Aportes hacia la necesidad de debatir perspectivas revolucionarias. Nueva Etapa para hacer avanzar el Programa de Liberación Nacional y Social

Declaración del MRO



El ciclo de golpes terroristas de estado y las aperturas democrático burguesas

Actualmente afrontamos en nuestro país el cierre de un ciclo cuyo comienzo puede ubicarse a principios de los 70 cuando la agudización de la lucha de clases y el avance de los sectores más retrógrados de la burguesía llevó a que coexistieran dos estrategias de defensa de los intereses populares: procesos de lucha armada en todo el continente y la gestación de una unidad orgánica entre los partidos de la izquierda y sectores progresistas escindidos de los partidos de la derecha tradicional. Esta unidad incluía un proceso político de conciliación entre la clase trabajadora, sectores de la pequeño burguesía, y elementos liberales de la burguesía, para enfrentar a los sectores más reaccionarios instalados en los gobiernos. Ante el avance de las fuerzas populares, esos sectores reaccionarios estaban dispuestos a comprometerse con golpes terroristas de estado, que era la receta imperial de la época (1963 en Ecuador, 1963 en Guatemala, 1964 en Haití, 1964 en Brasil, 1966 en Argentina, 1965 en República Dominicana, 1964 (Barrientos) y 1971 (Banzer) en Bolivia, 1968 en Panamá, 1973 en Chile y Uruguay, 1972 y 1978 en Honduras, 1979 en El Salvador tras un decenio de fraudes electorales, Nicaragua bajo la dictadura Somocista, Paraguay desde la década del 50 en manos de Stroessner).

Los programas de transformaciones levantados por los frentes populares y los movimientos armados, eran semejantes, planteaban la ruptura con los organismos financieros internacionales (FMI,BM,BID), no pago o moratoria de la deuda externa, nacionalización o estatización de la banca y comercio exterior, expropiación con o sin indemnización del latifundio, salarios y jubilaciones ligadas a la canasta familiar para ensanchar el mercado interno, creciente planificación de la economía e intervención directa del estado, para enfrentar las leyes ciegas del mercado y la dictadura de los monopolios extranjeros, respaldo a la pequeña empresa y una serie de medidas tendientes a defender al soberanía y el patrimonio nacional, con el objetivo de una sociedad sin explotados ni explotadores.

En algunos países, como el nuestro (FA del 1971), se combinaron los métodos de lucha armada con participación en procesos electorales. Sin embargo, pese a la resistencia popular heroica de los diferentes métodos de lucha, la derrota signó a las alternativas de los golpes terroristas de estado, salvo la excepcionalidad del proceso sandinista en Nicaragua y la consecuencia guerrillera de las FARC-EP de Colombia. El sandinismo termina derrotado en las urnas y las FARC-EP, hoy, en plena negociación hacia una salida política.

La derrota o asimilación a procesos democráticos burgueses de la mayoría de los movimientos y partidos guerrilleros en las décadas del 80 y 90, y la insistencia del progresismo de los frentes populares, dio paso a un proceso de unidad política policlasista. Esa tesis es la que da origen, en 1971 en nuestro país, al Frente Amplio, y este proceso estará caracterizado por estar liderado no por la clase obrera, sino por la burguesía .Modelo que se repite en el resto de América Latina. Los programas de liberación nacional y social levantados por las organizaciones armadas o los frentes populares, se acomodan a la participación institucional de la democracia burguesa. El horizonte revolucionaria se aleja.
Esta será la característica fundamental de esos instrumentos políticos a lo largo de toda su historia, el ser un instrumento de unidad política policlasista dominado por las capas medias y pequeña burguesía, pero al servicio de la burguesía.

“América es la plaza de armas del imperialismo norteamericano, no hay fuerzas económicas en el mundo capaces de tutelar las luchas que las burguesías nacionales entablaron con el imperialismo norteamericano, y por lo tanto, estas fuerzas, relativamente mucho más débiles que en otras regiones, claudican y pactan con el imperialismo”
“En las actuales condiciones históricas de América Latina, la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, aun cuando sus intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz de enfrentarse a este, paralizada por el miedo a la revolución social y asustada por el clamor de las masas explotadas”

“No pensar en alianzas que no estén dirigidas absolutamente por la clase obrera; no pensar en colaboraciones con burgueses timoratos y traidores que destruyen las fuerzas en que se apoyaron para llegar al poder;”
“Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” - Che Guevara –Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana- Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental-

Tras las décadas infames de los golpes terroristas de estado, se revalorizaron los procesos democráticos burgueses; los pueblos batallaron para reconquistar las libertades democráticas cercenadas por las dictaduras mediante instrumentos y métodos de lucha no institucionales ( partidos y movimientos en la clandestinidad, movilizaciones, huelgas, paros, gestación de sindicatos y centrales obreras bajo la resistencia, etc.) Lograda la restauración democrático burguesa, la participación en los procesos electorales que se inician en la década del 80, intentan legitimar el pronunciamiento de las mayorías, y para que fueran aceptadas por el imperialismo el programa se rebaja, se gestan políticas de alianzas amplias y se reduce la participación popular, reafirmando la delegación y la representatividad. El protagonismo de las masas en significativas luchas ( Argentina 2001-2002, las luchas por el agua y la coca en Bolivia, los levantamientos en Ecuador, Perú, etc.) se canalizan hacia procesos electorales. Se traslada a la institucionalidad burguesa el objetivo de los programas de justicia social.

Estos nuevos instrumentos políticos tienen la particularidad de espacios minoritarios radicales en su seno, de intención revolucionaria o francamente revolucionarios que intentaron hacer avanzar el programa histórico de liberación nacional y social, se embanderaron con ese programa, y fueron hegemonizados por la moderación progresista. Tras varios intentos de acumulación electoral frustrados, se gestaron separaciones y creaciones de nuevos frentes clasistas y de lucha por el socialismo que participan en procesos electorales con anémicos avances y por esa táctica transitamos, declarando:
La lucha electoral como medida táctica en el marco de una estrategia revolucionaria
Si el camino fundamental de los pueblos en su lucha contra el imperialismo desde un punto de vista estratégico (largo plazo) es la lucha revolucionaria (violencia organizada del pueblo) ¿qué papel juegan los demás métodos de lucha hacia la conquista del poder?
Por la más importante ley dialéctica que es la lucha y unidad de los contrarios, si un polo de la contradicción es principal (o único), se encuentra unido y en lucha con su contrario secundario (o todos). Por lo expuesto, a un método de lucha de liberación único o principal llevará unido y en lucha su contrario y por lo tanto el contrario de único o principal es todos o secundario.
El método de liberación (uno-todos o principal-secundario), a su vez es una contradicción de carácter no antagónico, que significa que el método principal y los secundarios luchan entre sí, sin que uno de los polos deba desaparecer. Lo que debe prevalecer siempre es la necesidad de que cada paso táctico (corto plazo) debe apuntar a acumular hacia la estrategia de toma del poder (largo plazo). La lucha ideológica-política entre los métodos (uno-todos) se resuelve mediante el análisis de la estructura económica-social y política del imperialismo, la región y el país en definitiva de la correlación de fuerzas y de clases a nivel mundial que define la estrategia y el análisis de la coyuntura económica-social y política del imperialismo, región y país o sea la correlación de fuerzas y de clases a nivel coyuntural mundial define la táctica.
Los métodos secundarios como la lucha ideológica, la sindical, la política, la social, la cultural, la electoral, etc., se priorizan en cada etapa histórica, teniendo siempre presente que esa tarea debe servir para hacer avanzar más rápido en el seno del pueblo la conciencia y organización del programa revolucionario. De ahí, el sumo respeto a las variantes tácticas de cada organización revolucionaria, pues la elección de la táctica en cada situación concreta, es una de las decisiones más complejas y generalmente ponen a prueba a esas organizaciones en cada viraje táctico.
Esta táctica, de inserción electoral, por parte de movimientos revolucionarios minoritarios con programas de liberación nacional y social llevada adelante en toda América Latina, en el marco del hundimiento de la burocracia de las vías muertas al socialismo y la hegemonía socialdemócrata en las filas de la clase trabajadora, no se ha visto reflejada en una mayor incidencia en la conciencia y movilización popular. Esta táctica no ha dado sus frutos en una etapa de correlación de fuerzas negativa para las fuerzas que luchan por el Socialismo.

En los casos que las mayorías ungieron movimientos y partidos hostiles al proyecto imperialista (Nicaragua en los ochenta, Evo Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Lugo en Paraguay; Honduras, o como hoy en Costa Rica, etc.) el imperialismo modifica su táctica en su estrategia de opresión a los pueblos y ha pasado de los golpes militares terroristas de estado a los golpes “suaves” o “blandos”, donde la democracia burguesa se sostiene, pero vaciándola de contenido mediante sucesivas etapas de desgaste de los gobiernos constitucionales respaldados por amplias mayorías. Etapas que van desde la generación de una oposición de masas, calentamiento de las calles, manifestaciones, concentraciones, acciones comando, asalto a instituciones públicas, campañas internacionales de desprestigio, obligar a la represión gubernamental con su secuela de mártires, muertos y heridos, presos, etc.; exigiendo elecciones anticipadas, renuncia de gobernantes, avanzando sin límites hacia la guerra civil y la intervención directa, como ha sucedido en varios países (Libia, Siria , Egipto, Ucrania, etc.). Políticas que hoy vemos aplicar contra régimen bolivariano. Nuevamente la institucionalidad burguesa es subvertida como bajo el período de los golpes militares… la hipócrita democracia burguesa desnuda su verdadera faz de dictadura de clase.
Todas las luchas llevadas adelante por la clase obrera que han sido dirigidas por estas fuerzas políticas (Sandinismo, capitalismo andino, socialismo del siglo XXI, progresismo, socialdemocracias, populismos, etc.) han terminado por garantizar sistemas económicos de reproducción capitalista, tanto en los contenidos como en las formas que se les ha dado a las mismas. Ninguno de estos procesos han entregado las fábricas, bancos, comercios, tierras a los trabajadores de la ciudad y el campo, persiste la explotación capitalista y con participación de las multinacionales, más allá de sus tibias medidas antiimperialistas y de mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo.

Agotamiento y crisis del progresismo

Este proceso de décadas comenzó a vivir su inevitable final, en nuestro país, con la llegada del Frente Amplio al gobierno, primero en la capital y luego a nivel nacional, llevando adelante una política totalmente al servicio de la burguesía local, aliada al imperialismo. Fue a partir de esto que se comenzó a desnudar ya sin vueltas el hecho de que la política de conciliación de clases, a la cual la condujo el Frente Amplio, solo lleva a la clase obrera a defender los intereses de sus propios explotadores.

Desde el punto de vista histórico es claro que estamos ante un proceso agotado en nuestro país, aunque por supuesto esto no quiere decir que desde el punto de vista político eso sea ya así. Es más, el proceso chileno, muestra claramente, que la socialdemocracia recicla a las derechas, pero en un sendero de alternancia.

El síntoma fundamental de agotamiento es el abandono del programa, el progresismo ha profundizado el relacionamiento con los organismos financieros internacionales, pagó puntualmente e incrementó la deuda externa, profundizó la extranjerización de la economía con tratados de protección de inversiones, entregó el comercio exterior con los tratados de libre comercio, aseguró la creciente extranjerización de la banca, desarrolló latifundios sojeros, madereros y arroceros, profundiza la entrega de los recursos minerales, autoriza inversiones extranjeras contaminantes, fija salarios de miseria para atraer inversiones que gozan de exenciones impositivas y el estado se reduce a su mínima expresión para fomentar las leyes de mercado, etc.

La lucha de clases ha sido sustituida por la conciliación de clases, el enfrentamiento por la negociación, la movilización popular por el electoralismo, la lucha por el socialismo por la búsqueda de la “ justicia social” dentro del capitalismo, la soberanía nacional por la coyunda imperialista, la participación popular por la representatividad burocrática sin rendición de cuentas.

Hacia los objetivos de la Revolución y la lucha por el Socialismo, un debate inconcluso

Aun queda por completarse un proceso que recién está comenzando a desarrollarse que es el de la toma de conciencia por parte de los trabajadores de este hecho. En ese sentido entendemos que se impone a las organizaciones revolucionarias dirigirse a los trabajadores con un mensaje muy claro, rechazando las propuestas de conciliación de clases, expresando sin ambigüedades que nada hay que esperar del sometimiento de la clase obrera a las políticas de la burguesía. Es tiempo de reivindicar las posturas clasistas y denunciar, sin dejar lugar a dudas, las políticas que pretenden continuar manteniendo a la clase obrera como furgón de cola de los proyectos burgueses.
Es tiempo de hacer todo lo posible para ayudar a la clase obrera en este proceso, que ya ha iniciado, de toma de conciencia del agotamiento total de la propuesta progresista de conciliación de clases.

En ese sentido es que en las luchas populares, entendemos, se deben colocar en primerísimo lugar, tanto el programa de la clase obrera, como los métodos que la misma ha desarrollado para la lucha. Esto no quiere decir que no aspiremos a contar con el apoyo de otros sectores sociales a la lucha de los trabajadores, pero sí decimos que, de una vez por todas, la misma debe ser en los términos de la clase obrera y no en los de la burguesía.
En la contradicción no antagónica de métodos de lucha institucionales y no institucionales, somos respetuosos de la aspiración de ocupar espacios institucionales (parlamento, plebiscitos constitucionales, reformas de constitución, etc.) por determinados sectores populares y de izquierda, pero no la compartimos y entendemos que es equivocado intentar hacer avanzar el programa de liberación en el marco de la democracia burguesa, que es una dictadura de clase embozada, en una etapa histórica donde el imperialismo repite en la actualidad contra el Chavismo la receta que usó contra el Allendismo, como contra cualquier gobierno que intente, aún tibiamente, enfrentar sus planes de dominación.
La etapa nos exige transitar hacia una experiencia y acumulación de fuerzas por lo no institucional. Sobran ejemplos y movilizaciones, a nivel mundial y regional, que presentan carencias de estrategias de poder y esas metas hay que incorporarlas, conforman un arco de resistencia radical a las políticas antipopulares, con participación directa de los perjudicados, se revierte el traslado de la responsabilidad social a delegaturas. Surgen luchas por fuera de lo institucional ante el creciente descrédito de la institucionalidad burguesa.

La revolución la hacen los pueblos y el programa de liberación nacional y social para que avance en la conciencia popular necesita de instrumentos políticos (movimientos, partidos) y métodos de lucha (pacíficos y violentos).
En 1967 en La Habana, en la Organización latinoamericana de Solidaridad (OLAS), se dio el debate con resoluciones de las perspectivas revolucionarias ante el avance del imperialismo contra los pueblos.

La OLAS resolvió: 1) la lucha armada para enfrentar los golpes militares terroristas de estado en el continente, que se habían dado en Brasil Argentina, Bolivia, etc.; y que generaran los movimientos armados ( MIR en Chile, PRT-ERP , Montoneros, FAR, FAL , etc. en Argentina, ELN en Bolivia, FMLN en El Salvador, URNG en Guatemala, MLN, OPR y FARO en Uruguay, FALN en Venezuela, VAR palmares, Acción Libertadora Nacional, PC do B, MR 8, en Brasil, etc.2) La construcción de organizaciones político militares guiadas por la ideología de los trabajadores 3) no supeditar los procesos políticos a nacionalismos burgueses o castrenses.

Corbalán, Secretario del Partido Comunista de Chile y Rodney Arismendi del Partido Comunista del Uruguay exigieron una resolución aparte de que en Chile y Uruguay serían excepciones a los golpes de estado por el avance de las fuerzas populares que se basaban en la clase obrera organizada, la burguesía progresista y la vocación constitucionalista de un sector de las fuerzas armadas.

50 años más tarde el debate persiste, los caminos de la democracia burguesa no hacen avanzar el programa por la Revolución y la lucha por el Socialismo. El imperialismo conduce a tibios procesos antiimperialistas hacia la guerra civil y los gobiernos progresistas son funcionales a los intereses imperialistas.

Las libertades democráticas de la democracia burguesa costaron cruentas luchas para los trabajadores y demás sectores populares y esas libertades solo tienen sentido en la medida que sean instrumentos de liberación y no de legitimación de la explotación y la opresión capitalista.

Y en este sentido sobran los ejemplos en los gobiernos progresistas que proliferan en América Latina de funcionalidad capitalista, ejemplos que deben servir a la clase trabajadora para avanzar en el entendimiento de que muy poco se puede esperar de la institucionalidad burguesa, sea cual sea el partido que este en el gobierno, ni de sus ediles, ni de sus parlamentarios, ni de sus fiscales. Porque tanto el parlamento, como el poder judicial están totalmente, como no puede ser de otra manera, alineados con la política pro imperialista del gobierno. Por supuesto es posible que en algún caso absolutamente minoritario los mismos puedan ser utilizados como tribuna de denuncias, como por ejemplo podría hacerlo algún partido de izquierda que acceda a algún diputado o edil, pero insistimos que a lo sumo esto llegaría al terreno de las denuncias, nunca al terreno de incidir seriamente en alguna votación, por lo cual en todo caso esa labor debería ser tomada como un complemento a la lucha directa de las masas y nunca a la inversa.

Es la hora de la afirmación ideológica de la lucha de clases y no de la conciliación de clases
Es la hora de la clase trabajadora como protagonista de la lucha de clases
Es la hora de una política de la clase trabajadora que conduzca a los demás sectores sociales a la lucha por el socialismo
Es la hora de los métodos de lucha no institucionales para hacer avanzar el programa de liberación social, sin desconocer los espacios institucionales, que solamente servirán si se supeditan a los primeros.

“ En las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y estratégicos, en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones defensivas el objetivo fundamental de su enemigo de clase.
En los lugares donde ocurren estas equivocaciones tan graves, el pueblo apronta sus legiones año tras año para conquistas que le cuestan inmensos sacrificios y que no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular… y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del estado burgués y para lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se puede estar dentro de la legalidad burguesa.”
“ Contradictorio cuadro el de América: dirigencias de fuerzas progresistas que no están a la altura de los dirigidos, pueblos que alcanzan alturas desconocidas, pueblos que hierven en deseos de hacer y dirigencias que frenan sus deseos” CHE GUEVARA –Táctica y Estrategia de la Revolución latinoamericana-.

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Publicado en PERIÓDICO CONSTRUYENDO N°54. Abril de 2014

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