FARO Documento 2 - Lucha armada en el Cono Sur


A - ESTRATEGIA

3 – Principios extraídos de la lucha armada en el Cono Sur:

a) lucha urbana: Como dijimos, la experiencia ha demostrado también para el Cono Sur, que la guerrilla urbana debe preparar la guerrilla rural y que la mayor eficacia se logrará con la combinación de ambas formas de lucha. Las grandes ciudades son los pulmones desde las cuales se proveerá de dinero, armas, equipos y cuadros a los destacamentos rurales, de modo que por más golpes que pueda dar el enemigo en el campo, siempre se irán incorporando nuevas fuerzas a la guerrilla rural. De la solidez de los aparatos urbanos dependerá en la primera etapa, la suerte de la guerrilla en el campo.

b) lucha rural: la inversa no es menos cierta. El desarrollo en la ciudad hará imperioso a cierta altura que la lucha se vuelque al campo. Una guerrilla solamente urbana, sin apoyo en el campo, a la corta o a la larga tiende a ser destruida por el enemigo, por razones políticas y militares.
Por razones políticas, porque sólo con la alianza con los campesinos podrán los obreros tomar el poder y mientras los campesinos están alejados del proceso, permanecerán bajo la influencia de la oligarquía, con lo que al proletariado le faltará un punto de apoyo fundamental. En términos ideológicos, puede afirmarse que en la lucha entre la oligarquía y el proletariado, alcanzarán el poder aquél que conquiste al campesinado.
Por razones militares, porque sólo en el campo se conseguirá formar el ejército popular, como ya lo hemos visto.
La lucha rural tendrá además que extraer una muy importante enseñanza de los fracasos anteriores. En nuestra opinión, la táctica guerrillera de actuar en columnas de 100 a 150 hombres, no puede ser utilizada al comienzo, sino que debe comenzarse por muy pequeños grupos móviles que aparezcan y desaparezcan en diversas regiones, a base de una gran movilidad.
Porque la guerrilla rural latinoamericana, a diferencia de la cubana no tiene que luchar contra un ejército regular normalmente, sino contra tropas especiales de contrainsurgencia (los rangers), que tienden rápidamente los cercos por medio de helicópteros y paracaidistas, practican la contraemboscada sea que en vez de avanzar ellos, ofreciendo la ventaja de atacarlos en movimiento, realizan cercos y esperan emboscados el avance de los guerrilleros. Esto hace esencial que se logre eludir la toma de contacto, e incluso la ubicación del grupo guerrillero, lo que sólo se puede lograr cuando el grupo es muy pequeño. La lucha será mas lenta pero también mas segura, obteniéndose por añadidura la dispersión del enemigo y el aprovechamiento al máximo de la posibilidad de contacto con la población campesina, para realizar el imprescindible contacto político con ella.

c) El apoyo en las propias fuerzas
I) Autofinanciación: Siempre se afirmó por parte de la reacción, que los partidos de izquierda eran financiados desde Pekín, La Habana o Moscú. Esa leyenda falsa se ha terminado para los movimientos auténticamente revolucionarios en América del Sur, que han proclamado que sustentan sus organizaciones por medio de expropiaciones a la oligarquía. Lo que comenzó un medio exclusivamente financiero, en los primeros actos expropiatorios, se ha ido transformando poco a poco en un medio político de propaganda, proclamando el derecho revolucionario de expropiar a los grandes banqueros y terratenientes ladrones, para financiar a las organizaciones del pueblo.
El método tiene gloriosos antecedentes. Así, Lenin en 1905 creía que la base insurreccional ya existía en San Petersburgo y acusaba al Partido Bolchevique de cierta pasividad: “Háblase de las bombas, sin haberse fabricado una. Organizad inmediatamente grupos de combate, por todos los lugares donde sea posible. A vosotros mismos, sin demora, con lo que hubiera disposición: revólveres, cuchillos, trapos empapados en petróleo, etc. Esos grupos de combate deben actuar inmediatamente: unos eliminando un agente secreto policial o haciendo explotar una comisaría de policía, otros organizando un ataque contra un banco a fin de confiscar dinero para la revuelta” En las calles de Tiflis y Bakú, en el Cáucaso, un terrorista misterioso, conocido con el nombre de Koba Ivanovich, seguía al pie de la letra esas instrucciones y de tiempo en tiempo, aparecían cadáveres de policías muertos a tiros. Ese terrorista se haría famoso, casi veinte años después, bajo otro nombre: Stalin.
Fue el autor del mayor asalto a banco realizado por los bolcheviques cuando aún se preparaban para tomar el poder: 341.000 rublos. Pero ese dinero nunca pudo ser usado, los billetes eran todos de 500 rublos con números encima de 62.900 de la serie A, los únicos con esa numeración.
El método expropiatorio fue usado también por Ben Bella en Argelia, por Fidel en el impuesto que se cobraba a los latifundistas de Oriente en 1957-58, por el CHE en la toma de poblaciones por la guerrilla. En América del Sur, algunas organizaciones utilizaron también el método en fecha no tan lejana como 1962, en Perú por parte de troskistas argentinos que apoyaban a Hugo Blanco, entre los cuales recordamos a Daniel Pereira, que fuera puesto en libertad en 1968.
En la Argentina, ya en 1954 se acusaba a integrantes del grupo Tacuara de determinadas expropiaciones y su número ha aumentado en el último año. En Brasil, donde adquirió un auge extraordinario en los últimos tiempos, el método expropiatorio recién apareció en 1968 y fue proclamado como un derecho revolucionario por Carlos Marighela, cuya organización habría obtenido en un año y medio mas de 750.000 dólares. En Chile, se acusa al MIR de haber comenzado a aplicar el método en 1969. En Paraguay, algunos integrantes de una organización denominada FLN fueron detenidos en Curitiba, al practicar también una expropiación para financiar su lucha en el país guaraní.
En cuanto al Uruguay, el mérito indiscutible de haber implantado este principio, corresponde al MLN, algunos de cuyos integrantes lo aplicaron ya en 1964, en condiciones extremadamente difíciles, cuando era necesario vencer el prejuicio burgués que hace considerar mas grave el asalto a un banco que la muerte de miles de semejantes y elevaa la categoría de sagrada a la propiedad privada capitalista. En la etapa transcurrida, todavía las expropiaciones no se proclaman públicamente en el Uruguay, hasta tanto no alcancen un mayor desarrollo las organizaciones revolucionarias, pero no debe descartarse para el futuro, como ya sucede en el Brasil, que se proclaman públicamente como un derecho revolucionario.
La autofinanciación es un principio esencial, pues lo que diferencia a una organización revolucionaria de un mero grupo de amigos, es precisamente su capacidad de financiarse. Sin finanzas revolucionarias no hay organización revolucionaria. En todo este difícil proceso de formación de la conciencia y de la organización revolucionaria, hemos conocido incluso a numerosos compañeros que están dispuestos a enfrentar cualquier combate, e incluso lo habían probado, que querían ir a la guerrilla rural, pero que no querían participar en expropiaciones, porque arrastraban todavía diversos prejuicios burgueses, que han sido precisamente los que han servido para proteger hasta el presente el poder de la oligarquía
II)Autoabastecimiento de armas: Durante cierto período, los reformistas alentaron la idea de los masivos cargamentos de armas provenientes de otras latitudes, como un medio de impulsar la revolución, pero la mayor parte de las veces todo eso no pasó de vanas esperanzas nunca concretadas. De esto se valió el reformismo para decir que había que esperar.
Pero las armas están también, al igual que el dinero, aquí en nuestros territorios, en poder del enemigo, y es tarea revolucionaria esencial la de expropiar todo tipo de armas para abastecer a los combatientes. También con esto se da un rudo golpe a los teóricos de la espera, la espera de los misteriosos “cargamentos”, la espera de las famosas “condiciones”.
III) Autoformación de cuadros: Es un principio fundamental, tal vez la más importante entre muchos, que los cuadros deben probarse en el combate y en la acción. Todo el mundo debe probarse, ya sea en las acciones, ya sea en la red logística de apoyo o de base. Debe afirmarse incluso el principio de que el camino de la lucha rural pasa por la urbana, expresado de otro modo, que nadie que no haya sido probado en la ciudad puede alcanzar el derecho de ir a la guerrilla en el campo.
Con este principio se aventará bien lejos a los oportunistas y ventajeros de toda laya, que abundan también dentro de la izquierda. Una vez probados los cuadros deberán recibir una adecuada formación ideológica y política, orientándolos en sus lecturas y recibiendo una amplia enseñanza revolucionaria.
a) renovación y liberación de cuadros: El principio de la renovación de los cuadros, consiste en que por cada compañero que es detenido o muerto, hay varios que pasan a sustituirlo, ampliando sin cesar las filas revolucionarias. El ejemplo de los que caen, en lugar de disminuir la fuerza de la revolución, sólo contribuye a aumentarla más y más. Así, la muerte del CHE significó la incorporación de muchos miles más a la lucha.
Así, la detención de muchos revolucionarios en el Uruguay, sólo ha significado la multiplicación de los cuadros de militantes. Esto es cierto aún para casos brutales en que se ha dado muerte a los principales dirigentes, como sucedió con los HUKS en Filipinas, o con el Partido Comunista de Indonesia, pues en ambos países el movimiento guerrillero ha reaparecido con renovada fuerza. Esto deriva de una dinámica de las revoluciones, que es lo que permite avanzar, dado que los golpes y caída de cuadros más experimentados son semillas de quienes conjugan experiencias anteriores y renovados bríos revolucionarios.
El principio de la liberación de los cuadros ha sido incorporado brillantemente a la revolución del Cono Sur, con las recientes acciones de los patriotas brasileños, que hicieron huir de la cárcel de Río de Janeiro a 7 compañeros, incluso no pertenecientes a la organización que los liberó y sobre todo, que permitió liberar espectacularmente a quince patriotas, obligando a realizar propaganda revolucionaria a la propia dictadura, cubriendo de ridículo a los gorilas, demostrando su servilismo incondicional hacia el imperio y alentando las esperanzas de miles de presos que hoy mantiene en sus mazmorras el gobierno fascista. Este hecho trae con inmensa tristeza, el recuerdo de Nguyen Van Troi, que pudo ser canjeado por el Cnel. Smolen, secuestrado en Caracas por fuerzas revolucionarias, de no mediar la traición de la dirección derechista del P. Comunista de Venezuela, que obligó a soltarlo.
Una de las cartas más frecuentes utilizadas por la reacción, ha sido la de desalentar al pueblo con la idea de los largos años de cárcel que esperan a los que son detenidos. Ahora, con esta nueva posibilidad abierta por los revolucionarios brasileños, los detenidos vivirán con la esperanza cierta y firme de que en cualquier momento pueden ser liberados.
Se cumple también aquí el principio de la profunda humanidad que diferencia a los revolucionarios de los fascistas.
b) Generalizar a partir de los hechos: Este es el principio de que toda teoría general y toda estrategia, debe experimentarse en la propia realidad, partiendo de una táctica concreta, y cambiando después lo que haya que cambiar, una vez hecho el análisis de las posibilidades de aplicación de la idea general, así como de la crítica de los errores en que se incurriere.
c) Denominación de la organización. El principio que interesa destacar aquí, es el que debe conocerse a cada organización por su propio nombre, antes que por el de su principal dirigente, para evitar que si cae éste, el pueblos e desmoralice y piense que ha caído toda la organización. Esto lo pensamos recordando no tanto el caso del Comandante Guevara, que por sí, daría el nombre a cualquier organización, sino por los casos del Inti Peredo, Luis de la Puente, Carlos Marighela y tantos otros, donde la caída del primer dirigente hace pensar que desaparece todo el grupo combatiente. También en esto, los Tupamaros tienen el mérito de haber dado un nombre plural a su organización, de modo que aunque hayan siso detenidos algunos de sus dirigentes más famosos, la organización permanece indemne ante el pueblo e incluso su nombre denomina a todos y cada uno de sus integrantes. La revolución Cubana se hizo sobre la base del prestigio de Fidel, que es un dirigente de una capacidad muy excepcional, y por eso, y por el principio del mando único político militar exitoso en Cuba, en otros movimientos latinoamericanos se intentó hacer lo mismo. Pero como no siempre se encuentra un dirigente de semejante talla, lo conveniente es concentrar la propaganda en torno al nombre de la organización y no de uno de sus dirigentes, con lo que se evitará que la eventual y posible caída de uno de los principales, debidamente utilizada por la reacción y por el reformismo, haga desalentar al pueblo sobre el destino de toda la organización.
Sin perjuicio de lo anterior, para nosotros una organización revolucionaria se afirma por la acción que desenvuelve y no por la sigla que adopta. Por otro lado, los grupos revolucionarios y las pequeñas organizaciones con vida propia existentes pueden adoptar las siglas que deseen. Hay un largo camino a recorrer antes que la revolución llegue a tener un comando único, en virtud de su dispersión y de sus diferencias tácticas. Creemos en la fuerza del ejemplo y buscamos cumplir nuestro deber revolucionario. Y cuanto más nos empeñamos en la acción, más y mejores condiciones tendremos para atraer a nuestras filas, revolucionarios decididos y dispuestos a todo.

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