No festejen: se va Bush, viene Obama, el imperio se queda

No es apostando a un presidente “bueno” en corazón del imperio que lograremos la liberación de nuestro pueblo, sino por la lucha de nuestra gente.



El análisis del resultado de las elecciones de Estados Unidos no puede reducirse de festejar que se vaya Bush de la presidencia, luego de cumplir su periodo y al triunfo electoral por primera vez de un candidato de raza negra en ese país, como se viene planteando por los sectores reformistas.
No se puede reducir la política imperialista de los EEUU, como hacen los reformistas, a la presidencia de un loco o un bárbaro, y a decir que el mundo puede encaminarse a una etapa de paz, que el imperio puede humanizarse y la guerra permanente y la explotación de nuestros pueblos terminarse, debido a que tal vez el nuevo presidente, el demócrata Barak Obama, sea mas bueno que su antecesor.
Sin dudas que la política que desarrolle el novel presidente tendrá sus diferencias con la de Bush, será de un perfil más dialoguista, tendrá un discurso mas pacifista, mas carismático, mas simpático ante las cámaras de televisión, pero de ninguna manera cuestionará la estructura de dominación que mantiene a países como el nuestro bajo la bota imperial y al servicio de las multinacionales.
El estado norteamericano tiene la función de asegurar a nivel mundial la explotación de los pueblos por parte sus corporaciones. Mas aún en este periodo que le tocará administrar al nuevo presidente, donde la economía mundial esta en caída libre hacia la peor crisis de la historia.
La política que desarrollará Obama será para que la crisis la paguen los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo y para que la estructura imperial se mantenga.
Las mayores diferencias en las propuestas del nuevo presidente, respecto a su antecesor están en la política económica a la interna, donde Obama plantea aumentar los impuestos a los sectores de mayores ingresos y aumentar las regulaciones a las operaciones financieras.
El presidente electo plantea una política proteccionista, ha dicho que desea que los capitales que se han ido a otros países donde las condiciones de explotación son más ventajosas, vuelvan a su país. Los republicanos representaban mejor los intereses de los sectores que tienen la base de sus negocios en el exterior y que han impulsado instrumentos como los tratados de libre comercio (TLC).
Obama encarnó en el proceso electoral las aspiraciones de las capas medias de que el Estado intervenga en su provecho ante la crisis y que limite de alguna manera la estafa que ha significado para esos sectores el manejo de las inversiones por parte de los grandes grupos financieros.

Respecto a los latinos, Republicanos y Demócratas coinciden en la idea de cerrar fronteras a la inmigración. En particular, Obama apoya la legalización de los inmigrantes “sin papeles”, pero votó a favor de la construcción del muro de casi 1.000 kilómetros que se extiende a lo largo de la frontera con México.
Con los matices tradicionales de los demócratas, más liberales en su discurso, Obama ha dejado claro, durante la campaña electoral, que bajo su presidencia, la política exterior de su país seguirá, en lo sustancial, los lineamientos de siempre. Un ejemplo es el tema Irán, “El mundo -ha dicho- tiene que evitar que Irán tenga un arma nuclear” y no descarto ninguna medida, en especial el uso de la fuerza militar para lograrlo, con o sin aprobación de la ONU.
En cuanto a América Latina, Obama propone la creación de un fondo de 2.500 millones de dólares para el desarrollo social de la región en los próximos 10 años (mas o menos lo que un país con una economía tan pequeña que es insignificante como el nuestro, debe pagar en dos años por concepto de deuda externa, Argentina tiene, solo el año que viene, vencimientos por mas de 40.000 millones.) y ha dicho que se sentará a dialogar “sin precondiciones” con sus pares en Caracas y La Habana, algo muy criticado por los republicanos. No obstante, el demócrata coincide con su rival en que el embargo a Cuba solo se podrá levantar tras la liberación de todos los presos políticos y la adopción de otras medidas que promuevan la democracia (o sea que levanta el bloqueo si el pueblo cubano renuncia a su revolución).
En lo que respecta a nuestro país el triunfo de Obama significa que el mercado de EEUU se hará mucho más difícil para el ingreso de productos importados (aranceles más altos, subsidio a productores norteamericanos, etc.). Al mismo tiempo que las exigencias que nos imponen, de cumplimiento de pagos, defensa de sus intereses, servilismo político, no disminuirán.
Obama no es, como se lo quiere presentar acá, el sucesor de Luther King, un pacifista, un representante de la lucha contra la gran burguesía mundial.
Por el contrario, grandes “nombres” del “establishment” norteamericano están con Obama, Kissinger, Colin Powell (ex canciller de Bush y general de la guerra de rapiña contra Irak), Paul Volcker (jefe de la Reserva Federal bajo Carter y Reagan), Larry Summers y James Rubin (funcionarios de Clinton), además de los más importantes medios de la prensa de los Estados Unidos. No sólo eso: es el candidato que más fondos recaudó en toda la historia de Estados Unidos, en la campaña electoral mas cara de la historia (la misma superó los 1.000 millones de dólares).
Obama es la mejor opción que tiene el mundo capitalista porque asegura sus intereses al no encarar ni de lejos cambios estructurales, mientras tiene una imagen ante la opinión pública, por su origen de clase y por su raza, que le permitirá manejar la crisis, cuidando los intereses generales de los burgueses, con un apoyo popular que un republicano, sucesor de Bush, de ninguna manera podría tener
Salvando las abismales diferencias, es posible establecer una analogía entre esta situación y la que se vivió en nuestro país cuando en el 2004 el Frente Amplio llega al gobierno, no para ser una fuerza de cambio, sino para que, aprovechando el prestigio que tenia ante las masas, se convirtiera en la mejor herramienta al servicio de la oligarquía.
En resumen nada hay que esperar del triunfo Demócrata en las elecciones en EEUU, mas que un mantenimiento y empeoramiento de nuestras condiciones de explotación y sometimiento, dado la profundidad de la crisis que se esta desatando.
No es apostando a un presidente “bueno” en corazón del imperio que lograremos la liberación de nuestro pueblo, sino por la lucha de nuestra gente.

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