Declaración del MRO ante la agresión imperialista contra Siria

25.Jul.12 :: Declaraciones

El imperialismo norteamericano y sus socios europeos han acelerado en los últimos días sus esfuerzos por llegar a la toma del poder en Siria mediante sus aliados del Consejo Nacional Sirio (CNS) y su brazo armado el “Ejército Libre Sirio” (ELS).
Parte fundamental en sus planes para el Medio Oriente, la agresión contra este país constituye una continuación a las invasiones a Irak y a Afganistán, a la imposición de gobiernos títeres en Egipto y en Libia, al genocidio contra el pueblo palestino y a las agresiones contra Irán.
Aprovechando cínicamente el descontento de las masas ante la agudización de la crisis económica capitalista, el imperialismo ha logrado deshacerse de gobiernos “poco confiables” o que le ofrecían algunas trabas al desarrollo de sus intereses en toda la región.
En el caso de Siria la crisis económica, aguzada por las presiones imperialistas y por la política de reformas neoliberales seguida por el gobierno, que además ha recurrido a la represión contra la protesta social, han generado un fuerte descontento entre la mayoría de la población. La apuesta imperialista es a usar ese descontento para impulsar a sus títeres de la CNS a tomar el poder.
Se da nuevamente en este caso, en forma muy similar a lo acontecido en Libia, la situación de que las masas populares se encuentran en una pinza, donde por un lado se encuentra un gobierno que le impone reformas neoliberales, le niega libertades democráticas y se presenta al mismo tiempo como defensor de la soberanía frente a la agresión imperialista, y por otro lado, cerrando la pinza, se encuentran los representantes directos de los intereses del imperialismo norteamericano y de sus socios europeos, grupos de oposición armados y entrenados por las fuerzas represivas de los principales países imperialistas, oposición que pretende presentarse como defensora de los verdaderos intereses populares ante la política gubernamental.
Ante esta situación es absolutamente vital para la clase obrera y los demás sectores explotados de Siria, desarrollar una política propia, independiente, contraria en primer lugar al imperialismo y sus títeres, pero también independiente del gobierno y que le permita resolver el enfrentamiento contra las fuerzas imperialistas en su favor y no en beneficio de las capas privilegiadas que actualmente dirigen el Estado.
LA AGRESIÒN IMPERIALISTA
¿Quiénes son los “Amigos de Siria?
Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y países árabes como Arabia Saudí y Qatar han creado, ante la imposibilidad de lograr la aprobación de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, un organismo paralelo, el Club de los “Amigos de Siria”, para desde ahí coordinar la intervención contra ese país.
Estos “amigos” constituyen la cúpula imperialista que ya ha liderado agresiones de todo tipo contra los países de la región, especialmente en los últimos años, buscando llevar adelante sus planes de asegurarse el control de los enormes recursos de la misma y asegurar su dominio político-militar en esta zona, vital en la lucha de intereses con Rusia y China.
En este sentido es fundamental señalar que Siria posee una importancia enorme desde el punto de vista geoestratégico al ser punto de intersección de dos rutas petroleras fundamentales hacia Occidente: una que pasa por Qatar y Arabia Saudita vía Jordania y Siria y por el Mediterráneo hasta Europa, y otra que va de Irán pasando por el sur chiíta iraquí y Siria hasta llegar también al Mediterráneo hacia Europa.
Por otro lado Siria posee las mayores reservas de gas natural de la zona y además ha firmado el año pasado un acuerdo para actuar como receptor de la producción de gas de Irán con destino a Europa.
De esta manera quien controle este país controla la llave de gran parte del flujo de petróleo y gas hacia Europa, lo que le da un lugar central a Siria en la disputa entre las diferentes potencias imperialistas, especialmente entre las occidentales y Rusia.
Por otro lado la economía doméstica Siria también representa un apetitoso bocado para los capitales imperialistas, ya que, todavía, la mayoría de la misma se encuentra al margen de la explotación de las multinacionales, por lo que la “apertura económica” que se impulsa por la oposición y a la que el gobierno ya viene cediendo hace algunos años, representa la posibilidad de privatizar y extranjerizar los sectores más rentables de la economía del país.
Elementos políticos:
Pero no es solo por estos motivos directamente económicos que se explica la agresión imperialista contra Siria. Hay fuertes motivos políticos y militares para que el imperialismo busque asegurarse el control del país.
A pesar de sus contradicciones, propias de un régimen que llevó adelante un proceso nacionalista burgués, Siria ha brindado su solidaridad a las luchas antiimperialistas de toda la región durante años, apoyando, por ejemplo, a diferentes organizaciones de la resistencia palestina contra el sionismo, o de la resistencia iraqui contra la invasión norteamericana, y ha constituido en general un freno a los intereses expansionistas de Israel y un apoyo a otros procesos con rasgos antiimperialistas como el de Irán.
En ese último sentido la agresión imperialista contra Siria persigue también el objetivo de terminar de generar un cerco en torno a Irán, de manera de aislar a ese país, paso previo para ir a fondo en un ataque contra el mismo, en la lucha por hacerse del control de sus enormes recursos energéticos y eliminarlo como contrapeso a la influencia sionista en la zona.
Las formas de la agresión imperialista
La intervención imperialista en Siria se manifiesta en todos los aspectos y repite el esquema seguido en casos anteriores en otros países como Libia.
En el plano económico el país ha sido sometido a diferentes tipos de sanciones que apuntan a agudizar la crisis económica desatada en el marco de la crisis capitalista general, tendiendo a disminuir las condiciones de vida de la población y aumentar el descontento social.
En el plano político se procuró la conformación de un grupo de “oposición” en el exterior, que actúe como legitimador de la intervención imperialista. En ese sentido todos los países imperialistas interesados en un cambio de régimen en Siria se apresuraron a reconocer al Consejo Nacional Sirio, dándole en la práctica el status de gobierno legítimo del país. La contrapartida es, por supuesto, que en caso de tomar el poder, este grupo garantizará los intereses imperialistas ante todo.
Al mismo tiempo se desata una campaña diplomática buscando aislar al gobierno con el discurso hipócrita (en boca de representantes del imperialismo) de la defensa de los derechos humanos de la población.
Finalmente la intervención imperialista se manifiesta en el plano militar. Si bien no han logrado la aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU a la creación de una zona de exclusión aérea sobre el país, como si ocurriera en el caso de Libia, lo que le impide, por el momento lanzar bombardeos para demoler su resistencia, el imperialismo ya lleva adelante una fuerte acción militar contra Siria. Suministro de armas, envío de tropas mercenarias, entrenamiento a las milicias reclutadas por la oposición, son algunas de las acciones llevadas adelante por las fuerzas armadas imperialistas. Esto sumado al despliegue de los servicios de inteligencia, al servicio de satélites, drones y toda la tecnología de cobertura de las fuerzas de EEUU y sus socios.
El suministro de armas se ha mantenido constante a través de las fronteras turca y libanesa. En Turquía este contrabando es controlado por el servicio de inteligencia de Estados Unidos y las autoridades turcas. En Líbano, el suministro de armas y milicianos gira en torno al partido de derecha “Movimiento Futuro” y a la rama de Al Qaeda libanesa. Francia ya ha desplegado en Turquía unidades militares que dan apoyo al Ejército Libre Sirio en comunicaciones y sabotaje de las transmisiones del ejército nacional sirio.
Otro aspecto fundamental desde el punto de vista político-militar es la campaña de desinformación orquestada por la CIA y el resto de los organismos de inteligencia imperialistas y que se manifiesta fundamentalmente a través de la cobertura que hacen de la crisis los medios de comunicación árabes con sede en las Monarquías del Golfo Pérsico, particularmente Al Jazeera y Al Arabiya, que luego son tomadas, por parte de las cadenas europeas y norteamericanas. Esta campaña tiene como objetivo generar, a nivel internacional y también al interior de Siria, una percepción de debilidad y agresión contra el pueblo por parte del gobierno y de fortaleza y desarrollo del apoyo popular de la oposición.
¿Quienes integran la dirección de la “oposición siria” apoyada por el imperialismo?
Esta dirección, el Consejo Nacional Sirio, creado en Turquía, esta integrada por antiguos miembros de las capas dirigentes sirias (funcionarios, intelectuales, empresarios), asilados en países imperialistas que los apoyan, como EE.UU., Reino Unido y Francia.
También está integrada por la Hermandad Musulmana, (sector que en su rama egipcia comparte actualmente el poder con la cúpula militar) aliada con los partidos anti-sirios libaneses (el Movimiento Futuro y los drusos de W. Jumblat) para propiciar el cambio de régimen en Siria.
Se suma también la rama siria de Al Qaeda (autodenominada Brigada del Islam). Financiada y pertrechada por Arabia Saudí, es la responsable de extender el llamamiento a la “guerra santa” en Siria por todos los países musulmanes, junto con la Hermandad Musulmana.
Los partidos autonomistas kurdos (Unión patriótica y el Partido democrático), aunque apoyan al Consejo Nacional creado en Turquía, han preferido mantenerse fuera y crear su propio consejo kurdo para administrar una futura autonomía en la zona de asentamiento de esta minoría en Siria.
Como se ve un variado conjunto de sectores, unidos exclusivamente por la intención de imponer un cambio de régimen en el país, conformando un mosaico con enormes contradicciones que, al igual que en el caso de Libia, es a todos los efectos un títere de los países imperialistas.
EL ASPECTO INTERIOR
Por supuesto que la crisis en Siria no puede explicarse exclusivamente por la acción del imperialismo, sino que hay también factores internos que son determinantes.
La principal fuente de los ingresos fiscales con los cuales Siria cuenta anualmente es la producción petrolera, sector que proporciona el 25 por ciento del PIB, la mitad de los ingresos fiscales del gobierno y más de dos tercios de sus exportaciones. Por lo cual las sanciones impuestas por el imperialismo a la exportación de este producto han tenido un impacto fortísimo en la economía del país.
La economía esta estatizada en un alto porcentaje, pero se ha generado un profundo proceso de aprovechamiento del control de la misma por parte de la burocracia estatal que aspira a reciclarse en una burguesía nacional, al mejor estilo de lo acontecido en Rusia o en China.
En los años que siguieron al asentamiento del régimen emergido del golpe de estado que instauro al partido Baath en el poder en 1963, y bajo la dirección de Hafez Al-Asad, padre del actual presidente, la economía Siria experimento un gran desarrollo. Los terratenientes fueron expropiados y las tierras agrícolas se distribuyeron a los campesinos, la industria se desarrolló rápidamente, se construyeron escuelas y hospitales, y se estableció un sistema público universal de salud y educación, y se construyeron un gobierno nacional y un ejército fuertes. Todo de la mano de la planificación económica, el control estatal sobre los sectores fundamentales de la economía, la estatización del comercio exterior y la banca.
Sin embargo, al mismo tiempo se coartaron libertades democráticas a la población y se generó una capa dirigente que tendió a perpetuarse en el poder, alejándose de las masas populares que la llevaron ahí.
El actual presidente, Bashar Al-Asad asumió después de la muerte de su padre. Su política se rigió por la idea de “liberalizar” la economía y “abrirse” al sistema del mercado. Esto significó permitir que algunos bancos privados extranjeros operaran en el país, fomentar la inversión y las empresas privadas, y eliminar algunos subsidios a los bienes básicos y reducir los aranceles sobre los bienes importados, además de reducir el control estatal sobre el comercio exterior.
Este proceso, propicio una fuerte diferenciación social, ya que el círculo cercano al presidente continúa manteniendo sus privilegios al reconvertirse en capitalistas, dueños de bancos privados, empresas y cadenas comerciales, pero significó un fuerte descenso de las condiciones de vida para la mayoría de la población. Se disparó la inflación, especialmente de los bienes de consumo básicos, la pequeño y mediana industria es condenada a desaparecer ante la competencia de los productos importados, lo que empujó a una gran parte de las capas medias a una situación de pobreza.
A esto se sumó la imposición de sanciones económicas por parte del imperialismo generando una profunda recesión, que llevó a una situación de crisis que recayó sobre los trabajadores y demás sectores empobrecidos de la población.
Este es el caldo de cultivo para un fuerte descontento social que se expreso con grandes manifestaciones que fueron reprimidas por el gobierno. Gobierno que, lejos de atender las demandas populares, recurrió a la represión para mantener los privilegios de las capas dirigentes ante el empobrecimiento de las grandes mayorías.
Ante la situación crítica que atraviesa el país el gobierno ha hecho algunas concesiones democráticas que, sin embargo resultan insuficientes ante los reclamos populares y sigue sin generar una respuesta a la crisis económica que golpea a la gran mayoría de la población.
La combinación de elementos internos y externos en la actual situación
Este es en síntesis el panorama de Siria, un país sometido a una brutal agresión imperialista, que utiliza a una oposición títere y gobernado por un régimen contrario a los intereses populares.
La salida para la clase obrera y las masas explotadas del país solo puede venir de la mano de la generación de una alternativa política propia, independiente del imperialismo que se apresta a arrasar el país y del gobierno pro capitalista, corrupto y represor.
Alternativa política que necesita expresarse, especialmente en la actual situación, en fuerza material independiente, incluyendo el aspecto militar, para en primerísimo lugar enfrentar la intervención imperialista, y luego para asegurar el respaldo a las posiciones populares contra la burocracia estatal devenida en capitalista.
Solo el pueblo sirio tiene derecho a decidir su destino. Solo los trabajadores y los demás sectores explotados de Siria tienen el derecho, la autoridad moral y la fuerza real para deponer a los gobiernos que no representan sus intereses.

Nuestra organización se solidariza con el pueblo sirio ante la agresión imperialista y llama a una campaña de denuncia y movilización de las fuerzas antiimperialistas, anticapitalistas, en defensa de la autodeterminación de los pueblos, de la paz y la solidaridad, especialmente con los trabajadores y capas explotadas que son quienes sufren lo peor de los ataques del imperialismo y de la represión del gobierno, pero que al mismo tiempo son los únicos capaces de conquistar la verdadera independencia de su país y los únicos capaces de alcanzar la definitiva liberación del yugo del capitalismo.

¡CONTRA EL IMPERIALISMO ENEMIGO DE LA HUMANIDAD!
¡CONTRA LA INGERENCIA DE EEUU Y SUS SOCIOS IMPERIALISTAS EN MEDIO ORIENTE!
¡POR EL DERECHO DEL PUEBLO SIRIO A SU AUTODETERMINACIÒN!
¡POR LA LIBERACIÒN DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS Y POR EL SOCIALISMO!

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL

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