Discurso 32 Aniversario (3a. Parte)

22.Nov.05    Actos aniversario
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Discurso donde el Movimiento Revolucionario Oriental hizo público su alejamiento del Frente Amplio (FA)
21 de abril de 1993


Ruptura con el reformismo

Hemos llegado al tema central de nuestra exposición de hoy.
Como es público y notorio nuestro MRO ha decidido separarse del FA.
Para quienes hemos vivido un accionar político basado en la unidad y en la lucha durante 32 años de existencia, habiendo cofundado varios frentes, tales como: el Frente de Izquierda de Liberación, el Acuerdo de Epoca, Frente Amplio, Patria Grande, la Corriente, MPP por la Liberación y el Socialismo, el paso ha sido doloroso.
La unidad para nuestro movimiento tiene carácter estratégico, porque somos conscientes de la dimensión de nuestras fuerzas y por lo tanto debemos unirnos por principios y por programa con otras fuerzas de izquierda.
El trámite interno fue discutido, hay heridas que se irán cerrando con la mas firme convicción de servir al pueblo, en esta decisión no entra el oportunismo o la soberbia.
Nuestra decisión está basada en una serie de apreciaciones, argumentos y definiciones ideológicas que han llevado a distanciarnos de la dirección socialdemócratica del FA, su dirección mayoritariamente reformista.
Nuestra decisión a desvincularnos del FA, de romper con el reformismo que domina la coalición, está basada en la caracterización de la conducción mayoritaria del FA, repetimos, la conducción mayoritaria del FA, calificándola de reformista y socialdemócrata.
No nos estamos refiriendo a las bases frenteamplistas, las que consideramos auténticas, potencialmente revolucionarias y hoy influenciadas por esa conducción oportunista.
No estamos calificando de reformistas y oportunistas a los miles de militantes sacrificados sobre los cuales recae el trabajo anónimo y silencioso.
Nos referimos a un conjunto de dirigentes, en su mayoría socialdemócratas que manejan todos los ámbitos de decisión- organismos del FA, bloque parlamentario e IMM-.
Para poder romper con el reformismo, hay que definirlo, y por lo tanto ver si se aplica a esta conducción mayoritaria del FA.
En lo político, el reformismo afirma en los hechos como medio fundamental de lucha, el electoral y parlamentario y en lo social o en el plano del movimiento popular la “concientización” a través de los medios culturales y de la motivación reivindicativa.
Los reformistas están dispuestos a sacrificar todo lo que sea necesario para conservar su legalidad y poder participar en elecciones, tratando a toda costa de evitar que los cierren sus locales y medios de comunicación, por medio de una política de mansedumbre y diálogo, en la que solamente agitan consignas defensivas y a la vez siguen trabajando para realizar alianzas con sectores de la burguesía llamada progresista y liberal, para lo cual se ven obligados a entregar uno tras otro los movimientos reivindicativos de los trabajadores.
Los reformistas necesitan aglutinar al movimiento obrero y popular para oficiar de freno en sus luchas. El vociferar, por lo tanto, por la “unidad”, por cualquier género de unidad, negándose a examinar y rendir cuenta ante el pueblo las razones de principio y los métodos de acción que inspiran dicha unidad, oculta siempre el propósito de aprovechar el sentimiento unitario de los trabajadores en contra de sus intereses.
Puesto que la unidad debe ser consciente, nadie salvo los oportunistas pueden negar el derecho a las masas populares a conocer claramente el porqué y para qué de dicha unidad.
Para valorar plenamente el análisis anterior es preciso tener en cuenta “ que en toda guerra y la guerra de clases no es una excepción, el enemigo actúa tanto combatiendo frontalmente al adversario, como infiltrándose en sus filas para descomponerlo”
Tales oportunistas se esfuerzan siempre para aprovechar el sentimiento unitario del pueblo, para impedir que se les pida cuenta de la orientación reaccionaria que ellos imprimen a los organismos que controlan.
Una vez lograda esta unificación de las masas en torno a una política reformista, serán los más fervientes defensores de esa “unidad” tan favorable a los intereses de la burguesía.
Todo aquel que se ponga por delante, que critique su orientación política retrógada o les pida cuenta de sus orientaciones será tildado de “divisionista”, de “antiunitario”, de “enemigo de la organización de los trabajadores”.
Realizan de este modo, un verdadero chantaje por un falso concepto de la unidad y termina ellos por apoderarse de la representación total de las organizaciones de masas, calificando toda oposición a su actividad y líneas reaccionarias como un ataque a la “unidad”y a la organización misma.
Tenemos fresco el ejemplo que los mas grandes sectarios son en cierto momento los que gritan mas fuerte a favor de la unidad.
Luego que estos oportunistas levantan su “griterío por la unidad” engañando a los trabajadores logran separar a amplios sectores del pueblo de una orientación revolucionaria y utilizan como argumentos para afianzar sus posiciones y su actuación, ese mismo hecho.
“Las masas nos siguen” dicen, “y esto demuestra que tenemos razón, que nosotros somos los verdaderos representantes de la unidad de los trabajadores y el resto son divisionistas”
La fuerza del número que mide la profundidad del engaño oportunista la esgrimen como argumento para justificarlo y ocultarlo.
Un hecho de esta naturaleza solo marca el retraso en que se encuentra el proceso revolucionario, señala lo mucho que hay que hacer aún para que los trabajadores se unan en la línea correcta.
La práctica ha demostrado que estos oportunistas son mejores defensores de la burguesía que la burguesía misma.
Es posible que la reunificación de los trabajadores en torno a una línea correcta se concrete en un núcleo reducido de trabajadores, sin embargo, esa será la verdadera unidad, la que se forjará en la lucha. Lo que tiene futuro.
¿Debilidad numérica? ¿ Desde cuando plantean los revolucionarios su política en función de que se constituyen en mayoría o minoría?
Ningún revolucionario consciente, por lo tanto, puede hacer el menor caso a los reformistas que pretenden justificar su actividad contabilizando a cuanto trabajador ha podido engañar circunstancialmente o cuando intentan minimizar a quienes sostienen una posición revolucionaria y de denuncia a su traición, calificándolos de “grupúsculos” o pequeños grupos de aventureros.
La lucha contra el engaño de los reformistas por lo tanto no es un proceso ajeno al desarrollo de la revolución, sino es parte fundamental de ese proceso. Esta batalla, por lo tanto, hay que darla resueltamente y sin vacilación alguna, sin importar la magnitud de la influencia de los reformistas.
Los dirigentes reformistas, aunque pertenezcan al movimiento obrero, han renunciado a la ideología e intereses de su clase.
Estos dirigentes no desconocen la historia de las luchas ideológicas dentro del movimiento obrero internacional. El oportunismo ha sido profusamente denunciado por casi todos los dirigentes revolucionarios a lo largo de un centenar de años, nos e puede alegar su desconocimiento.
Los líderes revolucionarios han analizado la influencia de la ideología y de la moral pequeño burguesa en las filas de los trabajadores, han analizado el soborno directo de los patrones, han analizado el temor a la lucha revolucionaria y el anhelo de conquistar un reconocimiento legal de la burguesía.
Algunos dirigentes políticos o sindicales se han burocratizado, pues vegetan como funcionarios por años de años, desligados de la producción, ajenos a la explotación que sufren los trabajadores, usufructuando de negociados, así como de los beneficios de instituciones burguesas.
Los oportunistas son elementos hostiles al socialismo, proliferan como funcionarios de sindicatos legales, como parlamentarios y otros intelectuales, y la capa de obreros mejor retribuidos.
Las instituciones política del capitalismo moderno como prensa, parlamento, sindicatos, congresos, centros de investigación y estudio sociales, económicos y políticos, han creado privilegios y dádivas para los obreros respetuosos, mansitos, reformistas y patrioteros.
La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes de los partidos reformistas con lucrativas prebendas en el gobierno, parlamento, en comisiones y sindicatos.
Estos mecanismos también son utilizados por los capitalistas en los centros de trabajo, mediante provechosos viáticos, ascensos, trabajo asegurado, extras, etc.
Si estos dirigentes reformistas se presentaran como lo son, flaco favor a la burguesía le harían. Estos dirigentes reformistas para embaucar a las masas no dudan en proclamarse marxistas. Los reformistas invocarán al marxismo y jurarán en su nombre. Nadie puede impedírselos. En la historia ha sucedido siempre que después de muertos los jefes revolucionarios cuyos nombres son populares en las masas oprimidas, sus enemigos han intentado apropiárselos para engañarlos. Pasa con Artigas y el Che.
Los reformistas enseñan que los trabajadores deben primero conquistar la mayoría por el sufragio universal, recibir después el poder estatal merced a los votos de esas mayorías y finalmente sobre la base de esa democracia “pura y consecuente”, organizar el socialismo.
Para los revolucionarios primero debe derribar la burguesía y conquistar el estado para utilizar después ese poder para asegurar los intereses de la clase trabajadora.
La sola idea de subordinar a los capitalistas pacíficamente a la voluntad de la mayoría de los explotados, la idea de la liberación obrera por la transición pacífica y reformista al socialismo, no es solo, una extrema estupidez, sino un engaño directo a los trabajadores, un embellecimiento de la esclavitud asalariada, u ocultamiento de la verdad.
La verdad es que la burguesía, aún la mas instruida y democrática, no vacila en recurrir a cualquier crimen, en masacrar a millones de obreros y trabajadores del campo para salvar la propiedad privada, la tenencia de sus campos, fábricas y bancos.
Como dice Lenin. Solamente el derrocamiento de la burguesía, la confiscación de su propiedad, la destrucción de todo el aparato estatal burgués, de arriba abajo, parlamentario, judicial, militar, burocrático, administrativo, municipal, etc.; hasta la expulsión general e internacional de todos los explotadores mas peligrosos y obstinados… solo semejante medidas pueden asegurar la subordinación real de toda clase de explotadores.
Negar la revolución socialista y sustituir por el reformismo burgués, o negar la lucha de clases y su ineludible transformación en guerra civil y propugnar la colaboración entre las clases sin reconocer la necesidad de la guerra revolucionaria, convertir en “fetiche” al parlamento y las formas de legalidad burguesa, olvidándose de los organismos y consignas ilegales en épocas de crisis, esas son las principales tareas de los oportunistas. Hasta aquí Lenin.
Los oportunistas plantean: “ no hay que combatir a la burguesía, sino que hay que ganarla mediante una enérgica propaganda, pues si se quiere ganar a estas capas “superiores” de la sociedad o únicamente a sus sectores mas lúcidos, a ningún precio hay que asustarlos. Se debe demostrar que la organización no se inclina al camino de la violencia, de la ilegalidad, se debe actuar en forma pacífica”
Entonces, el programa no se abandona… solo que se rebaja y se posterga para una época indefinida, así, la organización reformista se dedica a toda una serie de basuras y remiendos del orden social capitalista, para poder demostrar por lo menos que algo pasa sin atemorizar al mismo tiempo a la burguesía.
Sin una lucha enérgica en toda la línea contra estos partidos, grupos o tendencias, no puede hablarse de lucha contra el imperialismo, ni de lucha por el socialismo dentro del movimiento obrero.
Es necesario explicar al pueblo que la ruptura con el oportunismo es inevitable e imprescindible, la educación para la revolución pasa por una lucha ideológica y política contra él.
Caracterizado el reformismo, comprobemos si se aplica a la conducción mayoritaria del FA.
A) Toman solamente una estrategia electoralista y parlamentaria. Levantan consignas defensivas como “nunca mas dictadura”, cuando vivimos bajo un régimen social donde se expresa la dictadura de una minoría- la burguesía -; “profundizar la democracia” o sea consolidar y ampliar la democracia burguesa; la estrategia es puramente electoralista y parlamentarista, está profusamente declarado y manifestado por sus máximos representantes.
B) ¿Frenan la luchas del movimiento popular, rebajan y postergan el programa? Si
C) ¿Son gritones por la unidad, se disfrazan de marxistas y usan el argumento del número, dicen “las masas nos siguen, por lo tanto tenemos razón”? Si
D) ¿niegan la revolución socialista, la lucha de clases y su ineludible transformación en guerra civil? Si
Nuestras legítimas discrepancias con la conducción mayoritaria socialdemócrata motivaron un planteo de expulsión que no prosperó debido a la firmeza de las bases que hicieron frente a las presiones de los mas connotados dirigentes y también por el apoyo de nuestros aliados mas estrechos.
Para impulsar nuestra expulsión los socialdemócratas aplicaron una táctica efectiva: intentaron ridiculizar nuestra definición estratégica revolucionaria, que reconoce la resolución violenta de la contradicción entre capital y trabajo y entre imperio y nación, transformando ésta en un “llamado a la lucha armada”, “una apología del violentismo como táctica política”, independientemente de las circunstancias históricas.
Apelan así diversos factores, ninguno de ellos en el marco de la polémica ideológica:
A) Apelan al rechazo natural que la “violencia a secas” genera en la cabeza de la gente.
B) Apelan a la desideologización del debate, encausándolo por carriles de responsabilidad e irresponsabilidad, comprensión e incomprensión de la realidad que es algo desvinculado de los problemas reales de la gente, etc.
C) Apelan a “cabalgar sobre la cresta de la ola”, en medio de la crisis de ideas que vive el movimiento obrero y popular en el mundo, usando esto como argumento para descalificar todo planteo revolucionario.
Buscaban nuestro aislamiento, ya que los pueblos son particularmente permeables a ofensivas de este tipo, que agiten fantasmas del pasado y colocan a todo planteo de lucha como responsable de futuras reiteraciones de situaciones de alto nivel de represión. Esta explotación inescrupulosa de temores legítimos, es solo posible por quienes no apuestan a la movilización y la concientización para la lucha, sino que solo pretenden capitalizar apoyo electoral.
En esta postura es mas importante ganar credibilidad ante los sectores del poder político, económico y militar de la sociedad. Es la política de la “cultura de gobierno” y de” las grandes mayorías”. En ella, el concepto de clases está erradicado.
El trámite de la expulsión, enfrentó nuestras concepciones clasistas y revolucionarias contra concepciones socialdemócratas. Enfrentó nuestra concepción de la lucha de clases contra la de conciliación de clases. Se enfrentó nuestra concepción estratégica revolucionaria que implica la destrucción de los órganos de poder de la burguesía contra la concepción de la connivencia en el marco del sistema para cambios graduales. Se enfrentó nuestro principio de la solidaridad con luchadores sociales contra la defensa de las reglas de juego impuestas por los capitalistas.
En otro plano se dio el enfrentamiento entre concepciones por quienes defendíamos la unidad sin exclusiones contra el hegemonismo excluyente. Fue entre el pluralismo inherente a la condición de frente contra el monolitismo y atropello a los derechos de las minorías. Fue entre nuestra concepción marxista de que las contradicciones en el seno del pueblo se dirimen por la discusión, la persuasión, la educación, la tolerancia y la paciencia en contra de la concepción pequeñoburguesa de la marginación, coerción, intolerancia e imposición.
Fue nuestra política de cara a las bases contra el acuerdo a espaldas de las bases, fue participación contra cupulismo.
De esta batalla política no fuimos derrotados, fue derrotada una maniobra cupulista artera, de expulsión.
Pero debemos precisar claramente que nuestros planteos no fueron compartidos.
Y ahí está el centro de la ruptura.
Para ser consecuentemente frenteamplista de primera hora hay que irse del FA.
Para desarrollar un frente revolucionario de masas hay que irse del FA.
No queda nada del acuerdo fundacional y de su programa antioligárquico y antiimperialista.
La declaración constitutiva del FA en el 71 estampaba: “ expresamos nuestro convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial, es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital”
En otra parte dice: “ la ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio”
Mas adelante dice: “ La insurgencia de los pueblos habrá de desembocar en la conquista de la segunda y definitiva emancipación”
Sigue: “Plantearse la lucha en todos los campos, tanto en la oposición como en el gobierno”
“Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema económico…”
A 22 años de esta declaración, otro FA existe, tras un pasado de sacrificios y lucha un presente de renunciamientos y conciliaciones.
Decíamos el año pasado en nuestro 31 aniversario: “ Desde el pacto del Club Naval hasta la actual búsqueda de “mayorías para el cambio”, pasando por los acuerdos y acuerditos con la administración Sanguinetti, la posible negociación ante un eventual triunfo del voto verde, la entrega de llaves de la ciudad de Montevideo a los genocidas Bus y Cristiani, así como la asistencia de muchos legisladores del FA al homenaje en el parlamento al presidente norteamericano, los reconocimientos a Pacheco Areco por parte de Tabaré Vázquez, el apoyo “crítico” al MERCOSUR, la venia para ascensos de los militares violadores de los DDHH, los votos para la autorización de la operación Unitas, los viajes de legisladores frenteamplistas a la meca imperial para recomponer relaciones ante un eventual triunfo electoral del FA, las críticas despiadadas a la revolución cubana por su democracia popular en el marco de un régimen de partido único, las declaraciones de no romper con el FMI pues quedaríamos aislados del sistema financiero internacional, la rebaja del programa para las elecciones del 89, las maniobras de cúpula de nuevos grupos, la repartija de cargos de particular confianza en la intendencia con sueldos de privilegio, las golpizas a los ambulantes, el desconocimiento a las decisiones de las bases y coordinadoras respecto al nombramiento de titulares de centros comunales zonales, las políticas de alianzas erráticas sin principio y por fuera de los organismos establecidos, la constitución de “mesas chicas” y “triunviratos”, etc. Todas decisiones que en su momento denunciamos, discrepamos y que fueron gestando una separación de hecho que hoy se convierte en derecho.
El FA, conducido por la mayoría reformista no es una fuerza política capaz de llevar hasta las últimas consecuencias las transformaciones revolucionarias en cuanto a la tenencia de la tierra, de la industria, de la banca y del no pago de la deuda externa.
Este FA, ahora, es dique de contención a la lucha de clases, imbuida su dirigencia mayoritaria de un reformismo militante pues ha desalentado las luchas populares, ha vaciado de participación a las agrupaciones de base. Hoy aquel FA, que se caracterizaba por una activa participación de la militancia en los comités de base, es historia. Solo queda un organismo cupular con una mayoría que desconoce la democracia interna e incluso no acata algunas resoluciones de organismos como el plenario nacional o el congreso.
Toda la movilización política tiene un norte: la estrategia electoralista, las luchas son conducidas al parlamento para que los legisladores frenteamplistas durante los conflictos, elaboren leyes que nunca se votan y que buscan el protagonismo de futuros candidatos.
El parlamentarismo y las alabanzas a la actual democracia burguesa, recortada, tutelada, limitada, es la única vía declarada para los grandes cambios. Con esto forjan una falsa expectativa y no se prepara al pueblo para la indefectible alternativa de enfrentar la violencia que desatan los privilegiados, cuando ven amenazados sus intereses.
El apoyo al hoy tristemente célebre MERCOSUR, línea de penetración económica de las multinacionales, estudiada y orquestada por el imperialismo, que condena a la desocupación y a la miseria a 1 de cada 3 orientales, define claramente la política que se desvía de la defensa de los intereses populares.
La actual conducción socialdemócrata mayoritaria compromete al FA en una alternativa burguesa; mejorando sus relaciones con las FFAA desde un punto de vista de subordinación a éstas, mejorando sus relaciones con el FMI desde un enfoque de dependencia y haciendo “gestos” y “señales” al imperialismo para conseguir su venia.
No se busca la construcción de un poder popular, se apetece el gobierno, aunque el precio sea arriar banderas que mantienen su total vigencia, porque están vivas en las necesidades populares
Hablamos sostenido desde el inicio de las discusiones en torno al referéndum, sobre la ley de empresas públicas y a lo largo del año anterior, que por esta vía no se iba a acumular hacia un programa antioligárquico y antiimperialista y menos para el desarrollo de las luchas populares, pues lejos de vincular los conflictos con el impulso del trabajo del referendum se iban a frenar todas las luchas en aras de ese proceso y así fue.
El peligro de un referéndum hegemonizado por las fuerzas socialdemócratas, era que estas fuerzas tenían que ofrecer ciertas garantías a la clase dominante ante la eventualidad del triunfo: la primer ay fundamental, que el resultado fuera negociable. Que no sería utilizado para profundizar las lucha populares en una perspectiva de cerco y aniquilamiento del proyecto burgués neoliberal, con la consiguiente tensión institucional por las luchas sociales, elecciones anticipadas o el autoritarismo (gobierno bajo decreto por medidas prontas de seguridad)
Eso no, que estuviera tranquilo Lacalle que este sistema de explotación y miseria e injusticia no sería vulnerado. Se le darían todas las garantías.
Sobran antecedentes, tales como: el apoyo a los comunicados 4 y 7; la confianza en los sectores democráticos “de las FFAA para frenar el golpe del 73, el lanzamiento de la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo sin tener en cuenta que se lanzaban obreros desarmados contra bayonetas y que esa medida solo toma sentido como antesala de un proceso insurreccional, el pacto del Club Naval; la concertación programática, los acuerdos con Sanguinetti, etc. en definitiva la conciliación de clases.
Ante la posibilidad de que el referéndum acerca de las privatizaciones fuera derrotado, la socialdemocracia iba a embarcarse en una rebaja del programa, una rebaja en los principios de la defensa del patrimonio nacional y estatal emanados de sendos congresos del PITCNT y el FA. Así, quedaban por el camino ILPR, PLUNA, etc.; pues la defensa de todo el patrimonio nacional no concitaría la adhesión de otros sectores que habían aprobado artículos de la ley de empresas públicas. Se dividía el movimiento obrero y popular y se dejaban por el camino, sin defender, algunas fuentes de trabajo.
Mientras que en los hechos se modificaba el programa asumido por las bases del movimiento obrero y del FA, la cúpula de éste comenzaba una campaña de “educación política” a través de sus principales líderes. En entrevistas, participación en foros internacionales, etc.; así, Tabaré Vázquez se pronuncia en que no hay que tocar la banca; no hay que tocar el latifundio, rechaza todo tipo de violencia; dice que hay que hacer eficiente el mercado, que hay que privatizar, convirtiendo algunas empresas del estado en empresas mixtas, etc.
Se rebaja y se modifica el programa con impunidad y antojo
Reiteradamente en las disputas televisivas afloran conceptos acerca de las bondades del capital extranjero, de la economía de mercado, de la eficiencia de la iniciativa privada, mezclados con los argumentos para defender el patrimonio estatal.
También la conducción socialdemócrata mayoritaria impulsaría una política de alianzas sin habérselo consultado a las bases, como lo mandaba el II Congreso. Se procede a rejunta políticos desvalorizados frente al pueblo en la obligación de hacerlos creíbles nuevamente .
Así, un presunto delincuente como Tavares, defiende el patrimonio nacional, un representante de la dictadura terrorista de estado y de escuadrones de la muerte como Millor comparte los paneles junto a dirigentes frenteamplistas que fueron presos y torturados por la dictadura; García Pintos, vocero de los carapintadas criollos, esos que andan metiendo bombas por todos lados y asesinando a militantes revolucionarios, es ahora un digno representante de los defensores del Patrimonio Nacional. Uno de los ideólogos de la ley de impunidad, como Zumarán, que de haber sido mayoría dentro del Partido nacional, hoy estaría haciendo lo mismo que Lacalle, resulta que se acuerda del patrimonio del Estado. El Nuevo Espacio, que votó la privatización del puerto, viene ahora al rescate de la soberanía nacional.
Pero lo que asombra, sin duda, son los coqueteos con Sanguinetti. El hombre mesiánico del período de transición, el del caballo del comisario, que aceptó ser presidente estando Ferreira Aldunate y los dirigentes y partidos frenteamplistas proscriptos. El que manifestó que ningún sindicato le había ganado un conflicto a su gobierno, el abogado de las multinacionales, el que recibiera el formidable voto castigo de la gente en 1989, el neoliberal… hoy ha pegado una pirueta en el aire y de neoliberal pasó a socialdemócrata. Es la última adquisición informal de la internacional socialdemócrata, a la que el Foro Batllista concurrió en su reunión en Alemania, últimamente, acompañando al PGP y al PS. Allí, bajos los auspicios de la Internacional, se arma la coalición socialdemócrata.
El proyecto socialdemócrata dispone hoy de todos los elementos para ser gobierno, pues para ellos e necesita un partido, un frente, un ejército y una internacional. Y la socialdemocracia tiene acá en nuestro país en la combinación PS-PGP, el partido para llevar adelante el “capitalismo humano”.
El tema del ejército está solucionado. Se toma el de los torturadores y asesinos impunes, según ellos se les domestica para que queden sujetos al poder civil. La coalición se forma con Sanguinetti, Millor, Nin Novos, Riet Correa, Valiant, PDC y tantos otros que husmean continuamente para donde sopla el viento pero no el de la historia, sin el de la oportunidad.
La socialdemocracia intenta cierta vigencia, pues han pedido su ingreso el Frente Sandinista, el M 19 de Colombia y ahora un sector del Farabundo Martí por la Liberación Nacional y junto a las burocracias restauradoras de Europa del Este han asumido su rol de auxiliares de la burguesía. Todo indica que nuestro pueblo, influenciado por estas direcciones oportunistas, será llevado a transitar por esta frustrante experiencia.
Esta experiencia frustrante a la que se embarca el pueblo, tiene frescos ejemplos en Europa. Hoy se asiste al deterioro y descomposición de los partidos socialdemócratas en Suecia, Holanda, La Francia de Mitterand, la crisis del PSOE en España, el hundimiento del PSI en Italia, etc. y en nuestra América Latina fueron a la bancarrota los ensayos socialdemocráticos de Alfonsín en Argentina, Paz Zamora en Bolivia, Rodrigo Borjas en Ecuador, Alán García en Perú, El Movimiento Lavallas en Haití, Andrés Pérez en Venezuela, etc.
Se ha desplazado a los trabajadores de la conducción del FA y en su lugar se han encaramado las capas medias y la pequeña burguesía hegemonizando junto a una burocracia sindical.
Esta conducción al adaptarse a las circunstancias del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidando los principios fundamentales en la defensa de los intereses de los trabajadores y los cambia por ventajas reales o supuestas del momento.
Es que el sistema capitalista, crea y recrea continuamente capas medias, que al empobrecerse son arrojados a las filas de los trabajadores, por lo tanto es natural que esa mentalidad emerja una y otra vez en las organizaciones populares o en las organizaciones obreras.
Se está actuando día tras día para captar las capas medias, demostrando “madurez política” y “cultura de gobierno”, pues se considera que ahí están los votos que se necesitan para ser gobierno.
Los parlamentarios reformistas que se consideran conocedores del pueblo, suelen repetir: “no se debe aterrorizar a la clase media con la revolución”, “cuidado que no le gustan los extremos”… y Esta es una afirmación falsa, mil veces falsa!!!
Las capas medias en nuestro país están desesperadas. El pequeño productor y el pequeño comerciante están arruinados, proliferan la quiebras y concordatos la refinanciación de las deudas lleva un trámite de cinco años y los remates están a la orden del día, se ha concentrado la tierra en menos familias, decenas de granjas familiares han desaparecido, abundan los profesionales que no pueden ejercer por falta de oportunidades. Las capas medias y la pequeña burguesía buscan una salida a su desesperación.
Son realistas a su modo y ven en la opciones burguesas autoritarias una salida. De ahí que hayan crecido los Fujimori, los Aldo Rico y Seineldin y en nuestro país los Millor y el Mayor Méndez afloren como opciones. Ven en estas fuerzas u hombres, opciones que se opongan al gran capital. Esas opciones no están dispuestas a dejar de utilizar la fuerza o la violencia.
Las capas medias no irán a partidos obreros o frentes populares porque toman medidas extrema, al contrario, están observando que el FA es una máquina parlamentaria, no creen en su fuerza y en su capacidad de lucha actual. Entonces piensan ¿ vale la pena reemplazar a los representantes capitalistas democráticos por colegas parlamentarios de izquierda?
Así piensan las capas medias, los trabajadores marginados, los subocupados, el productor semiarruinado o arruinado. Estamos en crisis y estos sectores populares buscan a alguien creíble y con fuerza protagónica.
Sin comprender esta sicología que deriva de la crisis social no se puede elaborar una política correcta.
Las capas medias están atomizadas y repartidas en varios partidos y tendencias. No pueden llevar una política independiente. La dirección del proceso de cambio la pueden ofrecer: la gran burguesía o los trabajadores.
La derecha y la ultraderecha autoritaria, unifica y arma a los sectores marginados y las capas medias se inflan en la ilusión de fuerza independiente.
La estrategia del FA, hoy, es atraer a esa capas con la moderación, la conciliación y la negociación, para ganarse su confianza. Y así no se gana nada, así se genera una falsa expectativa.
En medio de la crisis generalizada, que ataca a las capas medias, es necesario un Frente obrero templado para una lucha decisiva y sin cuartel, con un programa de acción claro, dispuesto a luchar por el poder por todos los medios posibles. Se debe decir claramente estamos luchando por el poder, este es nuestro programa, solo emplearemos todos los medios de lucha contra el capital, el imperialismo y sus lacayos. Por eso es necesario depurar el frente unificado de todo equívoco, de toda indecisión y de toda fraseología hueca, colocándonos responsablemente en el camino revolucionario.
La lucha de clases se impone, no la conciliación de clases. La solidaridad afectiva con la gente de abajo es el camino y no las conversaciones para futuros acuerdos de mayorías. Hoy está planteado un desafío: ligarse a las ollas sindicales, a las movilizaciones, a los reclamos sociales, a los ahorrista del banco Hipotecario, a la tomas de casas y terrenos, a los vendedores ambulantes… Los protagonistas para los cambios históricamente siguen siendo los de abajo.
A pesar de todos estos argumentos, hay organizaciones y militantes que fieles a los postulados programáticos históricos de los trabajadores y el pueblo, sintetizados en el programa del FA del 71, siguen viendo en el FA la herramienta organizativa con la qué luchar por ese programa. Esta diferencia táctica nos merece el mas absoluto respeto. No es con estas fuerzas políticas y esos militantes de base que rompemos.
Es con el reformismo y la socialdemocracia que hegemonizan la conducción de este Frente Amplio, con quienes sí, claramente rompemos.
Con las relativas fuerzas de nuestro movimiento y sin haber accedido a los verdaderos ámbitos de conducción del FA, es impensable poder revertir esta situación.
Este pormenorizado y extenso informe, es la razón que explica el porqué se agotaron para nosotros los tiempos políticos para dar la batalla contra el reformismo desde adentro del FA.
Nuestra firme decisión no es apresurada, no es improvisada, es la consecuencia natural de legítimas discrepancias que ya nuestro congreso de marzo del 92, previó y facultó a la dirección política del MRO a determinar fecha y forma, para la ruptura.

Por un movimiento obrero clasista, combativo y revolucionario

No se puede separar de un proyecto político revolucionario el desarrollo de una línea clasista y combativa de masas, que le daría dirección estratégica al esfuerzo diario, coyuntural y táctico, del ejercicio de la lucha de clases.
Y esto no significa que el esfuerzo sindical no partidizado deba partidizarse obligatoriamente, significa como tendencia clasista, reconocer el papel limitado de los sindicatos en un proceso revolucionario.
Pero mientras no se haga visible para los trabajadores la organización o partido Revolucionario, es necesario luchar ahora por la mejora de las condiciones de trabajo, salud, de vivienda, de ocupación y salario.
Nada más revolucionario que luchar por aumentos de salario. El eje de la política económica neoliberal capitalista está sustentada en la caída del salario por la presión de un ejército de desocupados cada vez mayor.
Por lo tanto para revertir esta situación de hegemonismo burocrático, son posiciones socialdemócratas que promueven la conciliación, donde los cantos de sirena de las centrales sindicales socialdemócratas internacionales encuentran oídos prestos, es necesario, a corto plazo.
- Promover un plan de lucha en conjunto que unifique los conflictos que existen y que, a pesar de la derrotas sufridas, cientos de ellas, se siguen dando.
- Difundir y propagandear las experiencias positiva de conflictos ganados, de organizaciones, de marchas, ocupaciones, ollas, educando para la recreación un tejido entramado de solidaridad.
- Promover la solidaridad militante, la rebeldía de la lucha, de la vocación unitaria dada con la confrontación con el enemigo de clase. Ligar cada vez más en acciones conjuntas a los trabajadores de la ciudad y el campo.
- Alentar el desarrollo de organismos medios, de organismos zonales, adecuando las estructuras de los sindicatos a las reales necesidades.
- Impulsar la lucha por un salario ligado a la canasta familiar, la defensa de las fuentes de trabajo, la lucha contra las privatizaciones y lo fundamental, el no pago de la deuda externa, cuyo monto resolvería en forma inmediata, en caso de no pagarse, el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, la construcción de miles de viviendas, la mejores presupuestales de salud y enseñanza. Mil millones de dólares por año, lo que se está pagando por concepto de intereses y amortizaciones son suficientes para revertir una situación de miseria en forma perentoria, a corto plazo.
Quizás estos puntos no sean suficientes, pero lo que sí se hace necesario es desarrollar una alternativa sindical a las corrientes burocráticas socialdemocrática que dominan el movimiento obrero.

La alternativa revolucionaria
Y si importa el desarrollo de una tendencia sindical combativa, clasista y revolucionaria es eje de nuestra propuesta el desarrollo de una alternativa política revolucionaria.
Vivimos una etapa histórica de la lucha de clases donde el embate de las ideas de la burguesía han pasado a la ofensiva, ayudados por los fariseos del templo del socialismo.
Una de las principales tareas del momento es la recuperación y la defensa de la ideología de los trabajadores. “Sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria”
Por lo tanto los principios del materialismo dialéctico e histórico orientan la revolución en el continente y su expresión doctrinaria: el nacionalismo popular revolucionario latinoamericano.
Reafirmamos una estrategia de lucha revolucionaria, de violencia revolucionaria hasta la toma del poder y su consolidación, por los trabajadores de la ciudad y el campo.
Es una lucha a largo plazo y continental. Fundamentalmente regional.
El proceso de liberación de nuestro país está íntimamente ligado al desarrollo revolucionario del área. El plan estratégico del Che sigue vigente.
La lucha revolucionaria es un proceso integral donde se combinan todos los medios de lucha. Es necesario tener una visión a largo alcance. A los reflujos le siguen los flujos. El movimiento de los pueblos y la lucha de clases es constante. Las épocas de revolución no contiene una sola situación revolucionaria, que al ser agotada signifique la derrota definitiva.
Mientras no se supere la crisis estructural habrá condiciones para la maduración de situaciones revolucionarias.
La estrategia revolucionaria implica tener en la mira el gobierno y el poder. En procesos democráticos burgueses ambos objetivos deben incluirse, teniendo en cuenta que desde el punto de vista estratégico todo cambio real sin el poder es ilusorio.
Las grandes tareas, pasan, según nuestro planteo por:
- forjar una alternativa de poder popular, democrática y nacional sustentada en fuerzas de izquierda y las organizaciones sociales. Forjar un frente revolucionario de masas.
- denunciar al imperialismo y a la oligarquía como los enemigos principales del pueblo.
- denunciar el actual régimen democrático burgués, verdadera dictadura de una minoría de privilegiados, democracia tutelada, inestable y recortada, tratando de relativizar los logros populares fruto del parlamentarismo.
- conducir las actuales luchas democráticas, luchas antiimperialistas y de las motivaciones populares hacia la necesidad de un gobierno obrero popular única forma de derrotar el plan político de la oligarquía.
- desplegar una lucha ideológica y política intransigente contra el reformismo. el oportunismo y las tendencias socialdemocráticas dentro del movimien-to obrero.
- trabajar en el seno del pueblo hacia la formación de un frente artiguista de liberación nacional -instrumento estratégico de liberación- teniendo en cuenta el nivel de conciencia del pueblo y el reflujo del movimiento obrero popular en lo nacional e internacional.
Sabemos que no se llegará al poder jamás por el voto electoral, sin embargo si se plantea participar en el proceso democrático burgués es porque aún el pueblo mantiene ilusiones en tales procesos y debe pasar por esa experiencia política.
NO SOMOS UN ASILO DE DOCTRI-NA PURA. LA NATURALEZA REVOLUCIONARIA DE LA ÉPOCA ACTUAL CONSISTE EN QUE PRECISAMENTE LAS CONDICIONES DE EXISTENCIA MAS MODESTAS DE LAS MASAS OBRERAS SON INCOMPATIBLES CON LA EXISTENCIA DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA Y QUE POR ESA RAZÓN LA LUCHA INCLUSO POR LAS REIVINDICACIONES MAS MODESTAS TO-MAN PROPORCIONES DE LUCHA POR EL SOCIALISMO.
LA REVOLUCIÓN SOLO PUEDE HACERSE POR MÉTODOS REVOLUCIONARIOS AUNQUE EN EL CAMINO SE PUEDAN INCORPORAR OTRAS ACCIONES REFORMISTAS COMO POR EJEMPLO PARTICIPAR Y GANAR ELECCIONES. EL CENTRO DE LA CUESTIÓN EN LA RELACIÓN DE MEDIDAS REFORMISTAS Y REVOLUCIO NARIAS RESIDE ESPECIALMENTE EN EL HECHO DE NO QUEDARSE EN EL REFORMISMO SINO TOMARLO COMO PARTE DE UN PROCESO MAYOR. LOS ESCEPTICOS NIEGAN Y LOS OPORTUNISTAS DUDAS: “NO HA LLEGADO EL MOMENTO TODAVÍA, LAS CONDICIONES NO ESTÁN MADURAS”
PARA LOS QUE PIENSAN QUE NO HAY PERSPECTIVAS POSIBLES HAY QUE RESPONDERLES QUE LO ÚNICO QUE NO TENDRÍA JAMAS PERSPECTIVAS SERIA UN PAÍS SIN INDEPENDENCIA SIN REVOLUCIÓN SIN SOCIALISMO.
EN TIEMPOS FÁCILES CUALQUIERA PUEDE HACER CUALQUIER COSA. EN TIEMPOS FÁCILES INCLUSO CUALQUIERA PUEDE SER REVOLUCIONARIO, AHORA SOLO QUIEN SEA GENTE VALIENTE DE VERDAD, PATRIOTA DE VERDAD, REVOLUCIONARIO DE VERDAD, SE COMPORTA COMO TAL EN TIEMPOS DIFÍCILES.
NUESTRA FUERZA Y NUESTRA CONVICCIÓN CRECE. ESTAMOS PROBADOS EN LA ADVERSIDAD Y EN EL SACRIFICIO. COMPAÑEROS DEL MRO: SOMOS PARTE DE UN PUEBLO DE VALIENTES.
CADA DÍA ESTAMOS MAS CONVENCIDOS DE DEFENDER NUESTRAS BANDERAS, EL PASO QUE HEMOS DADO DELIMITA CAMPOS, NOS PONE A LA INTEMPERIE, NUNCA FUIMOS AFECTOS A LA CÁLCULOS. LA DIGNIDAD REGLA NUESTROS PASOS. NO HAREMOS CONCESIONES AL IMPERIALISMO, NO HAREMOS CONCESIONES A LA OLIGARQUÍA. NO HAREMOS CONCESIONES AL REFORMISMO.
VIVA NUESTRO MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL VIVA LA REVOLUCIÓN VIVA EL PRIMERO DE MAYO VIVA LA CLASE TRABAJADORA LIBERAR A J. MANEIRO Y A. CORPAS POR LUCHADORES SOCIALES.
POR UNA DEMOCRACIA POPULAR POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y EL SOCIALISMO, VENCEREMOS!

Mario Rossi,
Secretario Político del MRO