La Saga del Renegado N° XXXVI.

BICENTENARIO DE UN PROCESO REVOLUCIONARIO (I)



En este año, el 2011, se cumplen doscientos años de la gesta revolucionaria artiguista. El gobierno encara unos festejos centrados en el Grito de Asencio, la Batalla de Las Piedras y el Éxodo del Pueblo Oriental. El progresismo y demás sectores políticos engarzados en el pacto de Unidad Nacional asumirán la representatividad de un proceso histórico, amalgamando a quienes ( Partidos Blanco y Colorado representantes legítimos de los intereses de la burguesía vinculados a los imperialismos de turno – británicos y estadounidense -; las fuerzas armadas responsables de los crímenes de la dictadura terrorista de estado; la Asociación Rural y las Cámaras Empresariales que acompañaron todos los golpes y medidas contra los intereses populares) en estos doscientos años construyeron y consolidaron un sistema capitalista dependiente sobre las espaldas de los trabajadores de la ciudad y el campo.
El progresismo practicando la conciliación de clases, arrastra al movimiento popular de los oprimidos y explotados a festejar la gesta revolucionaria de 1811, junto a los opresores y explotadores.
La izquierda, la auténtica izquierda de lucha por el Socialismo, de la cual nos sentimos parte, no puede evadir la tarea histórica de rescatar de las garras de los títeres del amo imperial la vigencia del mensaje artiguista de 1811, y de continuidad de una revolución inconclusa para los intereses populares.
La gesta artiguista de 1811 es la expresión de una insurrección, de masas organizadas y armadas, es un levantamiento violento, es el desarrollo de la lucha armada donde los hacendados criollos, los Artigas, los Perafán de la Ribera, Los Lavalleja, los Oribe, eran terratenientes con miles de leguas de campo, eran la burguesía agraria acaudillando a sectores populares, la clase social revolucionaria organizó sus protopartidos (las logias) en la clandestinidad. Los regimientos criollos hicieron su experiencia midiendo la capacidad de sus fuerzas enfrentando a lo más avanzado en técnica y recursos militares (invasiones Inglesas en 1805-06) y se lanzaron posteriormente a la tomar del poder destruyendo el aparato burocrático-militar del imperialismo feudal español.
Fue una revolución burguesa, donde fueron destruidos los lazos de sujeción al imperialismo español. No fue una revolución cultural, no fue una revolución científica ni tecnológica, no fue una revolución económica, no fue una revolución política a secas.
Fue una revolución social, una clase desplazó violentamente a otra, se cambiaros las relaciones de producción (el monopolio feudal español por capitalistas), se cambiaron las relaciones sociales (feudal-siervo por hacendados-trabajadores de la ciudad y el campo), se cambió el régimen político ( Virreynatos coloniales por Repúblicas), se cambió el carácter de las fuerzas militares (regimientos profesionales imperiales por pueblo reunido y armado), se cambió la cultura ( el minuet por el cielito, la chistera por la vincha). No quedó piedra sobre piedra del sistema anterior.
Una evocación sobre el pasado tiene una fuerza en el presente, aunque se intente tergiversar.
La gesta artiguista fue antiimperialista, contra el imperialismo dominante de la época: el imperialismo español. Hoy para ser continuadores de la gesta artiguista hay que enfrentar al imperialismo yanqui, el enemigo de la humanidad.
El Bicentenario es omnipresente, toda la fuerza del pasado acusa a los renunciamientos de los renegados de izquierda que hoy gobiernan. Tratados de protección a la inversión yanqui, tratados de libre comercio –TIFA- con los EEUU, tratados de Defensa con las fuerzas armadas yanquis, operaciones conjuntas –Unitas- con tropas yanquis, fuerzas militares uruguayas cómplices en países intervenidos por tropas yanquis, entrenamiento y material militar yanqui para las fuerzas armadas uruguayas.

EL BICENTENARIO MARCA EL RUMBO HISTORICO DE LA HORA:

- DE LA REVOLUCION BURGUESA A LA REVOLUCION PROLETARIA
- DE LOS BURGUESES AL NUEVO SUJETO SOCIAL = LA CLASE TRABAJADORA
- DEL CAPITALISMO A UNA SOCIEDAD JUSTA SIN EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES, EL SOCIALISMO

Mario Rossi Garretano

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