Editorial de Construyendo N°58. Pasó el período electoral. El pueblo no tiene nada que festejar


Ha terminado el período electoral y en todos los partidos políticos que históricamente han dirigido al país, o en casi todos, hay algo para festejar.

El FA mantuvo la Presidencia, la Mayoría absoluta en el Parlamento, la Intendencia de Montevideo y se apresta a completar 15 años gobernando el país y a llegar a los 30 años gobernando en la capital en forma continua. El mantenimiento de miles de cargos de confianza, el mantenimiento de la oportunidad de acceder a cifras millonarias en diferentes tipos de coimas y negociados, esperan a los más selectos dirigentes del progresismo.
El Partido Nacional festeja su avance en varias intendencias, mientras que el Partido Colorado apenas pudo festejar en Rivera.

Sin embargo quienes realmente tienen motivos para festejar son los grandes capitalistas imperialistas y sus socios locales. El acto electoral significo una reafirmación de la legitimación de su dictadura en nuestro país, disfrazada de fiesta democrática.
Absolutamente todos los gobernantes electos trabajaran para mantener la estructura estatal a través de la cual se lleva adelante la dominación del capital. La Presidencia, los Ministerios, el Parlamento, las Intendencias, las Alcaldías, las Juntas Departamentales, son centros donde se continuaran llevando adelante todas las medidas que requieran las multinacionales y sus socios locales, así como los gobiernos de las potencias imperialistas. Son estos sectores los verdaderos ganadores en todo periodo electoral, en el marco de la democracia burguesa.

Todos los sectores políticos que ganaron en las elecciones municipales corresponden a tendencias abiertamente neoliberales, sean del partido que sean, por lo cual se acentuarán las políticas privatizadoras en todo el país, así como la precarización laboral de los trabajadores municipales, además de continuar cargando con impuestos de los más variados colores a los sectores populares, para financiar los subsidios de todo tipo que se realizan, también, por parte de las Intendencias al gran capital.

Primeros dos meses del nuevo gobierno nacional

Estas elecciones se realizaron luego de que el gobierno nacional ya haya cumplido sus dos primeros meses, los cuales fueron muy activos.
El gobierno de Tabaré Vazquez rápidamente marco el terreno dejando muy en claro sus lineamientos políticos para estos próximos cinco años.
En primer instancia alineándose abiertamente con los EEUU contra Venezuela, en un episodio en el cual el Vice Presidente Sendic llego a negar la realidad de la injerencia norteamericana en ese país latinoamericano, haciéndole los mandados al gobierno de Obama cuando el mismo califico a Venezuela como “amenaza para su seguridad nacional”.
El FA no quiere dejar ninguna duda de que continuara y profundizara su total sometimiento a los dictados de los centros imperialistas.

Al mismo tiempo, de la mano del ministro de economía Astori, se comenzó inmediatamente la preparación de un fuerte ajuste fiscal, disfrazado por la propaganda frenteamplista por supuesto. Se ha comenzado ya, a instancias del ministro, con la elaboración de un presupuesto quinquenal que tendrá como objetivo central reducir el déficit fiscal, tal cual lo reclamara el FMI el año pasado, de manera de asegurar el pago de deuda externa y los subsidios al gran capital, para lo cual la receta será, como siempre, la de aumentar aún más la explotación de la clase obrera.

Habrá reducción real en los presupuestos para los servicios públicos, salud, educación, etc, habrá recortes de empleados estatales, habrá tarifazos porque el gobierno quiere más que duplicar los aportes de las empresas públicas a rentas generales, habrá congelación salarial para los empleados públicos, entre otras medidas destinadas a aumentar aún más los niveles de explotación de la clase obrera. Todo para asegurar el pago de deuda externa y los subsidios al gran capital.

Un presupuesto de este tipo, donde se plantea, por ejemplo, una fuerte reducción de los niveles de inversión de las empresas públicas, repercutirá en toda la economía del país, fortaleciendo las tendencias, ya muy presentes en la misma, hacia la recesión, generando más desempleo, más rebaja salarial, más precarización laboral, más pobreza y más miseria entre los trabajadores.


Los que pierden

Al mismo tiempo que se produce todo esto, se hacen públicos datos que agregan la enésima prueba de que los gobiernos frenteamplistas, al igual de sus predecesores blancos y colorados, han sido y siguen siendo, gobiernos al servicio de la oligarquía y el imperio, en contra de los más elementales intereses populares.

Mientras el Frente Amplio festeja su triunfo electoral a nivel nacional y en las municipales, en varios de los principales departamentos, se dan a conocer cifras oficiales que reconocen lo que ya hace tiempo hemos venido denunciando desde el clasismo y las organizaciones de la izquierda consecuente.

El FA no tiene más remedio que reconocer públicamente, a partir de los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo infantil, encargada por el MIDES, que, después de 25 años gobernando Montevideo y después de diez años gobernando al país, durante una década de enorme crecimiento de la riqueza producida por los trabajadores uruguayos, en Uruguay hay miles de niños que pasan hambre y casi la mitad de los más pequeños sufre inseguridad alimentaria.

El estudio mencionado, arrojo como resultado que el 41,5% de los niños uruguayos entre 0 y 3 años es víctima de inseguridad alimentaria y un 4,3% padece inseguridad severa (hambre). El 8,9% es víctima de una inseguridad alimentaria moderada. El 28,3% de una falta de seguridad leve.
Según el estudio “Los hogares con inseguridad leve son los que se mueven entre estas dos premisas: “existe ansiedad y preocupación por los suplementos alimenticios” y “se hacen ajustes en el presupuesto del hogar, lo que afecta la cantidad de la dieta”. La inseguridad moderada, se mueve entre este último concepto y otro que advierte que “los adultos limitan la calidad y la cantidad de los alimentos que consumen”. Y, por último, la severa, se coloca entre este último punto y otro que señala que “se afecta la calidad y la cantidad de los alimentos consumidos por los niños”.” (EL PAÍS DIGITAL, 13 de mayo de 2015)

Ante la publicación de este estudio la reacción de los dirigentes frenteamplistas fue de cínica aceptación. El director de la División Salud de la Intendencia de Montevideo, Pablo Anzalone, escribió en su cuenta de Twitter: “el 4% de los niños pasa hambre en Uruguay. Pero nos cuesta decirlo” . Tal vez le cueste decirlo, pero este señor es, como jerarca del gobierno de la capital del país, uno de los culpables de esta situación. “Que todavía hay niños con hambre, sin duda”, decía Danilo Astori en su reciente comparecencia al Parlamento, rodeado de personas que, junto a él, son responsables directos de este horror.

Por supuesto que esta situación no se reduce a los niños más pequeños. En otro ejemplo claro de lo que es el Uruguay progresista, recientemente los docentes del liceo de Parque del Plata denunciaron que 50 de los 300 alumnos que van al turno de la mañana llegan al mismo con hambre.

La política que llevará adelante el gobierno liderado por Tabaré Vazquez, llevará inevitablemente a que esta situación se profundice, condenando a la clase obrera a más pobreza y miseria.


Hay que dar vuelta el partido

Pasaron las elecciones y como siempre los grandes capitalistas y sus mandaderos políticos festejan, nuestro pueblo, en cambio, nada tiene para festejar.

El alto porcentaje de votos en blanco, nulo y abstenciones, es un indicador de la existencia de miles y miles de trabajadores uruguayos que ya nada esperan de las instituciones de este sistema.
Es una prueba, pero no la única, de que la táctica electoral de impulsar este tipo de voto, o directamente la abstención, fue correcta.

Quedó demostrado que la misma respondió realmente a la subjetividad de amplios sectores de trabajadores, donde está establecido el rechazo a esta institucionalidad y se abre la posibilidad a la búsqueda de alternativas a la misma.

Quedó demostrado también que, a pesar de la lamentable táctica de algunos sectores de la izquierda, especialmente de la Unidad Popular, que se dedicaron a atacar sistemáticamente a quienes sosteníamos estas posiciones, en una actitud sectaria y contraria a toda postura que propicie el desarrollo de la unidad de la izquierda, muchos trabajadores no renunciaron a expresar su repudio a esta institucionalidad mediante el rechazo a votar, o por lo menos a votar a algún candidato.

Quedó demostrado que varias organizaciones y militantes podían trabajar en conjunto impulsando un claro discurso crítico a la institucionlidad establecida y un programa de soluciones populares, a partir de las demandas más sentidas por los trabajadores y demás sectores explotados. El trabajo en conjunto del espacio Votamos Luchar es, sin dudas, uno de los aspectos más positivos que deja, en nuestro balance, el período electoral, y deja buenas perspectivas para profundizar y desarrollar experiencias unitarias en el periodo de luchas populares que comienza a abrirse.

Gane quien gane pierde el pueblo, decíamos durante toda la campaña electoral.
Y fue así, ganaron los de siempre, el imperialismo, los grandes capitalistas, las multinacionales, las grandes cámaras patronales, los bancos, y sus mandaderos.

Nosotros Votamos Luchar, decíamos durante todo el periodo electoral.
Y ahora que ha pasado el mismo, reafirmamos una vez más, que, si bien los enemigos del pueblo están ganando por ahora, en la lucha y la organización popular está el camino para dar vuelta este partido.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°58. Mayo de 2015

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