Editorial de Construyendo N°62. Marzo-Abril de 2016. Un año de duras luchas que hay que impulsar y unificar


La coyuntura económica

El inicio del año se caracterizó por la agudización del ajuste fiscal contra los trabajadores.

La carestía se disparó de tal manera que las propias cifras oficiales no dejan de registrar un record nefasto tras otro. En el mes de enero la inflación oficial fue 2,44%, la mayor mensual desde setiembre de 2002. En el año móvil cerrado a febrero, es decir en el acumulado entre marzo del 2015 y febrero del 2016, la suba de precios fue de 10,23% alcanzando de esta manera el valor más alto desde agosto de 2004.

Es claro que estos valores de ninguna manera tomaron por sorpresa al gobierno, ya que desde el año pasado impuso en los lineamientos para los Consejos de Salarios que la “clausula gatillo” pasara a activarse al 12%, cuando todos los años anteriores el valor fijado había sido del 10%.

Los elementos que más pesaron en esta suba del IPC fueron, por supuesto, los de consumo masivo por parte de los trabajadores, alimentos, bebidas, transporte, vivienda, etc. Siendo lo más destacado el tarifazo que implicó la suba de combustibles, OSE, ANTEL y UTE.

De esta manera los magros ajustes salariales recibidos por los trabajadores en enero fueron rápidamente absorbidos por la carestía, aún antes de cobrarlos en la liquidación del mes de febrero. Las pautas del gobierno para la ronda de Consejos de Salarios de 2015 establecían ajustes salariales diferenciados, para la mayoría de los trabajadores, comercio, servicios, manufacturas, el ajuste impuesto por el gobierno y las patronales fue del 8% con dos ajustes semestrales. Los trabajados incluidos en estos sectores, tuvieron un aumento de 4% en enero y ya la inflación del primer mes del año les consumió las dos terceras partes de ese ajuste, aún antes de cobrarlo. Para los sectores que recibieron un ajuste un poco mayor, que fue del 10% anual, y que por lo tanto recibieron 5% en enero, el aumento de precios les consumió casi la mitad de ese ajuste.

La tendencia es que en el transcurso del año esta situación no haga más que agudizarse dado que la especulación de los monopolios fijadores de precios, amparados totalmente por el gobierno, en el marco de un contexto de caída de exportaciones y de flujo de capitales hacia la región, hará que los precios de los productos de consumo popular se sigan disparando, mientras que los salarios permanecerán congelados con ajustes muy por debajo del verdadero aumento del coste de vida.

El dato de que a principios de marzo el dólar supera los 32 pesos, alcanzando el peso su valor más bajo respecto al dólar desde su creación en 1993, no hace más que reafirmar esto pues, por un lado, los productos importados tienden a subir, dado que los monopolios importadores suben los precios en el mercado local para compensar esa suba del dólar, y por otro lado los productos producidos en el país, carne, productos agrícolas, etc, que son destinados por las multinacionales propietarias de su producción a la exportación, son cobrados en el mercado local a un precio igual, o mayor aún, que el definido para la exportación, precio que se establece en dólares y que por lo tanto también es aumentado cuando sube la moneda yanqui respecto al peso uruguayo .

El gobierno en defensa de los intereses de la gran burguesía

No es ninguna novedad que la burguesía imperialista y la burguesía uruguaya aliada a ella cuentan en el gobierno frenteamplista con su mejor representante.
Las imposiciones del imperialismo ocupan el primerísimo lugar en la agenda del gobierno. Es así que el asegurar el pago del impuesto imperial que constituye la deuda externa, así como el mantenimiento de todo tipo de beneficios y protecciones para las multinacionales que saquean el país y lo condenan al subdesarrollo, seguirán siendo la razón de ser del gobierno frenteamplista.

Para esto, en el marco de un cambio de la fase del ciclo económico capitalista, donde quedó atrás la etapa de altos precios de las materias primas, de dólar bajo a nivel internacional, de enormes flujos de capitales imperialistas hacia la región, el gobierno aumenta aún más los niveles de explotación de los trabajadores para continuar manteniendo los niveles de ganancia de las multinacionales y sus socios locales.

Esto, y no otra cosa, es el famoso “ajuste fiscal”, es el aumento del despojo que el gobierno nos hace a los trabajadores todos los días, para mantener las enormes ganancias de los capitalistas en el marco de una caída de la actividad económica.
Tanto en sus declaraciones como en su política concreta el gobierno confirma esto cada momento.

En primer lugar, medidas como el mantenimiento de la total libertad para los flujos de capitales, de total libertad para que los monopolios fijen los precios a su antojo, de mantenimiento absolutamente puntual de los pagos de deuda externa, de mantenimiento de los subsidios al gran capital, de gasto de las reservas del BCU para acomodar la suba del dólar a los ritmos que mejor le resulten al gran capital, de aumento de los combustibles y las tarifas públicas en momentos en que el precio del petróleo se desploma, de rebaja salarial, están destinadas a aumentar la explotación de los trabajadores para mantener los beneficios del capital.

En segundo lugar no es menos importante tener presente el discurso del gobierno, pues en él se marca claramente, para quien quiera oír, los lineamientos de su política presente y futura. Así en la cadena nacional de radio y televisión del pasado 1 de marzo, a un año de asumido el cargo y a 11 años de gobierno frenteamplista , Tabare Vazquez expresó que la prioridad de su gobierno es el mantenimiento del “grado inversor” y el “combate a la inflación” mediante la rebaja salarial, lo cual se expresa en los lineamientos para los Consejos de Salarios que presentó el año pasado y que se mantienen en este 2016.

Es bueno aclarar a qué se refiere el presidente cuando dice esto. El grado inversor refiere a la calificación que las agencias financieras imperialistas dan a un país, y en este caso significa que el país les brinda garantías de que va a mantener puntualmente el pago de la deuda externa. Eso es lo que significa lo que declaraba Vazquez, es decir que hace totalmente explicito que la absoluta prioridad de su gobierno es el pago de la deuda externa, todo lo demás está supeditado a ello, como la práctica de estos 11 años de gobierno frenteamplista ha demostrado.

Por otro lado con el “combate a la inflación” se pretende convencer a los trabajadores de que la culpa del empeoramiento de sus condiciones de vida es de los trabajadores mismos, pues supuestamente la inflación sube porque los salarios suben, no por la fijación arbitraria de los precios por parte de los monopolios con la total anuencia del gobierno y por la acción del gobierno mismo, subiendo impuestos a los trabajadores para financiar los subsidios a los capitalistas.

De esta manera el presidente dejó totalmente claro que la política del gobierno, tal cual hemos denunciado una y otra vez, continuará siendo de aumento de la explotación de los trabajadores, mediante la rebaja salarial, empeoramiento de condiciones de trabajo, aumento del desempleo, aumento de la carestía, y tarifazos e impuestazos.

Entre la burocracia que no quiere y el clasismo que tiene que encontrar la forma de poder

Con este panorama se plantea un año de luchas de los trabajadores, sin dudas. Sin embargo estas luchas deberán darse, al igual que las que se han venido dando anteriormente, en contra de la acción de las direcciones sindicales que siguen en su enorme mayoría en manos de los aparatos frenteamplistas.
Esta burocracia sindical, que controla hegemónicamente las estructuras del PIT-CNT, que ha justificado ante los trabajadores cada medida del gobierno, se prepara para una nueva cumbre con Tabaré Vazquez luego de su discurso del 1 de marzo, para ajustar el discurso común hacia los trabajadores.
Esta burocracia sindical continuara intentando boicotear cada lucha que surja y combatiendo con todo el peso de los aparatos sindicales a los intentos de avance del clasismo.
Para los trabajadores se presenta el enorme desafío de dar la lucha contra el feroz embate del gobierno frenteamplista, enfrentando las pérdidas de empleos, la rebaja salarial, el aumento de la precarización laboral, la carestía, los tarifazos.
Unificando las luchas, enfrentando la represión, superando para todo esto el freno que les impone la dirección hegemónica de sus organizaciones, totalmente servicial gobierno.

La tarea central para los militantes y agrupaciones clasistas continúa siendo la de generar instancias de acción común, pero también de debate y de síntesis política conjunta, para poder incidir desde la base misma de las organizaciones de trabajadores con planteos comunes, con la fuerza de la unidad para luchar, impulsando y aportando organización y perspectiva política a las luchas que inevitablemente se avecinan.

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