FARO Documento 2 - Perspectivas y Alianzas regionales


4 – las perspectivas futuras

Toda estrategia debe elaborarse a partir de los hechos y se debe modificar de acuerdo a las variantes de la realidad concreta. No se trata por tanto, de jugar a las adivinanzas o de teorizar sin sentido.
La lucha urbana está alcanzando ya un nivel en todo el Cono Sur, y se anuncia el desencadenamiento de la guerrilla rural en dos países: en Bolivia, donde el ELN proclama que volverá a las montañas, y en Brasil, donde se anuncia que 1970 será el año de la guerrilla rural. Si esto se cumpliera, la región se incorporaría a la segunda etapa de la guerra popular, aquella en que estos lugares se crearía un nuevo Viet-nam.
Pero estos caminos no deben ser necesariamente los únicos, ya que la realidad es más rica que todas las previsiones. Así, el caso de Perú está conmoviendo la estructura misma del imperio, con su proceso antiimperialista y antioligárquico, que prueba que EEUU, no tiene ya, como lo predijera Fidel, recursos materiales, ni morales, ni militares, para intervenir directamente en América Latina. El caso de Santo Domingo no lo puede repetir a nivel continental, porque América del Sur no es una pequeña e indefensa isla caribeña. Y si Viet-nam le está costando su propia estabilidad política, siendo un país de 14 millones de habitantes, cómo va a poder sostener una intervención militar directa contra 200 millones de sudamericanos? No, hoy EEUU sólo puede mantener su imperio apelando a los militares de cada país, y cuando éstos le fallen, y se proclaman de verdad nacionalistas, todo el edificio imperialista empieza a desmoronarse.
EEUU siempre tuvo dos grandes fuerzas en las cuales se apoyaba: el clero y los militares. La iglesia hace ya tiempo que ha comenzado a rebelarse, transformándose en un gigantesco fermentario de la revolución. El ejército ahora empieza a inclinarse hacia el nacionalismo y el ejemplo peruano es seguido con apasionamiento por la oficialidad de otros países, al extremo de que nada menos que Ovando se proclama también nacionalista, y aunque en su caso no se trata sino de oportunismo, igual es un síntoma de los vientos que han comenzado a soplar en el continente.
El conocido periodista brasileño Paulo R. Schilling, ha indicado con acierto que “Nixon, en apariencia más hábil que Jonson, intenta abandonar la política del Colt 45 y establecer una estrategia más flexible e inteligente. Acorralado entre dos alternativas explosivas: gorilismo absoluto (que conduce a la revolución social) y nacionalismo castrense(que debilita el dominio monopolista y que también puede llevar a la revolución), el Departamento de Estado trata de deshacerse de sus antiguos aliados – los militares de derecha – tratando de hacerles regresar a los cuarteles. Pero se ha encontrado que esto no es fácil de lograr, y en Brasil el vicepresidente Civil fue echado a un lado para imponer a otro militar.
En nuestra opinión, el imperialismo ya ha adoptado por tratar de mantener ese nacionalismo castrense dentro de los límites del reformismo burgués, evitando que se pueda transformar en revolución socialista. Por eso no enfrentó la nacionalización de la IPC del Perú o la de la Gulf Oil en Bolivia, porque sabe que la administración de esas riquezas, incluida su comercialización exterior, seguirá estando en manos de sus monopolios. Por eso ha aceptado la eliminación del feudalismo en el medio rural peruano y su transformación por medio de formas capitalistas de producción que permiten aumentar el mercado consumidor de producción industrial. La reforma agraria peruana es una revolución en cuanto constituye un pasaje del feudalismo al capitalismo, pero esto no alcanza para caracterizar a todo el régimen como revolucionario.
Por el momento, EEUU mantiene el dominio del capital financiero a través del monopolio de la banca privada, con lo cual sigue asegurándose la dirección de la industria y el comercio a través del crédito. Mientras estos resortes claves de la economía no sean nacionalizados, el régimen peruano en su conjunto deberá ser calificado como reformista burgués y no como revolucionario, aunque haya significado un gran avance para un país como el Perú, que en 500 años nunca había cambiado ni un ápice de su arcaica estructura económica y social.
En México se nacionalizó el petróleo en 1937 y se hizo una reforma agraria en el papel. En Bolivia se nacionalizó nada menos que a la Standard Oil en 1934 y se hizo una reforma agraria individualista en 1952. Pero ni unas ni otras medidas cambiaron la naturaleza del sistema, que siguió siendo capitalista y dependiente del imperialismo, con lo cual pocos años después, la misma burguesía a la que no se desplazó del poder económico, excitó las contradicciones políticas y sociales de los gobiernos nacionalistas reformistas, desplazó del poder a sus representantes más avanzados y transformó en ilusorias aquellas conquistas.
Estos peligros ciertos y conocidos se ciernen hoy sobre el gobierno nacionalista peruano. Para mantenerse en el poder, deberá avanzar sin demora, expropiando a la oligarquía y al imperialismo en sus resortes fundamentales, rompiendo la columna vertebral de sus privilegios para impedir la contrarrevolución. Si no lo hace, aquellos recobrarán fuerzas y amparados en las naturales e inevitables dificultades económicas y políticas que conlleva toda lucha de clases, fomentarán las disensiones internas dentro de la Junta y desplazarán a los Ministros mas progresistas, como paso previo a la reconquista total o parcial de sus viejas posiciones.
En cuanto a la Argentina, este año ha despertado el más combativo y potente movimiento de masas de la región, que permite advertir un admirable clima pre-insurreccional.
La situación uruguaya dependerá fundamentalmente de los acontecimientos en todo el Cono Sur. La política de obsecuencia y servilismo hacia EEUU que ha practicado la dictadura uruguaya de Pacheco Areco, comienza a quedar vieja e inservible, a medida que los países vecinos crece día a día la ola nacionalista.
En cualquier caso, nuestro deber será proseguir la lucha tal como nos la hemos trazado, profundizando más y más las contradicciones del enemigo. Es bueno recordar ahora, en momentos en que el Perú inicia su reforma agraria, que para que la conciencia del país entero se sacudiera y conmoviera a los propios militares, tuvieron que morir muchos jóvenes como De la Puente, Lobatón, Velando, etc., sobre cuyos sacrificios se elabora el presente. Que con seguridad, la oligarquía y el imperialismo organizarán la contrarrevolución interna, y el camino futuro no será de rosas, sino de duros combates en la implacable lucha de clases. Y que, por fin, no habrá tránsitos pacíficos hasta que no sean derrotados para siempre los enemigos del pueblo.

5 – Las alianzas:

la estrategia regional implicará la lucha por la creación del Frente de Liberación Latinoamericano y su Ejército de Liberación de América Latina, para lo cual deberán distinguirse muy bien las contradicciones fundamentales de las secundarias, o sea, las que nos esperan del enemigo, de las que todavía nos separan entre nosotros, que por ser secundarias, siempre podrán superarse.
Las policías y los militares reaccionarios de nuestros países han mostrado un particular temor a la coordinación de los revolucionarios de la región lo que indica que estamos en el buen camino, cuando de la actual dificultosa coordinación proponemos pasar a la formación del FLL y del ELAL
Complementariamente deberán formarse en cada país otros tipos de organizaciones, públicas y no públicas, tales como Comités de Solidaridad con los presos políticos, por derechos humanos, etc.

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