Se reavivan las llamas de la Rebelión. Declaración de la CGI sobre la situación en Argentina

19 y 20 de Diciembre de 2001 – Diciembre 2017

Grandes movilizaciones, resistencia organizada a la represión, cacerolazos y el “que se vayan todos”



16 años después, en la memoria colectiva se reavivan aquellas jornadas al calor de la avanzada con nuevas leyes antiobreras, más ajuste y represión por parte del Estado. El centro de las jornadas de lucha es el Congreso, esa institución que de tan débil se llena de vallas y disparos para poder sesionar. Y se multiplican en todo el país. Como en aquellas jornadas del 19 y 20, este Diciembre muchos cientos de miles salimos con la convicción de que hay que poner el cuerpo en la lucha, que no hay salida si nos resignamos y nos quedamos esperando del “mal menor” que ofrezca algún partido burgués, que no hay otro camino que afirmarse en la hermosa tarea de construir con nuestras manos este presente de lucha y dignidad por un futuro de felicidad para nuestro pueblo.

El camino está marcado por la sangre de los caídos en 2001, por Teresa Rodríguez, Darío y Maxi, Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, y de tantas otras luchadoras y luchadores populares asesinados por la violencia de esta dictadura de los monopolios. El mejor homenaje es seguir sosteniendo nuestras banderas bien en lo alto. Y las jornadas del 14 y 18 de diciembre son para nuestro pueblo trabajador un enorme salto de calidad en la unidad y la combatividad.

La dispersión y la fragmentación, que venían siendo el signo de nuestra época, se polarizó violentamente entre 2 facciones sociales: el pueblo trabajador y sus más diversas expresiones y el gobierno de Macri, junto con toda la oposición patronal, tanto los Kirchneristas como el resto de las facciones (cada vez más) del PJ, con sus diputados serviles y las fuerzas represivas. Fue así que el gobierno en las dos jornadas, durante largas horas de batallas el pueblo ganó las calles, frente a las fuerzas represivas, gracias a la magnitud del enfrentamiento popular. Pero no fue solo eso, cuando el pueblo tomó las calles en muchos de los barrios de la Capital Federal, el conurbano bonaerense y varias localidades del interior del país, distintos símbolos del poder fueron repudiados: bancos, aseguradoras y tantos otros monopolios que son los dueños de nuestro país y responsables directos de la explotación y el saqueo.

Quedaron importantes enseñanzas.

Vastos sectores del pueblo siguen volcándose a las calles todos los días, mientras se mantienen las luchas sectoriales que el gobierno pretende frenar con más palos, por poner un ejemplo, como en Jujuy a los obreros del Ingenio la Esperanza. Pese al papel de la burocracia, especialmente del triunvirato de la CGT, por abajo el movimiento obrero y popular con sus organizaciones logró gestar estas jornadas históricas que abrieron una nueva situación política. La lucha en las calles, la confrontación abierta con las fuerzas represivas, impulsó a muchos otros sectores del pueblo a salir a las calles, y se siguen multiplicando movilizaciones y cacerolazos en todo el país.

Por más que lograron que la reforma jubilatoria sea Ley en el Congreso, y que hayan dejado decenas de nuevos procesados y procesadas, el gobierno no tiene nada que festejar. Se encuentra en medio de una derrota política que incluso le hizo patear para marzo la Reforma Laboral. Y hay algo peor para ellos, incluso peor que los vencimientos en el pago de la deuda externa, internas por arriba que no cierran, etc.: recuperamos en estos días las enseñanzas del Cordobazo, Rosariazo, Santiagueñazo, y por supuesto el Argentinazo, que hoy 20 de Diciembre está más vigente que nunca. Y esta historia es la que golpea verdaderamente la gobernabilidad y es la que abre las puertas a rebeliones cuyas oleadas van construyendo los cimientos para un cambio revolucionario. Estas experiencias son las que permite evidenciar, no sólo para los sectores organizados de la clase trabajadora, sino que también para amplios sectores de masas, que no hay democracia verdadera dentro del capitalismo.

Y que la salida incluye el enfrentamiento violento entre las clases sociales que son irreconciliables. La violencia popular es justicia frente a las condiciones de explotación, de hambre, miseria y muerte, de opresión, que genera día a día este sistema genocida, el capitalismo, en millones y millones, beneficiando a un puñado de ricos violentamente ricos, que se llenan los bolsillos con el trabajo de la clase trabajadora. Ellos, los explotadores, sus gobiernos de turno, son criminales, ajustadores, asesinos.

La historia está de nuestro lado. Y seguiremos luchando, hasta que gobernemos las y los trabajadores. Si ellos gobiernan, nosotros perdemos, el pueblo vence luchando y confrontando.

A esta enorme experiencia de lucha de calles, de acción directa de la clase obrera, debemos coronarla dando un paso más, unificando las luchas orgánicamente con una gran asamblea de trabajadores, de activistas y organizaciones de base que se constituya en un centro de coordinación y dirección de las luchas, pero fundamentalmente que comience a construir un programa anti capitalista y socialista, para forjar la única salida real a la crisis, un Estado en el que los trabajadores gobernemos en forma directa mediante asambleas.

Sigamos enfrentando las reformas patronales.

FUERA MACRI. HAY QUE ECHARLOS A TODOS.

POR UN GOBIERNO EN MANOS DE LA CLASE TRABAJADORA

POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

¡Por los caídos del 19 Y 20 de Diciembre! ¡Por Santiago y Rafael! ¡Por todos los caídos en la

lucha popular! ¡Libertad al Lonko Facundo Jones Huala y a los obreros del Ingenio La

Esperanza de Jujuy! ¡Desprocesamiento de todas las luchadoras y luchadores populares!

Coordinadora Guevarista Internacionalista

América Latina, Diciembre de 2017

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