Saga del Renegado VI: La independencia de clase del movimiento obrero, un debate actual

29.Oct.08    La Saga del Renegado
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En el diario EL PAIS del día 22 de octubre, el dirigente tupamaro Julio Marenales declaró que “esto no lo vimos en gobiernos anteriores, se ve que estaban contentos”. Refiriéndose a la ocupación del MTSS (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social) que realizó el SUATT (Sindicato del Taxi) el lunes 20 en el marco de la lucha por salario y condiciones de trabajo. En canal 12, sobre el mismo tema, el dirigente del PITCNT Juan Castillo afirmó “comprendemos las demandas de los trabajadores del taxi, pero no compartimos sus métodos, además no representan a los 5000 trabajadores del sector… no vimos que se hiciera lo mismo en gobiernos anteriores”. El frente sindical del Movimiento de Participación Popular (MPP), emitió un comunicado de prensa de condena a la ocupación y defensa del Director Nacional de Trabajo que terminaba expresando que “quedaba claro que los trabajadores del taxi (que movilizaron y ocuparon el MTSS) no estaban para la liberación nacional y el socialismo”.

Estas pocas palabras entre comillas encierran una gran mentira, falta de memoria y la soberbia típica de quiénes creen ser más inteligentes que la historia y se colocan por encima de la lucha de clases.

Repasemos algunos datos históricos para corroborar o no lo que han dicho a la prensa quienes salieron a defender al gobierno y se colocaron en la vereda ajena a la de la clase obrera.

En el año 1985, gobierno de Julio María Sanguinetti, durante los Consejos de Salario convocados por ese gobierno, nuestro sindicato desarrolló una serie de medidas de lucha, trabajo a reglamento, paros, movilizaciones y una huelga general para lograr que el laudo reflejara las aspiraciones de los trabajadores, logrando, con los métodos claros de la lucha frente a la conciliación, obtener los objetivos buscados. Clausurada la convocatoria a los Consejos de Salario, nuestro gremio luchó por su re-convocatoria, junto a un número importante de sindicatos que perdieron ese ámbito, aún sin la compañía efectiva de los gremios que mantuvieron la negociación (demás filiales de UNOTT –Unión de Obreros y Trabajadores del Transporte-). En 1990, ante el arrase neoliberal sobre los trabajadores, sus organizaciones y sus derechos conquistados por la lucha, reflejado en nuestro gremio por cientos de despidos, las listas negras y el hambre instalada en los hogares obreros, comenzamos la lucha por la autogestión de nuestro trabajo a través de la creación de las cooperativas del taxímetro. La obtención de este objetivo no fue la dádiva del gobierno frenteamplista de Montevideo, puesto que realizamos paros, movilizaciones al parlamento, a la Junta Departamental y llegamos hasta la huelga de hambre en una carpa instalada en Pza. Libertad, hasta lograr el objetivo. En 1994, cuando la masacre de Jacinto Vera, nuestro sindicato estaba luchando por mayor seguridad, puesto que se asesinaba a nuestros compañeros por 2 vintenes. En agosto nos sumamos a la campaña por el asilo político a los compañeros vascos y el aciago 24 nos encontró en las inmediaciones del hospital filtro, poniéndole el pecho a las balas asesinas del aparato represivo del Estado. Ese mismo aparato con el que varios referentes del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) mantuvieron y mantienen asiduas reuniones, estando el pueblo lejos de saber lo que allí se trata. Luchábamos por la instalación de la mampara en los taxis, para que ir a trabajar no siguiera siendo una cosa de vida o muerte para los choferes. Bastaría con que éstos dirigentes, ahora educaditos, perdieran un poco de su valioso tiempo para echar una mirada a los periódicos de la época para darse cuenta de la infamia de afirmar que nosotros estábamos contentos con los gobiernos anteriores. También por ese entonces comenzamos la lucha para que los telefonistas de parada dejaran de ser mendigos y dignificaran su tarea a partir de formalizar sus tareas. También movilizamos hacia la Junta Departamental y logramos una resolución favorable que la patronal del taxímetro (CPATU) impugnó y que, trasladada al parlamento, este la derogara. Patronal del taxímetro cuyos dirigentes fueron a las comilonas junta plata del MPP, colocaron taxis en las elecciones para el MPP, le consiguieron puestos de trabajo a familiares directos de los dirigentes del MPP, como es el caso de la hermana del diputado Rosadilla, colocada a dedo en radiotaxi Patronal, figurando ahora como encargada. Esa derrota táctica de 1996, no nos desmoronó y retomamos con fuerza enfrentándonos en 1998 al artículo 29 de la ley de inversiones. Para que se ubiquen un poco los que han renegado de la lucha de clases, estamos hablando del segundo gobierno de Sanguinetti. Solo 5 sindicatos comenzamos la lucha contra la expropiación salarial que significaba ese artículo en la Ley de Inversiones neoliberal, ley que este gobierno usa para llamar a la inversión extranjera depredadora como BOTNIA, ENCE, PORTUCEL, re-privatizar PLUNA y el Hotel Casino Carrasco, etc. La dirigencia mayoritaria del PITCNT amenazó con expulsarnos por no acatar su decisión de someterse a los dictámenes del partido colorado en el gobierno y del Frente Amplio como falsa oposición, pero los estatutos de la CONVENCION, el apoyo popular logrado y la justeza de la lucha, llevaron a que el PITCNT y el FA tuvieran que pronunciarse a favor, más allá de que luego lo boicotearan. Recuerdo que un puñado de militantes, comparado con el tamaño de la tarea, logramos juntar 125.000 voluntades contra ese maldito artículo de la ley. En ese momento el pasquín oficialista y amarillo del Sr. Federico Fassano publicaba en la tapa: “125.000 JUSTOS”, pero aparte de este titular no hizo nunca nada a favor, es más fue un ferviente militante por la causa opuesta. Luego de esta batalla, retomamos la lucha por los telefonistas de parada, logrando que la Junta Departamental aprobara otro proyecto, pero no fue gratis, tuvimos que parar, movilizar y ocupar la JDM, para que no fueran trampeados nuestros reclamos. Esta lucha que desarrolló nuestra organización sindical dio como resultado que casi 100 trabajadores realizaran el camino a la inversa de la generalidad de ese entonces. Mientras a nivel general de destrozaban los derechos laborales, campeaba la flexibilidad laboral, el subempleo y la informalidad se iba instalando como cotidianidad para casi el 50% de los trabajadores, nosotros dimos y ganamos una batalla para formalizar a los telefonistas, esos que algunos muy imprudentes dirigentes sindicales de la mayoría del PITCNT dicen que no son de nuestro gremio. Deberíamos abrir un apéndice para recordarle también que nuestro pequeño sindicato estuvo pegado a todas las luchas estudiantiles, las ocupaciones de 1996, 98, 2000 y 2003, haciendo realidad en la práctica cotidiana y no en el discurso, la consigna de “obreros y estudiantes unidos y adelante”. Llegamos al gobierno de Jorge Batlle, el nefasto personaje que concurrió a la sede del PITCNT y le espetara en la cara a los educaditos dirigentes que “el que no quiere sopa, dos platos”. En ese período nuestra organización sindical impulsó varios caceroleos en Suarez y Reyes, sostuvo durante 15 días un campamento frente al Palacio Legislativo, formó parte de una coordinadora de organizaciones en lucha que sitió la Ciudad Vieja y ocupó el MTSS, marchamos contra la Embajada de Israel, mientras otros dirigentes sindicales cenaban con los representantes del Departamento de Estado del EEUU en el hotel Radisson y comprometían al movimiento obrero en la “Concertación para el desarrollo”, frente devaluacionista que logró la más grande expropiación salarial de la era democrática. Todas estas acciones sindicales y sociales también tuvieron su precio. Tuvimos dirigentes detenidos, se inició una investigación por quemar las banderas de EEUU y de Israel, se intentó procesar a uno de nuestros dirigentes por expresar públicamente lo que cientos de miles de uruguayos pensaban del Presidente, que era un hijo de puta. En medio de la crisis económica que pagamos los trabajadores, jubilados y pueblo pobre de nuestro país, impulsamos ollas populares, cortes de rutas y calles, todo esto mientras la caída de la producción en el sector repercutía en nuestros bolsillos llegando a tener jornales de $50 diarios. Una de esas ollas populares estaba en nuestro local sindical y daba de comer a los trabajadores del taxi y sus familias. El frente devaluacionista integrado por las cámaras empresariales y la dirigencia mayoritaria del PITCNT, en una de las mayores engañifas al pueblo, logró su objetivo, recomponer la tasa de ganancia de las patronales. Un dato muy interesante, para que el Sr. Marenales, como dirigente político del partido con más votos en la historia del país y la gente no lo olviden, fue la postura de la patronal del taxímetro (CPATU), esa que es amiga de este gobierno, que le consigue trabajo a los familiares de sus compañeros de partido, que pone plata en las cenas y coches en la campaña. CPATU logró la exoneración de aportes patronales en los días previos del acto de la “concertación para el crecimiento”, se bajó de la convocatoria y salió a pintar los muros de Montevideo, con los colores y la misma letra de la “brigada palo y palo” de García Pintos, la consigna “Gracias Batlle”, firmando “la familia del taxi” con una clara connotación fascista.

Esta reseña, un tanto larga, va dirigida a instalar un debate que la soberbia del oficialismo político y sindical niega y desvía constantemente y que tiene que ver con qué es lo que los pone nerviosos, qué tanto están haciendo a favor de los trabajadores que provoca la reacción de los mismos y que sus “agentes”, colocados en las direcciones de los sindicatos, no pueden controlar.

Los que pareciera que estuvieron contentos con los gobiernos anteriores son otros, Sr. dirigente renegado Julio Marenales. Según nuestras concepciones, la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Esta concepción no es modificable, transable, o desechable a partir de que llega al gobierno un partido policlasista que pretende “administrar mejor” el sistema capitalista para hacerlo “más humano”.

Están hoy en pugna, como lo estuvieron a través de la historia del capitalismo, dos concepciones y prácticas totalmente distintas. Tal vez los actuales gobernantes y la burocracia sindical se coloquen por encima de la misma historia y su soberbia no se lo permita ver, pero nosotros no. Nosotros abrevamos de ella, de la historia, para desarrollar nuestra lucha cotidiana y proyectar la futura, que está impregnada de los sueños de una clase por emanciparse de los yugos del sistema capitalista y llegar a una sociedad donde el hombre no sea lobo del hombre y no exista más ningún tipo de explotación. Algunos otrora tigres, hoy devenidos en corderitos, han mutado sus aspiraciones de cambiar las estructuras sociales por las de aceptar sin cortapisas la inmutabilidad de la producción social y la apropiación privada de los bienes sociales y de consumo. Nosotros seguimos empecinadamente convencidos de que al capitalismo no se lo reforma, se lo destruye. Seguimos empecinadamente convencidos de que las contradicciones entre capital y trabajo revisten un carácter antagónico e irreconciliable y no pueden dirimirse más que por la eliminación de la explotación capitalista.

Por todos los medios a su alcance tratan de que se vea a los trabajadores que manifestaron el lunes 20, como un pequeño grupo de radicales que hemos engañado a los trabajadores y los utilizamos como tropa acrítica para nuestros ocultos propósitos de “opacar”, “trabar” o “frustrar” el camino de “los cambios posibles” emprendido en el 2005. Pero, permítanme decirles Sres. renegados Julio Marenales, Juan Castillo, José Mujica, Eduardo Bonomi, Milton Castellanos y demás dirigentes partidarios y sindicales del FA, y recalco para que no se interprete mal, DIRIGENTES, que quiénes han frustrado las expectativas de las masas son Uds. No lo digo yo, lo dicen Uds. mismos. Todos los datos de la economía marcan el último período como el de mayor crecimiento de la economía, pero también el de mayor crecimiento de la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre. La gente sigue durmiendo en las calles, los jóvenes emigrando cuando pueden o cayendo en la delincuencia social y la prostitución. La participación del salario en el PBI es del 21%, el salario mínimo apenas supera el 10% de la canasta básica familiar, la carestía se come los salarios más bajos y las familias obreras son expulsadas hacia los cantegriles, rematadas sus casas o desalojadas por no poder pagar el alquiler.

Se nos acusa a nosotros de “hacerle el juego a la derecha”. Si la derecha estuviera preocupada por Uds. se estaría organizando hace rato para administrar directamente sus intereses y no tener intermediarios. Pero están más tranquilos que agua de aljibe. Tuvieron miedo antes, cuando Ud. y muchos otros dispusieron dirimir sus contradicciones con el sistema a los tiros, no ahora que les están administrando en forma sobresaliente los negocios. El MPP emitió un comunicado donde expresa que “se ve que (los trabajadores del taxi) no están para la liberación nacional y el socialismo”. Parece que Uds. recibiendo al asesino Bush si lo están; viajando con el empresariado por el mundo para atraer capitalistas sí lo están; rebajando el salario de los trabajadores sí lo están; pagando puntualmente y por adelantado la deuda externa sí lo están; extranjerizando la tierra, permitiendo la súper-explotación de los trabajadores rurales y la expulsión de los pequeños productores sí lo están; mandando en cana a los trabajadores sí lo están, aprobando las maniobras UNITAS y enviando tropas invasoras al Congo y a Haití, sí lo están; asesinando pibes en las comisarías sí lo están; no anulando la ley de impunidad con las mayorías parlamentarias que tienen y saliendo en público a juntar voluntades en su contra, sí lo están; violando las resoluciones del congreso de la educación Maestro Julio Castro, sí lo están; aprobando la ley de reforma del Estado entre otras perlas del rosario de claudicaciones, sí lo están; yendo a los desayunos y almuerzos de ADM a departir con la flora y nata de la oligarquía vernácula, sí lo están.

No es a la patada indignada de un simple trabajador a lo que temen, sino a no aventurarse a resolver las cosas desde la trinchera de la dignidad, pues ya la perdieron hace rato y vuestro conformismo pequeñoburgués no permite su recuperación. Muchos hombres y mujeres honestos, crecieron bajo la compulsión moral de otros cientos y hasta miles de hombres y mujeres que forjaron con su sacrificio el camino de la clase obrera hacia su liberación de las cadenas de explotación. Es sobre esa compulsión que los gobernantes de hoy y sus alcahuetes dirigentes sindicales han montado la farsa de la conciliación de intereses entre burgueses y trabajadores. Pero se puede mentir un día o dos, un período o dos, pero no se puede mentir toda la vida.

Para terminar esta, hay algo que sí ha quedado claro, no tenemos nada que ver, como lo dicen los comunicados del Secretariado Ejecutivo del PITCNT y del Ejecutivo de la UNOTT, vuestros aparatos sindicales. No tenemos compañeros en el gobierno, mis compañeros fueron, son y serán los trabajadores, porque la independencia de clase no es una frase para agitar en actos y mítines, sino un principio que no desaparece por un pase de magia reformista.

Con los trabajadores todo, con las patronales y el gobierno nada.

Sergio “Pájaro” Pereira
Secretario General del Sindicato del Taxi. Militante de la Tendencia Clasista y Combativa (TCC).
Miembro de la Dirección del MRO-FRAS.