FARO Documento 4 - La organización militar revolucionaria


I) La organización militar revolucionaria

Los reformistas sostienen que si bien pueden darse ya las condiciones objetivas para la lucha armada, todavía no se han creado las condiciones subjetivas, y por tanto se cruzan de brazos en el problema militar, y desvían a las masas hacia concepciones reformistas.
Los revolucionarios en cambio, sostienen que las condiciones subjetivas se crean en la propia lucha, que las condiciones para la acción se crean en la acción, que la conciencia y la organización para la guerra se crean en la propia guerra.
La organización política y militar revolucionaria será pues la encargada de preparar en la acción a los cuadros militares, la que deberá dotar de recursos financieros a esos cuadros, la que deberá desarrollar al aparato logístico destinado a dotar de poder de fuego y de todos los elementos necesarios para la lucha armada.

La lucha se desarrollará en tres etapas, dentro de lo que se puede denominarse escala revolucionaria:
a) la guerrilla urbana
b) la guerrilla rural
c) el ejército revolucionario de liberación.

La etapa rural en nuestra concepción, sólo podrá ser desarrollada a nivel regional, en los países aptos del Cono Sur, como ya hemos visto.
Por el momento, estamos apenas iniciando la primera etapa que podríamos denominar la preparación de la guerrilla urbana. Y es sobre este punto que se encuentra centrada una de las más importantes polémicas de la izquierda actual. En efecto, frente a la intensa actividad de comandos desarrollada por el MLN, que en poco tiempo ha hecho famosos a los Tupamaros, desde sectores de la izquierda revolucionaria se han hecho observaciones a esa forma de desarrollar la lucha.
Así, el MIR, luego de hacer una crítica en nuestra opinión excesivamente rígida de los métodos del MLN, ha centrado su posición de la siguiente manera: la tarea no es “desatar la guerra ahora” por medio de pequeños comandos aislados de la masas, que no solo están condenados al fracaso sino que no ayudan a la tarea central que es consolidar el ejército del pueblo. La tarea es “ir preparando, en medio de la lucha, las organizaciones armadas de las masas”
Sobre este tema, el MIR publicó en su periódico “Voz Rebelde” en 1968, un artículo sobre la guerra popular que merece ser trascripto casi íntegramente para poder comentarlo y extraer algunas conclusiones. Se titula “Tomar el camino de la guerra popular” y dice:
“TOMAR EL CAMINO DE LA GUERRA POPULAR”
“Mucho se habla de la lucha armada en nuestros días, Cada día más personas comprenden que hay que enfrentar con el fusil a las clases dominantes, ese puñado de privilegiados que se vale del poder basado en las armas, para desangrar al pueblo. Pero, frecuentemente, ser partidario de la lucha armada no significa más que una consigna, un desahogo de la situación asfixiante.
Para los Latinoamericanos, los focos guerrilleros surgidos en varios países del continente, constituyeron una esperanza de que la lucha armada pasaría a concretarse con hechos efectivos. En especial, al surgir la guerrilla en Bolivia, se pensó que iba a crecer rápidamente, y que América entera estaría pronta envuelta en las llamas de la guerra revolucionaria. La derrota ha traído algo de desconcierto y escepticismo, pero también se ha comprendido que las derrota sirven para sacar experiencias y hay un avidez para estudiar el problema y encontrar el camino de la lucha armada.
Evidentemente, sólo por la lucha armada se podrá arrebatar a la minoría privilegiada que nos oprime, confabulada con el imperialismo y construir así un nuevo Uruguay que sea realmente del pueblo. ¿ Pero basta postular la lucha armada, así, en abstracto para que tengamos la salida revolucionaria que buscamos? Basta realizar cualquier tipo de lucha armada?
En nuestro país y en nuestro continente, si bien ha hecho conciencia de la necesidad de la lucha armada, no se ha estudiado a fondo el problema y, frecuentemente, se abraza la lucha armada como si ella misma resolviera todo los problemas: iniciar acciones armadas, “hacer algo”, sin analizar cuales son las condiciones de una lucha armada verdaderamente revolucionaria, es decir, que conduce a la victoria a las grandes masas populares.
“Buscando la explicación a este fenómeno, encontramos dos hechos claves:
1) Esta concepción subjetivista de la lucha armada ha surgido en nuestros países vinculada estrechamente a la pequeño burguesía urbana y sobre todo intelectual que se ha radicalizado más que ninguna otra clase, debido a que convergen en ella la crisis económica que hace cada vez más apremiante su situación y un mayor acceso a la información teórica y a la cultura en general.
“El proletariado en la medida que ha sido conducido por el revisionismo, no ha llegado a la misma radicalización. Y el campesinado, en su gran mayoría, ha sido dejado de lado, también debido a la condición revisionista de las luchas obreras. La pequeño burguesía no puede, sin embargo dirigir exitosamente la revolución. En nuestros días la revolución proletaria y la contrarrevolución imperialista están empeñados en una lucha total y definitiva, y en estas condiciones es absolutamente imposible que las revoluciones dirigidas por la burguesía o la pequeño burguesía puedan culminar exitosamente.
“Como clase, pues, la pequeño burguesía, si quiere hacer real y efectivamente la revolución democrático antiimperialista, se debe incorporar a un amplio frente de clases por el proletariado.
“Como individuos, los pequeño burgueses (y sobretodo los intelectuales) desempeñan un importante papel en la creación y desarrollo de los partidos proletarios. Para ello deben traicionar a su clase, liquidar la ideología y los hábitos pequeño burgueses para asumir la ideología del proletariado.
“Sin embargo, este es un proceso arduo y difícil y las concepciones de aquella clase siguen predominando en muchas organizaciones revolucionarias que buscan expresar al proletariado.
“Las concepciones pequeño-burguesas expresadas a través de las organizaciones revolucionarias en que predominan, han influido grandemente en la formulación de la lucha armada en nuestros países. Esta formulación se caracteriza por su subjetivismo. El pequeño burgués busca con impaciencia una salida a esta situación de crisis cada vez más extrema. Pero no está dispuesto a un trabajo paciente, minucioso. Se traza “ideales “ revolucionarios, pero no estudia el camino que hay que recorrer paso a paso para llegar a él. No está dispuesto a poner el primer ladrillo para levantar un edificio, quiere que aparezca de golpe como una caja de sorpresas. En la concepción de la lucha armada este subjetivismo se expresa diciendo: lo importante es “Tomar las armas”, iniciar las acciones militares, sin pensar en el estado de conciencia de las masas, buscando provocar un impacto que despierte esa conciencia, se menosprecia todo el arduo, paciente y largo trabajo político entre las masas para que estén en condiciones de tomar las armas”.
“2) Por otra parte, la idea de la necesidad de la lucha armada ha surgido a manera de respuesta al estancamiento en que estaba sumida la revolución como consecuencia de la política de los partidos revisionistas, con sus teorías de transición pacífica y de la coexistencia pacífica, con su política economista que hace permanecer en el atraso político a las grandes masas del pueblo. Ha sido una explosión violenta contra ese letargo, y quizás, en parte por eso, carente del estudio serio que se necesita. Pero hay que decir que ha sido positiva en el desenmascaramiento del revisionismo. Los partidos revisionistas se han visto en grandes dificultades para justificarse ante los revolucionarios, incluida su propia masa de militantes.
“Mientras han traicionado a las guerrillas en algunos países, en otros se han puesto el disfraz de partidarios de la lucha armada, con fines simplemente demagógicos, saboteándola en los hechos. Después de ahora y siempre de haber boicoteado la lucha guerrillera en América Latina, se presentan como sus más fervientes defensores. Nunca hicieron una crítica seria a la teoría del foco guerrillero como método, se opusieron simplemente porque era lucha armada. Y ahora que el fracaso favorece sus teorías pacifistas, se dedican a la “idolatría” del CHE y de otros mártires de la revolución latinoamericana: una “canonización” vacía, del mismo estilo de las que hacen los burgueses con los héroes populares caídos. Sin analizar nada de las experiencias pasadas para poder hacer las cosas mejor en el futuro.
“Planteado así en el problema debemos preguntarnos ahora cuáles son las condiciones de la lucha armada para que ésta sea una verdadera guerra popular.
“Se trata de una forma de lucha, la más alta, porque la lleva a la conquista del poder político, que es el objetivo de la revolución. Pero es entonces un método. Para poder utilizarla correctamente hay que determinar algunos puntos, que no son pequeñas cosas: en primer lugar, qué es la lucha armada, en qué consiste esta forma de lucha. En segundo lugar, porqué es necesaria. En tercer lugar, quién se servirá de este método, qué clase o clases utilizarán esta forma de lucha o dicho de otra manera, qué tipo de revolución se intenta hacer por medio de la lucha armada. En cuarto lugar a quién enfrentará, con qué fuerzas cuenta el enemigo y con cuáles la revolución. En quinto lugar, cómo se enfrentará a la contrarrevolución, que posee ya una fuerza militar consolidada, mientras las fuerzas revolucionarias empiezan de cero: por qué camino crecer hasta poder derrotarla.
“No es entonces suficiente esgrimir la varita mágica de la lucha armada. Los puntos señalados, y todas aquellas cuestiones que surjan en la lucha, deben ser estudiadas a fondo para utilizarla correctamente. El andar a ciegas,, subjetivamente, conduce al fracaso, a la pérdida inútil de valiosos militantes y a la desconfianza en la vía armada. Cada fracaso será hábilmente explotado por la reacción y por el revisionismo. Un camino incorrecto de lucha armada les hace el juego, objetivamente, a estas fuerzas contrarrevolucionarias.
“A manera de autocrítica, decimos que nuestro movimiento, por no haber combatido suficientemente las tendencias ideológicas no proletarias, ha cometido errores de apreciación con respecto a la lucha armada. Estamos en un período de rectificación y, en lo que respecta a este tema, comenzamos un estudio serio, tomando como guía la experiencia internacional del proletariado, resumida en el marxismo-leninismo, pensamiento de Mao, sacando conclusiones de las experiencias recientes de lucha armada en América Latina y haciendo un estudio de la realidad nacional
“Como primer paso, sintetizaremos aquí los principios más generales que, entendemos, deben orientarnos para encontrar la respuesta a las preguntas planteadas más arriba.
¿”Qué es la lucha armada?
“La guerra es, en primer lugar, un producto de la sociedad de clases.
“Mientras existen las clases habrá lucha entre ellas, que deberán resolverse por medio de la guerra. La aparición de la propiedad privada de las clases fue el origen de las guerras y su desaparición vendrá solamente con la desaparición de las clases y el advenimiento del comunismo.
“Dice MAO: “En la sociedad de clases, las revoluciones y las guerras revolucionarias son inevitables; sin ellas, es imposible saltos en el desarrollo social y derrocar a las clases dominantes reaccionarias y, por lo tanto, es imposible que el pueblo conquiste el Poder” (Citas de la guerra popular)
“El progreso de la sociedad se da por la contradicción sobre las clases reaccionarias y las progresistas. Como ninguna clase deja su puesto voluntariamente, la guerra es el método que, en definitiva, resuelve esa contradicción y hace avanzar la historia.
“Es por tanto, una continuación de la política.
Política es todo lo referente a la lucha de una clase contra la otra y los métodos que utiliza para imponerse. Cuando en el desarrollo de la política de una clase se presentan obstáculos insalvables, hay que barrerlos por medio de la guerra. Como consecuencia de esto, se desprende que la guerra debe estar supeditada a la política de la clase que la utiliza.
“En segundo lugar, se desprende que debe cumplir hasta el final su objetivo. No puede quedarse a mitad de camino.
“El objetivo de la guerra es la toma del Poder Político.
“El obstáculo fundamental que una clase debe vencer para pasar a una situación de dominio es tomar el poder político de la clase decadente que aún la detenta. El problema central de toda revolución es la toma del poder político.
El poder político es el medio por el cual una clase oprime a la otra. Las clases dominantes falsean y oscurecen este problema con sus teorías para justificar los privilegios. Todas las clases hasta el presente han escondido ante los ojos del pueblo el secreto de sus privilegios, que es la posesión del poder político para asegurar los derechos de las grandes masas y reprimir a las clases privilegiadas.
La lucha armada, como culminación de la política de clase, busca pues la conquista del Poder Político, y una vez iniciada sólo puede terminar con la conquista total y definitiva de ese poder.
Sólo las acciones militares que se realizan como parte de una estrategia general para la toma del poder, pueden denominarse lucha armada. Las acciones terroristas u otro tipo de acciones violentas aisladas, no son lucha armada. Son otra forma de lucha que se puede utilizar, siempre que sea oportuno”
La lucha armada es la forma más alta de lucha.
Dice MAO: “La guerra, que ha aparecido y existido desde la iniciación de la propiedad privada y las clases, es la forma más alta de lucha para resolver las contradicciones entre clases, naciones, Estados o grupos políticos, cuando estas contradicciones han llegado a una determinada etapa de su desarrollo” (Citas sobre la Guerra Popular)
No es sólo una de las tantas formas de lucha de clase sino la más alta, la que va dirigida al objetivo fundamental que es la toma del poder, derrotando a las fuerzas armadas de las clases reaccionarias. El proletariado y las demás clases populares deben emplear todos los medios de lucha de acuerdo a las circunstancias.
Pero todos deben servir para preparar o apoyar la lucha armada y orientados por este medio principal de lucha.
Las guerras son justas o injustas de acuerdo a la política de clases que expresen.
“La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y las injustas. Todas las guerras progresistas son justa y todas las que impiden el progreso son injustas (Citas sobre la guerra popular)
“La actitud de los revolucionarios proletarios frente a la guerra está determinada por el carácter de la guerra. Un comunista verdadero no puede oponerse a la guerra en abstracto como hacen los revisionistas. “ Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas, progresistas. Los comunistas, lejos de oponernos a estas últimas, participando activamente. (Citas sobre la guerra popular)
Hay una sola forma de oponernos a la guerra: por medio de la guerra. “La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será finalmente eliminada por el progreso de la sociedad humana y lo será en un futuro no lejano. Pero sólo hay un medio para eliminarla: oponer a la guerra la guerra, oponer la guerra revolucionaria a la guerra contrarrevolucionaria nacional y oponer a la guerra revolucionaria de clase a la guerra contrarrevolucionaria de clase” (Citas sobre la guerra popular)

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