Habla el MRO: Cuando el callar no otorga (5a. Parte)

28.Ene.10 :: Historia MRO

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Las gestiones hacia la creación de un Frente de Liberación Nacional entre las organizaciones armadas (OPR “33 Orientales, MLN “Tupamaros” y FAR “Orientales”) se inician entre el MLN-T y las FARO, en el Penal de Punta Carretas y en encuentros de las direcciones de ambas organizaciones en la clandestinidad. Se intercambian documentos. El MLN-T entregó el \”Documento Interno Nr.1\”, las FARO documentos \”Ideología y Política\”, \”Táctica y Estrategia\”, “Organización” y “Programa”
De esas conversaciones y contactos charlamos con Mario Rossi Garretano, combatiente de las FARO y preso político durante 15 años.



Los Orientales: ¿Fue el pico mayor de coordinación y entendimiento en la historia de relaciones con el MLN? ¿Se daba en el marco de fraternidad y camaradería revolucionaria? ¿No previeron el desenlace?

Mario Rossi: Estábamos enterados de las reuniones de dirección afuera, en un marco de discusión pero de acciones conjuntas, y Eleuterio Fernández había aceptado escribir cuentos, bajo el seudónimo el “Loco Palangana” en el periódico “Liberación” que editaba el MRO, ya en la legalidad. Existían síntomas auspiciosos, pero sin duda pecamos en cierta forma de ingenuos.

Pasaron unos días y se nos contestó que el material entregado llevaría mucho tiempo procesarlo, teniendo solamente un juego, por lo que se hacía necesario una reunión conjunta para sintetizarlo en exposiciones. A esa reunión solicitada concurrieron Osano, Zabalza y Angel Ghioldi por MLN-T y por las FARO Cacho Rossi, Maneiro y Burghi.

Unos días más tarde recibimos por respuesta que el MLN entendía que lo mejor era dar algunos pasos prácticos concretos juntos, ya que la teoría política y la ideología eran solo una parte de la totalidad. Se nos propuso realizar algunas reuniones en que se hiciesen cosas prácticas concretas, (por ejemplo, intercambio de información militar, análisis de operativos exitosos realizados, estudio de manuales de combate, etc).

Aceptamos hacerlo, aunque puntualizamos que veíamos la discusión ideológico-política entre las dos organizaciones como el punto previo y más importante. Se nos preguntó, además, qué pensaban los compañeros de FARO que no estaban presos, sino afuera y combatiendo, de nuestras ideas y planes en el interior de las cárceles. Les respondimos que los compañeros de FARO en el exterior de las cárceles compartían en términos generales la idea de marchar hacia el FLN, aunque estábamos en proceso de discusión, y había dificultades prácticas para llevar adelante un diálogo fluido ya que no era fácil discutir cuando las rejas estaban de por medio e impedían el contacto personal y la comunicación oral directa, más allá de las visitas de Ariel Collazo como abogado que aún estando en la dirección de afuera, no se podía hablar libremente en la sala de abogados, pues existían aparatos de escuchas.

Mientras tanto, y a la espera de que la dirección del MLN terminase de leer nuestros documentos y estuviera dispuesta y preparada para iniciar las discusiones políticas, comenzamos a reunirnos para hacer “cosas prácticas concretas”. Así, un grupo de cuatro o cinco compañeros de FARO (”Cachín” Barrios, Candamio, Delbono) se reunió dos veces con un “cuadro militar especializado” del MLN (Osano), quién nos mostró dibujos de silenciadores para armas cortas fabricados con latas de conserva, nos enseñó fotos de granadas de mano hechas con un torno de mano, y finalmente, nos mostró planos de las bazookas T-1 y T-2 y nos explicó el poder de destrucción que tenían esas armas de fabricación casera. Fue el mismo Osano quién realizando un “análisis de operativos exitosos realizados” nos contó anécdotas sobre la expropiación de fusiles al puesto del Cuartel de la Marina en la Ciudad Vieja.

Al mismo tiempo, los compañeros de la dirección de FARO en el exterior de las cárceles, iban a tomar contacto con la dirección de afuera del MLN, lo que se concreta y participan “Joaquín”, “Mojarra” Wolf, “Mauro” Marrero, Rosencof y otros. Se confraterniza con algunos comandos de una sub-columna del MLN para realizar alguna operación en forma conjunta, para “fogueo y conocimiento mutuo”.

Por fin insistimos ante el MLN en la necesidad de abocarnos de una vez por todas al estudio-discusión de los aspectos ideológico-políticos, cosa que, recalcábamos, era asunto previo y de importancia fundamental para todo paso futuro que se pudiera dar con vistas a cualquier proceso de unidad.

Finalmente se produjo en el corredor 23 la reunión con la dirección del MLN. Asistieron la dirección en pleno: el “Bebe” Sendic, Mujica Cordano, el “Ñato” Huidobro, el “Tambero” Zabalza, Candán Grajales, Marenales, Amodio y el propio Osano, que se retiró después de hacer un corto resumen-presentación acerca de las cosas (fotos, dibujos, etc) que nos había mostrado en las reuniones de “trabajo práctico”. Por parte nuestra asistimos a esa reunión el conjunto de los compañeros de FARO que estábamos en Punta Carretas. Nuestra asistencia en pleno se debió a que nuestro número no era muy elevado (Oscar Rossi, José Maneiro, Candamio, Quiroga, Cachín, Ariel Burghi, Walter Burghi, Rezzano, Lares, Delbono, Romano, Sotelo, yo, etc.), y de este modo todo el mundo podía oír directamente lo que se decía en la reunión sin necesidad de recibir informes de segunda mano. Acordamos también que todos escucharíamos pero que solo tres compañeros nuestros hablarían por FARO. Por parte del MLN, al parecer todos podían hacer uso de la palabra. Recuerdo que Sendíc no dijo casi nada, solamente su comentario sobre nuestros documentos, permaneciendo luego totalmente callado hasta el momento en que debió contestar a una pregunta directa que le hicimos acerca de cómo se definía ideológicamente. Hablaron más Candán Grajales y Zabalza, hablaron bastante poco Huidobro y Mujica Cordano.

Con excepción de Sendic ninguno de ellos había leído en forma exhaustiva los documentos nuestros que le habían sido entregados para la discusión (Sendic afirmó haberlos leído, pero se limitó a decir que eran “serios” y que “daban para hablar mucho”), los demás dijeron abiertamente que “no estaban para entrarle a adoquines como esos”.

Todo tipo de intento de entablar una discusión-análisis sobre los documentos relativos a la creación del FLN quedó rápidamente frustrado, y procuramos entonces abordar el segundo punto del temario: resumir en forma oral nuestro análisis político de coyuntura y explicarles el porqué de la necesidad de jerarquizar circunstancialmente otros medios de lucha, privilegiando el trabajo político de masas creando un polo revolucionario en el seno del FA.

Se hizo hincapié por nuestra parte que, aunque no fuese posible avanzar en lo inmediato hacia la futura creación de un FLN, de todas maneras nada impedía aunar esfuerzos en otros frentes de lucha y hacer acuerdos tácticos puntuales, por ejemplo, discutir una posible participación electoral como una corriente frenteamplista, a fin de capitalizar en voluntad de votos la simpatía que la lucha armada gozaba en sectores de pueblo (sobre todo en la juventud y en Montevideo). Esta idea de participar en elecciones fue, evidentemente, la que más extraña y traída de los pelos les pareció al MLN: “Nada de politiquería”, “hemos tomado un camino y no dos”, “la gente está cansada de votar”, etc. Huidobro dijo que nos recomendaba que estudiásemos cuál era “la diferencia entre gobierno y poder”, y que el MLN aspiraba al poder, y no al gobierno. Se les explicó que sobre ese punto estábamos de acuerdo, que nuestra lucha también era por el poder, y que este emanaba de la boca de los fusiles en mano del pueblo organizado, pero que para conquistar el poder había que transitar tácticamente por todos los medios de lucha, combinándolos todos sin regalarle ninguno al enemigo ni al reformismo, apuntando estratégicamente a la victoria armada final ineludible. Se les explicó que sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria a lo que Huidobro nos respondió que él estaba convencido de que “la acción es lo que une a los revolucionarios, y que la teoría es lo que los separa”. Por fin nos preguntaron cómo nos definíamos ideológicamente, y les contestamos; con el materialismo dialéctico e histórico como herramienta guía para interpretar la realidad, el marxismo basado en la lucha de clases, y el leninismo como teoría del Estado, la Revolución y la dictadura del proletariado, y como doctrina política en la vinculación con los sectores populares el nacionalismo popular revolucionario latinoamericano (Doc. N. 1 - Ideología de las FARO). Cuando les preguntamos cómo se definía el MLN ideológicamente, dijeron que por el momento el MLN no tenía una ideología, y Mujica afirmó algo parecido a que “justamente por no enredarse en asuntos de ideología el MLN iba a triunfar y a hacer la revolución, mientras que todos los demás cagatintas iban a pajearse ideológicamente”. Visto que el MLN no tenía ideología definida, les preguntamos cómo se definían ideológicamente cada uno de ellos, en lo personal. Y es acá que se produjo la sorpresa, una falta de respeto de burla arrogante: Mujica respondió “yo son blanco y vendo flores”, Candán Grajales se definió como “hincha de Racing”, el Ñato Huidobro dijo “no jodas, che Toni”, y Zabalza afirmó “yo soy Tupa”. El único que nos dio una respuesta digna, fue el “Bebe” Sendic. Él, que estaba sentado un poco apartado, miró de reojo a sus compañeros de delegación y después de unos segundos de silencio dijo hablando muy bajito “yo, compañeros soy marxista, leninista no”. Y agregó que nosotros, con esas definiciones seríamos “un partidito por un largo período”. Le contesté al “Bebe” que sin esas definiciones podían terminar con carteles luminosos en 18 de Julio pero al servicio de la burguesía. Después se puso de pié, fue hacia nosotros y nos dio la mano a cada uno, mirando al piso. La reunión terminó casi inmediatamente después, quedándose en que nos volveríamos a encontrar en el corredor unos 23 días después. El MLN, nos daría entonces su respuesta.

La respuesta final que trajeron uno o dos días más tarde, Fernández Huidobro y Candán Grajales, ante la presencia de todos los integrantes de las FARO, podría resumirse en lo siguiente:

1) Hacer público las acusaciones contra (“cagarandum”) Ariel Collazo.

2) Una acción conjunta importante firmada MLN-FARO con la cual, y al mismo tiempo, se daba a conocer un comunicado público que se hacía saber al pueblo que FARO dejaba de existir y se integraba al MLN. Pues las FARO en su conjunto no llegaban a ser una columna del MLN.

3) Integración a la base del MLN de todos los militantes de FARO que lo solicitasen. Integración ésta de carácter individual y personal, ni colectiva ni organizada.

Eso era todo.

Se les dio una respuesta política, sin agravios ni ofensas, a la propuesta de integración que el MLN nos había presentado.

1) Que no era posible centrar un tema de tanta trascendencia como un proceso de unidad revolucionaria en los errores, carencias, debilidades o aún corrupciones de una persona, por encumbrada que fuese la posición de la misma en la dirección de una organización. En cuanto a acusaciones contra Collazo, éste ya había hecho los descargos correspondientes.

2) Que no se trataba de cantidad de armas, locales o número de combatientes, sino de ideas políticas y teoría revolucionaria (no había organizaciones guías, ni pueblos guías, ni líderes guía, existían ideas guías): ¿Se entendía o no la necesidad de avanzar hacia el embrión del FLN, conductor del ELN, con miras a la futura constitución del Partido de la Revolución que conduciría el proceso revolucionario oriental?

3) Que no pretendíamos integrarnos al MLN como columna, no aspirábamos a mandos militares, no teníamos aspiraciones de ser dirección. Conscientes de la enorme diferencia de fuerzas entre ambas organizaciones nuestro planteo apuntaba a la creación de un ámbito para avanzar con el MLN en pasos de unidad, progresando en lo práctico militar (evitando despilfarrar recursos y perder militantes) mientras se sentaban fundamentos políticos ideológicos para progresar a nivel de la teoría revolucionaria.

4) Que morir peleando bajo la bandera del MLN sería -llegado el caso- para los militantes de FARO, un gran honor, pero que nuestro planteo apuntaba a algo de más alcance.

El planteo del MLN fue rechazado por la mayoría de los militantes de FARO en Cárcel de Mujeres y Punta Carretas.

Semanas más tarde supimos que varios miembros del aparato militar se habían pasado al MLN: Lizcano, Aguirre y Canciani, posteriormente este último muere en el asalto a una seccional de policía, Carlos y Berta son apresados y estuvieron encarcelados hasta la amnistía de 1985 -unos doce años-.

¿Qué conclusiones sacaron de ese proceso? ¿Quedaron las relaciones deterioradas? ¿Estos hechos modificaron los planes del MRO-FARO?

Las conclusiones que sacamos es que las advertencias de los compañeros de la OPR 33, no eran fruto de un subjetivismo. Consideramos que el MLN no iba a encabezar un proceso revolucionario, pues entendíamos que para hacer la revolución, una vanguardia y las masas deben dar lo mejor de sí, aventando los egoísmos, sectarismos, mezquindades y todo tipo de influencia pequeño burguesa, que no llegan nunca a desaparecer en las filas revolucionarias, pero que no pueden ser las ideas y valores guías.

Las relaciones quedaron deterioradas, pero en el marco de que estábamos en el mismo barco, antes de un año el MLN sufriría una estrepitosa derrota militar, que nos emparejó a todos.

Años más tarde, dos ex integrantes que fueron de la dirección del MLN, Angel Ghioldi y el Mojarra Wolf, que habían participado de las conversaciones dentro y fuera del Penal de Punta Carretas, “trillaron” conmigo en el Penal de Libertad, estábamos en el segundo piso B, todos juntos. El primero fue el Mojarra, que vive actualmente en Barcelona, donde desde un punto de vista personal, no orgánico, pedía disculpas, pues había recibido la orden de “fagocitarnos” y se hizo todo lo posible para que sucediera. Angel Ghioldi, años más tarde, cuando se le había declarado el cáncer en la cabeza o garganta, no recuerdo bien, y que lo dejaron morir prácticamente sin asistencia, nos encontramos en un recreo y me manifestó lo mismo. Le respondí, que en el MLN, los aciertos superaban con largueza los errores cometidos, que los tupas que había conocido en la convivencia de casi 10 años de cana en común, con sus valores, sus actitudes, la solidaridad y fraternidad con que estábamos encarando el encierro, aquello pasaba a ser una anécdota y al basurero de la historia.

Las concepciones y los planes del MRO-FARO se fueron impulsando, se participó en el proceso electoral de 1971, bajo el Sublema Patria Grande, con la lista 1811, donde el senado lo encabezaba Enrique Erro y a diputados Ariel Collazo, que convoca más de 11 mil votos, faltando unos pocos para ser reelecto.

Se siguió reestructurando la parte militar, muy debilitada, pero la táctica principal de acumulación en esa etapa estaba ligada a la lucha sindical-social y parlamentaria. Las acciones militares posteriores del MLN-T, de secuestros de diplomáticos, fugas, ejecuciones, asaltos a puestos policiales y militares, el ingreso del ejército “oficialmente” a la represión tras la fuga, hacía muy dificultoso en ese clima de enfrentamiento, la posibilidad de reestructurar el aparato militar. Se intentaba y esto llevaba a nuevas caídas de militantes, aún en las acciones menores de recuperación de recursos e infraestructura.

¿Posteriormente, estos temas nunca fueron discutidos entre ambas organizaciones, ni cuando co-fundaron el Movimiento de Participación Popular (MPP) en 1989?

Nunca orgánicamente y sí en muchas conversaciones entre militantes de ambas organizaciones en años posteriores. Existen tantas autocríticas del MLN-T como tupamaros existen. Luego vino la fuga de Punta Carretas de setiembre de 1971, donde el MLN-T decide que una celda de la OPR 33 y una celda de las FARO se integren al plan de fuga, coherentes en sus concepciones de que “los hechos nos unen y las palabras separan”. Pero esto es harina de otro costal.

Mario, nuevamente gracias por el tiempo.

Gracias a ustedes por el trabajo.

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