Luchas sindicales: Un barco que no se conduce tranquilamente

09.Oct.08    Mensuario Construyendo
   

En la tapa del número anterior de Construyendo, titulábamos: “El inicio de una reacción”, haciendo referencia a la resolución del PIT-CNT de convocar al primer paro general de 24 horas en este gobierno. De los entretelones de la situación se han encargado los medios de prensa, reproduciendo las palabras de los dirigentes de la mayoría del PIT-CNT, mediante las cuales aparecían buscando subterfugios para pedir disculpas por “tremenda resolución”.


Tal el grado de pragmatismo y sumisión a la política gubernamental del progresismo que no dudaron en salir en la gira presidencial de Vázquez junto a los empresarios al otro día del paro, como forma de reafirmar que ese tipo de exabruptos no volvería a ocurrir.

Pero la lucha de clases es un poco más porfiada que la sujeción de las dirigencias acomodadas y las bases gremiales continúan luchando más allá de las contrarias intenciones de sus dirigentes. Si nos atenemos al juego mediático que se entabló y que en éstos momentos está más suavizado, puesto que el Partido Comunista ha logrado acomodar un tanto su interna sindical, atravesada por pujas intestinas, parecería que a los “radicales” se los colocó en su lugar. Puesto que no se logró dar continuidad a un plan de lucha y se colocó como eje la lucha contra las patronales que “no quieren negociar”, quitándole un poco de presión al gobierno.

Un mapa de contradicciones

Como decíamos, la lucha de clases es más porfiada. Así es que en asamblea general de la UNTMRA, las bases arrancaron a la dirigencia un plan de lucha que tuvo los pasados 24 y 25 de Setiembre un punto fuerte con la ocupación de más de 100 lugares de trabajo con reclamos de reducción de la jornada de trabajo sin pérdida de salario y la fijación del mínimo en $9000. El transporte colectivo movilizó fuerte por la equiparación salarial de los sectores interdepartamental y suburbano a los laudos del sector urbano, llegando a una formula que aún está por resolverse, pero que en palabras de la dirigencia “es un gran avance que en el término de los próximos 3 años se alcance esa equiparación”. El pasado 19 se movilizaron los gremios que integran FUECI, realizando un paro desde las 10 hasta las 18 horas, hecho este que no ocurría desde hace 22 años aproximadamente. Sus reclamos iban desde el respeto por la organización sindical, contra los despidos de delegados y por un salario mínimo de $8.500.

También los gremios de servicio de acompañantes están en conflicto y han instalado una campamento en la zona de Tres Cruces, por salario, condiciones de trabajo dignas y por respeto a su organización sindical; respeto que exigen no sólo de las patronales del sector sino también de la dirigencia de FUS que firmó en convenio madre para los sectores de mutualistas y dejó desamparados a miles de trabajadores tercerizados, mientras Bermúdez uno de sus principales dirigentes viajaba con Vázquez y con el empresario de la salud y dirigente del Partido Colorado Oscar Magurno. Los caddies del club de golf están en huelga hace más de 60 días por el reconocimiento por parte del club de las deudas de aportes al BPS, por salario mínimo asegurado y por su incorporación a la plantilla de empleados. Este conflicto demuestra el verdadero rostro del capitalismo humano del progresismo, en el lugar de esparcimiento y recreación de lo más rancio de la oligarquía, las condiciones de trabajo de los empleados son las más paupérrimas que podamos imaginar. Los camioneros tuvieron trancada la entrada y salida del puerto por varios días en su lucha por las 8 horas de trabajo en el sector, salarios mínimos asegurados y mejores condiciones de trabajo. Actualmente este conflicto está en una especie de tregua por 15 días, pero nada hace prever que no vuelva a resurgir ante la intransigencia patronal y la soberbia gubernamental.

Los trabajadores del Casmu también están en conflicto por adeudas salariales y por la decisión de la directiva del centro asistencial de reducir un 30% el salario del personal no médico. En la educación se prepara un conflicto de dimensiones de aprobarse la Ley de Educación resuelta por el gobierno con el apoyo de los partidos tradicionales, mediante la cual se abren todas las puertas para la privatización y por ende, la introducción sin reservas de las leyes del mercado en la formación de nuestros niños. Los trabajadores postales han comenzado con medidas por el respeto a la carrera funcional, por incorporación de personal efectivo y contra la privatización del CORREO. Los municipales continúan con medidas en un conflicto que lleva ya 6 años, por adeudos salariales, por respeto a la carrera funcional y contra las privatizaciones de servicios. Los empleados de los call center también están tomando medidas, sobre todo en ANTEL y UTE, por la incorporación a la plantilla de presupuestados y por salario mínimo de $8.500. Los trabajadores rurales se han manifestado totalmente contrarios a la farsa parlamentaria de haber aprobado una ley de regulación de la jornada trabajo que no contempla sus reclamos y que habilita a las patronales del sector a extender las jornadas mediante mecanismos de flexibilidad horaria sin pago de horas extras.

Una brecha que se abre

Estas reacciones de los trabajadores nada tienen que ver con un posicionamiento de independencia de clase por parte de la conducción mayoritaria del PITCNT, sino que van a contrapelo de sus intenciones. Las pautas salariales del gobierno para esta ronda de Consejos de Salario han sido un verdadero corsé y contienen elementos sustanciales de pérdida de poder adquisitivo a corto o mediano plazo, más si tenemos en cuenta las seguras consecuencias de la crisis financiera internacional. Eso lo van comprendiendo los trabajadores, como también comprenden que si la “torta ha crecido” como no han descansado en demostrar los representantes del gobierno, ha llegado la hora de su reparto en mejores proporciones. Puesto que no se puede propagandear en forma indefinida que el crecimiento del país es tal o cual, sin que ello también cale en los sectores más sumergidos y que éstos se organicen para ir por lo suyo.

Nada hace prever que a corto plazo la correlación de fuerzas, entre los sectores clasistas de oposición y la burocracia sindical, cambie sustancialmente. Pero no cabe duda alguna de que se ha abierto una brecha importante y que depende de los primeros la posibilidad real de impulsar y consolidar una verdadera alternativa para los trabajadores. Puesto que hasta los mismos sectores reformistas han tenido que salir a luchar en las calles para el logro de tibias demandas, demostrando muy a su pesar que la lucha paga y educando en la práctica en un sentido contrario a su prédica. Esto coloca a los sectores clasistas en la gran responsabilidad de abandonar el actual estado de inmadurez sectaria y colocarse por encima de pequeñas rencillas particulares o apetitos sectoriales para dar impulso a un gran arco opositor al gobierno, las patronales y sus agentes en las direcciones de los sindicatos.

Sergio Pereira es Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Taxi (SUATT) y miembro de la dirección del MRO-FRAS. Militante de la Tendencia Clasista y Combativa (TCC)

——————–
Publicado en el Mensuario Construyendo Nº 33 de octubre 2008