Contra la unidad de los partidos que defienden a la burguesía y al imperialismo. Por la unidad de la izquierda consecuente. Declaración del Comité Ejecutivo del MRO.

17.Ago.12 :: Declaraciones

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En las últimas semanas han ganado gran protagonismo en los medios de comunicación masivos, las disputas entre el gobierno y los principales dirigentes de la oposición parlamentaria.
Epítetos de todo calibre, renuncias a cargos en los directorios de los entes por parte del sector mayoritario del Partido Colorado, sumados a denuncias cruzadas de corrupción y de incumplimiento de acuerdos, han acaparado la portada de los medios.
Sin embargo cabe preguntarse si estas contradicciones entre el Frente Amplio en el gobierno y los principales referentes de los partidos tradicionales de la burguesía, realmente son reflejo de proyectos de país diferentes, de programas diferentes, de formas de hacer política diferentes, reflejo en definitiva de intereses de clases diferentes, o si, por el contrario, estamos ante contradicciones secundarias, disputas por cuotas de poder en el seno del aparato burocrático estatal, disputas que comienzan a marcar el comienzo de la campaña electoral, disputas por matices en la forma de aplicar un mismo programa y en la forma de defender los intereses de una misma clase social. Sin dudas que un mínimo análisis nos convence de que estamos ante el segundo caso.
Actualmente, tanto el Frente Amplio como los partidos tradicionales son representantes de los intereses de la gran burguesía uruguaya y del imperialismo, en ese sentido no hay contradicciones entre esos partidos políticos.
Esto se traduce en que, en lo que refiere a las grandes líneas políticas, en lo que refiere a la política económica, la política externa, la política de seguridad y en definitiva en lo que refiere a todos los principales aspectos de la vida del país, hay total coincidencia entre todos los partidos políticos que actualmente cuentan con representación parlamentaria.
Es interesante recordar, aunque sea en forma muy sintética, que desde antes de asumir su primer gobierno, el Frente Amplio firmo todo tipo de acuerdos con los partidos tradicionales para asegurar el mantenimiento de políticas alineadas a los intereses de la gran burguesía y del imperialismo.
Vale señalar en primer lugar un documento firmado por todos los candidatos presidenciales en setiembre del año 2004, Tabaré Vázquez por el FA, Guillermo Stirling por el PC, Pablo Mieres por el PN y Jorge Larrañaga por el PN, con la Asociación Rural del Uruguay, comprometiéndose a mantener y profundizar todo tipo de beneficios para el sector agroexportador mediante el acuerdo de políticas de Estado al respecto.
Luego del triunfo del FA en las elecciones y aún antes de asumir el gobierno, en el año 2005 firma acuerdos con los partidos de la oposición con representación parlamentaria en los temas centrales de la política de gobierno.
Este proceso de unidad entre los partidos políticos representantes de la gran burguesía se profundiza en el segundo gobierno frenteamplista. En mayo de 2010 se firman por los cuatro partidos acuerdos en educación, política energética, seguridad y política exterior. Todos estos documentos con contenidos que siguen los lineamientos requeridos por el imperialismo por supuesto.
A fines del 2011 se firma otro acuerdo clave entre los cuatro partidos respecto al impulso de la megaminería y la defensa de los intereses de las multinacionales del sector con interés en invertir en Uruguay.
En febrero de 2012 se firma un nuevo acuerdo entre estos partidos políticos, comprometiéndose a avanzar en la implementación y profundización del modelo neoliberal en el sistema educativo de nuestro país.
Por supuesto que abundan otros ejemplos de acuerdos firmados formalmente entre el Frente Amplio y los partidos tradicionales de la burguesía, pero la prueba más importante de su total coincidencia en los temas políticos fundamentales está en la práctica política que han realizado todos estos años.
El gobierno y la oposición han llevado adelante, de común acuerdo, una política de beneficio total al imperialismo y la oligarquía, sirviendo fielmente a sus designios tanto en política interior como exterior, teniendo como objetivo central de su política económica el asegurar el pago de la deuda externa y proteger los intereses de las multinacionales que explotan nuestro país y de los oligarcas del sector agroexportador.
El gobierno y la oposición parlamentaria han llevado adelante una política que sumerge a las grandes masas de nuestro país en la pobreza, una política que persigue reprime y condena a los trabajadores que luchan, una política contraria en cada uno de sus aspectos a los intereses populares.
Esta práctica común que ya lleva varios años estos cuatro partidos es la prueba concluyente de que todas las payasadas que realizan “para la tribuna” son solo aspectos secundarios y que en lo esencial mantienen una coincidencia absoluta.
No hay contradicciones de fondo entre la derecha más rancia de este país y el Frente Amplio.
Existen coincidencias profundas en todos los aspectos esenciales de su política entre todos los partidos representantes de los intereses de la burguesía, tanto el Frente Amplio, como el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente.
Aún en momentos en que la cercanía de una nueva campaña electoral hace que las contradicciones secundarias entre ellos adquieran mayor protagonismo, la unidad de fondo para defender los intereses de la gran burguesía y del imperialismo, no se rompe.
La única fuerza capaz realmente de enfrentar a los representantes más reaccionarios del imperialismo y la oligarquía, a la derecha que defendió siempre las mayores represiones contra el pueblo, partidarios de la mano dura contra los trabajadores; reside en las fuerzas políticas de la izquierda consecuente, que han mantenido siempre un programa opuesto a de los partidos tradicionales y al que el Frente Amplio ha adoptado ya hace varios años, abandonando el programa histórico de liberación nacional y social de nuestro pueblo.
Ante esta unidad de las fuerzas de la vieja y de la nueva derecha, es imprescindible responder con la unidad de las fuerzas de la izquierda consecuente.
En ese sentido estamos ante un proceso de avance. Avance salpicado, por supuesto, de contradicciones secundarias, de diferencias acerca de cómo impulsar en la táctica el programa histórico de liberación nacional y social, de diferencias acerca de cuáles son los mejores caminos en cada momento para defender mejor los intereses de los trabajadores, de diferencias que sin embargo debemos entender como lo que son, contradicciones secundarias, que tenemos la obligación de subordinar al interés mayor, al interés de la clase obrera y los explotados de nuestro pueblo.
Pero también debemos cuidar estas diferencias tácticas que generan estas contradicciones secundarias, puesto que tomar en forma superficial o u oportunista las “críticas” de la vieja derecha al gobierno progresista, que solo en apariencia coinciden contra la crítica de los sectores populares y alimentarlas desde nuestro espacio, en vez de tomar distancia de ella (pues las críticas de la vieja derecha son para consolidar el modelo económico social del progresismo y nuestras críticas son para enfrentar el modelo neoliberal, fondomonetarista y continuista y luchar por el socialismo), no hace otra cosa que confundir aún más a los trabajadores y el pueblo explotado en el proceso de avance, y entonces las contradicciones secundarias tomarán un rol principal.
En el sentido de la unidad, hemos logrado importantes avances, siendo una señal en ese camino el acto realizado el pasado 29 de junio, de cuya declaración final tomamos las siguientes palabras para el cierre:
“nosotros, integrantes de las filas del pueblo que provienen de todas las colectividades políticas y principalmente militantes de la izquierda clasista y revolucionaria, hemos decidido la creación de una alternativa popular Por la Liberación Nacional y el Socialismo, que incluya a trabajadores de la ciudad y el campo, a pequeños productores (campesinos) que trabajan su tierra, a estudiantes y retirados de la actividad laboral.
Esta tarea incluye los frentes de lucha social y político, de acción política permanente, incidiendo con la modestia de nuestras fuerzas, en la lucha de clases cotidiana, siempre a favor de los trabajadores junto al pueblo y una fuerza programática que también se pueda expresar en lo electoral, que aglutine a las mayorías, hoy históricamente postergadas y en estos años burlada y traicionada por el seudo progresismo.
El logro de estos objetivos, pasa en esta coyuntura por la construcción de la unidad popular, cuyo germen se encuentra en las coordinaciones clasistas por la defensa de la independencia de clase en el movimiento obrero y las distintas coordinaciones políticas en la izquierda de lucha por el Socialismo, revirtiendo una objetiva fragmentación del espacio. Esta tarea de construcción de la unidad popular, es una tarea en la cual nos sentimos comprometidos, abierta a las filas del pueblo, aspirando a la incorporación de nuevos agrupamientos políticos, organizaciones sociales y ciudadanos comprometidos con la justicia social y la defensa de los recursos naturales y los medios de producción. Somos conscientes del desafío de la hora, dispuestos a superar todas las trabas, pues intereses superiores a los legítimos objetivos de nuestras organizaciones reclaman lo mejor de cada uno de nosotros para abrir un cauce de unidad para luchar.
Contra el imperialismo capitalista, enemigo de la humanidad.
Contra el gobierno de unidad nacional, formado por el Frente Amplio y los partidos tradicionales, personeros de los intereses del gran capital
Por la Unidad para luchar
Por la construcción de la unidad popular
POR LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO
PORQUE CON ARTIGAS PROCLAMAMOS:
¡¡LA CAUSA DE LOS PUEBLOS NO ADMITE LA MENOR DEMORA!!!!”

Movimiento Revolucionario Oriental

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