Documento II – Las Clases Sociales III Congreso – 1988 – Junta Central Ampliada 1989


DOCUMENTO II – LAS CLASES SOCIALES
III CONGRESO – 1988 – JUNTA CENTRAL AMPLIADA 1989

2 – CONTRADICCION PRINCIPAL: OLIGARQUÍA- PUEBLO

Las clases sociales
2.1 – Los enemigos del pueblo
2.1.1. El imperialismo y la gran burguesía emparentada
2.1.2. La gran burguesía industrial-comercial con base principal en el mercado interno, pero ligado estrechamente al imperialismo y a la oligarquía por la dependencia financiera y/o tecnológica.
2.1.3. Latifundistas y grandes productores
2.1.4. Altos ejecutivos de empresas privadas y estatales.
2.2. – Las fuerzas intermedias
2.2.1. La gran burguesía media no emparentada
2.2.2 Sectores de altos ingresos de la pequeña burguesía
2.3. - Las fuerzas populares
2.3.1. Los trabajadores urbanos
2.3.2. Los asalariados agrícolas
2.3.3. Los trabajadores marginados
2.3.4. Los marginados
2.3.5. Los productores del campo en pequeña escala
2.3.6. La pequeña burguesía y los intelectuales

2 – CONTRADICCION PRINCIPAL OLIGARQUIA - PUEBLO
La estructura de clases de nuestro país es distinta en parte al resto de los países de América Latina. No existe una población indígena agraria, ni zonas semiselváticas. Ni está diferenciada radicalmente la población por niveles de ingresos, pero rápidamente “ L Suiza de América” ha avanzado en el parentesco estrecho con sus hermanos de América Latina. Así, han proliferado los cantegriles, los marginados, la emigración económica, la caída del poder adquisitivo de los salarios, el deterioro de la salud, la enseñanza, el drama de la vivienda, el peso de la deuda externa, la inflación, las imposiciones del FMI, etc. El imperialismo devasta las economías dependientes latinoamericanas y el Uruguay no ha sido ni será una excepción. Estudiaremos: a) los enemigos del pueblo; b) las fuerzas intermedias y c) las fuerzas populares.
2.1.1. – El imperialismo y la gran burguesía emparentada directamente con el imperialismo.
El imperialismo se expresa en el conjunto de empresas subsidiarias, sucursales, agencias y testaferros de las multinacionales. Estas abarcan todas las esferas productivas y de servicios. Esta burguesía imperialista está estrechamente unida a los grandes banqueros, comerciantes e industriales del país. Estos intereses se entrecruzan conformando una red espesa de intereses que dominan unos cientos de familias: la oligarquía. Esta dispone del control directo de la mayoría de los resortes productivos y financieros. Ligada al mercado externo, controla también el mercado interno. Es dueña de los medios de comunicación de masas y se ha apropiado del Estado para sus fines.
2.1.2. - La gran burguesía industrial-comercial ligada al mercado interno pero dependiente del
imperialismo y/o la oligarquía en materia financiera y/o tecnológica.
Esta burguesía nativa industrial –comercial es socia menor de la oligarquía en el control del estado.
2.1.3. - Latifundistas y grandes productores agropecuarios.
Los terratenientes y grandes ganaderos y plantadores que monopolizan la tenencia de la tierra. Además, su explotación extensiva causa el despoblamiento del campo y el estancamiento productivo. Se entrelazan sus intereses con los grandes banqueros, industriales y comerciantes por sus inversiones directas en esas áreas. Son los mayores responsables de las colocaciones de divisas en el exterior.
2.1.4. - Altos ejecutivos de empresas privadas y estatales
Si bien estos sectores no son los dueños de los medios de producción, son sus gestores. Disponen de ingresos altos como testaferros, cómplices y partícipes de la explotación y/o corrupción.

2.2. – LAS FUERZAS INTERMEDIAS

2.2.1 – La burguesía media no emparentada
Comprende en su gran mayoría a los pequeños y medianos: productores agropecuarios, comerciantes e industriales. Participan en la producción proveyendo materiales, dedicados en tareas secundarias a las grandes empresas. Interesados en ampliar el mercado interno sufren las consecuencias de la política de ahogo monopólico y están continuamente en angustias financieras. Agremiados en las Cámaras de Comercio, Industria, de la Construcción, Federación Rural, etc. Son conducidos por los sectores hegemónicos.
2.2.2 – Los sectores de altos ingresos de la pequeño –burguesía
Pequeños propietarios, productores y comerciantes, profesionales y funcionarios estatales de altos ingresos. Manejan valores ideológicos de la burguesía liberal, son amantes del orden pero contraponen intereses económicos y culturales a los intereses monopólicos.

2.3. - LAS FUERZAS POPULARES

2.3.1. - Los trabajadores urbanos
Es la fuerza dirigente del proceso revolucionario. Es relativamente numerosa en el conjunto de la población. Concentrada en Montevideo, Canelones y Paysandú, tiene larga trayectoria de lucha y organización sindical. La crisis económica ha deteriorado su salario y en la dictadura a pesar de tener una influencia menor supo impulsar y liderar las fuerzas populares en la apertura, hasta ser desplazados por un bloque reformista.
No es solamente la vanguardia por su ideología sino también la fuerza motriz por su peso numérico. Disperso en talleres y fábricas, por décadas ha estado influenciada por el reformismo burgués y el reformismo obrero. Los trabajadores industriales de las grandes fábricas, conforman el sector más resuelto, organizado y disciplinado. Los trabajadores del sector estatal y de servicios, por su número y experiencia sindical son importantes, pero en grado menor. Las condiciones de vida son similares a la de los trabajadores industriales.
2.3.2 – Los asalariados agrícolas
Son los dedicados a labores agropecuarios. Sufren la mayor explotación tanto un peón de estancia como un bracero en arrozales, plantaciones de caña o remolacha, etc. Carecen de empleo fijo y de condiciones elementales en materia de salud, vivienda y educación. Unos dispersos y otros concentrados en períodos de zafra, tienen dificultades en el crecimiento de organización y conciencia; pero los asalariados agrícolas (cañeros, arroceros y remolacheros) han experimentado luchas combativas y son los aliados más estrechos de los trabajadores urbanos en las tareas de liberación
2.3.3. - Los trabajadores marginados.
Son los trabajadores que oscilan entre la desocupación y el empleo temporario. Los que viven en los límites del proceso productivo. Los que se generan su propio empleo (hurgadores, bagayeros, vendedores ambulantes en calles y plazas). Viven en los límites de la legalidad burguesa. El nivel inestable de sus ingresos los lleva a poblar los cantegriles. Hasta ahora son atendidos preferentemente por las organizaciones religiosas.
2.3.4. Los marginados
Configuran los sectores sociales desamparados. Son la mayoría de los pueblan las cárceles, son los presos llamados comunes, pero que en realidad son presos sociales. De ellos se nutre la prostitución, el proxenetismo y otras cargas sociales. Es una fuente de ingresos de las fuerzas policiales y armadas, vacilantes, serán arrastrados por la corriente revolucionaria conducida por los trabajadores. No son prioritarios en el trabajo revolucionario.
2.3.5. – Los productores del campo en pequeña escala.
Denominados comúnmente campesinos, en su mayoría chacareros, quinteros, etc. Minifundistas y en unidades familiares de producción. Circunstancialmente contratan braceros. A veces se constituyen en cooperativas o en común aplican tecnologías elementales (tractores, trilladoras, etc.) Son los que rápidamente se empobrecen y pasan a ser productores arruinados, constituyen el aliado más cercano los trabajadores agrícolas y son receptivos a la lucha por la tierra. “La tierra para quienes la trabajan”, dispersos y con una concepción individual, propietaristas, su experiencia gremial es débil. Serán los beneficiados con la reforma agraria. La alianza de los trabajadores de la ciudad con los del campo sellan la victoria revolucionaria.
2.3.6 – La pequeña burguesía e intelectuales
Las capas medias, la pequeña burguesía y los intelectuales, disponen de ingresos mayores que los trabajadores. Combinan ingresos estatales con los privados; los casos más comunes son los de los profesionales. Amantes del orden y del tradicionalismo, profesan concepciones liberales burguesas. Se radicalizan velozmente al perder poder adquisitivo, dado que su cultura les permite conocer las causas de los fenómenos políticos, económicos y sociales. Son aliados cercanos de los trabajadores pero oscilan y de este sector crece la derecha y la izquierda, propensos a caer en el escepticismo, cuando los resultados no están a la vista. Los intelectuales en nuestro país no tienen campo para proyectarse; emigran o se integran al aparato estatal o a la docencia. Inclinados al movimiento popular, los maestros, profesores, médicos, artistas, sociólogos, etc. Conforman una fuerza progresista, de donde surgen dirigentes y militantes de las organizaciones revolucionarias.

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