FARO Documento 2 - Estrategia en tiempo y espacio


A LOS COMPAÑEROS
Este es un trabajo colectivo, producto del esfuerzo de muchos años de diversas organizaciones, partidos y dirigentes políticos y militares, dentro y fuera del país.
La recopilación de los materiales teóricos que le ha servido de base, es patrimonio con carácter general para cualquier organización revolucionaria, por la cual un equipo de compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias “orientales”, le han agregado una definición concreta sobre cada tema objeto de controversia, así como sobre otros puntos que hemos juzgado conveniente completar o ampliar.
Una y otros son el resultado de la lucha revolucionaria, que con sus reveses y sus éxitos, con sus presos y sus torturados, con sus mártires y con sus muertos, han logrado transformar la dura experiencia, en luminosa teoría de la liberación.
Nuestra más cara aspiración es que esta labor de estudio y sistematización contribuya a forjar, en la difícil lucha que nos espera, la unidad de todos los revolucionarios, como un anticipo precursor de la unidad más amplia de todos nuestros pueblos en la guerra popular.

A – LA ESTRATEGIA

Tanto en lo político como en lo militar, la estrategia comprende el plano de lo general y la táctica el de lo particular.
La estrategia define el plan general de lucha, que se plantea en el tiempo y en el espacio.

1 – En el tiempo -: la estrategia deberá plantearse a largo plazo, para desarrollar una lucha larga y sostenida, lo que significa eliminar todas las ilusiones cortoplacistas, que en otros lugares han hecho fracasar tantos esfuerzos.
Un ejemplo claro de errores cortoplacistas lo dio el proceso venezolano en sus comienzos, porque allí un sector derechista del Partido Comunista Venezolano admitió a regañadientes la lucha armada, en la esperanza de que pronto se produciría una insurrección como la que derribó a Pérez Jiménez en 1958.
Cuando luego se vio que la lucha iba a ser muy larga y demandaba inmensos sacrificios, esa dirección derechista abandonó la lucha armada, que había aceptado una estrategia y una visión cortoplacista.
La estrategia de lucha larga significa además, desanimar todos los oportunismos de derecha que pretenden confundir la toma del gobierno por algún sector mas o menos progresista de la burguesía, con la toma del poder por el proletariado, es decir, por el pueblo trabajador que no posee medios de producción, definición que elimina a los parásitos de la sociedad, y excluye por igual a los sectores parasitarios de la burguesía que viven de la explotación del trabajo de los demás, como a los sectores denominados del lumpen proletariat, que carecen de todo hábito de trabajo.
La estrategia de lucha larga que hoy debe plantearse, por tanto, solo se considerará cumplida con la toma del poder por el pueblo trabajador que carece de medios de producción, sin perjuicio de la s alianzas que puedan realizarse con los campesinos y otras clases sociales.

2 – En el espacio: la estrategia deberá ser continental latinoamericana, y para el Uruguay además, regional a nivel del Cono Sur o de la Cuenca del Plata.
Existen para afirmar esto categóricamente dos razones:
I) Las propias características del Uruguay.
II) La convicción de que el gran plan del Che y su estrategia para el Cono Sur son ciertos, y con los ajustes tácticos que la realidad ha ido indicando, resultan cada día más vigentes.

a) el Uruguay: Reafirmamos con total convicción, que el Uruguay no podrá realizar, por lo que muestran su geografía, su historia y su situación actual, la revolución en un solo país, mientras no se establezca, en Brasil o en Argentina, un gobierno popular antiimperialista.
Por su geografía, el Uruguay tiene lo que se ha denominado “una situación geográfica negativa”, con múltiples fronteras con dos únicos gigantescos países denominados dictaduras gorilas, y creado en 1827 justamente para servir de equilibrio entre ambos y garantizar el poder imperialista en la Cuenca del Plata. Las gorilocracias vecinas han previsto ya en sus planes militares la intervención armada en nuestro país, por lo que no puede sorprender que en un Uruguay con una crisis agudísima donde no hay para pagar lo mas elemental y donde no se puede realizar obras públicas fundamentales, marchan en cambio a todo vapor las rutas 5 y 26, que atraviesan el país en cruz, se adelantan los planes de construcción de puentes sobre el Río Uruguay para vincularnos con la Argentina por tierra y se termina la carretera al Chuy.
Todo esto tiene un alto interés económico regional, pero resaltan obviamente los planes militares para permitir el pasaje de tanques en forma rápida, que los actuales puentes, sobre todo al norte del Río Negro no permitían, y de esta manera facilitarían llegar a Montevideo en una sola noche desde la frontera brasileña. Todas estas obras no han sido realizadas con recursos propios del Uruguay, sino con la financiación de Bancos Internacionales dirigidos por EEUU. Y cuando el Uruguay no ha tenido ni para pagar siquiera la parte que le correspondía de la financiación, los bancos se han mostrado generosos, relevándolo también de esa obligación. Todo esto, sin perjuicio de que a la larga, todas las obras las tenga que pagar el pueblo uruguayo,
Por su historia, el Uruguay muestra que todas sus luchas armadas, tuvieron que ver con Argentina o con Brasil, Así sucedió con Artigas y su Confederación de los Pueblos Libres, con Lavalleja que armó su expedición en Buenos Aires, con Rivera que atacó desde suelo brasileño, con Oribe que recurrió a Rosas en la Argentina, con Flores que se apoyó tanto en el Emperador de Brasil o con Mitre de Argentina, con Timoteo Aparicio que luchó con los entrerrianos y obtuvo su apoyo, con Aparicio Saravia, que participó en la Revolución de los Farrapos en 1891, y luego organizó sus tropas desde Río Grande del Sur en varias de sus campañas.

Por su situación actual, el Uruguay no tiene condiciones materiales para la lucha armada en el campo:
a) porque no tiene montañas ni selvas.
b) Porque el 88% de su población está en las ciudades, y el 50% se concentra en Montevideo. La mejor demostración de esto lo constituye la trayectoria de algunos de los principales dirigentes del MLN, que luego de iniciar una lucha profunda en las explosivas zonas arroceras y cañeras, lanzaron su acción en la capital imponiendo los métodos de la guerrilla urbana. Desde luego, que esto no significa excluir la posibilidad de acciones en el campo, que entre otras cosas, podrá servir de importante retaguardia militar.
La estrategia de la guerra popular en el Tercer Mundo ha seguido siempre un camino similar, caracterizado por tres grandes etapas:
a) insurrección o guerrillas en las grandes ciudades.
b) Guerrillas rurales tendientes a destruir todos los medios de comunicaciones y captar a la población campesina, aislando poco a poco a las ciudades y bases militares enemigas.
c) Con la formación del ejército popular, aumento incesante de la guerra urbana, hasta el asalto final de las ciudades. Con las variantes tácticas de cada proceso, ésta constituye la historia general de las revoluciones de China, Cuba, Argelia y Vietnam, donde se encuentran los ejemplos más expresivos de las guerras de liberación del Tercer Mundo.
En el Uruguay se encuentra en desarrollo la primera etapa, con la guerrilla urbana en la capital, pero el proceso se encuentra ante esa valla poco menos que infranqueable de la segunda etapa rural, sin la cual resultará imposible la formación de un ejército popular sólo a nivel urbano en las condiciones actuales. Sólo en un estado de guerra, no previsible por el momento, como sucedió en la revolución rusa, podría concebirse la toma del poder por una insurrección en la capital.
Pero los obstáculos desaparecen, cuando la táctica nacional se convierte en estrategia regional, porque las condiciones que no existen en el campo uruguayo, se dan en cambio sobradamente en los países vecinos, tales como Brasil, Bolivia e incluso Paraguay y Argentina. En esa estrategia regional, es posible que el Uruguay no pueda ser considerado el punto central de la lucha, sino aquellos países donde se den las mayores condiciones, pero sin embargo, el ejemplo dado en Montevideo por los métodos de guerrilla urbana del MLN, ha servido para mostrar sus posibilidades en Río de Janeiro, San Pablo, Buenos Aires o Santiago de Chile, donde la lucha en las ciudades está en pleno desarrollo.
Y los uruguayos nos iremos integrando, poco a poco, en esa gran lucha armada en el Cono Sur.

b) El gran plan del Che: La dirección genial de la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro y Ernesto Guevara, previó para América Latina el curso posible de la inevitable revolución continental, de acuerdo a las características de las diferentes regiones. La presencia del CHE en Bolivia y su supremo sacrificio respondían a su concepción de la lucha en el Cono Sur, que comprendía que la liberación de esta región era esencial para la independencia de todo el continente, y que el retraso de la lucha aquí, ponía en peligro o enlentecía la lucha total. Dentro de la región, no habría desarrollo de la guerra, mientras ésta no se instalara a los dos colosos de Argentina y Brasil.
Para esto, el Che prepararía su tropa en Bolivia Con vistas a entrar en el Norte Argentino, y a la vez, Brizola lo haría en el Brasil, lo que se materializó en el débil intento de Caparao. Por ésta razón, porque la guerra no se pensaba desatar hasta un año después y cuando ya se estuviera en suelo argentino, es que el CHE no eligió las regiones más aptas de Bolivia, Cochabamba, el Beni o Santa Cruz, sino en Nancahuazú, a pocos kilómetros de la frontera argentina.
El destacamento boliviano de la guerrilla se dirigiría también después hasta esas zonas mas apropiadas de Bolivia. Cuando la infiltración y delación de dos desertores enviados por la CIA, descubre la presencia del CHE en Bolivia, éste se vió obligado a abandonar el plan inicial de ir a la Argentina y a comenzar su marcha hacia el Norte, para instalarse en las zonas más aptas de la propia Bolivia.
El CHE mantuvo siempre un gran optimismo, y entre sus planes inmediatos estaba la toma de Vallegrande, ubicada en una zona más apta para la lucha guerrillera. El tono general de los últimos meses de su Diario no debe atribuirse aun sentimiento de pesimismo, sino a su costumbre de aludir en él sólo a las dificultades y a los problemas de la guerra, lo que condecía con su propio carácter, siempre preocupado por las cosas que se hacían o salían mal y de máxima exigencia consigo mismo.
La muerte del CHE frustró provisoriamente estos planes, y el apartamiento de Brizola poco después de Caparao, creó un vacío momentáneo en el campo revolucionario en Brasil. Brizola sostenía que la guerrilla rural debía ser precedida de una insurrección en las ciudades, o en alguna ciudad, tal vez recordando el levantamiento militar de Prestes en 1924, con el cual se inició su marcha de 24.000 kilómetros por todo el Brasil durante tres años. Esta preocupación no era totalmente exacta, en cuanto a la posibilidad de una insurrección, pero lo era sí en cambio, en cuanto a que la lucha debía comenzar por las ciudades, no en forma de insurrección, sino de guerrilla urbana, más adecuada a los medios que hoy cuenta el enemigo.

c) después del CHE resurge su plan: El imperialismo asesinó al CHE, pensando que con ello asesinaría a la revolución continental. Pero sucedió una ola de indignación y odio, que no pudieron acallar ni el incienso de los oligarcas ni los velorios con flores de los reformistas.
La juventud latinoamericana se sintió sacudida en sus fibras más íntimas, el odio se transformó en energía y la rabia contenida se tornó lucha y organización.
Aclarado ya el camino revolucionario por la OLAS, que el CHE abonara con su propio ejemplo y hechas a un lado las infinitas maniobras de las direcciones derechistas de los P.C., los revolucionarios dieron un nuevo auge ala lucha, que se fue desarrollando por cauces naturales, allí donde resultaba más posible y apropiada.
Así fue como las grandes ciudades del Cono Sur se vieron estremecidas por la guerrilla urbana. El volumen y la regularidad de las acciones consiguieron atravesar reiteradas veces la cortina de silencio y desinformación. Existen miles de acciones diarias de las que los gobiernos ni la policía informan, haciéndolo sólo cuando los hechos no pueden ser ocultados, en virtud de su magnitud. En el Uruguay, se ha prohibido mencionar el nombre de las organizaciones que llevan adelante la guerra, lo que no ha impedido que sus hechos sigan siendo conocidos y admirados por el pueblo.
Desde los medios de información de la oligarquía e incluso desde algún sector de la propia izquierda, se ha calificado a la actividad de la guerrilla urbana como “terrorismo”. Nada más falso. El terrorismo tiene como medio principal de acción el atentado personal, y carece normalmente de todo plan político u organizativo. En ningún caso está encaminado a la toma del poder de acuerdo a una estrategia determinada. La guerrilla urbana en cambio, se desarrolla de acuerdo a una precisa concepción ideológica, política y organizativa, y constituye sólo la primera etapa de una estrategia dirigida a la toma del poder.
Quizás la mayor parte de los hechos producidos en el Cono Sur ya tengan antecedentes en otras revoluciones en el mundo, pero algunas de sus realizaciones constituyen ya, verdaderos aportes a la experiencia de la liberación de otros continentes.
Para ello es de fundamental necesidad hoy, hacer una generalización de estos hechos, para extraer los principios generales, por lo mismo que la teoría revolucionaria no es sino la generalización de la práctica. Pasemos, pues, a analizar esos principios.

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