El Frente Amplio integra Uruguay al TISA. Se profundiza el sometimiento al imperialismo



No queda absolutamente ninguna duda de que un elemento estratégico en la política del gobierno frenteamplista es la de ajustar la economía del país totalmente a los requerimientos del imperialismo.

“Uruguay no tiene otro camino que la apertura al mundo y en tiempo de dificultades más apertura todavía”, decía el actual ministro de economía y ex vicepresidente Danilo Astori, en su comparecencia ante el parlamento hace unos días. En la jerga económica de la doctrina neoliberal, que aplica de la manera más ortodoxa este gobierno, apertura al mundo quiere decir estructurar toda la economía del país en función de lo que reclame el gran capital extranjero.

Esto se manifiesta mediante medidas como: liberalizar al máximo la entrada y salida de capitales, renunciar a todo tipo de detracciones a las exportaciones, permitir el envío libre de ganancias al exterior por parte de las empresas asentadas en el país, subsidiar indirecta y directamente a las multinacionales, eliminar toda regulación que proteja mínimamente la producción nacional, abrir nuevos espacios para el accionar del capital privado, especialmente el gran capital extranjero, por ejemplo reformando y privatizando los sistemas de salud y educación, estableciendo regimenes como el de la Participación Público Privada (ley de PPP), estableciendo normativa especial para beneficiar a las multinacionales que se establecen en el país, léase régimen de Zonas Francas, Puerto Libre, etc, así como varias otras medidas que tienen como finalidad central la de asegurar al gran capital extranjero la mayor comodidad para llevar adelante la rapiña de los recursos naturales del país y la explotación de su clase trabajadora.

Es claro que el aspecto económico es el principal pero de ninguna manera el único en el que se expresa la política de sometimiento total a los dictados imperialistas que se esta llevando adelante en nuestro país. Las medidas económicas se complementan con toda la política que el FA desarrolla, incluyendo aspectos como el diplomático y el militar, donde los sucesivos gobiernos frenteamplistas, al igual que los anteriores de blancos y colorados por supuesto, se han encargado y continúan encargándose de defender los intereses de las multinacionales y de las potencias imperialistas, fundamentalmente de los EEUU.

En este sentido deben enmarcarse los acuerdos internacionales que ha firmado y los que actualmente negocia el Estado Uruguayo y que buscan establecer un marco jurídico que de garantías a los grandes capitalistas en sus estrategias de largo y mediano plazo. Esto incluye, por ejemplo, los TIFA que el gobierno uruguayo ha firmado en los últimos años, acuerdos que ya hemos analizado ampliamente con anterioridad y que constituyen verdaderas renuncias a toda soberanía del estado uruguayo en lo que refiere al trato con las multinacionales.

En este contexto, debemos analizar la reciente noticia de que el gobierno frenteamplista secretamente ha solicitado el ingreso del estado uruguayo a las negociaciones del TISA.

EL TISA

En primer lugar hay que aclarar que todas las negociaciones referidas a este tratado son secretas y solo se ha sabido de las características del mismo a través de filtraciones, especialmente gracias a wikileaks y a través de un estudio encargado por la Internacional de Servicios Públicos a académicos canadienses que realizaron una investigación al respecto.1
De hecho en Uruguay se supo que nuestro país había solicitado el ingreso a las negociaciones del tratado a través de un comunicado de la agencia de prensa internacional EFE que reprodujo declaraciones, a comienzos del mes de mayo, del comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht quien manifestó que “La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante”. 2

El gobierno frenteamplista a escondidas del pueblo se postra ante el imperialismo, rogándole que lo incluya en sus planes.

Las conversaciones secretas para constituir este acuerdo comenzaron a principio de 2012 y actualmente van en la séptima ronda de negociaciones. Si bien cualquier miembro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) puede integrar el TISA, el mismo se negocia al margen de la OMC evitando así que se discutan los reclamos históricos de los países más pobres, entre otros, la eliminación de los subsidios agrícolas que utilizan como política proteccionista los países imperialistas.

Los estados que actualmente elaboran el acuerdo son Australia, Canadá, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega, Paquistán, Corea del Sur, Suiza, Taiwán, Turquía, Estados Unidos, los 28 miembros de la Unión Europea y siete países de América Latina: Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Perú. En 2013 solicitaron participar de las negociaciones China y Uruguay.

Cuatro de los países latinoamericanos que integran actualmente el TISA confluyen en la “Alianza del Pacífico”, estos son Chile, Colombia, México y Perú, los cuales, al igual que Costa Rica, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos.

Uno de los impulsores fundamentales del TISA es la Coalición de Industrias de Servicios de Estados Unidos (CSI, por sus siglas en inglés). Al trabajar a través de la Coalición Mundial de Servicios (GSC, por sus siglas en inglés), un grupo burgués multinacional en el ámbito de los servicios, la CSI obtuvo el apoyo de otros grupos empresariales para impulsar ante sus gobiernos la iniciativa del TISA.

El objetivo central perseguido por estos grupos de la gran burguesía imperialista es garantizar un acuerdo que contenga grandes beneficios para la explotación imperialista en los más diversos sectores de la economía en los países firmantes, y que este acuerdo sea el piso para futuros acuerdos más beneficiosos aún para las multinacionales, y modelo al cual deberán adherir el resto de los países.
Los países que no se adhieran inicialmente al tratado estarán en el punto de mira uno por uno para adherirse al acuerdo según lo permitieran las condiciones políticas de cada uno ante la presión económica y política internacional.

Es de destacar que todos los países participantes ya están llevando adelante políticas de liberalización de los servicios, Uruguay es claro ejemplo, es decir que ya practican políticas que abren a la explotación capitalista conquistas históricas de la clase obrera, como el acceso a los servicios de salud y educación por ejemplo, y además generan todo tipo de subsidios y beneficios a las empresas multinacionales que explotan todas las áreas de la economía, entre otras las vinculadas a la circulación del capital. Léase, Ley de PPP, firma de TIFAs (acuerdos de protección de inversiones) y TLCs (tratados de libre comercio), privatización del sistema de salud y del sistema educativo, privatización encubierta de las empresas públicas, etc.

El acuerdo busca homogeneizar esas practicas, profundizarlas, fortalecerlas jurídicamente y extenderlas a otros países.
Los negociadores del TISA tienen el mandato de lograr una liberalización “altamente ambiciosa” del comercio de servicios. La mayoría de los paises participantes ya han emprendido una liberalización de los servicios de gran alcance y ya están vinculados a una amplia red de acuerdos de liberalización de los servicios.
En última instancia, el objetivo es ampliar la participación incluyendo a las principales “economías emergentes” –China, Brasil, India y Sudáfrica– y a países en desarrollo más pequeños en el marco del acuerdo.

Como parte del mandato, cada participante debe igualar o superar el nivel más alto de compromiso en materia de servicios contraídos en cualquier acuerdo de comercio de servicios y de inversión que el país haya firmado.
Esto quiere decir que el gobierno de Uruguay, al solicitar ingreso al acuerdo, acepta ya de entrada otorgarle a todos los países miembros del TISA los mismos beneficios que le ha otorgado al país con el que tenga el TIFA o el TLC con mayores beneficios, y ya sabemos los enormes beneficios que Uruguay ofrece a las multinacionales a través de los TIFA que ha firmado, por ejemplo.

Detallamos a continuación algunos de los aspectos clave de este acuerdo que esta negociando el gobierno uruguayo.

Enfoque de “lista negativa”

Esto significa que los beneficios que el acuerdo otorgará a las empresas multinacionales (por ejemplo los que obligaran a los estados a darles a las mismas todos los beneficios que pueda recibir una empresa local, estatal o privada), se aplican a todas las áreas que no sean expresamente excluidas en una lista.
Cuando el gobierno uruguayo firme el acuerdo deberá haber acordado previamente un listado de áreas de la economía que explícitamente desea mantener fuera del alcance del tratado. Cualquier aspecto que no sea excluido explícitamente cae dentro de la jurisdicción del tratado.

De esta manera si, por ejemplo, el gobierno no establece explícitamente que quedan excluidas del acuerdo las subvenciones estatales a la Universidad pública, el estado estaría obligado a mantener hacia las universidades privadas los mismos subsidios.

A su vez esta política de tener que enumerar cada área que se desea mantener fuera del tratado facilita la labor de las próximas rondas de negociación donde toda excepción que el país realiza al tratado se convierte en objetivo de eliminación en las negociaciones posteriores por parte de los representantes imperialistas.


Disposiciones de “trinquete” y “status quo”

Estas dos disposiciones que figuran en el TISA implican que, por un lado la firma del acuerdo expresa el compromiso del gobierno a mantener todas las medidas liberalizadoras en el área de los servicios que ya existen, y por otro lado el compromiso del gobierno de que cualquier cambio que se realice en estas u otras medidas será en el sentido de aumentar dicha liberalización.

En pocas palabras el gobierno uruguayo al integrarse al TISA se compromete a mantener indefinidamente todos los beneficios que le otorga ya a las multinacionales que explotan nuestro país y al mismo tiempo se compromete a que cualquier medida de gobierno que tome ira en la dirección de aumentar esos beneficios, nunca a limitarlos o disminuirlos. Por ejemplo se compromete a no reestatizar nunca un servicio que ya haya sido privatizado, o a no volver a monopolizar nunca un área que haya abierto al capital privado, o a no quitar nunca los subsidios que ya les esta ofreciendo a los grandes capitalistas.

Además, el TISA obligará a los gobiernos a cubrir automáticamente a todos los “nuevos servicios”, es decir, a aquellos que ni siquiera existen todavía. O sea que quedan automáticamente bajo las normas del tratado, es decir bajo el control absoluto de las multinacionales, todas las nuevas actividades que vayan surgiendo y que sean pasibles de ser incluidas bajo el concepto de “servicio”, concepto que ya vimos se hace tan amplio como lo quiera la burguesía y, por ejemplo, abarca todo lo que tenga que ver con la circulación de capitales y con los servicios públicos de todo tipo.

La reglamentación nacional

El TISA incluirá una serie de normas referidas a las “reglamentaciones nacionales”, o sea que el acuerdo implica que el estado firmante, en este caso el uruguayo, se somete expresamente a que sus leyes, decretos y normas de todo tipo, estarán sujetas al cuestionamiento de las multinacionales cuando las mismas no sean de su agrado.

Las restricciones propuestas relativas a la autoridad reguladora nacional se aplicarían expresamente a las medidas gubernamentales no discriminatorias que afectan a los servicios, es decir incluso a las que tratan a los servicios y a los proveedores de servicios nacionales y extranjeros por igual.

Así, por ejemplo, los requisitos de seguridad para los trabajadores, las reglamentaciones ambientales, las normas de protección de los consumidores, las obligaciones de servicio universal, las normas de calidad de agua, la delimitación de zonas municipales, los permisos para los servicios de eliminación de desechos tóxicos, la acreditación de las instituciones educativas y de la autoridad que otorga títulos, y cualquier otra regulación que podrían plantear los estados, incluso cuando estas reglamentaciones trataran a los servicios y a los proveedores de servicios extranjeros de la misma manera que a los nacionales, podrán ser rechazados por las multinacionales.


Flujos transfronterizos de datos y privacidad

Los negociadores del TISA también apuntan a generar reglamentaciones que beneficien aún más a las multinacionales en áreas como el uso de Internet, el comercio electrónico y los flujos transfronterizos de datos.

Los “datos” en cuestión incluyen información personal del usuario, información financiera, servicios de computación en la nube y artículos digitales.

Los representantes imperialistas apuntan a que el TISA contendrá disposiciones que
ampliarán a Internet el acceso a los mercados y los compromisos relativos al trato nacional y prohibirán la “localización forzada” (el requisito de que las empresas extranjeras almacenen los datos que recogen dentro del país en el que están operando). De esta manera apuntan contra la privacidad de las personas al permitir una recogida y transferencia sin limites de datos personales de los usuarios a los centros de las empresas.

Estas actividades, que ya se realizan en realidad, se profundizaran y se masificaran aún más al darle la potestad a las multinacionales de convertirse en verdaderos “Gran Hermanos”, generando una verdadera centralización de los perfiles de las personas a partir de su manejo de cuentas bancarias, uso de celulares, reservas de servicios médicos, registros de entretenimientos y de búsquedas de información, etc, etc, asegurándoles a estas empresas, por ejemplo, la posibilidad de realizar mercadeo dirigido con información de este tipo, además, claro, de facilitar la centralización de las actividades de las agencias de inteligencia imperialistas, mientras los gobiernos como el uruguayo renuncian a poner cualquier límite a estas acciones.


Disciplinas en materia de reglamentación sectorial

Como decíamos el TISA aspira a convertirse en un “acuerdo marco”, un “acuerdo vivo” donde se genere una constante actualización de sus disposiciones, siempre en beneficio de las multinacionales.

De esta manera ya se están negociando acuerdos referidos a actividades específicas, dentro siempre de las disposiciones madre del TISA. Los negociadores del TISA están actualmente trabajando en nuevos acuerdos sectoriales que abarquen la reglamentación de los servicios financieros, las telecomunicaciones, el comercio electrónico, el transporte marítimo, el transporte aéreo, el transporte por carretera, los servicios profesionales, los servicios relacionados con la energía y los servicios postales y de mensajería, entre otros.

Estas negociaciones están destinadas a satisfacer los requerimientos específicos de las multinacionales en cada sector en concreto


Arreglo de diferencias

Finalmente señalamos uno de los puntos clave en un acuerdo como el TISA, y es el referido al de los ámbitos de arreglo de diferencias.
Cuando se firma un acuerdo como este se fija un tribunal ante el cual las partes se comprometen a someterse ante cualquier diferencia.

Siempre las potencias imperialistas imponen tribunales que se constituyen fuera del país en el cual esta instalada la multinacional y que responden por supuesto al interés de los grandes grupos capitalistas.
De esta manera cuando el gobierno uruguayo solicita integrarse al TISA acepta que cualquier litigio con una multinacional, por ejemplo cuando la misma rechace alguna norma ambiental, o cuando se genere algún conflicto con sus trabajadores, el mismo deberá resolverse en el exterior, fuera de la soberanía del estado uruguayo.

Existen múltiples experiencias que demuestran que estos tribunales, tales como el CIADI al cual Uruguay se somete en los TIFA que ha firmado, favorecen los intereses de las Empresas Transnacionales en detrimento de los Estados que reciben las inversiones.


La critica al TISA y el reformismo

Estos son algunos de los aspectos clave de este acuerdo que se esta negociando en secreto y del cual solo se conocen partes obtenidas gracias a filtraciones de información. Se trata de parte de una gran ofensiva del capital sobre el trabajo a nivel mundial, donde se busca generar una nueva expropiación masiva de los trabajadores y, por parte de los países imperialistas, se busca profundizar el saqueo sobre los países dependientes.

Se trata de una parte de las iniciativas políticas que impulsan los gobiernos de los países imperialistas para facilitar a sus burguesías el manejo de economías a escala planetaria, disponiendo de las mayores libertades para la circulación de los capitales, utilizando las fuerzas productivas a escalas que superan las fronteras nacionales.

Se trata de una grandisima profundización del sometimiento de países como el nuestro, ante el imperio.

Las débiles protestas que levanta el reformismo en Uruguay no son nada ante la magnitud del tema, y no son nada porque no lo plantean en su totalidad, porque no plantean que el TISA es una parte clave de toda la política de sometimiento al imperialismo que lleva adelante el Frente Amplio, política que defiende decididamente los intereses de la burguesía uruguaya que apuesta todo a ser socia, aunque sea en una pequeña parte, del saqueo que la burguesía imperialista realiza de los recursos naturales del país y de sus trabajadores.

No se puede separar la solicitud de ingreso de Uruguay al TISA de los Tratados de Protección de Inversiones que tiene firmado el gobierno frenteamplista. No se puede separar este tema de toda la política de subsidios al capital imperialista que esta rapiñando nuestros recursos naturales. No se puede separar esto de la complicidad del gobierno frenteamplista con los genocidios que el imperialismo lleva adelante en tantos lugares del mundo, como el Congo, o Haití, donde se mantienen tropas del aparato represivo uruguayo asesinando y violando los derechos humanos de millones de personas, en defensa del lucro de las multinacionales.

No se puede denunciar el TISA sin denunciar toda la política de sometimiento al imperialismo y defensa del gran capital que lleva adelante el Frente Amplio.
Esto, y nada menos que esto, es lo que no dice la “crítica” de los reformistas cuando hablan del TISA.

NOTAS:
1- Los documentos mencionados se pueden encontrar en las siguientes direcciones
http://www.world-psi.org/sites/default/files/documents/research/es_tisapaper_final_hqp_internal.pdf

https://wikileaks.org/tisa-financial/Analysis-of-secret-tisa-financial-annex.pdf

2- http://www.elpais.com.uy/informacion/ue-apoya-uruguay-comercio-servicios.html

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Publicado en CONSTRUYENDO N°58. Mayo de 2015

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