Historia del Movimiento Obrero Uruguayo. (I)

HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO URUGUAYO:
PRIMERA PARTE:
DESDE SUS ORÍGENES HASTA 1919



PANORAMA MUNDIAL

El periodo que abarca la segunda mitad del siglo XIX y el principio del siglo XX esta caracterizado por un rápido avance del capitalismo.
Hacia la década del 50 se había completado la etapa de revoluciones burguesas en Europa. Se había establecido definitivamente y ampliado enormemente el mercado mundial. En 1857 se produce la primera crisis mundial del capitalismo. En 1865 termina guerra de secesión en Estados Unidos con el triunfo de las fuerzas antiesclavistas abriendo el camino al desarrollo vertiginoso del capitalismo norteamericano.
En 1870-1871 se dan varios hechos de suma importancia: guerra entre Francia y Prusia, unificación de Alemania e Italia, Comuna de Paris.
En este periodo se llega a la culminación del desarrollo del capitalismo industrial y comienza el dominio del capitalismo financiero, el imperialismo, fase superior del capitalismo.
En 1864 se había creado la primera internacional socialista. De 1870 a 1876 se produce una dura lucha en el seno de la internacional entre Marx y Bakunin (negaba la lucha política y la dictadura del proletariado). Se parte la internacional en 1872 y finalmente se disuelve en 1876. En 1889 se funda en Paris la 2° internacional.
En España e Italia, mientras tanto, se da un auge del movimiento anarquista.
Los imperialismos europeos empujados por su desarrollo y ante la finalización del reparto del mundo entran en el proceso de enfrentamiento que desembocará en la gran guerra de 1914 al 1918. La segunda internacional dominada por el reformismo termina apoyando a sus burguesías nacionales en esta guerra.
En 1917 se produce la primera revolución proletaria triunfante, la revolución rusa.
La tendencia marxista-leninista, el bolchevismo, surge a fines del siglo XIX en la Rusia zarista y encaró la defensa de los planteos fundamentales del marxismo ante las deformaciones reformistas que se imponían en la mayoría del movimiento obrero europeo y que negaban la revolución y la dictadura del proletariado. A partir del Marxismo-Leninismo se produce la elaboración teórica y la construcción práctica del partido de vanguardia (el Partido Bolchevique, mas tarde Partido Comunista) que llevaría a los obreros, a partir de una estrategia y una táctica revolucionarias, a la conquista del poder en octubre de 1917, y a mantenerlo ante los embates de la reacción, marcando el camino para el proletariado mundial.

DESARROLLO CAPITALISTA EN NUESTRO PAIS
El periodo se caracteriza por el pasaje de la industria artesanal a la industria fabril, mientras se mantiene una estructura económica de país dependiente del imperialismo, dedicado a la producción ganadera en forma extensiva, basada en el latifundio.
Hay un intento de desarrollo industrial basado en cierto proteccionismo a partir de 1888
En el Uruguay hasta 1876 habían 137 establecimientos industriales, de 1876 a 1900 se crean 567 más, de 1901 a 1914 1272 nuevos, y de 1915 a 1919 se crean 1009 nuevos establecimientos.
Entre 1903 y 1919 el número de obreros oscila entre 85.000 y 99.000. Desde 1908 el número de obreros y empleados de industria y comercio supera al número de trabajadores rurales, siendo el primer país de América Latina donde esto sucede.

ORÍGENES DE LA CLASE OBRERA: MIGRACIÓN INTERNA, INMIGRACIÓN
Las reformas en el campo durante el militarismo, a partir de 1870 generan una masa de gente que es expulsada hacia la periferia de la ciudad y pueblos. Esta gente seria la que nutriría los ejércitos “revolucionarios” de los diferentes caudillos y serviría de ejército industrial de reserva para el desarrollo capitalista.
La inmigración, especialmente de España e Italia, genera una gran cantidad de mano de obra excedente y no calificada, lo que permite a los capitalistas reducir salarios y sumerge a la clase en condiciones de vida lamentables.
CONDICIONES DE VIDA Y DE TRABAJO EN LAS ÚLTIMAS DECADAS DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIO DEL XX

El Estado en manos de terratenientes, que se encuentran en disputa con la burguesía industrial y financiera emergentes, siempre sometido al imperialismo, aplica una política liberal. No existe legislación alguna que proteja al trabajador: no hay jubilaciones, extensión máxima de la jornada laboral, indemnización por accidentes, cobertura de salud, etc. Esto favorece el surgimiento de experiencias autogestionarias, del tipo de las asociaciones de socorros mutuos, por ejemplo.
La colocación se hace básicamente a partir de agencias privadas de empleo o bolsas de trabajo, preferentemente autogestionados, lo que permite avanzar a las organizaciones sindicales que las administran.
La modalidad de salario mas difundida fue el pago a destajo (por un tanto) lo que permitía al patrón una mayor productividad y al obrero obtener algún ingreso un poco mayor a costa de la extenuación y el daño a la salud.
El salario es fijado en la mayor parte de los casos por el patrón, en algunos casos en acuerdo con los sindicatos, no existe legislación al respecto. El pago es generalmente quincenal y, sobre todo en épocas de crisis, surge el problema del pago con medios depreciados (vales, o moneda sin valor)
El trabajo infantil se difundió ampliamente, provocando, aparte del perjuicio a los niños, una mayor presión hacia la baja del salario. Se suma a esto el trabajo femenino, que implicaba retribución mas baja, rechazo social y abusos de todo tipo.
El trabajo domestico, muy extendido, constituye una continuación de las formas de trabajo esclava por las condiciones en que se realiza.
La inestabilidad laboral es la regla al estar extendido mucho el trabajo zafral (ferrocarriles, barracas). Los patrones comprimen la zafra aumentando la extensión de la jornada laboral.
La jornada laboral va de 14 a 18hs dependiendo del caso, no existe el descanso periódico y mucho menos vacaciones pagas.
Surge el Estado patrón (barrenderos, mensajeros) que somete a sus trabajadores a condiciones igual o peores que los patrones privados.

CONDICIONES DE VIDA:

La vivienda fue uno de los problemas fundamentales: la inmigración, la migración interna y la expansión industrial, impulsaron la expansión de Montevideo. Esto favoreció el negocio de la especulación inmobiliaria, encareciendo la vivienda.
Surge el conventillo, que con baja inversión proporcionaba una alta rentabilidad a los capitalistas. En ellos las condiciones de vida eran lamentables, la higiene inexistente y se convirtieron en foco de diferentes enfermedades. A su vez se convirtió en un elemento que favoreció el control y la represión por parte de la policía sobre los trabajadores (el capataz o encargado debía presentar informes diarios con el movimiento de las ultimas 24hs a la comisaría según decreto de 1888). En este periodo el porcentaje de la población montevideana que vivía en conventillos oscilaba entre un 11 y un 13 %.
Se da también el desplazamiento a la periferia provocando el desarrollo del transporte (unido a especulación inmobiliaria lo que redunda en beneficios para capitalistas extranjeros) pero un encarecimiento de la vida para los sectores populares (en 1888 el 17% del salario promedio se dedicaba para transporte)
La carestía de la vida fue una constante en la época, la alimentación representaba un 54% del ingreso promedio, en 1904 un 57%.
La educación no alcanzo niveles de cobertura que variaran sustancialmente en este periodo manteniéndose en el entorno de un 30% de los niños de 5 a 15 años (de los cuales solo un tercio correspondía a hijos de empleados o jornaleros).

TENDENCIAS QUE DISPUTAN LA DIRECCION DEL MOVIMIENTO OBRERO

Las paupérrimas condiciones de vida y trabajo que empujaban a la lucha a los trabajadores, encontrando al anarquismo como la única fuerza efectiva dedicada a organizar y conducirlos al combate, el carácter atrasado de la producción industrial con fuerte preponderancia del artesanado y la manufactura y por lo tanto falta de grandes concentraciones obreras, la poca credibilidad que tenia la acción política en un contexto donde los pleitos políticos se resolvían siempre en contra de la clase trabajadora, con el consiguiente uso del Estado por parte de los caudillos en beneficio propio, se pueden señalar como explicación de la enorme preponderancia de esta tendencia al seno del movimiento obrero.
Dentro del Anarquismo se podían encontrar distintas concepciones, pero en general coincidían en algunos aspectos fundamentales:
Exaltación de la libertad individual, rechazo del Estado y, por tanto, de toda intervención estatal, así como de cualquier tipo de participación en dicho Estado, la concepción de la Educación como elemento transformador de la sociedad, desarrollo de una Educación paralela a la del Estado, dependiente de las propias organizaciones obreras, vocación internacionalista, regeneración social a partir de la Anarquía o Socialismo anarquista.
Hacia fines del siglo XIX dos tendencias se distinguen claramente dentro del Anarquismo uruguayo. Por un lado los anarcosindicalistas, que reivindicarán los derechos negados por el sistema político y económico a través de organizaciones libres, gremiales y antiautoritarias de asalariados, que en tal sentido propugnarán no sólo la formación de sindicatos de carácter reivindicativo, sino también la unión de esos sindicatos en una organización única o federación. Por su parte, los anarquistas antiorganizacionistas o comunistas anárquicos, llegaron a negar la importancia de acciones sindicales puntuales y a las asociaciones obreras reivindicativas.

Los anarquistas, consecuentemente con su ideología de origen pequeño burgués, caen en el sectarismo, identificando los sindicatos con la ideología de sus dirigentes (hablaban directamente de “gremios anarquistas”).
Mezclaban las acciones directas más decididas con concepciones adormecedoras del movimiento, que buscaban soluciones efectivas para los trabajadores dentro del sistema capitalista, como el movimiento cooperativo.

Los socialistas, por su parte, con una línea política reformista, buscaban generar mejoras para los trabajadores en el marco de las estructuras de la legalidad burguesa, sin plantearse en ningún momento la superación de las mismas mediante un proceso revolucionario. No solo no orientaban a los sindicatos hacia una línea clasista, sino que no intentaron siquiera movilizar a las masas en defensa de sus intereses.
Los socialistas intentan dar la lucha por la dirección del movimiento obrero, pero con las limitaciones propias de concepciones reformistas, también de origen pequeño burgués. Por lo que en vez de una critica científica de las posiciones anarquistas se encarnizaban en ataques sin profundidad que caían en extremos como el de condenar la medida de la huelga en general (en un periodo de varias huelgas triunfantes con importantes demostraciones de unidad y disciplina) en lugar de explicarle a la clase los mecanismos que hacían triunfar o fracasar la medida y la proyección que debía tomar la misma al pasar del carácter de huelga puramente económica al de huelga política, en el marco de una estrategia revolucionaria

DESARROLLO CRONOLOGICO

En 1865 se da el primer intento de crear una sociedad de obreros de imprenta pero esto recién se logra en 1870: Sociedad Tipográfica Montevideana. Surge como mutualista y se transforma en herramienta de lucha.
En 1875 se constituye la Asociación Internacional de Trabajadores (adherida a la AIT, Bakuniana)
En 1885 en un nuevo impulso de organización se conforman los principales sindicatos. A fines de año se forma la Federación de Trabajadores de Uruguay (nuevo nombre dado a la AIT) se comienza a organizar en el interior (Las Piedras, Paysandú). Se editan los primaros periódicos obreros.
Comienza la lucha por mejoras en condiciones de vida y trabajo. En 1880 se plantea la primera huelga en la mina de oro de Cuñapirá, seguida de un ascenso de luchas hasta 1886.
Debido a la falta de dirección y al carácter puramente economicista que orientaba toda su acción, el movimiento se retrae en el periodo 1887-1894. Solo se encuentra la propaganda esporádica anarquista, no hay conflictos de importancia.
Entre 1895-1896 resurge la movilización, se producen varias huelgas: portuarios, tranviarios.
En este periodo comienzan a actuar militantes socialistas, que sacan su primer periódico en setiembre de 1895 y publican el programa del Partido Socialista.
En 1897 se produce un levantamiento armado, en el marco de las luchas entre fracciones terratenientes y burguesas, lo que produce la movilización para incorporarse a las milicias de una importante parte de los trabajadores. Esta situación, así como la paralización de industrias, provoca que se disuelvan la mayoría de las organizaciones proletarias.
En 1898 se reanudan los intentos organizativos, se fundan varios centros anarquistas.
A partir de 1901 el movimiento recibe un enorme impulso unido indisolublemente al desarrollo del anarquismo. Ese año se produce una gran ola de huelgas a lo que el gobierno de Cuestas responde con represión
A partir de 1901 el movimiento obrero y sindical adquirió un fuerte impulso, acompañando el crecimiento de la inmigración europea y el desarrollo industrial, así como la experiencia de más de veinte años desde la formación de los primeros sindicatos.

En 1903 llega a la presidencia José Batlle y Ordóñez, que representa a sectores de la burguesía enfrentados políticamente a los representantes de ganaderos y terratenientes.
Insiste en la necesidad de cambios, impulsando el desarrollo industrial, pero no reconoce el tema agrario, el problema fundamental, el latifundio, dejando intactas las bases de la estructura económica del país y por lo tanto, a las fuerzas de la reacción.
La burguesía se muestra incapaz de ir a fondo en la transformación del país dejando intacta la estructura basada en el latifundio y la explotación ganadera extensiva.
Esto coincide con el desarrollo de la penetración capitalista norteamericana, competidora de la inglesa en nuestro país (frigoríficos pasan a capitales americanos, empréstito con la banca de New York).
Ante la nueva situación política donde una fracción de la burguesía que se había enfrentado a los sectores mas conservadores del país llegaba al poder, pero que por mas liberal que fuera seguía siendo burguesía y por lo tanto enemiga de los trabajadores y no seria capaz de llevar adelante una política consecuente de resistencia frente a la reacción; ni anarquistas ni socialistas supieron dar una repuesta clasista clara y que orientara la acción independiente de los trabajadores.
Los socialistas saludaron la asunción del nuevo presidente anunciando, desde su concepción reformista, una nueva época de mejoras para los trabajadores “como las llevadas a cabo por los gobiernos europeos”. Ante la perspectiva de un proceso de desarrollo nacionalista no supieron orientar a los trabajadores en la forma de encarar ese proceso independientemente para avanzar hacia la liberación social.
Los anarquistas mantuvieron su posición prescindente de la lucha política dejando la dirección del estado a los partidos burgueses y negando la lucha por el poder estatal.
Sin embargo la clase, aun sin orientaciones políticas se lanzo a una serie de movilizaciones y grandes huelgas.

Tampoco ante el levantamiento de Aparicio Saravia en defensa de los intereses latifundistas, los dirigentes del movimiento obrero, anarquistas y socialistas, dieron una definición de clase clara que posicionara a los obreros ante la situación política, como sujeto activo.
En cambio los capitalistas aprovecharon la situación para lanzarse a un ataque a fondo contra las organizaciones obreras.
Pero la capacidad de reorganización de la clase ya es muy superior a épocas anteriores y al finalizar el levantamiento y al año siguiente, 1905, se reorganizan rápidamente los sindicatos, no solo en la capital sino también en el interior (Salto, Paysandú, Mercedes)
Se forman federaciones de sindicatos por rama de actividad (los del puerto son los primeros).
En diciembre de 1904 se constituye el Partido Socialista.
En 1905 se constituye la primera central sindical: Federación Obrera Regional Uruguaya, Dominada por anarquistas adquiere orientación sectaria y cerradamente economicista. Se limita a luchas reivindicativas.”Nuestra organización puramente económica, es distinta y opuesta a la de todos los partidos políticos, puesto que así como ellos se organizan para la conquista del poder estatal, nosotros nos organizamos para destruir todas las instituciones burguesas y políticas hasta llegar a establecer en su lugar una Federación libre de productores libres”(Pacto de solidaridad. Primer Congreso de la FORU)

Los socialistas responden con posiciones igualmente sectarias y crean una central alternativa, la UGT, que no poseía fuerza efectiva para participar en las luchas de las masas obreras (sindicatos sumamente débiles) y que además no busco realizar ningún tipo de política de frente único con la FORU, lo que hubiera roto su aislamiento.
Los socialistas quedan en los hechos al margen del movimiento y llevados por concepciones reformistas incluso se opusieron a luchas importantes como la huelga portuaria de 1905 o el reclamo de las 8hs por el gremio de la construcción.
En el marco de luchas crecientes y con una dirección combativa, la anarquista, a pesar de sus limitaciones, el movimiento hizo desaparecer este intento de la UGT radiando a los socialistas de las posibilidades de pelear por la dirección del movimiento obrero en ese momento.
Los años 1905-1906 son los años de las grandes luchas por la instalación de la jornada de 8hs, en momentos en que se acentuaba la aplicación del maquinismo en la industria, lo que demostró que los trabajadores lograron avanzar en sus concepciones, zafando de posturas reaccionarias como el luddismo (rechazo a la tecnificación) y encauzando la lucha a través de la reducción de la jornada laboral.
Bajo esta presión Batlle envía al Parlamento el proyecto de ley de 8hs (recién se transformaría en ley en 1916) tomando el crédito político por las luchas de los obreros.
Las direcciones obreras al no darle perspectiva política a la lucha reivindicativa perdían la oportunidad de que la clase procesara esos aprendizajes combinando la lucha reivindicativa con la política y tomara mayor conciencia de su fuerza y dando perspectivas mayores al movimiento. En cambio, pasa a la historia y a la conciencia de los trabajadores de nuestro pueblo como una acción del Estado Batllista “benefactor”, lo que en realidad fue un triunfo obrero impuesto a pura huelga y movilización.

En 1907 con el gobierno de Williman comienza una nueva etapa de represión al movimiento obrero, respondiendo a la ola de represión impulsada por el imperialismo en varios países donde mantenía posiciones importantes. La represión comienza a agudizarse en Argentina antes que en Uruguay.
Se responde con un ascenso de las luchas culminando con la huelga de los ferroviarios. La derrota de esta huelga implico la desaparición de la poderosa Unión Ferrocarrilera, uno de los bastiones del movimiento sindical hasta entonces. Esta caída precipito el aumento de las medidas represivas.
En 1910 la abstención electoral del Partido Nacional permite al Partido Socialista obtener su primera banca parlamentaria, en la persona de Emilio Frugoni. En este momento el partido, si bien clarifica un poco una posición de independencia respecto al batllismo, no realiza un análisis de clase de la situación política y centra el debate en las bondades de tal o cual figura, destacando las bondades de Batlle y criticando a sus rivales y su entorno. No se plantea aquí nada diferente en el fondo a la línea reformista dominante en su política.
En esta época se acentúa el desarrollo y la modernización de la economía, aumentado el ritmo de crecimiento del número de establecimientos comerciales e industriales así como el de obreros y empleados
Otro aspecto es el surgimiento de la industria frigorífica (de la mano de la penetración del capital monopolista, especialmente norteamericano), que acentuó las relaciones capitalistas en el campo (provocando un importante desplazamiento de personas hacia la periferia de los centros poblados) y genero importantes concentraciones obreras. La industria frigorífica nació en 1902 con capitales nacionales pero el mayor desarrollo de esta industria se da a partir de 1912 con el frigorífico Montevideo (más tarde Swift) de capitales yanquis, y el frigorífico Artigas que abre en 1917 comprado también por capitales norteamericanos.

Para los trabajadores el periodo se caracteriza por un especial encarecimiento de los productos básicos y de los alquileres provocado por la especulación capitalista.
El movimiento obrero responde con el intento de conformar un frente único de resistencia donde centros anarquistas, sindicatos y el Partido Socialista impulsaron la agitación y la movilización que se extendió por varios meses con consignas como no pagar los nuevos aumentos de alquileres y la de eliminar impuestos a los productos básicos.
En este marco se desarrolla el tercer congreso de la FORU que muestra el debilitamiento que la organización había sufrido: solo 7.000 trabajadores estuvieron representados sobre un total que ya superaba los 80.000.
El congreso reitera posiciones cerradas, manteniendo la concepción de sindicato como organización anarquista apolítica y sin más fin que las conquistas de carácter económico.
Sin embargo, a pesar de su debilidad político-organizativa la clase se lanza nuevamente a una ola de luchas.
El ascenso de las luchas obreras se torna un asunto político central: en abril de 1911 estalla la huelga de los tranviarios contra las patronales alemana e inglesa llevando a una polarización de fuerzas que nunca antes se había concretado en torno a alguna lucha sindical.
En torno a los trabajadores se agruparon las fuerzas progresistas, en primer lugar el conjunto de los trabajadores, en torno a las empresas extranjeras se agrupan los sectores más reaccionarios, monopolios, terratenientes, grandes industriales y comerciantes.
Los ataques de la reacción se dirigían a los trabajadores y al presidente Batlle por igual. El carácter de clase del gobierno batllista, se pone de manifiesto al volcarse claramente al lado de las patronales y ceder ante las fuerzas de la reacción al lanzar a la policía a reprimir a los obreros.
Sin embargo la capacidad de lucha reivindicativa de la clase era muy fuerte, a pesar de la falta de una conciencia política que le permitiera buscar las soluciones de fondo, la FORU convoca al primer paro general de la historia de nuestra país el 23 de mayo. Se detiene prácticamente toda la actividad económica, finalizando el 25 de mayo la huelga con el triunfo de las reivindicaciones de los obreros tranviarios sobre las patronales y el gobierno.
Este triunfo, de magnitudes desconocidas hasta entonces, impulsa al movimiento a una nueva ola de luchas reivindicativas dando como resultado un movimiento huelguístico que se extiendo no solo en Montevideo sino en lugares del interior (huelga de Pando) y que va hasta comienzos de 1912.
En este marco la acción política de la clase, ante los planteos reformistas de los socialistas y el rechazo a toda acción política por parte de los anarquistas, quedaba supeditada a los planteos del Batllismo que sacaba rédito de las luchas de la clase obrera (a la que no vacilo en reprimir cuando considero necesario), pero que no encaraba una decidida acción de ruptura del modelo económico anterior, manteniendo la estructura basada en el latifundio y la apertura a los monopolios extranjeros.
En el periodo 1912-1913, donde se vive en el país las consecuencias de una nueva crisis mundial del capitalismo, se dan varias luchas en el marco de un debilitamiento organizativo cada vez mayor de la FORU y una situación de estancamiento del Partido Socialista.
En el periodo 1914-1915 se da un retroceso del movimiento, agravado por la ausencia práctica de la central FORU que había perdido, en los hechos, la capacidad de ponerse al frente del mismo.
En 1914 el Partido Socialista pierde la banca de diputado ante el retorno del Partido Nacional a las elecciones. El PS adopta una posición crítica a la guerra ínter imperialista que estallaba.
Las fuerzas de la reacción van tomando más fuerza, dándole su tónica al gobierno del nuevo presidente Viera. Si bien en este periodo se aprueba la ley de 8hs, en 1916, las patronales buscan la manera de no cumplirla y las condiciones de vida de los trabajadores sufren un retroceso, especialmente a raíz de la carestía de los productos básicos, a partir de la especulación capitalista, aprovechando la excusa de la guerra. Se dan movilizaciones y se sufre la represión del gobierno de Viera, ya pasado abiertamente al lado de los sectores mas conservadores.
En 1916, en el marco de la comprobación de la ineficacia del sector liberal de la burguesía para llevar a fondo la lucha contra la reacción y la debilidad del movimiento obrero sin dirección revolucionaria, se dan las elecciones a la Asamblea Constituyente donde se enfrentan concepciones liberales impulsadas por Batlle y las posturas mas reaccionarias de los Partidos Blanco y Colorado, que serán las que finalmente se impongan en las elecciones de los constituyentes.
Sin embargo, la contradicción que produce el triunfo electoral del ala progresista del Partido Colorado, demostrando que poseía aun fuerzas de reserva suficientes, si bien no la voluntad de llevar a fondo reformas estructurales, impone un arreglo de transacción entre diversas facciones de la burguesía, por lo que parte de las propuestas batllistas son recogidas en la reforma constitucional. Es así que se verifica en la nueva Constitución una mayor participación de las capas mas sumergidas de los sectores populares (jornaleros, peones) en la vida política en el marco de la democracia burguesa.
Este fenómeno, reflejo del impulso cada vez mayor que van tomando en el país las concepciones institucionalistas (cumpliendo el requisito de estabilidad política para las inversiones imperialistas), termina reforzando las posiciones reformistas en el seno del movimiento obrero, lo que, sumado a sus limitaciones propias, sella la declinación de la influencia del anarquismo en el mismo.
En ese marco surgen elementos de legislación favorables a los reclamos de décadas de la clase obrera, como la ley de trabajo nocturno, que si bien constituyen un avance al imponerle a la burguesía y a su Estado el reconocimiento a derechos de los trabajadores, muchas veces no pasan del reconocimiento formal ya que las patronales vuelven a imponer en los hechos sus condiciones.
En 1917 fracasa una convocatoria a la huelga llamada por la FORU evidenciando el debilitamiento definitivo de la misma.
Ese año se produce la revolución rusa que tendrá importantes consecuencias sobre el movimiento obrero en nuestro país:
Entre los anarquistas se plantean dos posiciones: los que se definen como “consecuentes libertarios” en contra del estado obrero por oponerse a todo estado, y los anarcosindicalistas que dan su apoyo, reivindicando en lugar de la “dictadura del partido” la “dictadura de los sindicatos”
El Partido Socialista también se divide en dos posiciones. La mayoría apoyando la revolución y una minoría rechazándola (este es el primer síntoma que llevaría a la división del Partido tres años mas tarde)
En 1918 la lucha entre las dos posiciones al seno del PS se agudiza, en el marco del crecimiento de la influencia del partido al seno de las organizaciones obreras, ya que llegan a dominar en la recién conformada Federación Obreros Marítimos, primera organización obrera importante de mayoría socialista. Esta situación se vera reforzada por el triunfo que obtendrá esta organización en la huelga protagonizada en agosto de 1918 cuando, luego de llegar a la huelga general, el movimiento se retrae quedando los tranviarios y los marítimos luchando, yendo los primeros a la derrota y los segundos a la victoria.
El movimiento obrero al fin del periodo pasa de estar dominado hegemónicamente por la influencia anarquista a un debilitamiento de la misma y a un crecimiento de la influencia reformista, encarnada por los socialistas que lo pondrían como furgón de cola de su política de mantenimiento de la lucha en el marco de la democracia burguesa.

CONCLUSIONES:

En el periodo considerado la clase obrera no logra desarrollar una estrategia de toma del poder. Las dos concepciones que existen en su seno, cada una con sus peculiaridades, son de origen pequeño burgués:
El Anarquismo encara la lucha desde un punto de vista economicista, renuncia a la lucha política
Los Socialistas, reformistas, no se plantean ninguna estrategia para tomar en sus manos el poder, no logran una definición clara, de clase, del batllismo. Recién logran inserción en el movimiento obrero con el decaimiento del anarquismo al final del periodo considerado

La hegemonía anarquista demostró que la lucha económico-reivindicativa sin estrategia de toma del poder y sin estar dialécticamente unida a la lucha política, conduce a instancias cíclicas de ascenso y descenso de los niveles de organización y lucha, dependiendo de las circunstancias económicas y el ánimo de las masas, pero no plantea una salida definitiva a la clase.
La pauperización de las masas puede impulsarlas a la lucha pero no crea la conciencia de clase

La lucha política reformista es otra cara de la misma moneda de ideología pequeño burguesa. No caracteriza a la burguesía liberal (batllismo) correctamente y queda presa de sus vaivenes.
La sola lucha política, en el marco de las instituciones del Estado burgués, tampoco proporciona una salida a las masas, que viven una separación entre sus luchas reivindicativas y los sucesos políticos, al faltar una estrategia revolucionaria que las combine dialécticamente.

El nacimiento del movimiento obrero uruguayo y su primera fase de desarrollo está signado por el dominio de la ideología pequeño burguesa y por la consiguiente falta de una estrategia revolucionaria de toma del poder.

Con la ampliación de los derechos ciudadanos a capas de trabajadores que antes no los tenían, al fin del periodo se refuerza la tendencia reformista en el movimiento obrero y comienza a tornarse en hegemónica

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google