Editorial y link de descarga de Construyendo N°61. Octubre de 2015


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EDITORIAL
Para enfrentar el programa de ajuste del gobierno neoliberal y represor del Frente Amplio
¡Ni un paso atrás! ¡Unificar los conflictos! ¡Unidad para luchar!

El Uruguay se encuentra ya en un periodo de recesión económica y se dirige decididamente hacia una nueva crisis.
Todos los indicadores económicos, todos los análisis serios, coinciden en que las medidas llevadas adelante por el gobierno desembocarán inevitablemente en una fuerte devaluación, en una disparada de la carestía, en una fuerte caída del consumo, en crisis de endeudamiento, en cierre de empresas, en crecimiento del desempleo, en definitiva, en todos los ingredientes que hacen a una crisis económica.

Este es el marco en el cual se debe entender toda la política del gobierno del Frente Amplio.

Ante la perspectiva de crisis, el gobierno se prepara para usar todos sus recursos con la finalidad de asegurar en primerísimo lugar el pago de deuda externa y además mantener y aumentar los subsidios a las multinacionales y sus socios capitalistas locales.
Claro que para hacer esto la única manera es aumentar los niveles de explotación de los trabajadores de nuestro país, rebajando salarios, recortando en los servicios sociales, privatizando servicios y empresas públicas, tercerizando empleos públicos, empeorando en general las condiciones de trabajo.
Tanto el presupuesto estatal, como los lineamientos salariales para los consejos de salario del sector privado, como todas las medidas económicas que esta tomando el gobierno, apuntan a estos objetivos, a aumentar la explotación de los trabajadores para aumentar los niveles de ganancia de los grandes capitalistas, en el marco de una recesión económica que tiene perspectivas claras de desembocar en una crisis abierta.

Es en este sentido que debe entenderse la escalada represiva del gobierno.

El antecedente inmediato a la brutal represión del 22 de setiembre contra estudiantes y trabajadores en el CODICEN, es el decreto de esencialidad que emitió el gobierno de Tabare Vazquez el pasado 21 de agosto pretendiendo derrotar así una serie de paros nacionales en todos los niveles de la educación uruguaya, y la huelga de los trabajadores de la educación secundaria de Montevideo.

Este intento de criminalizar la protesta popular, impidiendo el ejercicio del derecho de huelga por parte de los trabajadores, fue repudiado inmediatamente por todas las bases sindicales que no solo reafirmaron las medidas ya tomadas, sino que profundizaron y extendieron la huelga y los paros, ocuparon decenas de centros educativos en todo el país, realizaron marchas multitudinarias en todo el Uruguay, llegando a movilizar alrededor de 50 mil personas en la capital el día 27 de agosto, pasando por encima de la burocracia sindical que hizo todo lo posible por defender al gobierno, intentando desactivar las medidas de lucha.

Ante esta resistencia masiva el gobierno debió retirar el decreto de esencialidad el 31 de agosto, una semana después de haberlo impuesto y sin que lograra impedir un solo día de paro de los trabajadores, que mantuvieron sus medidas todo el tiempo.

Esta derrota política del gobierno lo dejaba muy mal parado ante el imperialismo y sus socios locales, cuyos intereses defiende, en una posición de debilidad frente a la lucha popular, por lo cual se sentaron las bases para que buscara dar una nueva demostración de su total determinación a aplicar un programa de ajuste contra el pueblo, a cualquier costo.

En esa búsqueda de hacer una demostración de fuerza contra la resistencia popular se enmarca la represión de estudiantes y trabajadores en el edificio del CODICEN.
La misma se trato de un acto calculado y absolutamente premeditado. El objetivo con el que fueron desplegadas las tropas de la policia militarizada fue desde el principio llevar adelante una fuerte represiòn, al gobierno poco le importaba lograr el desalojo pacifico del edificio. Se intento dar una señal ejemplarizante de que el Frente Amplio esta dispuesto a llevar hasta las ùltimas consecuencias la represión contra la movilizaciòn popular para aplicar su programa de ajuste econòmico.

El gobierno lanzó a sus tropas de choque de la policía militarizada a reprimir a los estudiantes y trabajadores, militantes de organizaciones estudiantiles, sindicales, sociales y políticas que se acercaron solidariamente a acompañar la ocupación .
Decenas de heridos, varios de gravedad, incluido un compañero con fractura de cráneo que actualmente permanece internado en estado delicado, y trece compañeros detenidos, fue el saldo de la bestialidad de los esbirros uniformados del estado uruguayo, dirigido por el gobierno del Frente Amplio.
Recién al otro día, 23 de setiembre, al mediodía, terminaron de ser liberados en primera instancia los compañeros detenidos, para pasar al día siguiente a declarar ante el juez.
A partir de ahí comenzó una nueva serie de provocaciones y atropellos por parte de las fuerzas represivas, que detuvieron ilegalmente, vestidos de civil, sin identificarse, y sin orden judicial, a varios compañeros, militantes sindicales, estudiantiles y políticos.
Estas detenciones han culminado con varios compañeros procesados por el grave delito de “atentado agravado”.

Sin embargo lejos de disminuir las tendencias a la lucha popular, la escalada represiva del gobierno las ha exacerbado.
Varios sindicatos de la educación, así como diferentes organizaciones estudiantiles, realizaron paros en repudio a la represión desatada por el gobierno.
Se realizaron movilizaciones masivas en repudio a la represión y en reclamo de la libertad de los compañeros detenidos.
Al mismo tiempo desde varios sindicatos se ha planteado la exigencia de la renuncia de los ministros de Educación, de Trabajo y del Interior.

Con la continuaciòn de la lucha presupuestal por parte de los trabajadores estatales y con los consejos de salarios estancados en varios sectores de trabajadores privados, además de los conflictos por despidos y cierres de empresas, la perspectiva es que en los próximos meses, lejos de amainar, las luchas de los trabajadores arrecien.

Una nueva etapa política

La represión en el CODICEN contra estudiantes y trabajadores por parte del gobierno del Frente Amplio es un mojón que marca el cambio profundo que se ha dado en la situación política en estos últimos meses.
Es claro que no se trata del primer episodio de represión abierta que realiza un gobierno frenteamplista, y además el mismo es parte de una escalada represiva que comenzo antes, y que no tiene ningún indicio de detenerse aquí.
Sin embargo, por el contexto en que se produce, por lo abierto y explicito de la brutalidad policial ordenada por el gobierno contra estudiantes y trabajadores, por la justificación descarada de la acción represiva por parte de todos los sectores del gobierno y la burocracia sindical, y por el repudio masivo expresado en movilización en las calles que recogió este hecho, el mismo ejemplifica todo un cambio en la situación política.

La actual situación esta marcada por la recesión económica con clara perspectiva de crisis. Por un escenario de perdida salarial, aumento del desempleo, empeoramiento de las condiciones de trabajo, pérdida de servicios sociales, aumento de la carestía, perdida de la posibilidad de acceso al crédito para los trabajadores, todo lo cual esta marcando una creciente tendencia a la lucha popular que se hace más fuerte con el paso del tiempo, pasando por encima de las direcciones burocráticas una y otra vez, y con un gobierno que se ha colocado en una escalada represiva donde ya pasó de la judicialización de la protesta a la represión abierta.
Pero también la actual situación se caracteriza por la experiencia que están viviendo miles y miles de trabajadores, de enfrentar, ya no solo la política económica neoliberal del gobierno frenteamplista, sino también la acción represiva abierta del mismo. Esto esta generando que comienzan a visualizar claramente al gobierno del Frente Amplio como un enemigo directo en la defensa de sus mas elementales derechos.

Este panorama de agudización de la lucha de clases plantea importantes tareas al clasismo y a las organizaciones revolucionarias.

En momentos en que importantes masas de trabajadores viven en carne propia la experiencia de enfrentar abiertamente al gobierno frenteamplista, y además manifiestan un fuerte espiritu de lucha, plantandose firmes ante los intentos de criminalizar y de reprimir la protesta, la tarea ya no solo es de denunciar al mismo, sino la de producir políticas de acción que den conducción a esas luchas.

Hay que impulsar la unificación de los conflictos para profundizar las luchas que deberán darse en un marco cada vez más represivo.
Hay que generar una alternativa que pueda disputar la dirección del movimiento obrero a la burocracia sindical que cada vez esta más desprestigiada, pero sin embargo se mantiene en la mayoría absoluta de las direcciones sindicales.
La única manera de hacer esto posible es a partir de la unidad para luchar del clasismo. No alcanza con encontrarnos en las luchas, hay que generar las instancias necesarias para hacer la síntesis de las experiencias y generar un mínimo de acción política en común. Solo así será posible poner en pie una alternativa que realmente pueda disputar la dirección del movimiento obrero a la burocracia sindical.

La actual situación política plantea esta enorme responsabilidad a la militancia clasista, dejar de lado los sectarismos y dar una respuesta de conjunto ante la creciente agudización de la lucha de clases.

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