mensaje, donde escribía “Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla. No hay más cambios que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución”. Renegados y traidores aquellos que con las ideas de las luchas revolucionarias llegaron a espacios de gobierno donde pisotearon las mismas, y embaucaron a la clase explotada. Aquellos que hablan de humanizar un sistema de producción donde quienes producen la riqueza son los que mueren a diario, sin otro horizonte que el tratar de sobrevivir.
Se nos pretende educar en la conciliación de clase, donde el trabajador debe ser amigable con el empresario que es quien le da trabajo, donde se pretende enaltecer un sistema democrático que no es más que un disfraz de una dictadura de la clase burguesa y se enaltecen las consignas del nunca más barriendo debajo de la alfombra la lucha que deben impulsar los pueblos frente a los opresores.
¿De qué clase social son los millones que viven en la pobreza y en la indigencia en nuestra américa? ¿A qué clase social pertenecen los millones que llenan los bolsillos de unos pocos? ¿Cuántas bocas son las que siguen sin poder comer, cuántas vidas son las que se escapan con el trabajo diario y el sufrimiento de la precarización laboral luego de años de gobiernos reformistas en la mayoría de los países de nuestra américa? Después de esta experiencia ¿somos más felices los trabajadores? ¿nos sentimos más plenos? ¿Se han diluido los valores de la individualidad, el egoísmo, la competitividad? ¿los muchos han dejado de escupir sangre para que unos pocos vivan mejor? Revolución socialista o caricatura de revolución.

El Che agrega en su mensaje “y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva ¡qué grande sería el futuro y que cercano! Abonar por la unidad de los revolucionarios debe ser una tarea central de esta coyuntura, desplazando sectarismos, personalismos, abanderados y caudillismos.
No son débiles aquellos que se organizan y trabajan concienzudamente en hacer avanzar la conciencia de las masas. Son los pueblos los que hacen las revoluciones, y más temprano que tarde nuestra clase recorrerá nuevamente el camino por la revolución y el socialismo. Unámonos, por la sangre derramada de miles de compañeros y compañeras, el internacionalismo proletario no es para llevarlo en la boca, es practicarlo por los miles que hoy el capitalismo arroja a sus cárceles por luchar, por los miles que son reprimidos y perseguidos por enaltecer las banderas de lucha. Por los cientos de compañeros y compañeras que hace 52 años dejaban su vida en tierras bolivianas ¡qué grande es el futuro y qué cercano!

Hasta la victoria siempre!

VENCEREMOS