Movimiento Revolucionario Oriental

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Declaración del MRO respecto a la solicitud de asilo político en Uruguay por parte del ex presidente de Perú, el genocida Alan Garcia

Movimiento Revolucionario Oriental :: 26.11.18

El pasado día 17 de noviembre el ex presidente peruano Alán García fue recibido en la casa del embajador uruguayo en Lima y solicitó asilo político en nuestro país. Al respecto es importante señalar varios puntos.

En primer lugar, todo análisis debe hacerse desde el punto de vista de clase, si se obvia eso inevitablemente se estará razonando con la ideología burguesa, cayendo ineludiblemente en errores.
Desde ese punto de vista este tema debe abordarse a partir de una caracterización de clase de Alan García, pero también a una caracterización de clase de los actuales gobiernos del Perú y del Uruguay.

Cuando el análisis se hace desde ese punto de vista se puede ver claramente que la figura del asilo político tiene un significado para la clase trabajadora y el pueblo explotado en general del Uruguay y otro significado muy diferente para los gobiernos burgueses de turno.

Para nuestro pueblo el concepto de asilo político es de principios. Tan es así que el pueblo uruguayo no dudo en entregar su propia sangre en defensa del mismo. En este sentido el caso más emblemático ocurrió en el año 1994, cuando un grupo de ciudadanos vascos, militantes independentistas de ese país, perseguidos políticos del estado español, solicitaban asilo político en Uruguay, y ante la decisión del gobierno de ese momento de negarles ese derecho y entregarlos al estado español, el pueblo uruguayo genera una masiva movilización que es brutalmente reprimida, dando como resultado la muerte de dos compañeros.

La figura del asilo político está identificada por nuestro pueblo con la solidaridad con todos los pueblos que luchan contra la opresión política.

Sin embargo, como decíamos, otra cosa es cuando hablamos de los gobernantes de nuestro país. Ahí la historia marca que todos los gobiernos burgueses se manejan según las conveniencias del momento, de acuerdo a la política de sometimiento a los intereses del gran capital que todos los gobiernos, de todos los partidos políticos que lo han detentado , mantienen.
Señalábamos como ejemplo el rechazo al pedido de asilo por parte de los perseguidos políticos vascos, pero sin embargo el mismo fue otorgado por el gobierno uruguayo en 2003 a militares que protagonizaron el golpe contra Chavez en Venezuela, en abril de 2002, por ejemplo.

Respecto a este caso concreto, es necesario recordar quien es Alan García. Si bien el mismo llega al gobierno por primera vez en 1985 con un discurso “progresista” rápidamente se desnuda como un represor brutal, un defensor a ultranza de los intereses capitalistas que no dudó en comandar matanzas atroces de poblaciones enteras o el fusilamiento de prisioneros políticos desarmados, siendo el responsable de centenares de muertes. En este sentido vale recordar como terribles ejemplos la ejecución de centenares de prisioneros políticos en la llamada “matanza de las prisiones” en junio de 1986 o la masacre de decenas de campesinos del pueblo de Cayara en mayo de 1988.

Su segundo gobierno, a partir de 2006, presentaría las mismas características, además de presentar todo tipo de casos de corrupción, al igual que todos los gobiernos anteriores y posteriores.
Esto incluye al actual gobierno peruano encabezado por Martin Vizcarra, por supuesto, también defensor de los intereses de los capitalistas, tan corrupto y represor como todos los anteriores y que por supuesto no tiene ninguna autoridad moral para juzgar a nadie.

Es claro que el enjuiciamiento de altos dirigentes de los principales partidos burgueses por casos de corrupción, responde a procesos de disputas inter burguesas y nada podemos esperar los explotados de esos procesos más que impunidad, acomodos, arreglos y burlas hacia el pueblo.

Alan García debe responder ante el pueblo peruano por sus crímenes, los que no se reducen por cierto a los casos de corrupción que le imputa el actual gobierno, sino que, como ya mencionábamos, incluyen casos atroces de terrorismo de estado, y este pueblo hermano deberá encontrar el camino para lograrlo mediante su lucha.

Por el lado del gobierno del Frente Amplio es importante analizar el conjunto de su política y en particular su política exterior a lo largo de los casi 15 años que este partido lleva en la administración del estado burgués.

Este sector político que ya lleva tres períodos consecutivos de gobierno, el primero y el actual con la presidencia de Tabaré Vazquez y el segundo con la presidencia de Mujica, se ha caracterizado por un sistemático sometimiento a la política imperialista y una defensa irrestricta de los intereses de los grandes grupos capitalistas.
Por supuesto el aspecto diplomático de estos gobiernos refleja esta política.
Para señalar algunos hechos significativos de estos gobiernos, podemos referirnos a la instancia en la que Tabaré Vazquez reconoció públicamente que, ante el conflicto con el gobierno de la Argentina, por la instalación de una planta de celulosa en territorio uruguayo en el límite con dicho país, el mismo consideró solicitar la intervención militar de los Estados Unidos. Es decir que estaba dispuesto a abrir las puertas del país a las tropas yanquis, para enfrentar a un país vecino, con tal de defender los intereses de una empresa multinacional.
En ese mismo sentido, y en un ejemplo mucho más reciente, el gobierno del Frente Amplio autorizó la llegada de tropas de Estados Unidos para establecer en nuestro país la base de operaciones para la seguridad de la reunión del G20 a realizarse el próximo 30 de noviembre y 1 de diciembre en Buenos Aires.
Así el gobierno frenteamplista, además de llevar adelante una política económica que somete a nuestro pueblo a la explotación del capital imperialista, practica una política exterior que muestra que esta dispuesto a llegar a cualquier extremo en defensa de los intereses de los capitalistas.

Teniendo esto presente queda claro que sea cual sea la decisión que tome el gobierno de Tabaré Vazquez la misma responderá a los intereses de los burgueses, en ningún caso responderá a los intereses populares.

El gobierno frenteamplista definirá esta cuestión, como todas, de acuerdo a como entienda que defiende mejor los intereses de la gran burguesía.

Por lo expuesto nos solidarizamos con el reclamo del pueblo peruano en contra de la concesión del derecho de asilo político a Alán García pero advertimos que aún cuando se consiga evitar eso, el sistema judicial burgués del Perú, de ninguna manera da garantías de que el mismo pague aunque sea por una parte minúscula de sus numerosos crímenes contra el pueblo.

La posibilidad de justicia popular contra los represores, contra los explotadores, contra todos los dirigentes de la brutal explotación que soportan nuestros pueblos, solamente podrá venir de la mano del avance de la lucha de nuestros pueblos, el peruano, el uruguayo, y el de toda nuestra América, en el camino de la revolución socialista.


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