Cuando el callar no otorga: Habla el MRO (1a. Parte)

26.Dic.08 :: Historia MRO

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A fines de la década del 80, aparece la Historia de los Tupamaros de Eleuterio Fernández Huidobro, donde en el Tomo 1, se considera a militantes expulsados del MRO en 1962 (el propio Eleuterio), como una de las vertientes de la creación del MLN. Donde existen valoraciones de profunda crítica a la conducción del MRO y donde abundan calificaciones agraviantes. Además, en los últimos años han aparecido libros, reportajes y autobiografías (“Historia de una pasión política” de Ariel Collazo, entrevista en el periódico Barrikada Nº35 de junio de 2005 a Hebert Mejías Collazo, “Cero a la Izquierda” una biografía de Jorge Zabalza, escrita por Federico Leicht, entre otros) que se refieren a la historia o sucesos del Movimiento Revolucionario Oriental y que, sin embargo, no han generado una respuesta pública a las valoraciones vertidas en esas publicaciones, que en algunos casos son de reconocimiento a una consecuencia revolucionaria, pero que en otros casos son de corte peyorativo o ácidamente críticas, pero fuera lo que fuera, han cosechado un sugestivo silencio por parte de la conducción del Movimiento.

En este especial de Los Orientales Digital entrevistamos a Mario Rossi Garretano, Secretario Político del MRO y ex combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales (FARO), quien rompe el silencio y responde a expresiones de algunos ex integrantes del Movimiento.

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Los Orientales - ¿Cuáles han sido las razones de este prolongado silencio, frente a expresiones que han resultado hasta agraviantes y ridiculizantes de las luchas del MRO-FARO en los 60-70?

Mario Rossi – Los objetivos que se ha trazado el Movimiento junto al pueblo, que son los de transformar la democracia burguesa en una democracia popular, la actual dependencia con el imperialismo por un proceso de liberación nacional y el actual sistema capitalista por un sistema socialista, nos obliga a ser conscientes de la humildad de nuestras fuerzas, por lo tanto a ejercitar los principios de unidad y lucha. Unidad de nuestro movimiento, unidad con los revolucionarios, unidad de la clase trabajadora, unidad con los sectores populares, unidad internacionalista con todos los pueblos en lucha por su liberación nacional y social. Toda esta gigantesca tarea está unida con una no menos colosal tarea de la lucha antiimperialista, contra la opresión y explotación capitalista y contra las tendencias reformistas, conciliadoras, claudicantes y socialdemócratas existentes en el movimiento popular que conspiran contra la revolución social.
Estos objetivos demandan para cualquier organización un conjunto de esfuerzos donde quedan muy pocas energías para disputas secundarias, amores propios heridos, justificaciones, ofensas gratuitas o sea esa suerte de mezquindades que se introducen en el quehacer revolucionario y que se hace necesario extirpar y no alimentar.
Estamos dispuestos a conversar y pronunciarnos siempre de cara al pueblo y a los compañeros. La verdad para nosotros es revolucionaria, es científica, pero cae como cualquier concepto bajo las categorías de análisis como absoluto-relativo o de contenido-forma. Por ejemplo: la lucha ideológica con otra organización política es absoluta porque es de principios, pero hay que relativizarla para poder avanzar en conjunto en el plano político, en acuerdos circunstanciales o duraderos. El conocimiento del contenido histórico de una organización revolucionaria se expresa de diferente forma, si se escribe en la clandestinidad o bajo la legalidad burguesa.

El Movimiento fue fundado el 21 de abril de 1961, se acerca a casi 50 años de existencia, siendo Ariel Collazo uno de los fundadores, dirigente máximo hasta el golpe terrorista de estado. Posteriormente con un prolongado exilio en España vuelve en los primeros años de la década del 90, y actualmente es un militante destacado del Frente Amplio. Recientemente ha editado un libro con su visión de la historia del MRO, que no generó ninguna respuesta oficial de la actual dirección a pesar de que el MRO se separó del Frente amplio en abril de 1993. ¿Qué valoración política les merece la anterior y actual conducta de Ariel Collazo, que fuera figura protagónica del MRO?

El MRO tiene 47 años de existencia y todo indica que cumplirá 50 jóvenes años en el 2011. Ariel Collazo ocupa un período importante de una agitada vida política del MRO, pero desaparece de nuestra vida política en el III Congreso de 1986, por lo tanto no ha estado vinculado ni ha incidido en los últimos 23 años en nuestra organización. Es más bien un recuerdo, una especie de Frugoni en la historia del Partido Socialista, un Arismendi en la historia del Partido Comunista. Si bien hay una generación que se mantiene viva y que militó con él, que es mi caso, la mayoría de la militancia actual del MRO no ha sido formada ni influenciada por Ariel. Pero está en nuestra historia y corresponde hacer una valoración política.
Para nosotros hay dos Ariel Collazo. Un compañero dirigente desde la etapa fundacional cuya militancia enaltece a nuestro MRO y a su persona y el otro Ariel Collazo, con su exilio en España vinculado al Partido Socialista Obrero de Cataluña con su viraje socialdemócrata que lo expresa en el III Congreso en 1986, en el cual se retira de nuestro movimiento por discrepancias ideológico-políticas. El otro Ariel Collazo que a partir de esos años en un proceso de creciente deterioro en las convicciones revolucionarias guevaristas para sustituirlas por convicciones socialdemócratas, termina siendo uno más de lo que nosotros conceptualizamos de “renegados de izquierda”, o sea a la actual mayoría de los dirigentes del gobierno y del Frente Amplio.
En su libro, pag. 107, Capítulo “El exilio y después”, textualmente escribe: “Nuestro exilio y estadía en España duró veinte años, de 1974 a 1994. En él vivimos la muerte de Franco, la transición española, el triunfo socialista y las Olimpíadas de Barcelona en 1992, que fueron posibles gracias a la gota malaya de Pascual Margall, como Felipe González denominó a su asedio permanente en busca de recursos nuevos. Desde España vivimos también los años del Frente Amplio en el exterior, y desde 1994 en el propio Uruguay, con su crecimiento lento pero seguro que augura un gran triunfo en octubre.”
En el mismo libro se transcriben artículos escritos, la mayoría en el diario La República, y en una entrevista efectuada por Fabián Werner en el mismo periódico, de la que extraemos lo siguiente de la pág.164: “¿Tuvo alguna actividad política durante esos años?
Obtuve la nacionalidad española en el 79 y me afilié al Partit dels Socialistes de Catalunya donde era delegado de los 10 distritos de Barcelona, además de primer secretario de esa agrupación del “Example”. Estuve también en el Consejo Nacional del partido desde el 86 en adelante, hasta que volví al Uruguay en el 94”.
El primer Ariel Collazo, firme defensor de los intereses populares, diputado del pueblo, impulsor de la creación del Frente Izquierda de Liberación (FIDEL), del Acuerdo de Época y del Frente Amplio, internacionalista solidario con los procesos guerrilleros del continente, defensor inclaudicable de la Revolución Cubana donde genera lazos fraternales con el Gobierno y Partido, responsable del acierto histórico de colocar al MRO en el Plan del Che, hábil polemista en la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en 1967, defendiendo las tesis guevaristas en contra del papel protagónico de la burguesía nacional defendidas por las tesis arismendianas. Impulsor, ideólogo y cofundador del brazo guerrillero del MRO, las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales comandante y combatiente de acciones guerrilleras, torturado en cuarteles y detenido por años en el Penal de Libertad. Expulsado del país tras cumplir su condena, brillante expositor junto a Michelini de las denuncias contra la dictadura terrorista de estado de nuestro país y del continente en el Tribunal Russell y responsable de acciones guerrilleras de valentía política y audacia personal que a nuestro entender no ha llegado todavía el momento de darlas a conocer.
El otro Ariel Collazo, al que con tristeza, debemos reconocer ha decidido recorrer el camino de los Tabaré Vázquez, Mujica, Eleuterio Fernández, Astori, Arismendi, etc:, es decir, haciéndose cómplice de la política neoliberal, fondomonetarista y continuista que impulsa el actual gobierno pro imperialista, que aprueba cartas de intención con el FMI, que ha extranjerizado la cuarta parte del territorio nacional, entregando soberanía con las zonas francas, que acepta maniobras con las tropas genocidas de EEUU, cómplice en las aventuras imperialistas de Haití, Congo, Angola, aprobando relaciones carnales con Bush, aceptando el latifundio maderero y sojero, el saqueo a los ingresos populares con el IRPF y el IVA, aceptando las jubilaciones miserables y la burla del salario mínimo, las ventajas al capital financiero con el Tratado de Protección de Inversiones y todo el catálogo entreguista de la política económica fondomonetarista del progresismo. O sea los que han borrado y desvirtuado todo lo que escribieron e hicieron en otros tiempos de un apostolado antiimperialista, antioligárquico y de lucha por el socialismo.

ACERCA DE CERO A LA IZQUIERDA

La dirección del MRO a raíz de la aparición del libro “Cero a la izquierda”, emitió un comunicado, que se llamaba a silencio. ¿Qué ha sucedido para modificar esa resolución del comité ejecutivo del MRO?

Es preciso recordar la fecha de ese comunicado y el tenor de las declaraciones que precisaba:

INVOLUCRAMIENTO DEL MRO CON EL PROCESO REVOLUCIONARIO CUBANO

En los últimos años han aparecido y proliferado autobiografías, entrevistas y reportajes de connotados referentes políticos (Historia de una pasión política de Ariel Collazo, Periódico Barrikada reportaje a Mejías Collazo, Cero a la izquierda de Jorge Zabalza, etc.), vinculados en el pasado a nuestro Movimiento y que declaran, de acuerdo a su saber y entender, compromisos estratégicos con la Revolución Cubana, así como también, valoraciones subjetivas sobre nuestra línea ideológico-política y conducta política, en algunos casos peyorativas e irrespetuosas y en otros casos de reconocimiento de coherencia y consecuencia revolucionaria, por lo que el Comité Ejecutivo del Movimiento Revolucionario Oriental (FRAS-CUR) en la sesión extraordinaria del sábado 17 de noviembre del 2007, considerando:
1) Que la ofensiva del imperialismo, de la gran burguesía criolla y el social-neoliberalismo del gobierno son una trenza que ahoga a nuestro pueblo, el cual desarrollando luchas por legítimos reclamos nos exige el mayor esfuerzo de participación y solidaridad.
2) Que el momento histórico de debilidad y fragmentación del espacio revolucionario exige la más firme voluntad política de trabajar por la unidad de los revolucionarios, y en esa línea de acción está empeñada nuestra estrategia y táctica.
3) Que las aseveraciones de quienes nos involucran en determinados hechos vinculados a la Revolución Cubana, a situaciones políticas históricas, a contradicciones organizativas y a hechos revolucionarios son de exclusiva responsabilidad de quienes lo manifiestan
4) Que nuestro Movimiento ha decidido, desde hace muchos años, desde las primeras versiones históricas del renegado de izquierda Eleuterio Fernández Huidobro (Historia de los Tupamaros), hasta las más recientes, llamarse a silencio, confiando en nuestras convicciones revolucionarias y que la consecuencia revolucionaria colocará a cada uno en su lugar.

Por lo expuesto declara:

1) Que ha sido y es un honor quizás inmerecido para nuestro Movimiento el haber sido elegido y haber participado en el Plan Estratégico del Comandante Che Guevara, cuya estrategia sigue vigente y compromete a todos los auténticos revolucionarios.
2) Que reafirma su compromiso histórico de internacionalismo militante con el proceso revolucionario cubano. Apoyo sin condiciones a las luchas del pueblo cubano y de apoyo crítico al gobierno y al partido.
3) Que la historia de las luchas de nuestro pueblo, donde está incluida la historia de nuestro querido MRO se va forjando día a día. Nuestra historia, solamente sirve para mejorar los aportes a las luchas del presente y sumar esfuerzos hacia los objetivos revolucionarios.
4) Que el internacionalismo proletario militante, con procesos y organizaciones revolucionarias, lleva en su seno, compromisos políticos y compromisos organizativos, declaraciones políticas abiertas y compartimentaciones orgánicas, revelaciones que concientizan y educan y secretos que protegen el pasado, consolidan el presente y forjan la confianza solidaria hacia el futuro. La Revolución por la Liberación Nacional y el Socialismo en nuestra Patria Grande, desde las raíces artiguistas y bolivarianas pasando por los aportes de las revoluciones proletarias, está inconclusa y a ello nos debemos.
5) Acerca de nuestra visión histórica de la lucha de clases a nivel nacional e internacional, y de la vida interna organizativa, disponemos de profusa documentación pública en publicaciones, periódicos y páginas web.

COMITÉ EJECUTIVO DEL MRO

A las razones establecidas en el comunicado, se entendía que las polémicas declaraciones de Zabalza en el libro, iban a tener derivaciones de orden jurídico, en el ámbito nacional y quizás en lo internacional, en base a referencias de hechos posteriores a 1985, las acciones en el Hospital Filtro, relaciones con Libia, la ETA, MRTA, FMLN, Todos por la Patria (MTP de Gorriarán Merlo, ex combatiente del PRT-ERP argentino), etc.
Por lo que no queríamos sumarnos a declaraciones que pudieran alentar una ofensiva de fiscales de estado operando de oficio o acusaciones de la derecha ante juzgados penales. Estábamos en lo cierto, desfilaron por varios juzgados dirigentes del pasado y del presente del MLN, incluyendo a Zabalza. Hemos esperado un tiempo prudencial, para hacer ciertas precisiones exclusivamente en lo que se refiere al MRO y a sus dirigentes o militantes, que consideramos oportunas, pues es necesario aclarar situaciones y hechos que han sido tomados con superficialidad, subjetivismo exacerbado y quizás una falta de profesionalidad por parte del periodista involucrado. Otra de las motivaciones, es que en el año 2011 cumpliremos 50 años de existencia y es hora de sincerarnos históricamente, sobre todo en algunos aspectos.

En el libro escrito por Ariel Collazo, así como en el reportaje a Hebert Mejías Collazo, -ex guerrillero de la OPR “33”- y en el reciente libro biográfico de Jorge Zabalza, todos narran con lujo de detalles sus entrenamientos guerrilleros en Cuba y todos manifiestan que fueron enviados a Cuba por el MRO en el marco del acuerdo estratégico con la Revolución Cubana por el Plan del Che en Bolivia. Sin embargo la conducción del MRO se niega a reconocerlo y no se pronuncia sobre ese tema. ¿Cuáles son las razones, si es un secreto a voces y manifestado no por terceros, sino por los propios protagonistas?

Nosotros siempre hemos reconocido nuestra participación en el Plan estratégico del Comandante Guevara, está en todas nuestras documentaciones. Nuestra decisión de la reserva sobre el tema, se refiere fundamentalmente a su instrumentación. No hacemos juicio de valor sobre quienes hayan considerado dar conocer sus experiencias, liberándose de los compromisos político-organizativos con el MRO.
Hebert se retira del MRO en los primeros años del 60, Jorge se retira a fines del 68 y Ariel Collazo en 1986, todos han escrito desligándose de los históricos compromisos del MRO para con la Revolución Cubana. Existen declaraciones de otros miembros que se han separado orgánicamente de nuestro Movimiento en el pasado y también han escrito sobre sus experiencias en Cuba.
Nosotros, somos los legítimos dirigentes del MRO, y por lo tanto mantenemos lo históricamente asumido. Nunca encontramos una declaración pública de la “lista” de “supuestos” entrenamientos guerrilleros para el MRO por parte del Departamento América de la Revolución Cubana. Este mutuo compromiso ha sido respetado. En el año 1991, nuestro Movimiento fue invitado a participar en eventos de la Revolución Cubana y tuve el honor de representarlo. A instancias del Comité Central del Partido Comunista Cubano, por un lapso de 15 días, realicé una gira con un itinerario de visitas a fábricas, guarderías, escuelas, hospitales, laboratorios, Comités de Defensa de la Revolución, Pinar del Río, etc. Tuve, como correspondía, por un pasado de acuerdos estratégicos que nacieron en 1962 entre el MRO y la Revolución Cubana, una prolongada reunión con el Comandante Piñeyro, “Barbarroja”, jefe del Departamento América, donde quedó establecido la discreción en las relaciones fraternales entre el Partido Comunista de Cuba y nuestro Movimiento.
En toda relación política entre organizaciones y procesos revolucionarios hay manifestaciones públicas y acuerdos secretos, están unidos y en lucha y la línea que los separa, a veces se corre por el transcurso del tiempo o simplemente una de las partes se desliga de los compromisos o miembros que fueron incluidos en los acuerdos y consideran que sus experiencias no responden a un colectivo sino a su individualidad, una vez que separan de la organización.
Frente a estas situaciones, las personas involucradas asumen diferentes actitudes, que son el reflejo de la lucha de dos líneas (concepciones pequeño-burguesas y proletarias) que se dan en la sociedad, las organizaciones sociales y políticas, y en el sentir y pensar de las personas.
Ejemplifiquemos: pertenecí en los primeros años de la década del 60 al Partido Comunista del Uruguay, hasta mi renuncia en 1965, cuando mi hermano que integraba la dirección política del MRO, me informa de la participación del Movimiento en el plan estratégico del Comandante Guevara. Informo a la dirección del PCU con la que me relacionaba (Leon Lev y Arizaga en el Activo de trabajadores bancarios, y en la Seccional Puerto. Posteriormente me derivan al Secretario de Organización, Suárez), solicitando un puesto de lucha en ese plan. Suárez me manifiesta que si fuera verdad lo que planteaba, habría una cola de comunistas con mayores méritos y trayectoria que arrancaría desde la Sede Central (calle Sierra, hoy Fernández Crespo) hasta el Palacio Legislativo antes que mi persona. Varias veces, intenté entregar mi carnet de afiliación comunista y no me lo aceptaron, en aquellos años si bien la afiliación era masiva, una renuncia al partido se consideraba como la pérdida de un hijo del pueblo y dado que estudiaba Ciencias Económicas se me ofreció una beca de estudios de Economía Política en la URSS y que luego al volver, presentara mis inquietudes. Con mi hermano fuimos muy unidos, de niño estuvimos juntos pupilos en el Colegio Don Orione, ubicado cerca del Mercado Agrícola, posteriormente terminamos primaria en el colegio Sagrado Corazón del Reducto, luego juntos asistimos para secundaria al Liceo Miranda de la calle Sierra, nos casamos con nuestras respectivas parejas el mismo día y como era lógico, juntos iniciamos la lucha armada y terminamos presos varios años en la misma celda en el Penal de Punta Carretas, Punta de Rieles y Libertad. Más allá de las diferencias políticas que se iban gestando con la línea política del PCU y la atracción y entusiasmo del plan estratégico, influyó mucho mi hermano en la decisión de apartarme del PCU y en mi posterior ingreso al MRO. Sin embargo, no me alcanzará la vida para agradecer al PCU la sólida formación marxista-leninista y una práctica política de profundo contacto con la clase trabajadora. Esos conocimientos y la práctica de vida que me brindaron, me han permitido guiar mis pasos políticos y mi propia vida con sus aciertos y sus errores. Sin embargo, hemos llevado y llevamos adelante una lucha ideológica y política contra la anterior y actual dirección del PCU, a la cual considerábamos y consideramos de profunda influencia reformista socialdemócrata, alejándose del leninismo.
Mis padres fueron trabajadores, mi madre obrera textil y mi padre obrero del transporte. De ambos, recibimos la humildad y austeridad característica de la clase, pero sobretodo el sobreponerse a la adversidad, dado los serios desafíos como familia que tuvimos que afrontar desde la niñez.
El mismo agradecimiento que profeso al PCU por haberme formado teórica y prácticamente en la ideología proletaria, siento por el MRO, un inmenso agradecimiento a la organización que me posibilitó darme un lugar combatiente para morir por la Revolución junto al Che en un proyecto continental, más allá de la continuidad militante en la organización o que me hubiera ido por legítimas discrepancias. Sobre todo que en el caso que nos ocupa, el MRO, tiene 47 años de vida de una consecuencia en la defensa del programa histórico de liberación nacional y social, una vocación unitaria que le ha permitido ser cofundador de todo proceso de unidad de la izquierda (FIDEL, Acuerdo de Época, Frente Amplio, sub-lema Patria Grande con Erro, Movimiento de Participación Popular -MPP- en 1989, Frente Obrero Popular -FOP- en 1994 y Frente Revolucionario por una Alternativa Socialista -FRAS- en el 2003) y que ha transitado por todos los medios de lucha, incluyendo la armada. Por lo que se hace acreedor a un profundo respeto, a la luz de las transmutaciones genéticas del MLN del Bebe Sendic en la farsa en que se ha convertido el MLN con los Mujica. Del PVP de los Gatti, con los fondomonetaristas o social-liberales que conducen el PVP hoy. Del Partido Socialista de Vivián Trías a la conducción del masón pro imperialista Tabaré Vázquez, etc.

¿Los libros mencionados reflejan la objetividad de la vida política del MRO? ¿Lo que se ha escrito, es una verdad histórica? ¿No tienen una visión diferente?

Los hechos para toda persona son objetivos y subjetivos. La percepción de la realidad es a través de la propia personalidad.
Tomemos del libro “Cero a la izquierda” en las páginas 60 y 61 donde textualmente se narra: “Llegaron hasta una casa donde lo esperaba, según supo después, Eleuterio Fernández Huidobro, que se interesó por su experiencia de entrenamiento en Cuba, pero más por los problemas que habían surgido con el MRO y los burócratas del ICAP. Aquello parecía divertir bastante a ese hombre a quien desconocía. Eleuterio le pidió que mantuviera por el momento el contacto con el MRO para saber qué hacía. Se despidieron y quedaron en verse nuevamente. El MRO no tardó en convocarlo a su sede con el fin de hacer una acción. Al llegar al apartamento vio que había unas veinte personas. Parecía una reunión de camaradería.
- Den la bienvenida al compañero Zabalza, recién llegado de entrenarse en Cuba –dijo un emocionado que andaba en la vuelta.
Incrédulo, Jorge miró a Ruben Sassano, que se agarraba la cabeza tratando de esconderla ante aquella parodia revolucionaria de club social y deportivo. La acción fue un fiasco. Después de apretar a un viejo sereno levantaron un auto de un taller. Al salir vio que había cuatro vehículos más haciendo el “operativo”; un total de veinte personas para llevarse un auto, del que además tenían la llave. En ese momento se dio cuenta de que todo estaba montado. Era una operación fraguada. Se convenció allí mismo que el MRO no era una organización sino un club de Ariel Collazo. Entendió que Collazo –que también se presentaba a las elecciones, por las dudas– tenían que demostrar que estaba “haciendo” y para eso mandaba gente a Cuba; a gente como Líbano, Ruben o él, que no eran del MRO. Esa misma noche se terminó su doble afiliación.” Hasta aquí lo narrado en “Cero a la izquierda”.
Vayamos a la realidad de los hechos según protagonistas del MRO. Repasemos que según el libro, Zabalza llega a Montevideo de Cuba el 12 de setiembre de 1968 y en los primeros días de octubre hace los contactos con su hermano y con el “Ñato” Fernández Huidobro, recibe las instrucciones de infiltración y asume ese triste papel en el MRO y según el periodista participa en la “parodia revolucionaria” del “Club de Ariel Collazo”.
Ajustémonos a la verdad histórica, a nuestra verdad histórica.
Las organizaciones que firmaron el Acuerdo de Época (Partido Socialista, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Federación Anarquista Uruguaya, Movimiento de Acción Popular Unitaria, Movimiento Revolucionario Oriental e Independientes) estaban comprometidas en llevar adelante las definiciones de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), una reunión de organizaciones revolucionarias y partidos comunistas de América Latina para impulsar las tesis guevaristas. Asumían un periódico “Época”, que apenas editados pocos números fue clausurado, junto al Semanario “El Sol” del Partido Socialista y las cinco organizaciones del Acuerdo fueron ilegalizadas, el 12 de diciembre de 1967.
Desde su nacimiento, el 21 de abril de 1961, el MRO fue una organización legal, con representación parlamentaria, con inserción en el movimiento social y sindical y con cierta base clandestina. En los años sucesivos, debe cumplir los compromisos estratégicos del área en el Plan del Che, que eran de logística y entrada y salida de combatientes. Se entendía que el Uruguay gozaría, sin ser una excepción, de cierta estabilidad democrática por un tiempo, frente a los países como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia que tenían dictaduras militares terroristas de estado.
Por lo tanto en octubre del 1968, el MRO está ilegalizado y no tiene sede (no sabemos a qué sede se refiere Zabalza en el libro). Se funciona en casas y empresas de militantes. Una vez ilegalizado, se reúne en la clandestinidad la Junta Central (Comité Central) en los primeros meses de 1968 y ante la nueva situación del autoritarismo de Pacheco Areco, en una sesión muy agitada y con votación dividida se decide desarrollar un aparato armado que no solamente sirva como base regional sino para operar en la lucha de clases en lo nacional. En forma gradual, pues se consideraba que la lucha armada urbana era una ratonera, salvo que se dispusiera de una guerrilla rural de respaldo. Quien impulsa esa decisión es Ariel Collazo junto a militantes sindicales y la mayoría de los integrantes de la juventud del MRO. Se gesta una dirección colectiva, de la cual formo parte, cuyos cometidos eran: seguir operando en todos los frentes de lucha (parlamentario, sindical-social y militar), crear una plantilla de guerrilla urbana, acciones en búsqueda de recursos y logística, y la elaboración de la documentación política y técnica.
La inexperiencia en acciones comandos, más allá de la infraestructura que se disponía, nos obliga a buscar contactos que ya existían con organizaciones guerrilleras argentinas y se decide coordinar con quienes posteriormente conforman las Fuerzas Armadas de Liberación efectuando acciones expropiatorias en común en nuestro país, donde la represión estaba en pañales con respecto a la represión argentina. En los meses de setiembre y octubre de 1968 se realizan tomas de garajes para la recuperación de autos para varias expropiaciones bancarias (11 de setiembre la sucursal de la Unión de Bancos del Uruguay y el 3 de octubre la sucursal Arroyo Seco del Banco Comercial). Todas las acciones comandadas por Ramón Horacio Torres Molina, abogado guevarista, miembro de la dirección de las FAL que vino acompañado de otro militante “Oscar” y con participación en las acciones de dirigentes y militantes del MRO. Ramón Torres Molina ha sido abogado de las Madres de Mayo y parlamentario de la izquierda argentina. Ha participado en actos aniversarios del MRO en los años 1987 y 1988. Esta información se brinda de común acuerdo y fueron vertidas en las intervenciones de los actos aniversario.
Por lo tanto, cuando Zabalza se contacta con el MRO, en octubre de 1968, se estaba en pleno desarrollo de la construcción de una plantilla guerrillera, con acciones donde todos combatían, dirigentes y militantes de base.
Hubieron operaciones que fueron exitosas, pero también hubo otras fallidas, antes que Zabalza se conectara, como el intento de voladura con explosivos de la fachada de la Academia del Jefe de Policía de Montevideo, Aguirre Gestido, en el barrio Pocitos. El artefacto explosivo fue fabricado por un compañero del Frente de Liberación de Porto Alegre (FLPA), que estaba en Montevideo para darnos cursos y que solicitó participar para mayor seguridad de manejo. El grupo operativo estaba formado por Ariel Collazo, el compañero del FLPA y dos compañeros que habían sido entrenados estratégicamente. Uno de ellos había amartillado la pistola 9mm, y al salir del auto hacia el operativo se dispara la pistola y le perfora la pierna tocando la femoral. Es un baño de sangre, se suspende la operación y la presencia de ánimo de Ariel Collazo junto al aparato de sanidad le salvan la vida al compañero, pero dada la gravedad de la herida debe ser llevado al Sanatorio del Banco de Seguros, que tras atenderlo, queda detenido unos meses bajo Medidas Prontas de Seguridad, sin que fuera procesado, pues sus declaraciones no pasaron de que iba caminando, escuchó un disparo y se sintió herido.
En el libro “Historia de una pasión política”, de Ariel Collazo, en las páginas 76 y 77 en el Capítulo 16 – Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales (FARO) establece: “Desde la ilegalización de Época y del MRO entendimos que no sólo era un derecho sino también un deber, pasar a otras formas de lucha contra la dictadura “legal” de Pacheco. No éramos partidarios de la lucha urbana sino de la rural, pero en vista de que ésta no era posible, considerábamos un deber apoyar la lucha contra la dictadura. Por esa razón formamos las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales (FARO). En junio habíamos intentado reunir a nuestro Comité Central en un local de la calle Tristán Narvaja y fuimos allanados por la policía. La excusa era que ese local estaba comprendido dentro del decreto de ilegalización del MRO. Esto marcó para nosotros el fin de cualquier posibilidad de actuación legal, de modo que en agosto rematamos los últimos muebles, dejamos el local central de Minas 1417 y quedamos con las manos libres para iniciar la acción directa, en momentos en que el prestigio del gobierno de Pacheco se venía al suelo.
“El 10 de setiembre –por coincidencia, aniversario de la muerte de Aparicio Saravia– se realizó la primera acción, la más simple, llevarse un auto de un garaje grande, en preparación de una expropiación al día siguiente en un banco. Y el 3 de octubre tuvo lugar la siguiente”. Hasta aquí el libro de Ariel Collazo.
Sigamos con lo relatado en las páginas 60 y 61 de “Cero a la Izquierda”. La mentada reunión en un apartamento donde se le invita a una acción, es el apartamento de Marcelino Sosa 2612 apto. 12, en la cual yo vivía con mi compañera Elena y mi hijo de dos años. Allí vivieron con nosotros durante dos meses Ramón Torres Molina y “Oscar” y fue base de operaciones para las expropiaciones. Esa noche, a la que se refiere Zabalza, se procedía a hacer el copamiento de un garaje, previamente estudiado en la calle San Martín casi Yatay, a los efectos de conseguir dos autos de cuatro puertas, pues se estaba planificando la toma del Paso de la Arena, con dos expropiaciones simultáneas.
La cantidad manifestada por Zabalza es una exageración, que con seguridad la memoria le es infiel, pues han pasado muchos años. Había cerca de una docena de compañeros y compañeras. Operábamos con las concepciones de los compañeros de las FAL de “guerra de todo el pueblo”. O sea, grupo comando, grupo de apoyo y otro de fogueo en las cercanías.
Estuve a cargo de la operación, nos acercamos al objetivo en una camioneta legal cuyo chofer era mi hermano Oscar, acompañado por Aníbal Collazo, y entrábamos a reducir al sereno Ruben Sassano y yo. El grupo de apoyo estaba formado por Ariel Collazo en su auto con chapa de parlamentario, junto a Jorge Zabalza, y otro equipo en un tercer vehículo por cualquier emergencia.
El sereno no opuso resistencia y con esa vitalidad que caracterizaba a Ruben lo ató rápidamente con tanta fuerza que a los pocos minutos, el sereno pidió que le aflojaran las ataduras pues le resultaban insoportables. Entraron dos buenos choferes a elegir los vehículos –mi hermano Oscar y Aníbal Collazo– se eligieron una camioneta y un auto que se trasladaron rápidamente al “enterradero” que teníamos en Maroñas, a cargo de Víctor Hugo. No fue una operación fraguada. Ni era el “club de Ariel Collazo” al decir de Zabalza.
Un mes más tarde, en noviembre de 1968, son detenidos por las expropiaciones bancarias y otros hechos más, varios integrantes de nuestros comandos guerrilleros (José Maneiro, Walter Burghi, Oscar Rossi, Mario Rossi, Ariel Collazo, Elena Lequio; pasa a la clandestinidad Ariel Burghi y es enviado a la Argentina para ser cobijado por las FAL, vía Paysandú, si mal no recuerdo, por “Martillo” Varela y J.J. Domínguez) quedando procesados Maneiro y Oscar Rossi. Son liberados como “hábiles declarantes” Ariel Collazo (inmunidad parlamentaria), Mario Rossi, Elena Lequio y Walter Burghi.
Ariel Collazo, en su libro, página 76, en el capítulo “Las caídas de Noviembre” escribe: “Pero el martes 12 de noviembre detuvieron a un compañero, el 13 a otro, y los acusaron de haber cometido esas expropiaciones. La sorpresa fue grande, porque las dos acciones habían sido muy limpias y exitosas, y era muy raro que poco después apareciera la policía sabiéndolo todo.”
Toda esta información se puede ubicar en los periódicos de la época, está prolijamente detallado en el libro “Historia de una pasión política” de Ariel Collazo, editado antes que “Cero a la izquierda” y en la medida que exista un criterio de objetividad y uso científico del materialismo histórico, se pueden evitar estas ofensas gratuitas, no sabemos si ha sido una falta de profesionalismo del periodista o lo traicionó su origen de clase. Ha incurrido Zabalza en lo mismo que han hecho algunos miembros de la dirección del MLN-Tupamaros en “sus historias” con referencia a nuestro Movimiento.
O quizás ha sido un episodio de su lucha interna de lo que manifiesta en el libro “Adiós Robin Hood”, pag. 40: “Si de algo me alegro es de haberme suicidado como clase. Porque creo que más que rebelarme a la autoridad paternal, lo que jugó en mi es un suicidio de clase. Dejé de pertenecer a una clase con sus valores, sentimientos, chistes, canciones y pasé a pertenecer a otra, es un proceso bastante largo que se va completando todos los días. Tengo otros valores, sentimientos, solidaridades…”
Zabalza en ese período no estaba en la dirección del MRO y menos en el MLN, por lo que desconocía una serie de hechos que venían sucediendo y que posteriormente sucedieron. Zabalza cae preso a mediados del mes de julio de 1969. Tal como lo expresa el libro “Cero a la Izquierda”, en la página 80: “… los hechos habían sucedido tal y como Jorge intuía. Ataliva había llevado a Manes hasta el convento y a la vuelta arrastró tras de sí al Departamento de Inteligencia y Enlace, a la gente del Comisario Alejandro Otero. Al amanecer hicieron el allanamiento, entraron a los tiros y los detuvieron a todos: Manes, Ataliva, César Long; Natalio Dergan, Colacho trató de escapar mientras abría fuego con una metralleta pero cayó herido con una bala que le alcanzó en el hombro. Después montaron el trampero y esperaron. El que llegó fue Zabalza. Solo por minutos se les escapó Sendic, la presa más codiciada. Ahora se abrazaba -en absoluto aislamiento- con la íntima verdad de los interrogatorios en la Jefatura de Policía de Montevideo. Conocía el paradero de la mayoría de los locales de la columna 7, tenía todos los contactos del Ejecutivo y sabía los planes y acciones por venir.” Hasta aquí “Cero a la Izquierda”.
En el libro “Adiós Robin Hood” (7 Tupamaros, 40 años después) de Gerardo Tagliaferro en el reportaje a Zabalza, en la página 26, declara: “¿Estuviste en el Ejecutivo?
- Diez días habré estado. Por suerte, porque no estaba preparado para una dirección política de una guerrilla. Me pasaba lo mismo que le pasó al Alemán Engler y a Wassen, con los cuales compartimos las luchas estudiantiles. Veníamos del medio universitario y no estábamos preparados de ninguna manera para tener una conciencia política de lo que significaba una guerrilla. Sobre todo con relación al movimiento de masas”.
Dice Tagliaferro: “Lo provoco. Desviaciones pequeño burguesas le habrán llamado.
- Y… si. Nosotros éramos tira bombas del movimiento estudiantil, formábamos parte de todos los comités de movilización y lo desarrollamos. Yo siempre me opuse un poco… No tengo más remedio que perdonarles la vida a Engler y a Nepo, en los errores que puedan haber cometido, un poco ese “accionismo” que dentro de la columna 15 y en aquellos ejecutivos se desarrolló. Los otros aspectos de toda la experiencia de la lucha sindical, de la lucha política que se venía dando, los debates con los anarcos dentro del Coordinador, la elaboración de la línea, en todo nosotros no estuvimos. Entonces cuando venís, venís a tirar tiros. ¿Por qué iban a darnos cargos de dirección? Porque éramos buenos en la acción militar. Lógicamente, no estabas en condiciones de hacer política. Había un Comité Ejecutivo en el que estaba el ñato, Amodio y el Bebe, y se amplió con Luis Efraín Martínez Platero y conmigo. Yo caí preso enseguida y entró Mansilla, que era del Interior. El 25 de julio de 1969”.
Después de las caídas de Noviembre de 1968, el MRO-FARO, se sume en un repliegue táctico de unos meses, para ver las dimensiones del golpe represivo y hasta donde conocían de nuestras actividades internas los servicios de Inteligencia. Se me encomienda viajar a Buenos Aires, ver las condiciones de la clandestinidad de Ariel Burghi que estaba en Morón en la provincia de Buenos Aires y tratar de contactarnos con Torres Molina para reiniciar lazos y apoyo.
En esos meses, las derivaciones de nuestras caídas habían afectado a las FAL, y también por otras acciones en la capital habían tenido detenciones y habían pasado otros a la clandestinidad. No estaban en el mejor momento. Ariel Burghi deseaba volver al país.
La dirección del MRO-FARO considera en los primeros meses del 69 reorganizar el aparato armado y se inician contactos con el MLN, para solicitar apoyo. Los consigue Ariel Collazo y se efectúa un encuentro con la dirección del MLN, donde teníamos que poner fecha, lugar y protección.
Se levanta a la delegación del MLN (Sendic, Candán Grajales y Eleuterio Fernández) en el auto de Ariel Collazo y se colocan en el asiento posterior. En la parte delantera íbamos Ariel Collazo al volante y yo en el asiento del costado, los dos armados con 9mm. Considerábamos seguro el vehículo, pues en otras oportunidades, la matrícula de parlamentario había obviado las “pinzas” policiales. Estábamos intranquilos, pues recaía sobre nuestra responsabilidad la seguridad de una dirección intensamente buscada por la represión y de creciente prestigio guerrillero. Delante del auto, iba una camioneta aviso y apoyo con compañeros armados con armas cortas y largas y granadas caseras que no habíamos probado.
La reunión se hizo en la humilde casa de nuestro compañero Ruben Blanco, obrero municipal, dirigente sindical de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (ADEOM), en el Barrio Lavalleja. Nuestra delegación formada por Ariel, “Paquito” y yo, explicó la situación de la organización, la necesidad de solidaridad para organizar una columna de guerrilla urbana, enseñanza de fabricación de amonal para explosivos y una coordinación permanente para avisar con anticipación las fechas y zonas de cada grupo operativo, sin descompartimentar la acción concreta. Raúl Sendic nos pregunta si queríamos ser una columna del MLN y le respondimos que queríamos ser una columna de la Revolución, pues considerábamos que no éramos el mismo proyecto político. El contacto permanente queda entre Candan Grajales y yo. Cuando se terminaba la reunión, se me acercó Raúl Sendic y me dio un papelito con un teléfono y me dijo aparte: “por cualquier cosa, cuidalo que se reúne la dirección”. Era de la zona del Barrio Reducto. Los testigos de ese hecho que quedan con vida son Ruben Blanco, Ariel Collazo, Eleuterio Fernández y yo, pues tengo entendido que el hijo del Paco Espínola (Paquito) falleció. El contacto con Candán era objetivo, un signo en la pared de la empresa Manzanares S. A. y posteriormente contactos automáticos hasta encontrarnos, dado que ambos estábamos clandestinos desconocíamos nuestros paraderos. En determinado momento, el MLN se había quedado sin detonadores, y como nosotros disponíamos, entregué personalmente una caja de bombones lleno de detonadores de varios tamaños en el Puente del Arroyo Miguelete de la calle Millán a un contacto tupa. Recién cuando nos encontramos en el Penal de Punta Carretas, supe quien era: José Mujica. Transcurridos algunos meses, Efraín Martínez Platero sustituye a Candan Grajales, y en esos meses Almiratti concurre a un cantón nuestro para enseñarnos a fabricar amonal.
En octubre de 1969 se da la toma de Pando, y ante el golpe represivo que sufre el MLN, nos ponemos a disposición para cualquier tipo de solidaridad. Recibimos algunos tupamaros para cobijarlos durante un tiempo, por la cantidad de caídas de militantes y de locales; me correspondió hacer contacto con el tupamaro Juanbeltz, que fue trasladado a la casa de un compañero bancario en el Cerrito de la Victoria.

(Hasta aquí la 1a. Parte)


Entrevista disponible en formato PDF. Descarga aquí

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