Declaración sobre la situación en Nicaragua. Frente de Acción Revolucionaria (Argentina), OLNyS Fogoneros (Argentina), Movimiento Revolucionario Oriental (Uruguay), organizaciones miembros de la Coordinadora Guevarista Internacionalista

Contra toda injerencia imperialista en Nicaragua.
Contra la burguesía y sus intentos de apropiarse de la movilización popular para seguir manteniendo su lugar de privilegio en el gobierno del país.
Contra el gobierno servil al capital, represor de su propio pueblo, traidor de la heroica herencia sandinista.
El pueblo nicaraguense sabrá encontrar en su enorme experiencia de lucha el camino para retomar la senda iniciada por Sandino y continuada por los guerrilleros de los 70, el camino de luchar hasta el fin contra el imperialismo y la burguesía.
El camino para nuestros pueblos sigue siendo el de la lucha y la construcción de organización revolucionaria.

La única salida para todos los pueblos explotados es la revolución por la liberación definitiva de toda explotación, es la Revolución Socialista.



Desde abril de este año se han sucedido en Nicaragua una serie de movilizaciones duramente reprimidas por el gobierno de Daniel Ortega.
Las movilizaciones estallan en contra de una reforma del sistema jubilatorio que impulsaba el gobierno y que establecía un aumento del aporte jubilatorio que se descuenta del salario de los trabajadores y, al mismo tiempo, un descenso de las jubilaciones.
El gobierno respondió con una feroz represión que implicó el asesinato de decenas de personas, sobre todo estudiantes, y las heridas y detenciones de centenares de manifestantes, y, aunque a las semanas debió dar marcha atrás con el proyecto de reforma, las movilizaciones continuaron en reclamo ya directamente de la caída del gobierno.

Este proceso se enmarca en la política que todos los gobiernos de la región, sin excepción, aunque por supuesto con diferencias de formas y ritmos, están aplicando, desde la Venezuela de Maduro, hasta la Argentina de Macri, la política del ajuste contra el pueblo, de la rebaja salarial, de los despidos, de la pobreza y la miseria para los y las trabajadores para mantener los privilegios de los grandes capitalistas en el marco de un panorama creciente de crisis económica y de un enorme endeudamiento de los Estados que tiende a hacerse insostenible.
No es casual que la reforma impuesta por el gobierno venga a partir de las recomendaciones del FMI, el mismo con el que la Argentina acuerda un brutal plan de ajuste fiscal (así como también una reforma previsional) y el mismo que nunca dejó de marcar las políticas de todos los gobiernos del continente.

A muchos podría sonar increíble, a maniobra imperialista, estos enfrentamientos de masas populares en contra de un gobierno que asume el nombre del Frente Sandinista de Liberación Nacional, nada menos que la organización político- militar que en 1979 derrocara la dictadura de Somoza y asumiera el camino de radicales cambios en la estructura económica, social y política del país, enfrentando al imperialismo y a la oligarquía local.

En primer lugar hay que aclarar que, por supuesto, diversos sectores políticos burgueses y corporaciones patronales se aprovecharon del descontento popular con el gobierno para tratar de dirigirlo en su beneficio.
Es claro que también está presente la influencia del imperialismo yanqui apoyando a estos sectores, históricamente vinculados a él.
Pero nada de esto puede extrañarnos, nada de esto es nuevo, y si bien hay quienes utilizan estos hechos para mantener el apoyo político al gobierno de Ortega, no podemos olvidar que es el modo de actuar de los sectores políticos burgueses contra cualquier otro sector político al que les interesa desplazar y que precisamente el juego político tradicional del sistema político burgués es presentar ante cada situación una opción “menos mala” de manera que la alternativa política siempre sea una u otra opción burguesa.
Tanto el gobierno como la oposición de los partidos tradicionales burgueses representan intereses totalmente contrarios a las necesidades populares, ninguna salida para los explotados puede venir de la manos de ninguno de ellos.
De hecho es con estos sectores que el gobierno de Ortega se ha sentado a dialogar buscando una salida a la crisis que asegure la continuidad de su gobierno y la estabilización del régimen. La cuestión política más importante para nosotros y nosotras no es caracterizar a la burguesía y sus representantes tradicionales, nada esperamos de ellos, los combatimos siempre, nadie puede tener ninguna duda al respecto.
El aspecto político que es imprescindible analizar es el accionar de un gobierno que se cubre con un nombre glorioso, que refiere a un proceso revolucionario del pasado, que se presenta como portador de una propuesta “progresista”, que recibe el apoyo de todos los referentes de los procesos autoproclamados de igual manera, que en la última década gestionaron los estados capitalistas de nuestra región) , los Lula, Kirchner, Maduro, etc, y que, exactamente igual que todos ellos, terminó aplicando una política totalmente servil al gran capital y desembocó en un proceso de crisis económica, social y política.

Se hace fundamental caracterizar correctamente estos procesos, porque la coyuntura actual de nuestro continente muestra que en la gran mayoría de los países se han instalado gobiernos de sectores abiertamente burgueses y estas corrientes políticas que gobernaron antes se pretenden colocar nuevamente como alternativa ante los reclamos de las masas que enfrentan los planes de ajuste de los gobiernos.
No podemos cansarnos de repetir que estas tendencias que impulsan la conciliación de clases, ya sea que se autorreferencien como progresistas, populistas o como se quieran llamar, solo representan un retroceso, solo llevan a poner al pueblo al servicio de la burguesía, solo llevan a repetir una y otra vez
una alternancia en el gobierno que lo único que asegura es la continuidad de la dominación del gran capital sobre nuestros pueblos.
Esa es la gran importancia política de analizar las acciones que lleva adelante el gobierno de Ortega en Nicaragua.
En ese sentido lo primero que se debe hacer es aclarar que el proceso revolucionario dirigido por el FSLN que llega al poder mediante la lucha popular a fines de los 70s es un proceso cerrado en los años 80 y los gobiernos de Ortega, que se dieron a partir de sucesivos triunfos en procesos electorales burgueses a partir de las elecciones de 2006, representan un proceso completamente diferente.
Desde 2007 Ortega gobierna al país en el marco de un gran pacto con la burguesía y el imperialismo, en contra de los intereses populares y en contra del legado del gobierno revolucionario que terminara derrotado en el proceso de la década de los 80, donde la guerra civil propiciada por el imperialismo y el aislamiento en que quedó el proceso revolucionario lo llevaron a estancarse, a abandonar de a poco su programa revolucionario, a caer en el burocratismo y terminar cayendo en la firma de un tratado de paz con la burguesía y aceptando el establecimiento de un sistema democrático burgués.
Finalizado este proceso, el FSLN se integra al juego de la democracia burguesa, ya no como un agente revolucionario, sino como un partido más del régimen burgués, donde el objetivo central pasó a ser la búsqueda de conquistar espacios de poder por parte de sus dirigentes, llegando incluso a aliarse con sus antiguos enemigos, siendo el caso más notorio el del ex miembro del directorio de la contra antisandinista, Jaime Morales, quien ostentara el cargo de vicepresidente durante el gobierno de Ortega que comenzó en 2007.

El programa histórico del FSLN era profundamente antiimperialista y ponía al país en el camino del desarrollo económico y social y abría las puertas a un proceso de construcción socialista.
Sus principales puntos establecían:
“ (…) La Revolución Popular Sandinista establecerá un gobierno revolucionario que liquidará la estructura reaccionaria originada por farsas electorales y golpes militares, el poder popular forjará una Nicaragua sin explotación, sin opresión, sin atraso, una patria libre, progresista e independiente.
El gobierno revolucionario dictará las siguientes medidas de índole política:
-Dará al poder revolucionario una estructura que permita la plena participación de todo el pueblo, tanto a nivel nacional como a nivel local (departamental, municipal, comarcal).
-Garantizará a todos los ciudadanos el ejercicio pleno de todas las libertades individuales a el respeto a los derechos humanos
-Garantizará la libertad de emisión del pensamiento, que conduzca primordialmente a la vigorosa difusión de los derechos populares y de los derechos patrios.
-Garantizará la libertad para organizar el movimiento obrero-sindical en la ciudad y en el campo, libertad para organizar agrupaciones campesinas, juveniles, estudiantiles, femeninas, culturales, deportivas, etc. (…)
-Privará de sus derechos políticos a los individuos que ocupen altos cargos públicos a raíz de las farsas electorales y golpes militares. (…) El gobierno revolucionario dictará las siguientes medidas de índole económica:
-Expropiará los latifundios, fabricas, empresas, medios de transporte y demás bienes usurpados por políticos y militares y todo tipo de cómplices que se han valido de la corrupción administrativa del régimen actual.
-Nacionalizará los bienes de todas las compañías extranjeras, que se dediquen a la explotación de los recursos minerales, forestales, marítimos y de otra índole.
-Establecerá el control obrero en la gestión administrativa de las empresas y demás bienes expropiados y nacionalizados.
-Nacionalizará el sistema bancario, el cual estará al servicio exclusivo del desarrollo del país.
-Desconocerá los empréstitos impuestos al país por los monopolios yanquis o de cualquier otra potencia.
-Establecerá el control estatal sobre el comercio exterior con miras a diversificarlo e independizarlo.
-Planificará la economía nacional, poniendo fin a la anarquía característica del sistema capitalista de producción. Parte importante de dicha planificación se destinará a la industrialización y electrificación del país. II. Revolución agraria La Revolución Popular Sandinista trazará una política agraria que realice una Reforma Agraria Auténtica que en forma inmediata logre la redistribución masiva de la tierra, liquidando la usurpación latifundista en beneficio de los trabajadores (pequeños productores) que laboran la tierra.
-Expropiará y liquidará el latifundio capitalista y feudal.
-Entregará gratuitamente la tierra a los campesinos de acuerdo con el principio de que la tierra debe de pertenecer al que la trabaja.
-Realizará un plan de desarrollo agropecuario encaminando a la diversificación e incrementación de la productividad de dicho sector.
-Garantizará a los campesinos los siguientes derechos:
• Crédito agrícola oportuno y adecuado.
• Comercialización (aseguramiento de mercado para sus productos).
• Asistencia técnica. IV. Legislación laboral y seguridad social La Revolución Popular Sandinista, liquidará las injusticias de las condiciones de vida y trabajo padecidos por la clase obrera bajo la brutal explotación en favor de la legislación laboral y Asistencial Social.
• Apego estricto a la jornada de ocho horas de trabajo.
• Los ingresos del trabajador (salarios y demás prestaciones), deberán ser suficientes para satisfacer sus necesidades diarias.
• Respeto a la dignidad del trabajador prohibiendo y castigando el trato injusto a éste en el desempeño de su labor.
• Abolir los despedidos injustificados.
• Obligación de cancelar salarios en el plazo legal.
• Derecho a todos los trabajadores a vacaciones periódicas.
-Liquidará el flagelo de la desocupación.
-Extenderá la atención a la seguridad social de todos los obreros y empleados públicos del país. La atención incluirá los casos de enfermedades, incapacidad física y jubilación. V. Honestidad administrativa
-La Revolución Popular Sandinista extirpará la corrupción administrativa gubernamental y establecerá una estricta honestidad administrativa
-Castigará severamente a las personas que incurren en delitos contra la honestidad administrativa (desfalcos, contrabando, explotación de vicios, etc.), severidad que será mayor cuando se trate de elementos que militen en el movimiento revolucionario. (…)”1

Inmediatamente después del triunfo revolucionario el gobierno dirigido por el FSLN puso manos a la obra a la implantación de este programa, lo que lo llevo a tener que enfrentar una guerra civil propiciada por el imperialismo norteamericano y la burguesía nicaraguense.
Sin embargo Ortega al volver al gobierno en 2007 renegó de cada uno de los puntos de este programa.
En abierta traición al legado de la Revolución Sandinista, el actual gobierno de Ortega, quien llega al poder a partir de las elecciones de 2006, no solamente llevó adelante un programa totalmente afín al dominio imperialista y a los intereses del gran capital, sino que directamente integró a las corporaciones de la burguesía al gobierno, estableciendo directamente una plutocracia en el país.
Cuatro días después de la victoria electoral de Ortega del 5 de noviembre de 2006, el presidente de COSEP (órgano que aglutina a prácticamente todas las cámaras empresariales de importancia en el país) Edwin Kruger, junto a otros líderes de cámaras empresariales y miembros de la Junta de Consejeros, que reunía a los representantes de los establecimientos financieros más importantes y los directores de los principales consorcios de empresas y exportaciones, se reunieron con Ortega y su vicepresidente para iniciar un diálogo destinado a definir los lineamientos del futuro gobierno. Inmediatamente se crearon grupos conjuntos entre el gobierno y los empresarios para abordar todos los temas relevantes de la vida del país.
En marzo de 2009 Ortega creo la Comisión de Seguimiento, integrada por tres miembros de COSEP y tres del gobierno, que paso a reunirse mensualmente convirtiéndose en el órgano mediante el cual la oligarquía del país acordaba con la burocracia sandinista el rumbo del gobierno.
Se gestó allí un verdadero gobierno plutocrático donde los capitalistas asumieron directamente funciones de gobierno en connivencia con Ortega y su aparato burocrático.
De acuerdo con publicaciones de la propia COSEP, la misma tuvo participación directa en 105 leyes y 42 reglamentos aprobados por la legislatura durante el periodo 2008-2015 (COSEP, 2016, 9)2. La propia asociación empresarial se jactaba, por ejemplo, de que en el 2010, alrededor del 60 por ciento de todas las leyes aprobadas contaban con la colaboración y la aprobación directa de los delegados de COSEP Hacia el 2011, el COSEP tenía una posición oficial en comisiones de supervisión de once instituciones público-privadas, diez consejos, cuatro ministerios y agencias gubernamentales, y las comisiones presidenciales sobre inversiones y facilidades comerciales, todo además de la Comisión de Seguimiento que garantizaba un intercambio mensual con altos funcionarios del FSLN
Estos puestos formales le daban al sector empresarial un lugar en la mesa de las reuniones de la Junta del Banco Central, en la junta de supervisión del sistema bancario y del recién creado banco de desarrollo estatal, Banco Produzcamos, así como en toda una gama de institutos que controlaban la seguridad social, la educación técnica, y las áreas más relevantes de la economía del país.

Durante casi una década, y gracias a un gran flujo de capitales desde el exterior, especialmente desde Venezuela la economía del país creció permitiendo al gobierno asegurar el crecimiento de las ganancias de la oligarquía y, al mismo, tiempo generar algunas mejoras en las condiciones de vida de las masas, muy golpeadas por la crisis de inicios de siglo. “Una de las primeras acciones de Ortega después de su asunción en el 2007 fue la de unirse a la Alianza Bolivariana auspiciada por Venezuela (ALBA). En los años siguientes, Nicaragua recibió petróleo e inversiones extranjeras directas (IED) del gobierno de Hugo Chávez (Tabla 3). Entre el 2008 y el 2012, la ayuda y las inversiones de Venezuela en Nicaragua totalizaron alrededor de 2 800 millones de dólares americanos (BCN, 2017a: 11) con cifras anuales equivalentes a casi el 7 % del PIB (BCN, 2013a, 13). A pesar de que este financiamiento comenzó a disminuir en el 2013 y bajó de su pico de USD 729 millones en el 2012 a USD 208 millones en el 2016”. 3

Además de esto, el gobierno de Ortega profundizó la política de apertura de la economía nicaraguense a los capitales imperialistas. Al igual que otros gobiernos del continente, como los Kirchner, Correa, Chavez o Maduro, el gobierno de Ortega se caracterizo por una fuerte verborragia contra el imperialismo norteamericano, pero al mismo tiempo por profundizar el sometimiento del país respecto a los capitales imperialistas. Bajo este gobierno la inversión extranjera directa, es decir el establecimiento de capitales imperialistas en el país “ascendió rápidamente entre el 2006 y el 2008, al pasar de USD 287 a USD 627 millones en esos años (ECLAC, 2016, 78). La recesión en los EE. UU. produjo una caída en el 2009, pero la recuperación fue rápida. Los niveles de la IED en el 2011 ascendieron a USD 936 millones, aunque descendieron a USD 768 millones en el 2012 y llegó a solo USD 835 en el 2015”4
Tanto los capitalistas asentados en el país como los representantes de los monopolios internacionales manifestaron reiteradamente su beneplácito con el gobierno orteguista. Es así que los logros de los cuales se jacta el actual gobierno pasan por los reconocimientos que le hacen los organismos financieros imperialistas, por la llegada de capitales imperialistas, por el establecimiento de un marco de estabilidad y seguridad para la explotación capitalista.

Las tensiones que se produjeron entre el actual gobierno nicaraguense y el gobierno de EEUU no pasan por un inexistente carácter antiimperialista del primero, sino por su disposición a abrir el país a la explotación de otras potencias imperialistas, como China y Rusia. De hecho el pico de tensión se alcanza cuando Ortega anunció en 2014 el acuerdo con una multinacional de origen chino para la construcción de un canal interoceánico, que atravesaría el país. Es claro que EEUU no esta dispuesto a permitir este tipo de presencia de una potencia rival en lo que sigue considerando su patio trasero. Esto explica el apoyo del gobierno yanqui a la oposición a Ortega.

La actual crisis es consecuencia del cambio de situación que se da a partir del cese de la ayuda Venezolana y la retracción del flujo de capitales desde las potencias imperialistas. El déficit y el endeudamiento del gobierno se disparan y el mismo asume el camino del plan de ajuste contra el pueblo.

La feroz represión que ejercen las fuerzas represivas gubernamentales ante la protesta social, es un fuerte signo de debilidad política del gobierno y ante esto, como ratas, los primeros en abandonar el barco son los lideres de la burguesía, rompiendo el pacto de convivencia con el gobierno que mantuvieron durante una década y buscando encontrar una salida a la situación que les permita recomponer la estabilidad necesaria para continuar profundizando la explotación de las masas populares.

Ante esta situación desde las organizaciones firmantes reafirmamos nuestra solidaridad con la lucha del pueblo contra los planes de ajuste del gobierno nicaraguense, al mismo tiempo que señalamos que esto solo será posible enfrentando al mismo tiempo al imperialismo y la oligarquía.

Contra toda injerencia imperialista en Nicaragua.

Contra la burguesía y sus intentos de apropiarse de la movilización popular para seguir manteniendo su lugar de privilegio en el gobierno del país.

Contra el gobierno servil al capital, represor de su propio pueblo, traidor de la heroica herencia sandinista.

El pueblo nicaraguense sabrá encontrar en su enorme experiencia de lucha el camino para retomar la senda iniciada por Sandino y continuada por los guerrilleros de los 70, el camino de luchar hasta el fin contra el imperialismo y la burguesía.

El camino para nuestros pueblos sigue siendo el de la lucha y la construcción de organización revolucionaria.

La única salida para todos los pueblos explotados es la revolución por la liberación definitiva de toda explotación, es la Revolución Socialista.

“Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán.” Augusto Cesar Sandino

Frente de Acción Revolucionaria (Argentina), OLNyS Fogoneros (Argentina), Movimiento Revolucionario Oriental (Uruguay), organizaciones miembros de la Coordinadora Guevarista Internacionalista

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1 Ver texto completo en http://www.cedema.org/ver.php?id=3399
2 Ver una descripción muy completa del desarrollo de este cogobierno entre Ortega y el empresariado nicaraguense en “Los empresarios y el Estado Posrevolucionario: El reordenamiento de las élites y la nueva estrategia de colaboración en NICARAGUA.” R.J. Spalding, Anuario de Estudios Centroamericanos, vol. 43, 2017, pp. 149-188. Universidad de Costa Rica. Disponible para descarga en https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/download/31556/31163
3 Ibidem
4 Ibidem

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