FARO Documento 6 - La Organización (pt. 2)


1) - El frente político

Por su método de trabajo las organizaciones se dividen en clandestinas y públicas.
a) sistema clandestino de organizaciones
Las tres organizaciones que deben tener una existencia rigurosamente clandestina que se deberá extender durante un muy largo plazo, incluso mucho tiempo después de la toma del poder, y mientras exista la lucha de clases, son: I) la organización revolucionaria, 2) el frente unido o Frente de Liberación Nacional (FLN) integrado exclusivamente por aquellas organizaciones que participen efectivamente en la lucha armada, que se complementará potencialmente también desde ahora con el Frente de Liberación latinoamericano o Regional de la Cuenca del Plata, y 3) las respectivas organizaciones militares destinadas a formar el futuro Ejército de Liberación Popular, nacional y regional.
El análisis de este sistema clandestino de organizaciones comprenderá el estudio de sus órganos y de sus funciones.
I) ORGANOS: desde el punto de vista político, social o de masas, y militar, la organización clandestina se integra con similares elementos, a saber: la célula, los cuadros intermedios y la dirección.
a)la célula: es la unidad mas elemental y simple de la organización, pero a la vez, la base de todo el sistema, pues es a través de ella que todo se relaciona con el mundo exterior. Todos los elementos necesarios para la lucha son proporcionados por las células, tanto cuando se brinda seguridad y resguardo de los ataques de la represión, como cuando se toma la ofensiva y se ataca al enemigo.
Todas las células deben tener capacidad tanto política como militar, lo que no impide que se deba distinguir entre ellas, de acuerdo a sus funciones. Es la célula política, así como social o de masas, deben predominar en el número de éstos elementos, a los que deben agregarse por lo menos dos integrantes especializados, uno en la materia militar propiamente dicha y el otro en la logística o aparato de servicios. Son células de menor preparación general que las militares, cuyos integrantes tienen normalmente menor antigüedad en la organización. Deben ser preparados por lo menos en un mínimo, tanto en lo ideológico, como en lo político, como en lo militar. En un aparato de cierto desarrollo, tendrán naturalmente una mayor homogeneidad de acuerdo a la índole de su actividad habitual, por su actuación en el mismo frente de masas o político, o según su radicación territorial, por razones de su común vecindad en el lugar de su domicilio o trabajo.
La célula militar en cambio, es el producto de una muy cuidadosa solución, sus integrantes deben tener una mayor experiencia y antigüedad en la organización, su carácter es incluso conveniente que no sea homogéneo para asegurar mas aún el principio de compartimentación y no conocimiento entre sí, y su capacidad militar debe ser la mayor posible. En estas células es esencial que existan uno o dos integrantes de clara capacidad política, que realicen constantemente la labor de educación ideológica, porque siempre existe el peligro de desviaciones militaristas, por su propia especialización.
El número de integrantes será variable, lo que depende de muchos factores. El mínimo debe ser de tres, pero en una célula de masas en un determinado gremio a veces solo hay uno o dos compañeros, por lo que conviene integrarlos con otras células de otros gremios, hasta tanto el mismo desarrolle la integración de nuevos compañeros en su lugar de trabajo o en su vecindad. Cuando una célula crece mas allá de siete u ocho integrantes, es conveniente subdividirla en dos.
Todo integrante de célula debe demostrar su capacidad en tres órdenes distintos: a) en su desarrollo ideológico y político; b) en su trabajo diario y perseverante; c) en su capacidad militar como combatiente. Son las condiciones que en Cuba se expresan con el lema: estudio, trabajo y fusil. Ninguna de las tres debe faltar, pero muy especialmente debe atenderse el esfuerzo que cada militante hace por superar las propias debilidades, y el énfasis que ponga en aquellos aspectos en que se encuentra mas atrasado.
La clandestinidad del militante puede ser de dos tipos: a) el clandestino propiamente dicho, que es aquel que ya ha sido identificado por la represión y tiene su captura solicitada; b) el clandestino público, que es el que ha sido identificado y puede seguir realizando su vida habitual.
En cada caso a su vez, existen diferencias de grado que hacen mas o menos rigurosa su clandestinidad. En la medida en que se logre aumentar los militantes clandestinos públicos, se desarrollará con mas facilidad la organización porque tendrá una mayor vinculación con el mundo exterior, que le permitirá realizar tareas de masas además de las tareas militares, aumentando el trabajo político y de masas. En otros países se ha comprobado que la completa clandestinidad reduce en un 70% el rendimiento del militante en el plano político y de masas.

b) los cuadros intermedios:
En lenguaje militar constituyen la oficialidad. Esto solo ya da idea del conjunto de condiciones que deben reunir. Su formación no puede ser mínima, como en los integrantes de células, sino que deben tener una real capacidad ideológica, política y militar, en constante superación.
El desarrollo de la organización está en razón directa del aumento de calidad y cantidad de sus cuadros. a medida que crece el número de células, deben irse seleccionando y ascendiendo los cuadros, de modo que también aumente el número de escalonamientos intermedios que indican la distancia entre la célula más elemental y la dirección. en un ejército regular los grados intermedios son numerosísimos, pero en una organización guerrillera en cambio son muy pocos, normalmente tres, como sucedía en la guerrilla cubana, donde existían solo los de teniente, capitán y comandante, o en la guerrilla argelina, donde los grados eran teniente, capitán y coronel. Como la organización es político-militar, la graduación de los cuadros tiene un carácter distinto a la puramente militar, ya que si bien un orden jerárquico debe existir, éste no se basa en una obediencia impuesta sino en una aceptación voluntaria, en un respecto natural al dirigente, derivados de que los cuadros son además integrantes de una organización política, y como tales, tienen derecho a participar y hacer pesar sus opiniones antes de adoptarse las decisiones políticas colectivas.
Las células y cuadros militares se distribuyen según sus tareas, mientras que las masas, se ubican con dos criterios el de su situación en el frente de masas, agrupándolas por fábricas, lugares de trabajo, etc. y el de su radicación territorial, a cuyos efectos debe dividirse la ciudad en zonas.
El método de compartimentación o de no conocimiento entre sí que debe ser riguroso en las células, debe serlo mucho más todavía en los cuadros intermedios, porque en ellos reposa la seguridad de toda la organización.

c) la dirección: es de carácter político-militar, lo que la diferencia de una dirección meramente política, es que todos sus miembros deben tener además una mentalidad militar y haberse probados como combatientes.
En las primeras etapas de la organización, debe predominar la materia militar, las tareas militares, que son la base de cualquier desarrollo futuro y lo mas difícil y arriesgado de crear. posteriormente, debe mantenerse un equilibrio armónico entre lo político y lo militar, con una leve predominancia en el número de miembros de la dirección destinados al frente político y de masas. Sin embargo, aún los dirigentes que pasen a especializarse en el frente de masas, deben tener capacidad militar y ser combatientes, toda vez que las circunstancias lo requieran.
Las decisiones políticas se deben tomar por mayoría, de acuerdo al principio democrático ya analizado, buscando siempre hacer todos los esfuerzos para obtener la unanimidad. Pero una vez aprobado políticamente un determinado camino, las decisiones deben ejecutarse militarmente por todos los miembros, sin discusiones y sin dilaciones.
En cuanto a las demás normas y principios de dirección, ya han sido analizados en otros capítulos.

II) Funciones
a) organización: ya han sido analizados al tratar los órganos.
b) Propaganda: la agitación se efectúa a través de la propaganda escrita y oral. La prensa escrita clandestina se puede dar inclusive por medio de imprentas, pero si esto no es posible o no es conveniente la impresión en mimeógrafos resulta fácil, económica y relativamente segura, y ha alcanzado en la actualidad un alto nivel de perfeccionamiento técnico. A través del mimeógrafo, complementado con el planograf, se pueden editar boletines, cartas, comunicados, periódicos, revistas, volantes, etc. Su regularidad no dependerá tanto de la técnica de impresión, que es sencilla, como de la capacidad del cuerpo de redacción y de la agilidad de la distribución por medio de las células. En cuanto a la propaganda mural es muy difícil y crea riesgos inútiles a los militantes, pero puede sustituirse por otras formas que la propia imaginación popular ha ido creando. Es el caso de la difusión que ha ido teniendo la literatura, la consigna y sobre todo los símbolos de las organizaciones revolucionarias en los baños de los cafés montevideanos, constituye un tipo de propaganda por cierto no menos vista que de los muros y paredes de las ciudades.
La prensa oral clandestina aparecía como imposible hace algún tiempo. hoy, el mln inició audiciones radiales, retomando una experiencia de los argelinos, que operaron radios clandestinas durante tres años, hasta la fecha de la liberación. Las intercepciones no solo son posibles en la radio, sino también en la televisión. Todo esto abre un inmenso campo para la difusión de la propaganda popular, porque el resto lo hace “radio bemba”, como llamaban los cubanos la noticia de boca en boca, que desarrolla tanto mayor velocidad cuanto mayores son las condiciones de opresión.
Las células viven entre la masa y deben servir de vasos comunicantes para recoger sus inquietudes y entregar las orientaciones de la organización, auxiliando ese trabajo con algunos vehículos de propaganda de masas. Para eso, deben utilizarse mas las asambleas de las organizaciones de masas con el fin de popularizar nuestras orientaciones. Debemos provocar con agilidad reuniones, encuentros, actos de masas de toda índole, etc.
En dicha tarea, no debe olvidarse que las orientaciones en las organizaciones legales se deben decir en lenguaje legal. Lo ilegal deben saberlo también las masas, pero ilegalmente; y en la prensa legal hay que escribir un lenguaje legal.
Sobre la propaganda es mucho lo que se pudo hablar, pero excede los propósitos de este trabajo. Existen páginas memorables de Lenin, y porque no, de Hitler y Goebbels, que deben ser estudiadas por los responsables de propaganda, para utilizar la máximo todos los medios técnicos de la materia y ponerlos al servicio de la revolución.
c) Finanzas: ya hemos expuesto el tema de las finanzas legales, cuando analizamos el principio revolucionario de las expropiaciones. Sin embargo, todo esto no debe hacernos olvidar posibilidades de las finanzas legales, no solo por razones económicas, sino fundamentalmente políticas, porque permiten desarrollar el trabajo político e incluso librar batalla de la educación ideológica.
d) Interior: hemos dicho que en el campo uruguayo solo existen condiciones para instalar una retaguardia militar que sirve de refugio y protección a nuestros militantes, tarea que desde el comienzo debe ser también clandestina. Conviene reiterar por otra parte, que nuestra estrategia es regional, y no solo nacional, porque el campo uruguayo tiene muy limitadas condiciones para el trabajo político, por la escasa población rural, y carece prácticamente de condiciones para el trabajo militar, por la ausencia de selvas y montañas, por lo tanto nuestro trabajo total deberá estar orientado hacia otros países de la región, con cuyas organizaciones revolucionarias podamos colaborar no solo a nivel rural, sino también urbano, para crear las bases mínimas para el lanzamiento de toda la guerra popular en el campo.
e) Juventud: A diferencia de las organizaciones reformistas del PC, nuestras organizaciones revolucionarias están integradas y dirigidas por jóvenes.
En consecuencia, no tendría sentido formar por separado una Unión de Juventudes, para atender mas especializadamente a los problemas generacionales, que en las organizaciones reformistas consiste en atraer a los jóvenes por sus especiales preocupaciones, tales como los deportes, la recreación (bailes, música moderna) o las actividades de campamento. A una organización revolucionaria la mayor parte de esas actividades simplemente no le estaría permitido hacerlas, por razones de seguridad. Lo que sí debe hacerse es estimular la penetración de los jóvenes revolucionarios dentro de las organizaciones de juventud reformistas para entrar en contacto con ellos y facilitar su integración clandestina en las filas revolucionarias.
d) Escuelas de educación ideológica y política: Si no todas, por lo menos algunas de las normas de los cursos de capacitación reformistas pueden ser útiles para nosotros.
El traslado de la discusión de los organismos superiores a los inferiores, y viceversa, tienen una gran importancia, y requiere que tanto el cuadro que expone las orientaciones, como el militante que las recibe, tenga un mínimo de nivel ideológico y político para asimilarlas. Esto se logra a través de las escuelas ideológicas, que como su nombre lo dice, mas que para enseñar la materia misma, sirven para enseñar a leer y estudiar, bajo la guía del responsable de educación.
Para los cursos, se debe elegir a los que han tenido gran actividad en la militancia, como premio a su trabajo, porque nos e puede dilapidar el escaso tiempo disponible en compañeros que no han demostrado el mínimo espíritu de laboriosidad.
Los cursos deben ser clandestinos, la policía siempre busca muy especialmente En esta dirección, porque a ellos asisten cuadros seleccionados.
El curso permite calificar los cuadros para dar tareas de dirección. Debe enseñar moral, disciplina, fraternidad, pero debe transformarse en una secta de puros.
Durante los cursos, solo se debe estudiar, apartando a los alumnos de la militancia, porque si no, los militantes mas esforzados son los que más faltan a las clases, por carecer del tiempo suficiente, para preparar las lecciones.
Puede haber una o mas escuelas, y al fin de los cursos debe haber exámenes. Los cursos deben o pueden ser de 15 días o de 3 semanas, con 5 compañeros como máximo, evitando desmantelar las actividades al seleccionar a los alumnos.
En su transcurso, debe lograrse un ambiente de silencio. Todos los días se debe estudiar, con un libro por semana, y dos veces por semana se toman las clases. Los alumnos pueden seguir yendo a su trabajo o empleo, pero todas las horas libres deben destinarse al estudio.
Debe exigirse con severidad, puntualidad y asistencia. Se nombrará un secretario del curso para que vigile las clases, seleccionado entre los propios alumnos. Las clases no deben suspenderse nunca.
La escuela debe dar la capacidad para estudiar, enseñar a sacar apuntes, como trabajar en textos, etc., pues muchos son obreros que no han tenido antes una disciplina de estudiantes, y constituye un triunfo el hecho de que simplemente lleguen a estudiar, debe repetirse muchas veces el tema, si es necesario, machacar en cada punto, pero no de memoria, sino razonando.
El programa del curso debe comprender:
1) La organización revolucionaria. Concepto y ubicación
2) Su ideología y su programa. Su política.
3) La organización militar
4) Principios de teoría marxista-leninista. Crítica Del capitalismo. El socialismo. El comunismo
5) El nacionalismo en América Latina y en el Uruguay. El imperialismo yanqui. La liberación nacional.
Antes De terminar el curso, deben destinarse dos o tres días a repasar lo aprendido. Luego que han terminado, debe estimularse el estudio individual, hacer seminarios, dar bibliografías.
También pueden darse cursos elementales, mas breves, que abarquen dos o tres días, para desarrollar un determinado tema.
Para aclarar bien su carácter, es bueno dar un ejemplo, no conviene dar cursos de economía política capitalista o sobre el informe de la CIDE, sino tomar datos de ésta para aplicar temas como el programa de la organización. El curso no se puede proponer abarcar vastos temas económicos o políticos sino orientar sobre cual es y que consiste la política de la organización.

b) Sistema público de organizaciones:
Existen múltiples organizaciones públicas donde se pueden desarrollar el trabajo de nuestros militantes. Unas ya creadas, otras por crearse. Así, los soviets, palabra que en el idioma ruso quiere decir comités, surgieron rápidamente por todas partes a la caída de los zares y se transformaron en la verdadera fuente de poder popular. La dirección revolucionaria debe estar muy atenta a la aparición de organismos de éste tipo en cualquiera situación del país, para que la espontaneidad de las masas se sistematice y planifique por medio de la actividad de nuestras células.
Haciendo excepción de las organizaciones sindicales, que se analizarán por separado, se pueden mencionar las siguientes:
a) Políticas: pueden ser el Movimiento por la Defensa de las Libertades y la Soberanía; el Movimiento Femenino por la Justicia y la Paz Social, etc.
En todas ellas puede haber cuando nos hayamos desarrollado más, posibilidades de influir a través de nuestros militantes.
Se ha hablado además, de la posibilidad de crear una nueva izquierda que colme el vacío de actividades públicas dejado por la ilegalización de los partidos y movimientos del acuerdo de Epoca, así como el desprestigio creciente del PC y su política reformista y claudicante. Nosotros no dudamos de que existiría un vasto campo de opinión de izquierda que vería con grandes simpatías la idea, ante la necesidad que tiene de poder expresarse y reconocerse a sí misma.
Sin embargo, entendemos que tropezaría con varios problemas. El primero, que la reacción no lo permitiría. El segundo que el desarrollo del foco de lucha armada seguirá agudizando las contradicciones, de por sí ya de constante crecimiento por el carácter propio del sistema capitalista. Y nuestra tarea consiste precisamente en continuar agudizándolo, para responder a la violencia del sistema. Solo ante el caso de que el foco fuera definitivamente liquidado, podría plantearse una situación semejante a la posterior insurrección de Moscú de 1905, en que fue necesario el replanteo completo de la táctica de lucha. Y por ahora eso no es previsible.
En cuanto al problema de que esa nueva izquierda participe en elecciones, que constituye un problema separado de aquel, aunque pueda surgir como consecuencia del mismo, resulta impensable en el momento actual. Porque si bien es cierto que Lenin ha sostenido que los marxistas deben utilizar todos los medios de lucha, existe un sector convencido de la necesidad de la lucha armada y otro sector de la izquierda, particularmente en la juventud, que rechaza la participación en elecciones. Y si bien es cierto que en otros sectores, tales como la clase obrera y el interior del país, esto no es tan así y también deben ser tomados en cuenta, tendrá que haber una variación muy grande de la actual situación para que la posibilidad electoral pueda darse.
Es un típico problema de táctica política, que como tal debe resolverse en el terreno y en el momento preciso sobre el cual no pueden adelantarse conclusiones, a riesgo de caer en los dogmatismos que tanto mal han hecho siempre a la izquierda.
Una cosa así puede afirmarse y siempre, y es que nuestro deber es el de seguir radicalizando la lucha precisamente porque no somos reformistas, así como que la organización deberá mantener en cualquier momento su carácter clandestino independientemente de que otros compañeros puedan hacer en la actuación o creación de otras organizaciones públicas, dentro de las cuales no pueden “quemarse” ningún compañero que ya haya pasado a la lucha armada. La organización pública podrá servir para concienciar a nuevos compañeros que hoy todavía no se encuentran esclarecidos, y sobre los cuales deberá ejercerse una severa vigilancia, a los efectos de evitar la infiltración de agentes del enemigo.
b) Culturales: la intelectualidad uruguaya se encuentra en la mas esclarecida del continente. Por tanto, resulta fundamental que actuemos en todos los frentes de la cultura. Existen no menos de diez sectores culturales diferentes, entre los cuales destacamos los escritores y poetas, los plásticos, los profesionales liberales, la gente de teatro, la de cine, la de televisión, los periodistas con su influencia posible en los grandes diarios, etc. Todo eso debe organizarse para hacer posible nuestra influencia en las grandes masas.
c) Económicas: Aunque grandes sectores de la economía sufren la influencia del imperialismo y de la oligarquía, por razones obvias, existen hoy en el Uruguay muchas organizaciones de pequeños y medianos productores, trabajadores independientes, artesanos, industriales pequeños, etc., así como multitud de cooperativas de consumo y producción, que no deben ser olvidadas. El cooperativismo no es sino una forma superior de organización del capitalismo, pero en sus impulsores y en sus propios principios, se encuentran múltiples gérmenes de las ideas de la socialización, y sus contradicciones con el sistema monopolista que lo va invadiendo todo, son cada día mas profundas, a medida que avanza la crisis. No pertenecen propiamente a la clase obrera, pero puede transformarse a muchos de ellos en nuestros aliados.
d) Deportivas: Es uno de los grandes temas de nuestros días, el deporte y en particular el futbol, son una de las vías más aptas para el primer contacto con muchos sectores populares, que de ninguna manera deben ser despreciados. En los estudios ha sido posible detectar muchas veces el estado de ánimo de las grandes masas respecto del gobierno o de la represión.
e) Religiosas: Existe sobre la materia religiosa una abundantísima literatura. Se trata de un poderoso sector de opinión que ha tenido en pocos años una admirable radicalización. La iglesia latinoamericana ya ha comenzado a cavar la fase del hundimiento del imperialismo, y el diálogo entre marxistas y cristianos a nivel reformista ha ido dando paso rápidamente a la activa colaboración entre cristianos y revolucionarios.
f) Militares: Es el sector en que el imperialismo volcó los últimos esfuerzos para impedir la revolución, pero se le ha empezado también a resquebrajar aceleradamente. la revolución comenzada por los militares peruanos se ha puesto en marcha y en poco tiempo llegó a Bolivia: Pero está influyendo además en todos los militares del continente, que han empezado a sentirse protagonistas de las ansias de liberación de sus pueblos. Aunque se trate de un sector que los imperialistas han querido mantener aislado, dotándolos de privilegios y deslumbrándolos con su moderna técnica de guerra, pero el contacto con sus propios pueblos y con los hechos heroicos de algunos de sus mejores hijos, ha superado muchas veces esas vallas, y hoy también los militares están despertando a la nueva época. Resulta de tremenda importancia buscar en ellos todos los vínculos posibles para esclarecer muchos problemas y permitir su integración en la nueva realidad.

2) El frente social o de masas
Ya hemos dicho que se trata del frente político-militar actuando dentro de las masas y no del trabajo político de masas tradicional al estilo de los reformistas. Para poder llegar a las masas, se deben aplicar los siguientes principios:
I) Las masas son la fuerza matriz de la historia y a nosotros nos corresponde movilizarlas para que cumplan este cometido en la mejor forma en el actual proceso histórico.
II) El proletariado es la fuerza fundamental y directriz que el actual proceso y cumple su papel gracias a su organización revolucionaria.
III) Nuestra organización es ante todo un destacamento al servicio de las masas.
Aplicando estos principios, legar a las masas significa ante todo servir siempre y en todas las circunstancias sus mas altos intereses, vincularse profundamente a ellas, movilizarlas, organizarlas para que puedan enfrentarse con éxito a sus enemigos. Significa tener en cuenta en cada momento la relación entre las necesidades objetivas de las masas y las que ellas sienten, y entre las diversas formas de organización y de lucha
LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO ES OBRA DEL PUEBLO MISMO Y EN ESTA EMPRESA NADIE PUEDE SUSTITUIRLO
Para formar la política de masas debe hacerse lo siguiente:
1) Tomar como punto de partida una clara división entre el pueblo y los enemigos del pueblo, es decir, establecer con claridad quienes son las masas y quienes son los enemigos:
2) Señalar el carácter de la sociedad, el carácter de la revolución y la etapa revolucionaria que se vive concretamente.
3) Reconocer que el pueblo está integrado por gente que pertenecen a diversas clases sociales y a diversos estamentos de clase. Que todas estas clases y estamentos están interesados, unos más, otros menos, en el actual proceso revolucionario, que unos se mueven por unos intereses y otros por otros. Que por esta razón tenemos que plantear diferentes reivindicaciones económicas, políticas y sociales, para cada clase y para cada estamento. Que las forma de movilización, de organización y enfrentamiento con el enemigo son también diferentes, según la clase o el estamento de que se trate:
4) Señalar claramente el tratamiento que recibirán los enemigos del pueblo y los beneficios que habrá de recibir el pueblo. Esto lo demarca el programa de la revolución.
5) Descubrir y expresar claramente el camino que ha de seguir el proceso revolucionario para hacer victoriosos.
6) Establecer claramente la correcta relación entre la organización y el proletariado, y entre éste y las demás clases y estamentos revolucionarios
7) Señalar que la sociedad está dividida en clases, que ésta son dirigidas por partidos políticos y que éstos son a su vez comandados por jefes o dirigentes.
8) Tener muy presente que el pueblo es quien hace la historia, quien juega el papel decisivo, pero la mismo tiempo; tener en cuenta el papel que juega el individuo y la personalidad en la historia.
9) Además establecer claramente los siguientes hechos y problemas:
A) la correcta relación entre el trabajo en la ciudad y el campo.
B) La correcta relación entre la forma principal y las demás formas de lucha.
C) La tarea principal, las otras tareas y las relaciones entre ellas.
D) La forma principal de organización y su relación con las otras formas de organización
E) La correlación de fuerzas entre el pueblo y el enemigo, en general y en concreto
F) La relación entre el trabajo secreto y el abierto
G) El grado de conciencia, de movilización y de organización de las masas, así como su estado de ánimo
H) Tener en cuenta la experiencia práctica, que ha demostrado:
a) que servir a las masas de todo corazón es un principio básico, ineludible y la clave del éxito.
b) que para trabajar entre las masas se parte siempre de los simple a lo complejo, de las cosas mas elementales a las complicadas, de las reivindicaciones económicas a la políticas, de las formas cívicas a las militares.
c) que para resolver cualquier situación concreta hay que encontrar la forma concreta de vinculación, movilización y organización de las masas.
d) Que la sola movilización y vinculación con las masas no es suficiente, pues solo en la medida en que las masas están organizadas pueden alcanzar éxitos en sus luchas,
e) Que toda forma de organización es una formación para combatir
f) Que en cada grupo social y ante cada problema concreto se presentan tres tipos de actitudes: la de los activistas, de los intermedios y la de los retrasados y que la actitud correcta frente a este fenómeno social es la de tomar a los activistas para con ellos ganar a los intermedios, y con esta fuerza empujar los atrasados.
g) Que no se puede olvidar que esta posición cambia, es frente a una tarea, cada persona o un grupo de personas puede tomar la posición de activista, y frente a otra tarea, ocupar la posición de intermedio o retrasado.
Por último, la estrategia en la línea de masas responde a las siguientes interrogantes: ¿Qué? ¿Para qué? ¿Con quién? ¿Porqué medios? ¿sobre qué vehículos?
La táctica a la vez, responde a las siguientes preguntas: ¿Dentro de qué marco? ¿En qué forma? ¿Con qué consignas? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿En qué medida? ¿Todo de una vez o por pasos? ¿Rígidamente o en Zig-zag?
El camino de la lucha armada, como forma principal de la lucha de masas, vigorizará al movimiento obrero y le dará nuevas perspectivas. El camino reformista está cerrado para la toma del poder por el pueblo, pero las luchas reivindicativas de éste, adquieren un nuevo contenido con la lucha armada.
Por eso, la táctica no puede valorarse desde el ángulo de los resultados económicos. No siempre una táctica correcta se traduce en conquistas económicas. Es una ley natural del capitalismo, la tendencia al enriquecimiento de las clases dominantes y el empobrecimiento de los desposeídos. En última instancia, solo con la liquidación del régimen capitalista, la clase obrera accederá al poder, y por ende, el pleno goce de los bienes que el inmenso desarrollo de la técnica y de la ciencia pone a disposición de la humanidad
Estos son algunos de los principios mas importantes a aplicar en la línea de masas. Corresponde por tanto ahora, entrar al análisis propiamente organizativo, para lo cual estudiaremos: a) la organización y b) las funciones.
a) la organización: también en el frente de masas la forma de organización debe ser celular y no el método de trabajo clandestino. Los integrantes de una célula de Masas DEBEN conocerse entre sí, pero no deben ser conocidos como tales por los demás trabajadores, a cuyos efectos deben evitar reunirse en los propios lugares de trabajo.
Es necesario mantener con energía la organización celular leninista de masas y combatir toda tendencia que aparezca contra ella. Existen dos tipos de organizaciones: I) las gremiales o sindicales y II) las de la organización revolucionaria.
I) Las organizaciones sindicales o gremiales. Son públicas y pertenecen a la organización gremial y no al partido y organización política. son fundamentales de tres tipos: A) los comités de base: deben existir en todos los lugares de trabajo que tengan cierta autonomía(secciones, obras, departamentos, talleres, oficinas, etc.) deben ser permanentemente activos, con vida propia, que sean el centro de actividad normal dentro del sindicato, reuniendo a los trabajadores sistemáticamente, discutiendo y promoviendo problemas del sector, recibiendo y canalizando los planteos de los trabajadores. B) los organismos coordinadores generales: con representación directa de cada comité de base, donde se trasladan todos los planteos de la masa. Allí se da coherencia a la acción del gremio. Pueden, o no, mantenerse los organismos ejecutivos pero subordinados periódicamente y sistemáticamente a estos organismos de delegados. La comisión central o comité ejecutivo será nombrado por la asamblea de los delegados y responde ante ella. Los dirigentes no se nombran por todo un período, sino que su mandato puede ser revocado en cualquier momento. Este sistema evita la burocratización y el enquistamiento de un grupo dirigente que sustituye a la masa y se crea intereses propios, que coloca por encima de los intereses del gremio. C) Los grupos de autodefensa. Se debe promover su formación para resistir la represión. Su participación se dará en el enfrentamiento a las fuerzas represivas, rompehuelgas, etc. en las movilizaciones, en las tomas de las fábricas, constituyendo los centros motores en cada movilización del gremio, actuando con audacia, demostrando a la masa su poder cuando tiene una orientación correcta, está organizada, armada y es activa y audaz. estos grupos de autodefensa son gérmenes de las organizaciones armadas de los obreros, aún cuando en un principio actúan sin armas.
b) Las organizaciones revolucionarias de masas. Son clandestinas. La organización revolucionaria es la expresión concentrada de la ideología proletaria, y por tanto, desde el comienzo la organización política debe primar sobre lo sindical. La concepción del sindicalismo independiente del partido es una concepción oportunista, propia de tendencias no proletarias. Estas Organizaciones son de tres tipos: a) la célula: es el núcleo de integrantes de la organización revolucionaria dentro del sindicato y de los equipos. Ya lo hemos analizado. b) los equipos: son de funcionamiento clandestino y no se deben confundir con los comités de base de los sindicatos. Están constituidos por un conjunto de células. Es la organización clave, vínculo de la organización revolucionaria y el sindicato, y germen del Propio Partido y de la tendencia sindical de izquierda. Se preocupan de recoger las aspiraciones del gremio y de volcarlas a las organizaciones de base sindicales, al mismo tiempo que ligarlas a la orientación política correcta. Están constituidos por los obreros avanzados.
C) Los Activistas. Son el elemento principal dentro de cada célula y de cada equipo. La fuerza de trabajo se divide en activistas, medios y retrasados. Los más ágiles, inteligentes y revolucionarios toman una posición media de espectadores, y una parte, generalmente una minoría de la masa asume una posición retrasada, apática, de falta de interés en la tarea.
Frente a este problema comúnmente se cometen errores. En general, se toma a los activistas y se va adelante a realizar la tarea, con el resultado de que nos aislamos de la mayoría y el enemigo aprovecha esto para golpearnos.
La masa a lo sumo los admira y dice que son muy buenos, muy valientes: Ojalá yo fuera capaz de hacer eso”. Cuando recibimos el golpe, la masa dice: “Pobres, tan buena gente”, pero no hacen más por quienes se fueron adelante.
Entonces, no podemos avanzar solo con los activistas y aislarnos de las masas. Tenemos que movilizar a los medios e interesados en la tarea, apoyándonos en los activistas. Junto con los activistas y los medios, dirigir el esfuerzo a arrastrar, a empujar a la acción de la tarea también a los retrasados, a marchar con ellos.
Es una marcha de un ejército, el peso de todo el ejército lo marca el personal que camina mas despacio. Esto quiere decir que no se puede abandonar a su muerte a quienes caminan más lentamente. Pues bien, en el movimiento de masas. Pero en ningún caso, el paso lo marca también las masas atrasadas. Pero ésta no pueden confundirse con los verdaderamente ineptos o los agentes del enemigo.
Naturalmente que el trabajo de los dirigentes de la marcha es mejorar el paso de los retrasados para avanzar más rápido. En esto nos ayuda a menudo el propio enemigo, pues cuando éste arremete, todos mejoran el paso. Lo mismo ocurre en el movimiento de masas. Pero en ningún caso se puede abandonar a los retrasados, ni mucho menos, ni pensarlo, si éstos constituyen la mayoría.
Tampoco se puede cometer el error de esperar a todos. Frente a toda la tarea hay gente quedada, gente que pese a todo no se mueven. Pero éstas son siempre una ínfima minoría. En otro aspecto, ocurre en el trabajo el error de considerar a las mismas personas como activistas para todas tareas. Es cierto que muchas personas ocupan este puesto para todo trabajo. Sin embargo, es también cierto que cada tarea hace surgir nuevos activistas, aumentando su número o reemplazando a los que se retrasan. Hay que saber encontrar a estos nuevos activistas en cada tarea para darles el tratamiento ya indicado. A los activistas que dejan de serlos hay que darles el trato de medios o de retrasados, según el caso. Es necesario saber destacar a los nuevos activistas y hacerlos jugar el papel de dirección que les corresponde.
Actividad permanente: el ocio es padre de todos los vicios dice un refrán popular. Esto es especialmente cierto para la lucha revolucionaria. Célula que no tiene trabajo permanente se muere. Sindicato u organismo de masas que no tiene siempre tareas, se acaba. Guerrilla que no combate se desintegra. Compañero que no tiene trabajo, pierde la perspectiva. Miembro de la organización de masas que no cumple tareas, termina por retirarse de la organización. Guerrillero que no esté siempre haciendo algo, se desanima y termina por marginarse.
Hay que mantener en permanente actividad a cada organismo y a cada persona. Terminada una tarea o una acción, comenzar la siguiente. Utilizar la capacidad de todas las personas una sirven para una cosa y otras para otra. Utilizar a cada uno para lo que sirve y no darle tareas que no puede cumplir, la vida de la organización es saber utilizar a cada persona, distribuyendo tareas correspondientes a la capacidad de cada uno.
Los dirigentes naturales de las masas, en especial no pertenecientes a la organización, deben ser objeto de un tratamiento especial, que contemple sus características personales y permite crear una vinculación con la organización.
b) las funciones: el trabajo en el frente de masas debe ser planificado. El plan debe contener sus objetivos político-militares y sus metas generales y por etapas, y al terminarse una tarea debe planificarse la que sigue.
Todo el trabajo de frente de masas tiene un solo norte: llevar a las masas al combate, al enfrentamiento, a la lucha. Para que el movimiento de masas se desarrolle es necesario una victoria diaria, no importa que sea pequeña. Esto es válido sobre todo al comienzo de cualquier movimiento.
Todo trabajo debe partir de esta consigna: para perder nunca se combate.
De acuerdo a las funciones que desempeñen conviene clasificar a las masas en cuatro clases: obreros, empleados, estudiantes y campesinos.
a) obreros: el trabajo de la organización en la ciudad tiene que estar dirigido a penetrar profundamente en la clase obrera industrial, despertar su conciencia dirigente, establecer y mantener su hegemonía proletaria entre los demás sectores revolucionarios de la ciudad y apoyar con decidida energía la lucha en el campo, a nivel nacional y regional.
La tareas son muy difíciles y en el futuro lo serán mas aún, por lo cual el trabajo en la ciudad tiene que ser secreto, paciente, a largo plazo.
La unidad del movimiento obrero es una aspiración del proletariado, es una justa ambición de clase. El camino necesario para la unidad es la unidad de acción, que es la expresión táctica de nuestra política unitaria.
No podemos tampoco desmayar en el trabajo paciente y largo de organizar a los obreros que no tienen ninguna clase de organización. Tenemos que penetrar en todas las organizaciones sindicales, tomando en cuenta una correcta escala de prioridades, es decir, dándole mayor atención a la clase obrera industrial: luchar porque la unidad de acción sea una realidad, combinar correctamente el trabajo legal con el ilegal, etc., en una palabra, la planificación debe abarcar en una primera etapa a los grandes gremios industriales, de gran importancia social y política, incluyendo en ellos a los gremios del transporte y comunicaciones, de la prestación de energía eléctrica y de agua corriente, de los combustibles, etc. Luego de haber organizado éstos, se deberá seguir planificando en dirección de los demás gremios.
Por último, en etapas posteriores, no deberá olvidarse tampoco a la masas pobres y marginadas de los cinturones de la ciudad, que constituyen un fenómeno explosivo de importancia. Se trata de personas que carecen de lo mas elemental: comida, vestido, techo, educación, sanidad, etc. La mayoría son obreros sin trabajo verdadero, proletarios de la ciudad y el campo. La otra parte son semiproletarios de la ciudad y el campo y campesinos pobres exilados. Una parte menor de ellos proviene de la pequeña burguesía de la ciudad. Su extremada miseria los arrima peligrosamente al lumpen, la mayoría del cual vive entre ellos.
B) empleados: son igualmente trabajadores y pertenecen también al proletariado, pero desde un punto de vista social son trabajadores de cuello y corbata, con ciertas características propias y que han adquirido una gran importancia numérica con el desarrollo del capitalismo y la concentración de la industria y el comercio de las ciudades. Incluimos aquí a los empleados tanto privados como públicos, del comercio, como de la administración central y los entes autónomos.
En la organización revolucionaria no se debe tener células especiales de jóvenes y mujeres, ya que no podemos organizarlas con el criterio revisionista, que es el de tomarlos por sus características secundarias y en el fondo, de organizar sus contradicciones y sus roces. Sin embargo, también constituye un error la tendencia contraria, de no organizar a las masas juveniles y a las mujeres como tales. No hacerlo equivale muchas veces a condenar a esas masas a la inactividad y a entregarlas al enemigo para que las atienda.
Algunas mujeres, por ejemplo, no tienen la independencia para participar con hombres en reuniones, pero puede en cambio hacerlo con otras mujeres.. Este es su actual estado de ánimo, de conciencia y de movilización y de organización. No tenerlo en cuenta en cuenta es un error en nuestra política de masas.
¿Quién no desconoce el entusiasmo que despierta en el deporte y otra actividades entre las masas juveniles de ambos sexos? Nadie, sin embargo, existe la tendencia a restarle importancia a éstos elementos de trabajo.
Cuando la organización no atiende a las mujeres y a los jóvenes y no le dan el trato particular que demanden, lo hace el enemigo, el patrón, golpeando con ello a la organización de clase.
La guerra del pueblo es lo que da una verdadera importancia a estas actividades juveniles y femeninas que en el pasado parecía inocuas.
E) ESTUDIANTES: (enseñanza) En realidad, a los efectos englobemos a este sector no solo a los estudiantes, sino a toda la enseñanza, incluidos los docentes y los funcionarios administrativos de los centros educacionales. Esta forma de organización permite nuclear mucho mas naturalmente a sectores que se encuentran estrechamente vinculados en la actividad diaria.
La mayoría de los universitarios son pequeño burgueses. Su condición de clase los hace impulsivos, impetuosos, impacientes y no persistentes en la lucha. Sus estallidos sin esporádicos y generalmente violentos. Pero pasada la crisis, se desaniman, decaen su ánimo, su combatividad y su organización.
Alrededor de las masas estudiantiles se nuclean otros sectores vivos. Todos hemos visto como detrás de una manifestación estudiantil marcha siempre un gran número de personas no estudiantes que aprovechan el movimiento estudiantil para manifestar su descontento, su miseria, su desesperación.
Algunos compañeros le conceden al estudiantado un puesto de dirección en la revolución, que no le pertenece. No pocos piensan que alrededor de una huelga estudiantil puede el pueblo llegar al poder,
El estudiante es, a pesar de todo, el sector no proletario más fácilmente organizable en la ciudad y puede jugar un gran papel en las tareas agitacionales urbanas, como lo ha demostrado reiteradamente.
La organización política dentro del estudiantado es la misma que en el resto del frente de masas, es decir, en células y equipos.
Sin embargo, en los órganos propiamente gremiales, existe una seria corriente revolucionaria que está eliminando todo rastro de sistema representativo en la dirección de los centros estudiantiles, con el lema: “Todo el poder a la asambleas de clase”.
El periódico Barricada, órgano del FER (Frente Estudiantil Revolucionario) dice; “Hasta 1968, la estructura del gremio estuvo basada en elecciones. Estas llevaban a la creación de un órgano ejecutivo, en torno al cual se nucleaba un grupo “selecto” de gente, teniendo este órgano el poder absoluto de decisión, sin que existiera la consulta directa al gremio” “Frente a esto, la base sobrepasó a esa estructura burocrática, que trababa todo tipo de lucha, tanto en el plano netamente gremial como en el político. En esa etapa de transición, cuando el antiguo régimen tiende a desaparecer, comienza a procesarse la creación de un nuevo régimen gremial, con el funcionamiento paralelo de una superestructura propia de ese período de transición (Comité de Movilización), que posteriormente desaparece quedando todo el poder en las asambleas de clase.
A esto agregar la eliminación del concepto del quórum en las asambleas, por considerarlo netamente reaccionario, y que es el único factor que determina que los individuos participen o no en la vida gremial, en su propia conciencia. “El quórum es reaccionario porque permite gente retirarse en bloque y boicotear asambleas y hacer maniobras por el estilo”. Por último, concluyen en que los estudiantes conscientes de la necesidad de la lucha determinarán una maduración, y que se impondrá una organización socialista del gremio, consagrando una verdadera revolución gremial.
De acuerdo a estas nuevas concepciones en los centros estudiantiles, podrían desaparecer los Comités Ejecutivos o comisiones directivas, así como la elecciones gremiales, eliminando todo vestigio de sistema representativo para crear una forma de democracia directa, que otorgaría todo el poder gremial a las asambleas, reunidas con amplitud, pero no masivamente, es decir, clase por clase,
Pensamos que una organización de este tipo es sumamente ventajosa, por múltiples razones: porque descabeza el aparato reformista b) porque facilita la movilización del estudiantado c) porque eleva políticamente e ideológicamente la capacidad media actual, al permitirles discutir todos los problemas y muy especialmente los políticos.
Es una idea que deberá ser extendida a los demás centros estudiantiles y defendida en todas partes por los militantes de nuestra organización.
c) Campesinos: En el análisis de las clases sociales del Uruguay adelantamos muy importantes nociones sobre este tema. También al hablar al interior del país.
d) La organización en el campo abarca, de acuerdo a nuestra estrategia, dos grandes ámbitos: I) los países vecinos más aptos y II) el Uruguay.
Los países vecinos mas aptos: nuestro trabajo deberá dirigirnos a estrechar mas y mas los vínculos con las organizaciones revolucionarias hermanas de esos países, para brindar nuestro concurso al desarrollo de la guerra popular en el medio rural, allí donde mejor se dan la imprescindibles condiciones de densidad de población suficiente, dificultades del terreno que hagan posible las operaciones militares, POSIBILIDADES DE ALIMENTACIÓN Y SOBREVIVENCIA Y CARÁCTER EXPLOSIVO DE LAS CONTRADCCIONES DE CLASE. En una palabra, allí donde existen la mejores condiciones políticas y militares en forma combinada
II)El Uruguay: la mas importante distinción a hacer es la ya mencionada entre asalariados rurales (cañeros, arroceros, etc.) y pequeños y medianos productores (campesinos), concentrados en su mayor parte en el sur, en el entorno de Montevideo. La forma de dirigirse a unos y otros debe ser políticamente diferente según ya hemos visto.
El medio rural uruguayo es aún relativamente virgen porque según ya hemos visto, el reformismo lo ha atendido poco y casi siempre esporádicamente. Muy pocos de sus cuadros, por no decir ninguno, han ido a integrarse a en forma permanente con los trabajadores rurales, a vivir su misma vida, a trabajar en sus mismas labores. los sindicatos que ha organizado hasta ahora lo han dirigido tan burocráticamente como en la ciudad. En los gremios mas asfixiados por el latifundio, como los arroceros, no ha penetrado nada.
En contrate con esto, la iglesia rebelde cuenta hoy con numerosos curas obreros o simplemente párrocos, que realizan una labor vinculatoria de enorme importancia, que muestra un camino concreto de trabajo.
En el campo todo está por hacer. En la medida en que se trabaje, la experiencia irá indicando las formas de organización mas aptas. Aquí también todo dependerá de nuestro esfuerzo y de nuestra capacidad de sacrificio.

Enero del 70

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