Legalización de la producción y comercialización de Marihuana en Uruguay, una medida a favor del imperialismo. Nota redactada por el MRO para ser publicada en la Revista “Nuestra América” de Chile

La siguiente nota fue elaborada por el MRO como colaboración para la Revista NUESTRA AMÉRICA, publicada en Chile por los compañeros de la Juventud Guevarista de ese país, a quienes agradecemos el espacio que fraternalmente cedieron a nuestra organización en su publicación.



Despenalización y privatización de la producción y venta de la marihuana.

Esto es algo que es necesario aclarar para comenzar, lo que se acaba de aprobar en Uruguay es la legalización de la producción y distribución de marihuana y el pasaje de dichos procesos a la órbita de capitales privados.

La ley aprobada recientemente en Uruguay regula la venta de marihuana en farmacias, bajo control del Estado. Empresas privadas plantarán el cannabis y será el Estado el que lo distribuya. De manera secundaria estarán habilitados los clubes de cultivadores y en cada hogar se podrá tener hasta seis plantas para consumo personal.

Negocio para grandes capitalistas.

Como todas las medidas de gobierno del Frente Amplio, la referida a la legalización de la producción y comercialización de marihuana, responde a los intereses de los grandes capitalistas a nivel mundial y al intento de reforzar la opresión contra nuestro pueblo.

Antes de la aprobación de la Ley, el presidente uruguayo José Mujica se reunió en Nueva York con los megacapitalistas George Soros, uno de los accionistas mayoritarios de MONSANTO, y David Rockefeller, quienes aportaron para financiar las campañas a favor de la legalización de la producción y venta de esta mercancía en nuestro país.

En el marco de la profunda crisis en que se encuentra el capitalismo a nivel mundial, las oportunidades de obtener tasas de ganancia elevadas no son muchas. Los grandes capitales hace años que imponen a los estados sometidos, como el uruguayo, y sus gobiernos títeres, como el del Frente Amplio uruguayo, el abrir a su búsqueda de lucro espacios no tradicionales, como los servicios de salud, los sistemas educativos, los sistemas de seguridad social, las cárceles, etc.
Es el mismo caso con la marihuana, que implica un mercado, aun como sustancia ilegal, estimado en unos 180 millones de consumidores a nivel mundial. La legalización podría multiplicar este número exponencialmente.
El comercio mundial de marihuana estaba valorado en el 2005, según informes de la ONU, en 142.000 millones de dólares (108.853 millones de euros). Sólo los cárteles mexicanos obtienen ingresos en alrededor de 20 mil millones de dólares.

George Soros, junto con otros grandes capitalistas, ha venido impulsando todo tipo de campañas desde hace años por la legalización de la marihuana en todo el mundo. En octubre del 2010, Soros, donó 1 millón de dólares para la campaña mundial por la legalización de la marihuana. En ese mismo año, invirtió varios millones de dólares en una campaña por la despenalización de la marihuana en el estado de California.
También, recientemente, se conformó una comisión con ex-presidentes de México, Colombia y Brasil, más el escritor peruano Vargas Llosa, para impulsar la legalización de la producción, venta y consumo de la marihuana en América y a nivel mundial. En la última conferencia de esta comisión, realizada en Río de Janeiro, también participó Richard Branson, de la multinacional Virgin Group.
En la actualidad la marihuana ya cotiza en bolsas de Estados Unidos e Inglaterra. Ya aparecieron varias empresas como GW Pharmaceuticals, Cannabis Science, Medical Marijuana y Medbox, cuyas acciones se disparan ante la certeza cada vez mayor de la legalización del negocio a nivel mundial.

En la Argentina, el gobierno K, también luego de reuniones con Soros, impulsó la modificación de la ley que establece, en ese país, las condenas relacionadas con el consumo, tenencia y comercialización de estupefacientes. En la modificación efectuada se deroga la penalización de la comercialización de semillas para cultivar plantas utilizables para producir estupefacientes, legalizando así la venta de semillas, aunque no aún la de plantas. Una decisión tomada, por supuesto, a la medida de MONSANTO, quien hegemoniza el mercado mundial de semillas, entre las que aspira a contar con la de la marihuana.

En síntesis el bocado es enorme para los grandes capitalistas. Un mercado mundial de la droga, donde no pueden operar aún abiertamente, aunque por supuesto que si lo hacen de forma encubierta, que empieza por la marihuana y que no tiene limites. Un mercado con cientos de millones de clientes cautivos, adictos, dependientes de un producto que ellos poseen y del cual controlan todas las fases, desde la producción, hasta la venta. Todo contando con el auspicio y la protección de los aparatos estatales a su servicio.
De ahí la importancia que le dan actualmente los grandes capitalistas a que un Estado, por más pequeño que sea, vaya sentando antecedentes y jurisprudencia sobre la liberalización de la producción, comercialización y consumo de drogas, hasta ahora prohibidas. Uruguay es un laboratorio, un experimento, y sobre todo un ejemplo para otros estados con mercados mucho mas grandes.

Una medida propia de la socialdemocracia

No es casual que esta medida haya sido tomada por un gobierno socialdemócrata, como el Frente Amplio.
La socialdemocracia siempre se ha caracterizado por buscar anestesiar al pueblo, por pretender ocultar la lucha de clases a las masas trabajadoras y demás sectores oprimidos, por plantear supuestas soluciones dentro del sistema capitalista a la miseria y las terribles condiciones que el mismo les impone, por impregnar de concepciones pequeñoburguesas la conciencia de los trabajadores, impulsando el individualismo, la competencia, negando la solidaridad en la lucha y la unidad de los explotados.

El impulso al consumo de marihuana que la medida tomada por el Frente Amplio implica, se enmarca totalmente en este marco ideológico, legitimando el escape, la evasión, la búsqueda de una salida individual a las miserias de la vida en el marco capitalista.

Es esta una medida completamente opuesta a la que puede llevar a la liberación de las masas explotadas, que solo puede pasar por lograr despertar del anestesiamiento al que las somete la acción de los agentes de la burguesía.
Los explotados necesitamos despertar, tomar conciencia de nuestra condición de oprimidos, mirar de frente a nuestros enemigos, analizar lo mas objetivamente posible la realidad, y no evadirnos de ella.
No es la marihuana, por supuesto, la única vía de evasión masivamente impulsada por el sistema capitalista, otros tipos de drogas como el alcohol, las redes sociales, la televisión, etc, son elementos propiciados por el sistema no solo por consistir en una fuente enorme de ganancias, sino porque permiten mantener una masa enorme de población totalmente alienada de la realidad.

Cada persona podrá comprar legalmente hasta 40 gramos de marihuana por mes, según la Ley aprobada en Uruguay, lo que alcanzaría para, como mínimo, dos cigarros por día. Todos los días el opio del pueblo, ahora la marihuana del pueblo en sentido literal. Todos los días se le ofrecerá a los consumidores la ilusión del escape a su miseria, a la explotación, a la barbarie propia del sistema capitalista con un par de porros. Todos los días el consumidor podrá dar vuelta la espalda, a un módico precio, a las atrocidades de la guerra imperialista contra los pueblos, se podrá abstraer del hambre, de las epidemias que asolan a las masas oprimidos, a la superexplotación de los obreros, a la falta de los servicios mas elementales como salud o educación. Todos los días el explotado habrá perdido un día más para luchar por liberarse.

No hay que engañarse, y sobre todo las organizaciones que se reivindican de izquierda y que se plantean la lucha por la revolución no tienen el derecho de engañar al pueblo en esto. La legalización de la producción y comercialización de la marihuana no es un avance para el pueblo, no implica un avance en las libertades individuales. Por el contrario, esta medida implica un avance para los capitalistas que se acercan a un gran negocio, y es un retroceso para los explotados porque estar anestesiado, evadirse de la realidad, no es liberarse, es estar mas sometido aun.

La alienación es el concepto clave para el funcionamiento del sistema capitalista, el trabajador alienado de su trabajo, el hombre alienado de su vida, el ser humano alienado de su realidad y por lo tanto esclavizado por ella.

La medida aprobada en Uruguay, como paso previo a su generalización y extensión a nivel mundial, es una medida que refuerza la alienación de los explotados. Evadirse de la realidad es negarla, es cerrar los ojos ante el enemigo y su barbarie. Es perder la realidad de nuestra existencia, es alienarnos de un mundo al que se debería estar transformando mediante la lucha revolucionaria.

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL

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