La Saga del Renegado XXXIV. El tiempo ha puesto las cosas en su lugar (II). Discurso donde el Movimiento Revolucionario Oriental hizo público su alejamiento del Frente Amplio (FA) 21 de abril de 1993 – (fragmento)

La rebaja del programa, la alianza con la burguesía imperial y la eliminación de la participación de las bases.

En el gobierno “progresista” se han enquistado un conjunto de profesionales, pequeños burgueses, aristócratas obreros, dirigentes sindicales y profesionales de la política que se hunden en la charca como oportunistas, reformistas, socialdemócratas, entreguistas y corruptos. Han engañado al movimiento popular y lo han llevado a respaldar una política neoliberal, fondomonetarista y continuista basada en la extranjerización de la economía, un mayor endeudamiento con el sistema financiero internacional, una creciente dependencia con el imperialismo, la proliferación de latifundios sojeros, madereros y arroceros, la privatización del patrimonio nacional y estatal, el saqueo impositivo de salarios y jubilaciones y la entrega de migajas al pueblo en un período excepcional del crecimiento de la torta económica repartida en beneficio del gran capital. Han creado el gobierno de Unidad Nacional llevando la política de alianzas a un maridaje con los partidos tradicionales, se han convertido en personeros del imperialismo, como lo afirman los desclasificados de Uruguay y el vice-presidente Astori anuncia el réquiem de la participación de las bases en la orgánica del FA. Se hace necesario, ahora, reproducir el conjunto de razones que nos llevaron a alejarnos del “progresismo”, cuando los objetivos y flagrantes hechos oportunistas de hoy, eran esbozos y señales en el ayer.



“ Para ser consecuentemente frenteamplista de primera hora hay que irse del FA.
Para desarrollar un frente revolucionario de masas hay que irse del FA.
No queda nada del acuerdo fundacional y de su programa antioligárquico y antiimperialista.
La declaración constitutiva del FA en el 71 estampaba: “ expresamos nuestro convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial, es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital”
En otra parte dice: “ la ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio”
Mas adelante dice: “ La insurgencia de los pueblos habrá de desembocar en la conquista de la segunda y definitiva emancipación”
Sigue: “Plantearse la lucha en todos los campos, tanto en la oposición como en el gobierno”
“Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema económico…”
A 22 años de esta declaración, otro FA existe, tras un pasado de sacrificios y lucha un presente de renunciamientos y conciliaciones.
Decíamos el año pasado en nuestro 31 aniversario: “ Desde el pacto del Club Naval hasta la actual búsqueda de “mayorías para el cambio”, pasando por los acuerdos y acuerditos con la administración Sanguinetti, la posible negociación ante un eventual triunfo del voto verde, la entrega de llaves de la ciudad de Montevideo a los genocidas Bush y Cristiani, así como la asistencia de muchos legisladores del FA al homenaje en el parlamento al presidente norteamericano, los reconocimientos a Pacheco Areco por parte de Tabaré Vázquez, el apoyo “crítico” al MERCOSUR, la venia para ascensos de los militares violadores de los DDHH, los votos para la autorización de la operación Unitas, los viajes de legisladores frenteamplistas a la meca imperial para recomponer relaciones ante un eventual triunfo electoral del FA, las críticas despiadadas a la revolución cubana por su democracia popular en el marco de un régimen de partido único, las declaraciones de no romper con el FMI pues quedaríamos aislados del sistema financiero internacional, la rebaja del programa para las elecciones del 89, las maniobras de cúpula de nuevos grupos, la repartija de cargos de particular confianza en la intendencia con sueldos de privilegio, las golpizas a los ambulantes, el desconocimiento a las decisiones de las bases y coordinadoras respecto al nombramiento de titulares de centros comunales zonales, las políticas de alianzas erráticas sin principio y por fuera de los organismos establecidos, la constitución de “mesas chicas” y “triunviratos”, etc. Todas decisiones que en su momento denunciamos, discrepamos y que fueron gestando una separación de hecho que hoy se convierte en derecho.
El FA, conducido por la mayoría reformista no es una fuerza política capaz de llevar hasta las últimas consecuencias las transformaciones revolucionarias en cuanto a la tenencia de la tierra, de la industria, de la banca y del no pago de la deuda externa.
Este FA, ahora, es dique de contención a la lucha de clases, imbuida su dirigencia mayoritaria de un reformismo militante pues ha desalentado las luchas populares, ha vaciado de participación a las agrupaciones de base. Hoy aquel FA, que se caracterizaba por una activa participación de la militancia en los comités de base, es historia. Solo queda un organismo cupular con una mayoría que desconoce la democracia interna e incluso no acata algunas resoluciones de organismos como el plenario nacional o el congreso.
Toda la movilización política tiene un norte: la estrategia electoralista, las luchas son conducidas al parlamento para que los legisladores frenteamplistas durante los conflictos, elaboren leyes que nunca se votan y que buscan el protagonismo de futuros candidatos.
El parlamentarismo y las alabanzas a la actual democracia burguesa, recortada, tutelada, limitada, es la única vía declarada para los grandes cambios. Con esto forjan una falsa expectativa y no se prepara al pueblo para la indefectible alternativa de enfrentar la violencia que desatan los privilegiados, cuando ven amenazados sus intereses.
El apoyo al hoy tristemente célebre MERCOSUR, línea de penetración económica de las multinacionales, estudiada y orquestada por el imperialismo, que condena a la desocupación y a la miseria a 1 de cada 3 orientales, define claramente la política que se desvía de la defensa de los intereses populares.
La actual conducción socialdemócrata mayoritaria compromete al FA en una alternativa burguesa; mejorando sus relaciones con las FFAA desde un punto de vista de subordinación a éstas, mejorando sus relaciones con el FMI desde un enfoque de dependencia y haciendo “gestos” y “señales” al imperialismo para conseguir su venia.
No se busca la construcción de un poder popular, se apetece el gobierno, aunque el precio sea arriar banderas que mantienen su total vigencia, porque están vivas en las necesidades populares
Hablamos sostenido desde el inicio de las discusiones en torno al referéndum, sobre la ley de empresas públicas y a lo largo del año anterior, que por esta vía no se iba a acumular hacia un programa antioligárquico y antiimperialista y menos para el desarrollo de las luchas populares, pues lejos de vincular los conflictos con el impulso del trabajo del referendum se iban a frenar todas las luchas en aras de ese proceso y así fue.
El peligro de un referéndum hegemonizado por las fuerzas socialdemócratas, era que estas fuerzas tenían que ofrecer ciertas garantías a la clase dominante ante la eventualidad del triunfo: la primera y fundamental, que el resultado fuera negociable. Que no sería utilizado para profundizar las lucha populares en una perspectiva de cerco y aniquilamiento del proyecto burgués neoliberal, con la consiguiente tensión institucional por las luchas sociales, elecciones anticipadas o el autoritarismo (gobierno bajo decreto por medidas prontas de seguridad)
Eso no, que estuviera tranquilo Lacalle que este sistema de explotación y miseria e injusticia no sería vulnerado. Se le darían todas las garantías.
Sobran antecedentes, tales como: el apoyo a los comunicados 4 y 7; la confianza en los “sectores democráticos “de las FFAA para frenar el golpe del 73, el lanzamiento de la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo sin tener en cuenta que se lanzaban obreros desarmados contra bayonetas y que esa medida solo toma sentido como antesala de un proceso insurreccional, el pacto del Club Naval; la concertación programática, los acuerdos con Sanguinetti, etc. en definitiva la conciliación de clases.
Ante la posibilidad de que el referéndum acerca de las privatizaciones fuera derrotado, la socialdemocracia iba a embarcarse en una rebaja del programa, una rebaja en los principios de la defensa del patrimonio nacional y estatal emanados de sendos congresos del PIT-CNT y el FA. Así, quedaban por el camino ILPE, PLUNA, etc.; pues la defensa de todo el patrimonio nacional no concitaría la adhesión de otros sectores que habían aprobado artículos de la ley de empresas públicas. Se dividía el movimiento obrero y popular y se dejaban por el camino, sin defender, algunas fuentes de trabajo.
Mientras que en los hechos se modificaba el programa asumido por las bases del movimiento obrero y del FA, la cúpula de éste comenzaba una campaña de “educación política” a través de sus principales líderes. En entrevistas, participación en foros internacionales, etc.; así, Tabaré Vázquez se pronuncia en que no hay que tocar la banca; no hay que tocar el latifundio, rechaza todo tipo de violencia; dice que hay que hacer eficiente el mercado, que hay que privatizar, convirtiendo algunas empresas del estado en empresas mixtas, etc.
Se rebaja y se modifica el programa con impunidad y antojo
Reiteradamente en las disputas televisivas afloran conceptos acerca de las bondades del capital extranjero, de la economía de mercado, de la eficiencia de la iniciativa privada, mezclados con los argumentos para defender el patrimonio estatal.
También la conducción socialdemócrata mayoritaria impulsaría una política de alianzas sin habérselo consultado a las bases, como lo mandaba el II Congreso. Se procede a rejuntar políticos desvalorizados frente al pueblo en la obligación de hacerlos creíbles nuevamente.
Así, un presunto delincuente como Tavares, defiende el patrimonio nacional, un representante de la dictadura terrorista de estado y de escuadrones de la muerte como Millor comparte los paneles junto a dirigentes frenteamplistas que fueron presos y torturados por la dictadura; García Pintos, vocero de los carapintadas criollos, esos que andan metiendo bombas por todos lados y asesinando a militantes revolucionarios, es ahora un digno representante de los defensores del Patrimonio Nacional. Uno de los ideólogos de la ley de impunidad, como Zumarán, que de haber sido mayoría dentro del Partido nacional, hoy estaría haciendo lo mismo que Lacalle, resulta que se acuerda del patrimonio del Estado. El Nuevo Espacio, que votó la privatización del puerto, viene ahora al rescate de la soberanía nacional.
Pero lo que asombra, sin duda, son los coqueteos con Sanguinetti. El hombre mesiánico del período de transición, el del caballo del comisario, que aceptó ser presidente estando Ferreira Aldunate y los dirigentes y partidos frenteamplistas proscriptos. El que manifestó que ningún sindicato le había ganado un conflicto a su gobierno, el abogado de las multinacionales, el que recibiera el formidable voto castigo de la gente en 1989, el neoliberal… hoy ha pegado una pirueta en el aire y de neoliberal pasó a socialdemócrata. Es la última adquisición informal de la internacional socialdemócrata, a la que el Foro Batllista concurrió en su reunión en Alemania, últimamente, acompañando al PGP y al PS. Allí, bajos los auspicios de la Internacional, se arma la coalición socialdemócrata.
El proyecto socialdemócrata dispone hoy de todos los elementos para ser gobierno, pues para ello se necesita un partido, un frente, un ejército y una internacional. Y la socialdemocracia tiene acá en nuestro país en la combinación PS-PGP, el partido para llevar adelante el “capitalismo humano”.
El tema del ejército está solucionado. Se toma el de los torturadores y asesinos impunes, según ellos se les domestican para que queden sujetos al poder civil. La coalición se forma con Sanguinetti, Millor, Nin Novos, Riet Correa, Valiant, PDC y tantos otros que husmean continuamente para donde sopla el viento pero no el de la historia, sin el de la oportunidad.
La socialdemocracia intenta cierta vigencia, pues han pedido su ingreso el Frente Sandinista, el M 19 de Colombia y ahora un sector del Farabundo Martí por la Liberación Nacional y junto a las burocracias restauradoras de Europa del Este han asumido su rol de auxiliares de la burguesía. Todo indica que nuestro pueblo, influenciado por estas direcciones oportunistas, será llevado a transitar por esta frustrante experiencia.
Esta experiencia frustrante a la que se embarca el pueblo, tiene frescos ejemplos en Europa. Hoy se asiste al deterioro y descomposición de los partidos socialdemócratas en Suecia, Holanda, La Francia de Mitterand, la crisis del PSOE en España, el hundimiento del PSI en Italia, etc. y en nuestra América Latina fueron a la bancarrota los ensayos socialdemocráticos de Alfonsín en Argentina, Paz Zamora en Bolivia, Rodrigo Borjas en Ecuador, Alán García en Perú, El Movimiento Lavallas en Haití, Andrés Pérez en Venezuela, etc.
Se ha desplazado a los trabajadores de la conducción del FA y en su lugar se han encaramado las capas medias y la pequeña burguesía hegemonizando junto a una burocracia sindical.
Esta conducción al adaptarse a las circunstancias del día, a los virajes de las minucias políticas, olvida los principios fundamentales en la defensa de los intereses de los trabajadores y los cambia por ventajas reales o supuestas del momento.
Es que el sistema capitalista, crea y recrea continuamente capas medias, que al empobrecerse son arrojados a las filas de los trabajadores, por lo tanto es natural que esa mentalidad emerja una y otra vez en las organizaciones populares o en las organizaciones obreras.”

MARIO ROSSI GARRETANO

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google