Los Orientales. 16 de marzo de 2012: La Saga del Renegado XLV. BID: 53ª Asamblea Anual de Gobernadores. Los Zorros en el Gallinero (I)


LOS “LOGROS” DEL BID EN LA REDUCCION DE LA POBREZA Y DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE.

Desde hace años, en cada aniversario de la fundación del BID, los pueblos, no los gobiernos, se reúnen para denunciar la complicidad de las acciones del BID en los planes imperiales de dominación de América Latina. Miles de organizaciones sociales indígenas con miles de asambleas, marchas, ocupaciones se han defendido con variados resultados de la expulsión de sus tierras y la contaminación ambiental. Se transcriben una serie de resoluciones condenatorias del papel del BID, denuncias de estas organizaciones de lucha que se encuentran a lo largo y ancho de Latinoamérica y del Caribe. Los renegados de izquierda del progresismo han ocultado en la propaganda (televisión, entrevistas, fascículos en todos los diarios) las críticas condenatorias levantadas desde todos los rincones del continente.
Unos de los hipócritas objetivos del BID: “Lograr un desarrollo sustentable y respetar el medio ambiente, creando condiciones favorables para las generaciones futuras”
En el 50 aniversario del BID (2009), realizado en Medellín (Colombia), La Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y del Caribe y el Programa de las Américas del CIP, denunció la responsabilidad del BID en el desplazamiento premeditado, físico, masivo y forzado de miles de comunidades indígenas o de ancestros africanos. La denuncia de “los desplazamientos inducidos por el desarrollo” y que enumera solamente los mega-proyectos, establece:
1) Gigantesco proyecto hidroeléctrico en La Parota, Guerrero, como parte del desarrollo regional Puebla Panamá, implica desplazar más de 25 mil indígenas. No fueron informados y consultados, lo supieron cuando las topadoras entraron en sus tierras. Hubo resistencia y se llevó a juicio a la empresa Comisión Federal de Electricidad (CFE) por falsificación de documentos, delitos contra el ambiente y construcción en tierras sin permiso.. sin embargo, el BID continuó apoyando el proyecto. La ONU y el Tribunal Internacional del Agua censuraron el proyecto. El BID propuso apoyar un proyecto hidroeléctrico similar llamado Arcediano en el Río Santiago (Jalisco). Estas obras fueron suspendidas resultas de la protesta pública. No han sido definitivamente canceladas.

2) El BID tiene participación activa en la producción de aceite de palma para agrocombustibles, en Colombia. El conflicto armado y el aceite de palma están inextricablemente unidos, ya que empresas productoras de este aceite, apoyadas en poderosos intereses, han estado adueñándose de las tierras de comunidades afrocolombianas, desplazándolas intencionalmente por la violencia. Ha habido asesinatos documentados de sus dirigentes con el fin de obligar a las comunidades a que vendan sus tierras para destinarlas a producir la palma de aceite, y la emigración forzada suele ser la táctica para apoderarse de las tierras campesinas y así expandir la producción de esta palma. El BID promueve las plantaciones de palma de aceite a través de sus programas “de cambio climático” y “de desarrollo”, elogiándolas como una “oportunidad transformativa” y como un generador de inversiones, desarrollo y empleo en las áreas rurales. El impacto del desplazamiento ha sido ignorado.

3) En 1999, el BID financió una presa de gran envergadura conocida como CH Cana Brava. El proyecto condujo a un cambio devastador en la conformación socioambiental del área, y tuvo el dudoso honor de ser la primera presa construida íntegramente por una compañía privada conforme a un marco legal e institucional neoliberal que el gobierno brasileño introdujo a finales de los 1990s.
Más de 1,000 familias en la comunidad local—casi todas inmigrantes del noreste de Brasil y descendientes de esclavos africanos—fueron desplazadas por el megaproyecto. Muchas perdieron sus tierras y medios de subsistencia. El BID desempeñó un papel clave en los procesos de negociación y reubicación. Presidió juntas comunitarias en la presencia intimidante de la policía militar, y el Banco intentó negar la importante función de los dirigentes comunitarios asumiendo la postura—junto con sus socios, el banco brasileño de desarrollo BNDES y la empresa Tractebel—de rehusarse a negociar colectivamente con la comunidad. Más de diez años después, y después de muchos ajustes en el proceso de reubicación, más de 600 familias siguen sin ser reintegradas con éxito en comunidades autosuficientes.

4) Honduras: Los megaproyectos turísticos y el desplazamiento. Un proyecto financiado por el BID en la Bahía de Tela en la costa de Honduras está provocando el desplazamiento de las comunidades de garífunas y campesinas. El golpe de estado en aquel país abrió la puerta a intereses más que dispuestos a dar velocidad a este proyecto, a pesar de la resistencia local y de estudios que auguran graves daños ambientales. En este caso se examinan los niveles de desplazamiento que el desarrollo turístico involucra, así como el cumplimiento por el BID de sus propias reglas sobre desplazamientos.

Una nota final: Pese al compromiso del BID con la transparencia, nos resultó difícil localizar ciertos documentos e información general acerca de proyectos polémicos. Consultas por correo electrónico no fueron contestadas; documentos importantes fueron retirados de la red; funcionarios se negaron a atender consultas telefónicas, y las descripciones oficiales de los proyectos a menudo resultaron vagos y engañosos.

DECLARACION SOBRE LA INJERENCIA DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO EN CUESTIONES RELACIONADAS CON LOS PUEBLOS EN AISLAMIENTO VOLUNTARIO Y EN CONTACTO INICIAL

1. Reunido en la ciudad de Quito, entre los días 17 y 18 de octubre de 2007, el Comité Indígena Internacional para la Protección de los Pueblos en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Amazonía, el Gran Chaco, y la Región Oriental del Paraguay (CIPIACI), manifiesta lo siguiente:
2. CIPIACI sigue mostrando una profunda preocupación por las amenazas constantes y agresiones que sufren los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial, que lejos de disminuir siguen aumentando de manera alarmante.
3. CIPIACI hace una llamada de atención frente a todos aquellos actores no indígenas que están aprovechando la situación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y en contacto inicial para su beneficio privado, sin tener en cuenta el sufrimiento que causan y los problemas que generan.
4. CIPIACI considera especialmente preocupantes los manejos que viene realizando el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la supuesta preparación de un proyecto que implemente políticas públicas para la protección de los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial. Dichos manejos vienen siendo realizados totalmente al margen de las organizaciones indígenas y de CIPIACI, por consultores no indígenas que buscan simplemente un enriquecimiento personal.
6. Frente a esto, CIPIACI manifiesta su total oposición a cualquier propuesta que pueda llegar desde el BID, por dos motivos fundamentalmente: en primer lugar, por la larga historia de sufrimiento que han experimentado los Pueblos Indígenas de América, a consecuencia de los proyectos de explotación de recursos naturales financiados por el BID, en los que nunca se han valorado las consecuencias negativas que se generan a los Pueblos Indígenas; y, en segundo lugar, por la amenaza que supone para los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial, la realización de un proyecto dentro de la filosofía de actuación del BID, contraria a los derechos de los pueblos indígenas, especialmente a sus territorios y recursos.
Destacamos la falta de sensibilidad de los consultores que han desarrollado la propuesta concreta sobre pueblos en aislamiento y en contacto inicial, y la ausencia total de participación indígena en la elaboración de dicha propuesta.
7. Las organizaciones que conformamos CIPIACI estamos permanentemente alertas de los manejos oscuros del BID, que siguen persiguiendo la colonización de los territorios de los pueblos indígenas, la cual ha generado el despojo de sus hábitat y el genocidio de nuestras identidades culturales.
8. CIPIACI hace un llamamiento a las Organizaciones Internacionales para que se muestren críticos y contrarios a la propuesta de trabajo del BID, en relación a los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial. Especialmente, solicita al Foro Permanente de Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas, que considere mostrar su preocupación contra dicha propuesta en su próxima sesión de trabajo y en apoyo a la labor permanente de CIPIACI. Al Relator Especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas, que muestre su preocupación ante una iniciativa desarrollada totalmente al margen de las organizaciones indígenas y de CIPIACI. Y a la OEA, que considere revisar dicha propuesta y mostrar su preocupación ante un proyecto que pone en serio peligro el futuro de los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial.
9. CIPIACI hace un llamamiento también a los Gobiernos de la Región Amazónica, del Gran Chaco y de la Región Oriental de Paraguay, para que no participen en dicho proyecto y reconozcan de una vez los derechos humanos y territoriales – incluyendo las demarcaciones y titulaciones de territorios – de los pueblos indígenas, internacionalmente reconocidos a través del Convenio Nº 169 de la OIT y de la recientemente adoptada Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Asimismo, que asuman que CIPIACI y sus organizaciones son los interlocutores válidos en aquellas cuestiones que afecten la protección de los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial.
Firmado en la ciudad de Quito, el 18 de octubre de 2007 : Antonio Iviche Quique, CIPIACI, Perú Mateo Sobode, UNAP, Paraguay María Saravia, CIDOB, Bolivia Porai Picanerai, OPIT, Paraguay Efrén Calapucha, CONAIE, Ecuador Victor Kameno, FENAMAD, Perú Fernando Nihua, NAWE, Ecuador Hipólito Acevei, CAPI, Paraguay aime Mariqueo, COICA.

Entrevista con Miguel Palacín de la CAOI

Miguel Palacín es el coordinador de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI). Anteriormente era el presidente de la Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Mineria (CONACAMI).
CAOI es una de las organizaciones indígenas más influyentes en América del Sur. Juega un importante papel en negociaciones para ligar organizaciones andinas y en la promoción de una coordinación regional indígena. Sus organizaciones miembros son: Ecuarunari (Ecuador), CONACAMI (Perú), CONAMAQ (Bolivia), ONIC (Colombia), CITEM (Chile) y ONPIA (Argentina).

Ocurre con frecuencia que aquellas realizaciones de las que suele enorgullecerse el BID son justamente las mismas que hemos sometido a crítica y hemos impugnado en numerosas ocasiones. Una de ellas es, por ejemplo, su compromiso en la promoción de las políticas de libre comercio que consideramos funestas desde el punto de vista del impulso a un desarrollo genuino, sostenible y con equidad social en los países de América Latina.
En efecto, desde principios de la década de los años noventa, el BID, luego de apoyar los diversos programas de ajuste estructural, comienza a plantear una redefinición de los objetivos de integración subregional o regional en el continente.
Reconociendo, en cierto modo, que la simple idea de liberalización comercial resultaba, cuando menos controvertible, se coloca en el terreno de la integración que gozaba de cierto prestigio político.
Acuña, o recoge, entonces, la idea de “regionalismo abierto”. Según esta definición, la integración subregional, por ejemplo en el Pacto Andino que apuntaba a su resurrección en la CAN, después de años de estancamiento, o en la creación novedosa de Mercosur, tendría como objetivo principal, ya no la construcción de un mercado ampliado para proseguir en una dinámica de sustitución de importaciones como antes, sino anticipar espacios de libre comercio
que, con el paso del tiempo, pudieran confluir en una liberalización continental y planetaria. Se instala, pues, en el discurso del “desarrollo”, el dogma de impulsar, por esta discutible vía, el incremento de la competitividad de los países, para “insertarse” en el mercado global.
El objetivo era político: eliminar entre socios o vecinos una serie de barreras comerciales cuya remoción hacia el mercado mundial, en general, era impresentable o particularmente difícil desde el punto de vista político. Y eso que ya, como parte de los programas de ajuste, casi todos los países de América Latina y el Caribe habían procedido a generales y radicales desgravaciones arancelarias unilaterales. La política del BID se orientó entonces en este sentido, ya sea como condicionamiento en la aprobación de los créditos o directamente como oferta de líneas especiales de “fortalecimiento institucional” en espacios nacionales o intergubernamentales, encaminadas a “la preparación de los países para una inserción competitiva en la economía mundial globalizada”.
Importante era en este orden de ideas la homogeneización de las instituciones del mercado (normas iguales, estables y creíbles), pero sobre todo la creación de dinámicas supranacionales de reforma que, bajo una imagen de simple técnica administrativa, pudieran escapar de las exigencias originadas en coyunturas políticas nacionales.
Es por esta razón que, a partir de 1994, el BID se coloca en el primer lugar en la defensa y promoción de la propuesta del ALCA. Aparece, junto a la OEA y la CEPAL, entre sus soportes institucionales. En su argumentación, las integraciones subregionales encontraban por fin el horizonte mayor: la integración continental, en la órbita, por supuesto, de los Estados Unidos. En adelante, en el marco de las tortuosas negociaciones que condujeron finalmente al fracaso
y abandono definitivo de la propuesta, el BID se dedicó a orientar una parte de sus créditos a la creación de capacidades institucionales (incluidas políticas macroeconómicas), en muchos de los países, para ésta y otras negociaciones. Y cuando comenzaron a tomar fuerza los tratados bilaterales (Chile, Centroamérica, los países andinos) estuvo atento a respaldar con su fuerza política y sus recursos la firma de los mismos.
No obstante, al despuntar el siglo XXI, la mayor contribución del BID a la política continental y global de libre comercio comenzó a desplegarse en otro ámbito de la llamada integración, en este caso silenciosa pero firme y hasta cierto punto independiente de los avatares de los tratados de libre comercio: la integración de la infraestructura física.
En América del Sur, la conocida IIRSA. Junto a la CAF y Fonplata, aparece como una de las principales fuentes de financiación de los megaproyectos. Podría dar la impresión de que el BID volvía así a su mandato original de “apalancar el desarrollo”, por la vía de las grandes obras civiles, como se pensaba en los años sesenta. Sin embargo, y no es necesario volver sobre este punto, es claro que el diseño y la lógica de esta colosal iniciativa de integración física sirve a los objetivos de la liberalización comercial y sobre todo a su contenido fundamental: un modelo de desarrollo basado en la explotación y exportación de recursos naturales. Pero además, no hay que olvidar que aparte de las obras materiales, la IIRSA, sobre todo en materia energética y de telecomunicaciones, apunta a consolidar un mercado unificado en el cual sigue siendo fundamental la homogeneización de las instituciones y las políticas, incluida la coherencia de las políticas macroeconómicas. En eso continúa trabajando el BID, otra vez a partir del condicionamiento y de la selección de los créditos.
Desafortunadamente para él, parece que no todos los gobiernos de la región marchan en el mismo sentido, y menos ahora cuando comienzan a verse los efectos de la crisis mundial y la dogmática neoliberal tiende a hundirse con muy poca gloria.
En todo caso, si algo nos muestra el repaso de esta historia reciente, es que el BID, ha intentado siempre hacer valer su condición de institución supranacional.
Habría, según su propia ideología una “política correcta” que está por encima de las decisiones nacionales. Y es por eso que su escenario natural es el del libre comercio. En realidad, como
hemos señalado tantas veces sus críticos, se levanta como un instrumento al servicio del proyecto de grupos de poder globales, muy lejos, por lo tanto, de ser una institución que rinde cuentas a sus países miembros, cuyos supuestos representantes se reúnen periódicamente en asamblea, como en este año de “aniversario”, en un ejercicio de “democracia” que ni siquiera es aparente. u
¿Qué impacto tienen los proyectos del BID sobre las comunidades indígenas?
Somos muy críticos de lo que es el Banco de Desarrollo Interamericano y el tipo de “desarrollo” que persigue. ¿Es el desarrollo de qué?
El desarrollo principal desde la óptica occidental de los bancos financieros y las multinacionales es desarrollar la explotación de los recursos. Esos recursos se encuentran, en su gran mayoría, en tierras pertenecientes a los pueblos indígenas, y su explotación, implica impactos negativos como la explotación de territorios, la contaminación de las fuentes de agua y el desplazamiento de las poblaciones.
El desarrollo de la explotación de recursos, nos ha llevado, aquí, en Perú, a ser testigos de las graves consecuencias de la implementación del Proyecto de Camisea. En primer lugar, Camisea significó prácticamente la desaparición de un pueblo originario, de los Nahua, y en segundo lugar, la intervención del BID, brindando créditos destinados a la vigilancia y la supervisión, lejos de significar desarrollo o impacto positivo alguno para los pueblos, ha sido tan sólo de beneficio para las consultoras, y éstas últimas lo han sido a los fines de engrosar los estudios del BID.
Por otra parte, en el Perú, se pretende hacer la titulación de las tierras de manera individual, y fue el BID, el organismo que financió parte del proyecto especial de titulación de la tierra como una forma de individualizar la propiedad colectiva de los pueblos indígenas. Y en ese camino intervinimos, no obstante este proyecto sigue teniendo vigencia actualmente en el Perú. Este proyecto de titulación fue inicialmente una idea del BID y sus consultores, es por eso que decimos que es un banco privado que actúa atentando contra los intereses de las poblaciones indígenas.
El BID tiene su discurso y su definición del desarrollo, pero eso no significa que los pueblos tengan el mismo concepto de desarrollo que ellos.
¿Por que el concepto de desarrollo de BID no sirve para los pueblos indígenas?
Definitivamente el llamado desarrollo de la perspectiva occidental está basado en el crecimiento económico, ¿pero para qué sirve este crecimiento económico?
Sirve para seguir obteniendo las riquezas para engrosar los bancos y las estadísticas, pero eso trae enormes impactos para las poblaciones.
Para nosotros el desarrollo implica, en primer lugar, la protección de nuestros territorios, y en segundo lugar, que los recursos existentes sirvan primero a las poblaciones. Es la clara convivencia con la madre naturaleza, con la Pachamama. Es la clara convivencia en justicia, ya que esos recursos nos pertenecen a todos y a toda la sociedad sin destruirla, sin comprometer la sobrevivencia de las próximas generaciones.
Sin embargo las políticas de desarrollo que vienen de afuera de los pueblos indígenas se concentran en sacar los recursos primarios existentes allí, no importa cuál sea el costo, solo buscan favorecer a los bancos y las multinacionales y las ganancias de estos genera estadísticas de crecimiento económico pero no significa nada para los pueblos. Ni siquiera los impuestos regresan a las comunidades afectadas para servir en algo. Esas decisiones son hechas por el gobierno nacional, regional, o local y no están al alcance de los pueblos indígenas.

LA SAGA DEL RENEGADO N. 46 (XLVI) LOS ZORROS EN EL GALLINERO (III) SE REFERIRÁ A LAS LUCHAS POPULARES CONTRA EL BID Y SU FUNCION FUNDAMENTAL DESDE SU CREACIÓN: IMPULSAR LOS PLANES IMPERIALES.

MARIO ROSSI GARRETANO

Los Orientales
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