Habla el MRO: Cuando el callar no otorga (3a. Parte)

18.Nov.09 :: Historia MRO

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En el marco del trabajo hacia la reconstrucción de la historia del MRO-FARO, continuamos con la serie de entrevistas al Secretario Político Mario Rossi Garretano.
En esta oportunidad Rossi conversa con Los Orientales Digital sobre los intentos de unidad en el plano político y político-militar. En el primero, con organizaciones de izquierda y referentes progresistas de los partidos tradicionales; en el segundo con organizaciones revolucionarias como OPR-33 y MLN Tupamaros, hacia la conformación de un Frente de Liberación Nacional (FLN).



CUANDO EL CALLAR NO OTORGA (III)

Los Orientales: Durante el año 1970, de acuerdo a lo narrado en entrevistas anteriores, fue el período de mayor encuentro y coordinación de las FAR “Orientales” con el MLN-Tupamaros, que se acompañaba en el plano político, pues comenzaba a forjarse el Frente Amplio, la más amplia unidad de la izquierda, confluyendo diversas ideologías, movimientos, partidos, desprendimientos de los partidos tradicionales y combinación de métodos de lucha. ¿Qué estaba sucediendo con las organizaciones que habían asumido la lucha armada?

Mario Rossi:
Si bien se puede constatar que fue el pico de mayor coordinación entre nuestra organización y el MLN, paralelamente se iba profundizando la relación de nuestra organización con la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE) y la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales (OPR-33), distintas expresiones de lucha de la Federación Anarquista Uruguaya.
En el año 1967, se había conformado el Acuerdo de Época entre las organizaciones Partido Socialista, MAPU, MIR, FAU, independientes y el MRO, y que motivara la ilegalización de los partidos políticos firmantes del acuerdo y el cierre y clausura del Diario EPOCA, por un decreto liberticida del gobierno de Pacheco Areco, por lo que las relaciones fraternas con los compañeros anarquistas se habían gestado en las luchas de la década del 60.
De la misma manera que participaba en una coordinación estable con Candán Grajales y luego Efraín Martínez Platero, mantenía encuentros políticos periódicos con Hugo Cores y Gerardo Gatti en la Iglesia de Millán y Caiguá, pues Hugo y Gerardo estaban requeridos como dirigentes políticos y sindicales en el marco de las Medidas Prontas de Seguridad, y personalmente estaba requerido por acciones guerrilleras. Era necesario efectuar encuentros con cierta discreción y seguridad y habíamos conseguido no solamente la iglesia, sino también la casona de retiro espiritual en la esquina de la propia iglesia. Para las coordinaciones puramente militares se me derivó a contactos con el gordo Larrás. Los encuentros con el gordo eran objetivos, en Propios y Avda. Italia, me esperaba en una moto, me daba lentes ciegos y nunca supe en qué casa nos reuníamos. Por ejemplo: toda nuestra documentación política y militar, fue impresa por el aparato de propaganda de la OPR-33, a fines del 69 y principios de 1970.
Cuando decimos nuestra documentación política, nos estamos refiriendo a cientos de ejemplares de los cinco cuadernillos: a) ideología-estrategia; b) táctica reformista; c) táctica revolucionaria; d) organización; y e) síntesis de los cuatro anteriores.
Cuando decimos nuestra documentación militar, nos estamos refiriendo a cientos de ejemplares de los cuadernillos militares que todos estaban encabezados por una cita de Lenin: “La clase oprimida que no aspira a aprender el manejo de las armas, a tener armas, sólo merece que se la trate como a una clase de esclavos. Porque nosotros, sino queremos transformarnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la cual no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases, ya se funde en la esclavitud, la servidumbre, o como ahora en el trabajo asalariado, la clase opresora está armada… Esto es una verdad tan elemental que casi no hay necesidad de detenerse en ella. Basta recordar que todos los países capitalistas emplean el ejército contra los huelguistas. El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista… Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para derrocar, expropiar y desarmar a la burguesía”. (Lenin “El programa militar de la revolución proletaria”).

Cientos de ejemplares de cuadernillos de: a) extractos de libros de guerra regular (Von Clausewitz, Engels, Sokolovsky y el Cnel. Ramagli) y extractos de libros de guerra irregular (Lenin, Mao, Guevara, Giap, Fiodorov, Fanon, Guillén, Marighela, López Silvera, Bengochea, sobre guerrilla filipina, etc.; b) lucha rural; c) lucha urbana; d) curso de explosivos; e) sistema impresión planograf fotográfico; f) documentación; g) sanidad; h) defensa personal; i) armamento, etc.
Existía una relación fluida entre las organizaciones, pero no ignorábamos las dificultades de relacionamiento entre la OPR y el MLN a raíz del pasaje de Hebert Mejías Collazo del MLN hacia la OPR.
Esta coordinación con la ROE y OPR desde el punto de vista militar se desarrollaba en otros planos político y sindical con Ariel Collazo y Gerardo Gatti, y Aníbal Collazo (dirigente sindical bancario) con el también dirigente bancario y en aquel entonces vicepresidente de la CNT Hugo Cores.
Pero con quienes intentamos profundizar los lazos hacia la construcción de un Frente de Liberación Nacional fue con el MLN, unos meses antes de la fuga de setiembre de 1971.

Los Orientales
- ¿Cuáles fueron las razones para impulsar el FLN, a principios del año 71? ¿Había condiciones objetivas para hacerlo? ¿No nacía de un voluntarismo fruto de la debilidad circunstancial en el plano militar? ¿No hubo un traslado mecánico de la documentación sin tener en cuenta la situación real?

Mario Rossi – “Sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria” esta frase de Lenin encabeza nuestra documentación de la época, por lo tanto se hace necesario transcribir parte de esa documentación de las FAR “Orientales”:
El documento II – la Táctica Revolucionaria, estaba la concepción de los frentes y corresponde notar que se tituló “frente amplio” como concepto, ya que fue años antes de la creación del partido Frente Amplio (FA)

2 – La táctica revolucionaria

En lo político
I) La organización política revolucionaria
II) La organización militar revolucionaria
III) El frente amplio

EL FRENTE AMPLIO
El proletariado debe abrirse a la mayor unidad posible de las clases para aislar al enemigo principal.
La política de frente de la clase obrera tiene varias características propias:
a) Es un frente para la lucha armada, a diferencia de los reformistas que solo hacen frentes para la lucha electoral.
b) Es un frente en que la clase obrera es la vanguardia, y como tal une en la lucha a las distintas clases, que se deciden a la unidad ante la combatividad, decisión y claridad de línea de la clase obrera. El carácter de vanguardia no significa mando burocrático del frente, la finalidad de coparlo y usarlo, como hacen los reformistas, sino participación amplia de todas las clases revolucionarias.
c) En el frente amplio la lucha interna entre las distintas clases prosigue, sobre la base de los principios de alianza y lucha. Esa lucha interna debe ser llevada correctamente, recordando que se trata de contradicciones en el seno del pueblo, y no entre el enemigo y nosotros. En consecuencia, no debe existir unidad sin lucha armada, como quieren los reformistas, ni tampoco mera lucha sin unidad, como en algún momento lo han sostenido algunas organizaciones de izquierda.
Enero del 70

El documento 5 – Síntesis, establecía textualmente:

“En nuestra opinión, esa unidad revolucionaria debe adaptarse a la actual realidad, para lo cual debe seguir un doble curso: a) creando un FLN (Frente de Liberación Nacional) con todas aquellas organizaciones que ya están en la lucha armada o preparándose para ella que al comienzo no es imprescindible sea publicitado, pero debe ser acordado desde ahora, b) desarrollando una alianza de frente amplio también con otras organizaciones de izquierda, sobre la base de lo que ya existe en el movimiento de masas, y que puede alcanzar eventuales formas públicas consistentes en el nucleamiento de toda esa izquierda nueva que se ha decidido a enfrentar la línea de los reformistas, en el combate contra la oligarquía y el imperialismo”.

Hasta aquí la documentación que nos guiaba en el accionar político militar.

Existían condiciones objetivas para la unidad en todos los planos, estamos en los últimos meses de 1970 y principios de 1971. Ariel Collazo, como parlamentario y en contacto con representantes como Alba Roballo, Zelmar Michelini, Rodney Arismendi, Rodríguez Camusso, etc. tenía conocimiento de los contactos con Seregni, hacia la creación de un frente de izquierda de lo que luego se concretó en el Frente Amplio.
Ariel Collazo, como defensor de algunos presos de las FAR “Orientales” nos visitaba en el Penal de Punta Carretas y nos informaba de los acontecimientos políticos. Existían condiciones objetivas para forjar la unidad del pueblo y la unidad de los revolucionarios.
En su libro “Historia de una pasión política”, Collazo, en el capítulo 20 “Gestación y fundación del Frente Amplio” describe esos hechos, textualmente: “Durante todo el año 1970 se había ido gestando la creación de un frente de izquierdas. La columna vertebral de esa iniciativa había sido el FIDEL, que era el único partido de izquierda que tenía representación parlamentaria, además de su enorme influencia en la CNT y en el movimiento estudiantil.
“Junta a esto, la Unión Cívica se había transformado en el Partido Demócrata Cristiano bajo la dirección de Juan Pablo Terra y dio el gran paso de aceptar hacer un frente con nada menos que los comunistas y sus aliados.
“Se necesitaba, pues, que se integraran colorados y blancos, y Zelmar Michelini, Alba Roballo y Francisco Rodríguez Camusso dieron también el salto.
“Con esa base era natural que se integraran el Partido Socialista y la Unión Popular de Enrique Erro, aunque éste recién se decidió a apoyar en marzo de 1971.
“El MPU de Alberto Caymares y el grupo de Marcha con Julio Castro se adhirieron también antes de finalizar 1970.
“Nuestro MRO ya había publicado en Marcha su apoyo a la idea el 18 de setiembre de 1970, aún cuando el frente todavía no estaba constituido. Fue la primera adhesión que se hizo pública, porque nuestra posición favorable a la unidad sin exclusiones era invariable y no necesitaba de mayores discusiones.
“… el 5 de febrero de 1971, se realizó el acto solemne de constitución del Frente Amplio en los salones del Palacio legislativo. Yo estaba aún en Chile, en el Congreso Socialista, así que en el acto de inauguración del Frente amplio habló por el MRO, nuestro presidente, el gran compañero Luciano Da Silva”.

En los primeros meses del año 71, legalizan a las organizaciones, incluido el MRO, que el decreto liberticida de diciembre de 1967 de Pacheco Areco las había ilegalizado. El MRO vuelve a tener local central y se edita el periódico “Liberación”, cuyo primer número aparece en enero de 1971.

El editorial de Liberación N. 3 – marzo del 71 “Frentes y Partido” establecía:

“Dentro de las diversas fuerzas que componen el Frente amplio, se advierten fácilmente dos sectores bien diferenciados: los reformistas y los revolucionarios.
En lo ideológico, el reformismo sólo admite un programa antioligárquico y antiimperialista, mientras que los revolucionarios luchan por un programa de liberación nacional y socialista. La unidad de todos en un frente común, es posible, porque la izquierda admite que en esta etapa todos nos pongamos de acuerdo en un programa avanzado, aunque no sea de carácter liberador y socialista, lo que sigue siendo un postulado de partido, pero para una etapa posterior.
Sin embargo, es en lo político donde se anotan las mayores diferencias, porque si bien en la estrategia toda la izquierda entiende que la vía general para la toma del poder es armada, en la táctica la izquierda reformista solo admite para esta etapa, los medios de lucha pacíficos mientras que los revolucionarios admiten todos los medios de lucha, los incluidos de lucha total, pero a la vez, sin excluir los medios de lucha legales y pacíficos.
La consecuencia fundamental es que desde ya, las dos tácticas van a marcar diferencias claras dentro del Frente amplio, porque la táctica revolucionaria se expresa en formas de lucha diferentes, que nacieron en el movimiento de masas en 1967-68, generando la tendencia combativa sindical dentro de la CNT, la tendencia revolucionaria estudiantil dentro de la FEUU, Secundaria y UTU, y la tendencia campesina de lucha por la tierra dentro del MLN-T, lo que ha tenido decisiva incidencia en sectores religiosos, y ha llegado a reflejarse en alguna forma, hasta en ámbitos militares.
Esta tendencia que hoy ya se encuentra delineada es el mayor aporte del movimiento de masas, es el embrión del Frente de Liberación Nacional (FLN). Y la denominada tendencia o polo revolucionario dentro del Frente amplio, no será otra cosa que una expresión pública, que tampoco tiene por qué ser la única, de ese FLN cuya dirección no está en esa expresión pública, sino en el corazón mismo de la lucha de masas.
La dirección de ese FLN la debería tener el Partido del Proletariado, que hoy no existe, pero en su ausencia y como una forma también embrionaria del mismo, la dirección de ese Partido se encontrará en las organizaciones revolucionarias, tales como el MLN, que apoya aunque no participa oficialmente como tal en el Frente amplio; o la FAU, incuestionablemente integrante del FLN, aunque no integre el Frente amplio; el PS y el MRO que admiten todas las formas de lucha; los GAU que se unen a aquellos en el movimiento de masas y en el Frente Amplio; y en fin, otras organizaciones y personas independientes que se podrán integrar en el futuro.”

Las condiciones objetivas estaban dadas: a) un proceso histórico de contactos y coordinaciones entre las organizaciones que practicaban la lucha armada; b) una unidad en el seno del pueblo con los antecedentes del Congreso del Pueblo y la creación de la CNT en el plano social y la creación del Frente Amplio con los antecedentes de la Unión Popular y el Frente Izquierda de Liberación. Se unían quienes en un reciente pasado habían estado separados (UP y FIDEL) y también enfrentados (Legisladores y ministros de los partidos tradicionales como Michelini, Roballo y Rodríguez Camusso); c) el MRO desde su órgano de prensa “Liberación” predicaba la unidad de quienes practicaban todos los métodos de lucha”; d) se presentaba una coyuntura de una menor dinámica de lucha armada por el proceso electoral, donde nuestra debilidad militar no era factor fundamental para avanzar políticamente, se avanzaba por la lucha política y la táctica electoral, contando con un parlamentario. La lucha armada se reducía, a nuestro entender, a acciones de finanzas, acciones de mejoras de infraestructura y propaganda.

Las condiciones subjetivas

Para avanzar en ese sentido, había que destrabar todo un rosario de subjetivismos en ambas organizaciones, que se remontaban al período de la fundación del Movimiento de Apoyo al Campesino, la primera marcha cañera, la fundación de la Unión Popular, la creación del Frente de Izquierda de Liberación en los primeros años de la década del 60, la expulsión de jóvenes del MRO y de Eleuterio Fernández que lo narra a su manera en el Primer Tomo de Historia de los Tupamaros y sucesos posteriores. Los entrismos, las dobles afiliaciones, el famoso “Cagarandum” de acusaciones de la dirección del MLN contra Ariel Collazo. Pero sobre todo una profunda desconfianza de los presos y la militancia de las FARO por las definiciones políticas de la documentación del MLN que estaban reflejadas con comentarios críticos en nuestra propia documentación, donde entendíamos que el MLN se refería con desprecio al papel de la teoría (los hechos nos unen y las palabras nos separan). El rechazo al papel del partido, la no vinculación de la lucha de clases y la dictadura del proletariado, la no aplicación de la concepción de todos los métodos de lucha incluyendo la vigencia del frente parlamentario, el trabajo legal y el sentido táctico de las elecciones burguesas, etc.
No fue fácil superar el subjetivismo y hasta un general convencimiento de que no iba a prosperar nuestra iniciativa, la dinámica de la lucha de clases y la atmósfera unitaria fuera de los muros del Penal, no se respiraba dentro de la cárcel. Cada grupo tenía su propia dinámica.
Convencido de la necesidad política de intentar la unidad revolucionaria, no fue fácil que lo aceptaran la mayoría de los compañeros y compañeras presas. Se procesó una larga discusión, y no hubo unanimidad, donde algunos compañeros reticentes quedaron en minoría y consideraron que había vencido en la discusión pero no convencido, parafraseando a Miguel de Unamuno.

Los Orientales - ¿Cómo fue el proceso? ¿Cuáles fueron las causas del fracaso del intento? ¿Diferencias ideológico-políticas? Se abrían heridas viejas acerca de foco o partido, donde el MLN en la etapa del Coordinador había saldado esa discusión ¿desconocían esas resoluciones contra la construcción del partido?

Mario Rossi
- Fue una situación compleja que amerita encararla desde varios ángulos, el tema histórico del partido y el marxismo-leninismo en la interna tupamara, el proceso electoral en plena dinámica con un viraje táctico que pone a prueba a cualquier organización, la estrella tupamara en momentos de mayor brillo, las concepciones pequeño-burguesas (también referidas a la unidad, con el concepto de “tanto tenés, tanto valés”) del MLN como producto social de capas medias, la concepción tupamara que me lo confesara Candán Grajales “seremos los convidados de piedra en la mesa de la política nacional”, etc.
Es un tema muy largo y complejo que ameritaría una nueva entrevista.

Los Orientales – Mario, muchas gracias por tu tiempo. Has sido muy amable.

Mario Rossi – Al contrario, el agradecido soy yo.

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