Cuadernillo de Formación Militante N.6

Sobre vanguardia y teoría revolucionaria. Extractos de M. Harnecker, E. Hoxha, T. Borge



SELECCIÓN DE MATERIALES EMANADOS DE PROCESOS REVOLUCIONARIOS DESTINADOS A INCENTIVAR LA FORMACIÓN DEL CUADRO POLITICO.

Este material de los procesos revolucionarios, no debe separarse de la coyuntura histórica en que fue escrito. La revolución cubana, de la cual conocemos más elementos, nos ejemplifica, que la formación del cuadro política varía de acuerdo al desarrollo del proceso revolucionario. Antes de la toma del poder, un cuadro político cubano se desarrollaba en medio de la guerra de guerrillas enfrentando a la dictadura de Batista; posteriormente se debe a los problemas de la construcción del socialismo y un internacionalismo combatiente; mas tarde sufre la influencia soviética de la “copiandina”; luego, con la caída de la URSS , el cuadro político se debe al “período especial”; hoy está abocado a defender los principios y logros de la revolución y enmarcado en misiones internacionalistas de salud, educación , etc.
El material que se ofrece, no implica el peso ideológico, político y organizativo a copiar en forma mecánica, sino al conocimiento de un materialismo histórico, para sacar elementos que permitan avanzar de acuerdo a la realidad y a la necesidad del actual desarrollo de la lucha de clases en nuestro país y de nuestro movimiento. No es para considerar, que es una meta inalcanzable, sino para apreciar el papel del cuadro en el proceso político y que este se forma a partir de las condiciones objetivas de la lucha de clases y la capacidad de la organización de estar a la altura de los desafíos revolucionarios.


FRAGMENTOS DE “EL PROBLEMA DE LA VANGUARDIA EN AMERICA LATINA” – MARTA HARNECKER - CAPITULO – VANGUARDIA Y TEORIA REVOLUCIONARIA.

Lenin como Gramsci insiste en la necesidad de conocer la realidad nacional para que la vanguardia sea capaz de levantar un proyecto nacional. Algunos han insistido mucho en la importancia de la “teoría revolucionaria” donde suelen estar completamente ausentes materias que lleven a conocer el país, tanto en el aspecto histórico como económico y social. Muchas veces la culpa no es de quienes preparar esos cursos, sino de la ausencia de pensadores de izquierda que se dediquen a investigar la realidad nacional.
El teoricismo y el dogmatismo que han presentado algunos partidos de la izquierda llevó durante las últimas décadas a que la mayoría de las organizaciones emergentes cayeran en el extremo opuesto rechazando todo esfuerzo por teorizar la realidad y sobrevalorando la práctica revolucionaria, llegando a sostener que bastaba la acción para generar conciencia.
Como no se tenía una visión y un conocimiento acabado de la realidad nacional durante décadas se importaron esquemas prefabricados de otras experiencias revolucionarias. Las discusiones entonces resultaban estériles, difícilmente se podía lograr de ellas una síntesis dialéctica que permitiera ir superando las diferencias, por el contrario muchas de esas discusiones teóricas terminaban por separar, desunir más a las distintas fuerzas de la izquierda. Se llegó así a pensar con frecuencia erróneamente que para lograr la unidad era preferible evitar entrar en discusiones teóricas.
No creemos aventurado afirmar que una de las causas de las dificultades para avanzar por los caminos de la unidad entre las fuerzas revolucionarias de América Latina sea precisamente la ausencia de análisis teórico-históricos acerca de la realidad nacional y continental.
Allí donde todavía existen intelectuales de izquierda, sus reflexiones y la producción revolucionaria contemporánea se han quedado en sus centros de investigación en sus bibliotecas sin lograrse establecer el puente necesario con el dirigente político.
Además ha sido pobre la reflexión de las organizaciones políticas revolucionarias sobre su propia experiencia y sobre las enseñanzas que aportan los reveses sufridos.
Cita de Lenin: “No se puede pasar por encima del pueblo. Solo los soñadores o los conspiradores creen que la minoría puede imponer su voluntad a la mayoría” “No basta con rotularse vanguardia, destacamento avanzado: es preciso obrar de tal manera que todos los destacamentos vean y estén obligados a reconocer que marchamos en primera fila”.

EXTRACTOS TOMADOS DE “EL PARTIDO SANDINISTA Y LAS CUALIDADES DEL MILITANTE” DE TOMAS BORGE

1) Un partido que tenga militantes, que no se considere por encima de los demás, que no se deje arrastrar por la vanidad, sino que sepan ser humildes frente a los humildes, aunque también sepan ser dignos frente a los poderosos.
Naturalmente que nosotros comprendemos que para crear una organización de esta naturaleza, hay que pasar por una etapa de maduración política y orgánica; que no basta desear la existencia de un partido de una gran calidad, sino que hay que trabajar todos los días para formar ese partido. Los militantes serán los mejores elementos, aquellos que se distingan, por sus cualidades, y no porque llevan la frente muy en alto y miren por encima de los hombros a los demás, sino por sus cualidades morales, sus cualidades revolucionarias.
2) Que nuestra organización pueda colocar a la cabeza, a los mejores, y tener tras de sí, una gran retaguardia, una gran fuerza de masas organizadas.
3) No basta la discusión si ésta no se acompaña de la acción por la energía práctica de todos los días. En este sentido nuestra propia experiencia, como otras experiencias, nos indican que es muy importante consolidar la presencia de dirigentes, la estabilidad de los dirigentes dentro de la organización y, por supuesto, que los dirigentes que se coloquen por encima de una organización revolucionaria como la nuestra, deben ser vitrinas, deben ser como los escenarios de los teatros, como este lugar donde somos visibles frente a todos: íntimamente ligados al pueblo y sus problemas, al mismo tiempo, los dirigentes de cada sector deben demostrar su capacidad para trabajar y también su capacidad para reconocer sus errores y para poderlos enmendar dentro de la organización.
4) Tenemos que comprender que no podemos enfadarnos por los atrasos que hay en nuestro país desde el punto de vista político, porque a veces caemos en la tentación de enfadarnos con las masas, cuando vemos su atraso, su incomprensión frente a determinados problemas. Por el contrario debemos buscar la forma de llegar al corazón de la conciencia de las masas, todos los días, a cada minuto, sabiendo interpretar los intereses del pueblo trabajador.
5) Debemos de llenarnos de determinadas cualidades, cultivarlas todos los días, echarles agua y abono, ser estudiosos, previsores, modestos, sencillos, humildes y dignos a la vez, francos, leales, enérgicos, sacrificados. Un revolucionario es aquel que se preocupa más por el pueblo que por sí mismo, es aquél que el sale de frente a la corrupción intransigentemente, es aquél que hace todos los esfuerzos posibles por arrojar de su conciencia el egoísmo, el desgano en el trabajo y la prepotencia.
6) Debe ser un ejemplo en todo. Algunos creen que solo deben ser ejemplo en la reunión partidaria, o en el cuartel, o en la oficina, cuando deben ser ejemplo las 24 hrs. del día para hacerse dignos.
7) No es compatible la militancia revolucionaria o la hora del uniforme con una conducta indecorosa que a veces se refleja en las tristes noches de parranda y de la irresponsabilidad.
8) Tiene que ser una labor paciente de todos los días para enfrentarnos a esas debilidades que no caben en un revolucionario.
9) Debemos estar dispuestos a escuchar con respeto las opiniones ajenas, no creernos superiores, no desdeñar a los atrasados. Somos amigos del pueblo, no amos del pueblo, somos por naturaleza enemigos de la tiranía.
10) Comprender que es necesario conducir a las masas, pero también hay que aprender de las masas; tener la humildad suficiente para entender que el pueblo está lleno de sabiduría y nos puede enseñar, aunque tampoco eso significa que tendremos que ponernos al nivel del atraso de los sectores mas primitivos y atrasados de la población sino arrancar esa sabiduría y aprender de ella para después educar.
11) Aprender de las masas para educar a las masas.
12) Hablar siempre con la verdad desnuda sin ocultar nuestras debilidades, nuestras limitaciones; ayudar a los cuadros nuevos que se acercan a la organización con gran entusiasmo, porque a veces los viejos cuadros, creemos, como que la revolución es cosa nuestra. Además, debemos orientar y aclarar, educar a nuestra organización y a nuestros combatientes en el espíritu de la solidaridad internacional, porque mezquinos y egoístas seríamos nosotros si solo pensáramos en nuestra propia tierra y no tomáramos en cuenta la miseria, el hambre, la explotación, de que están siendo víctimas los pueblos de América Latina.
13) Ser valientes, audaces e intransigentes frente a nuestros enemigos, por muy poderosos que estos sean, dentro o fuera del país.
14) Despojarnos de todas las lacras que nos dejó el pasado y convertirnos en hombres nuevos y para que estas frases nos digan algo, hombres nuevos, mujeres nuevas llenos de generosidad, llenos de coraje y de valor para hacer nuestra revolución.
15) Consolidar nuestra organización, salirle al frente a las desviaciones, integrar a nuestra organización, como organización de vanguardia, al trabajo de las masas organizadas; interpretar el sentimiento de nuestro pueblo y conducirlo, y convertirnos cada uno de nosotros en verdaderos revolucionarios.
16) Es importante superar los métodos artesanales de trabajo que hasta ahora hemos venido utilizando y empezar a caminar más ordenadamente, aprovechando nuestros modestos recursos racionalmente para conseguir saltar hacia una nueva etapa en la conducción del trabajo de masas.
17) La planificación es un proceso de formación de cuadros. Planificar significa formar cuadros. Un cuadro no solo se forma en las charlas o seminarios. Se forma fundamentalmente en la praxis y a través del ejemplo que sus dirigentes le muestren en la dirección del trabajo de masas.
18) Plan de formación: a) seminarios b) escuela de cuadros (generales y especiales) c) envío de cuadros de círculos de estudio y formación por organismos de base e) plan de producción de material de formación (contenido y tipo de folleto) f) cruzada de alfabetización.

EXTRACTOS TOMADOS DE LOS DISCURSOS DE ENVER HOXHA

1) Cada comunista debe hacer el balance de su trabajo y del trabajo a la organización con espíritu crítico y autocrítico los éxitos y las deficiencias, determinar los objetivos para los cuales luchará en el futuro, elegir los puestos y organismos de dirección del partido a los camaradas que han trabajado mejor, que han demostrado ser organizadores capaces y resueltos luchadores en cuanto a la ejecución de la línea del partido, en todos los organismos de base, los comunistas revolucionarios piden cuentas a sus camaradas revolucionarios, ya que las cuestiones por las cuales se piden no son asuntos privados, personales, sino problemas político-organizativos del partido, problemas de la colectividad, de las masas.
2) Revolucionarización del partido significa revolucionarización de los comunistas. Estos deben ser soldados de acero, políticamente claros, audaces, amables, francos, sinceros, cuando sea necesario también severos. Deben destruir todo lo malo, organizar y combatir en las primeras filas por lo nuevo, progresistas, revolucionarios.
3) Cómo se puede llamar revolucionario a aquel comunista que asiste a las reuniones del barrio, del frente o de los sindicatos, solo cuando lo llaman, e incluso entonces, intenta escabullirse, o va a esas reuniones solo para hacer acto de presencia, se queda callado y se considera exonerado del deber de hablar, para no mencionar ya el de luchar.
4) Quemar en el fuego y romperle la cabeza a quien quiera que viole la ley del pueblo por la defensa de los derechos de las mujeres y las muchachas, estos son problemas morales y políticos de gran importancia.
5) La petición de cuentas por parte de los comunistas es indispensable y debe hacerse con espíritu revolucionario y no mezquino por cuestiones pequeñas y apolíticas, deben hacerse no en forma inquisitoria, sin calumniar e inventar, sin ataques vengativos. Debemos evitar aquellas formas de petición general de cuentas que no dan resultado o aquellos estilos de crítica y autocrítica anticuados que no producen ningún efecto que no educan políticamente a los camaradas y que no les ayudan a resolver correctamente los problemas. Muchas veces la rendición de cuentas no se hace como se debe, no se pide tampoco como es debido, porque no se comprende debidamente las tareas de cada uno y en primer lugar las tareas políticas. Culpables son también algunos otros camaradas que son criticados solo levemente o no son absolutamente criticados y, cuando llega el momento de la rendición de cuentas y las elecciones, no rinden cuentas y son elegidos nuevamente.
6) A ningún comunista se le permite estar de manos cruzadas aunque no se le haya signado una tarea particular. Innumerables son siempre las tareas que quedan por cumplir. Luego, qué revolucionario puede ser el comunista que espera que alguien le asigne una tarea para cumplir?
7) En base al centralismo democrático las resoluciones importantes de los órganos superiores del partido, no solo deben ser conocidos por todos, por los órganos de base y por todo el partido, sino que los órganos de base deben profundizar aún más estas resoluciones y hallar los mejores modos y métodos para ponerlas en práctica. La ejecución de estas vitales resoluciones no pueden realizarse cuando en el partido existe un espíritu liberal, pequeño burgués, cuando existe el dañino concepto de no me importa nada. No, en un combativo partido proletario, no son admisibles la desorganización política y organizativa, el liberalismo, la falsa democracia.
8) Los dirigentes que en las organizaciones no están en condiciones de tomar apuntes claros y comprender las cosas profundamente sino aquellos apuntes que toman son tan inconsistentes que, cuando llegan a su organización se reducen a fórmulas insípidas estereotipadas, mil veces escuchadas.
9) Olvidar o ignorar las diferencias entre nuestra ciudad y nuestro campo, entre la vida y las costumbres entre la ciudad y el campo y aplicar de manera mecánica y de molde el mismo método de trabajo, las mismas formas, tanto en la ciudad como en el campo, significa que los resultados no serán satisfactorios.
10) Nuestra tarea (los cuadros) es templar continuamente el partido, de manera que sea siempre combativo, dinámico, vivo, intransigente con las fallas y las deficiencias: por esta razón tiene importancia primordial el dar nueva sangre a las filas del partido, la admisión de nuevos miembros surgidos de la clase obrera, del campesinado, de los elementos más destacados y revolucionarios de la intelectualidad.
11) Pienso que las formas fundamentales que regulan la vida y la lucha del partido y por consiguiente de la organización de base y de cada comunista, debe ser conocidas y profundamente, tienen que ser conocidos su aspecto ideológico y político, en este punto no hemos insistido tanto como se debe.
12) Desde la creación del partido, cada año organizamos cursos sobre los estatutos. Este trabajo ha dado y sigue dando resultados, pero debemos seguir buscando la causa de las infracciones, los mejores métodos para que cada comunista tenga presente los estatutos en su mente y en su corazón, en cada paso que da.
13) Tomando la cuestión de la no participación en la debida forma y por parte de todos en la discusión sobre los diversos problemas en el seno de la organización. Me refiero en general al fenómeno y no a la práctica mecánica en base a la cual todos los miembros de la organización de base deben indispensablemente discutir. Pero, porqué no discuten? Esto debe preocuparnos principalmente. No hay debates, o los debates son poco interesantes cuando no se conoce el problema, cuando no se estudia y cuando no se plantea correctamente ni se argumenta. No hay discusión cuando el problema se presenta seco y a último momento a la organización, la cual se encuentra desprevenida y obligada, o a no discutir absolutamente nada o a discutir superficialmente. El problema se plantea entonces solo por respetar las normas, se plantea como un estorbo que hay que superar, a la organización se le impone indirectamente las opiniones de las personas que plantean el problema y se destacan en la organización los que tienen facilidad de palabra, pero que algunas veces no tienen ideas, sino solo fraseología. Puede comprenderse qué consecuencias negativas tiene semejante situación para el trabajo y para la educación, y qué relaciones se establecen entre la dirección y la base, quien conoce bien el problema planteado está en condiciones de discutir, de hacer observaciones, criticar, prever y proponer. Si todos hacen así, no cabe duda que las buenas y malas ideas se confrontarán, se analizarán y se descubrirán y seleccionarán las mejores, proveyéndose así también las medidas para superar las dificultades. Durante el debate se conocerá también la calidad de las personas, cuanto vale el uno y el otro. Esto se llama lucha revolucionaria en la organización.
14) Todo este conjunto de cosas influye para frenar en muchas personas la iniciativa de discutir, muchos discuten y proponen, pero sus opiniones y sus propuestas las barre el viento y ellos, quiera o no, están obligados a discutir muy pocas veces. Hay otros que intentan criticar el trabajo y las personas, pero su crítica es recibida con aversión. Y así, se quiera o no se quiera, se crea una situación tensa en la organización, o una situación de somnolencia. La gente no discute, no critica en lo más mínimo, ya que no sabe qué criticar. Algunos otros encuentran cosas para criticar, pero hacen una crítica blanda, para no herir a nadie. Otros ven cosas que deben criticar, mas no se atreven porque tienen miedo. Nos vemos obligados a luchar para hallar el motivo porqué el comunista que no tiene y no debe tener miedo, en algunas circunstancias, siente timidez y miedo de expresarse libremente. Pueden ser motivos subjetivos, pero hay también motivos objetivos que empujan al comunista a estas situaciones. Debemos curar al comunista con una profunda educación ideológica y eliminar los aspectos subjetivos y objetivos que se ponen de manifiesto, con el trabajo y la lucha de las organizaciones de base con una lucha tenaz para la cabal y revolucionaria comprensión, conocimiento y ejecución de las regla y las normas del partido.
15) Ni el comunista que tiene miedo de criticar y expresar abiertamente su opinión sobre cualquier problema, ni el que sofoca la crítica y las opiniones de los camaradas, son comunistas formados y buenos, por no decir que son malos. Si ellos no se educan, no se corrigen, deben indispensablemente alejarse del partido, ya que en su seno los individuos que pueden quedarse solo para acrecentar el número teniendo tales vicios incorregibles.
16) Un miembro del partido puede no saber muchas cosas, o alguna cosas puede saberlas a mitad; el partido se las enseñará de numerosas formas, pero las cosas que sabe y así como las sabe, las que ha aprendido y en la medida que las haya aprendido, el miembro del partido debe expresarlo, discutirlas y como comunista que es, escuchar también las opiniones y críticas revolucionarias de los camaradas, es acoger con calma la crítica bolchevique, combatir con coraje la crítica no bolchevique, reconocer honestamente sus errores y avanzar adelante.
17) Hay dirigentes y militantes de base que no soportan ni la crítica ni la disciplina ni la rendición de cuentas y toda exigencia o regla que se les demande, la consideran como un acto de carácter personal dirigido contra ellos.
18) Los revolucionarios deben someterse a un doble control, al del partido y al de las masas. Nadie puede decir que esto sea una cuestión personal, privada, cuando el problema esté relacionado con la sociedad, con las normas socialistas y del partido.
19) La dirección debe rendir cuentas en las reuniones, comprobar con hechos si ha cumplido o no correctamente su tarea y no limitarse a exponer observaciones generales o críticas solo para los demás. Así debe actuar por su parte también cada comunista.
20) Que la mesa exprese sobre el dirigente y le diga “mira hermano, trabaja y pórtate bien, ejecuta correctamente las normas, pídenos cuenta a fondo, que así nosotros lo haremos contigo; escúchanos ya que nosotros te ayudaremos si trabajas bien, pero ten cuidado que, si cometes errores, te tiraremos de las orejas y si persistes en los errores, te quitaremos de en medio y ten presente que no hay quien te defienda el partido es nuestro.
21) El burocratismo y los burócratas son enemigos del pueblo. Los conceptos establecidos por el burocratismo y los burócratas son idealistas, reaccionarios, antirrevolucionarios, antimarxistas. Por tanto el burocratismo y los burócratas son los peores y pérfidos enemigos del partido, y como tales hay que combatirlos continua, tenaz e incesantemente en todas las manifestaciones y, en primer lugar, destruir sus conceptos políticos e ideológicos, y también el sistema organizativo o estructural que ellos establecen, o intentan mantener en pie en diversas formas y maneras.
22) Existen dos conceptos de dirección: el concepto burocrático antipopular y el concepto revolucionario popular. Se combaten recíprocamente en un combate de vida o muerte. Ahí donde triunfa la revolución, la burocracia ha perdido la primera batalla, pero no ha depuesto las armas y lucha en otras formas, que tienen su origen particularmente en la mentalidad, en los prejuicios, en las concepciones de las gentes.
23) Los conceptos ideológicos idealistas de la burocracia son al mismo tiempo conceptos de la minoría, conceptos subjetivistas que se desarrollen en los individuos y que forman la ideología de la clase dominante, de la minoría que oprime a la mayoría, a la cual la primera no cesa de inculcárselos mediante la cultura, la educación, la política, la degeneración moral y política, para así convertirlos en segunda naturaleza de su modo de vida, de pensar y actuar.
24) Hay que luchar para que domine el carácter del poder profundamente popular, ya que este carácter arrancará de raíz los resabios burocráticos heredados del pasado o revividos con nuevas formas, y además este carácter popular es el único factor que está en condiciones de perfeccionar las estructuras y las formas y crear las leyes que constituyen la organización y la orientación del poder.
25) Para luchar exitosamente contra el burocratismo y los burócratas debemos comprender profundamente y ejecutar resueltamente las directrices en relación con las consignas “el poder es de las masas”, “estar lo más cerca de las masas”, “la amplia democracia de masas”.
26) La verdadera lucha contra los conceptos burocráticos consiste en la profunda comprensión y en la correcta aplicación en la práctica de estas cosas, aquí se encuentra el gran campo de batalla entre los revolucionarios y los burócratas, entre los activistas de masas y los burócratas, entre los valientes y los cobardes, entre los que luchan por ligar estrechamente con las masas y los que se esfuerzan en alejarse del pueblo. Los burócratas tienen miedo a las masas mientras que los revolucionarios no. El sentimiento de temor es producto individual y no de las masas. Se le puede comunicar a las masas por un momento y crear por cierto tiempo también el pánico, pero las masas son intrépidas.
27) El burócrata es cobarde, porque su concepción es idealista, mística, individualista. De aquí derivan males, como la soberbia, el servilismo, la mentira, el fraude, etc. Lo que sirven para conservar la posición individual conseguida, elevar la posición, obtener ganancias ilegalmente, realizar toda clase de embrollos. Naturalmente semejante bagaje no puede resistir la vigilancia de las masas, la lucha de las masas, el ímpetu revolucionario de las masas, por eso el burócrata hará todo lo posible por sustraerse a toda norma revolucionaria de las masas, se esforzará por hacer ineficaces las leyes y los decretos revolucionarios, por disgustar a las masas, volverlas descontentas y por último, indiferentes. Intentará convertir el aparato estatal en un clan cerrado, administrativo y represivo, convertirlo en una administración que esté al servicio del burocratismo para intimidar y oprimir a las masas, y no que esté al servicio del pueblo y contra el burocratismo.
28) El burócrata teme a las masas, al trabajo entre ellas y, cuando se ve obligado a ir a las masas, desea revestirse de poder, intenta imponerse con él, con los cargos que ocupa, entonces, deforma la esencia democrática, revolucionaria del poder, de las leyes, pisotea la democracia popular y sofoca la crítica, supuestamente defiende la “justeza de las directivas” o de la ley, la autoridad del partido y del estado. En realidad hace todo lo contrario, trata de desacreditar al partido y el poder popular y, para alcanzar sus pérfidos fines, a veces disfrazados, otras desembozados, enfría y aparta las masas del partido.
29) El burócrata actúa como le da la gana y según sus puntos subjetivos y con mil medios intenta aplastar la crítica, la vigilancia y el control de la masa de los obreros, los cuales indispensablemente y sin vacilaciones se debe combatir a este tipo de directores. Tales personas oprimen a quienes les critican y se vengan con ellos. En la punta de la lengua tienen siempre los “principios”, “línea de masas”, “la crítica y la autocrítica bolchevique”, la “voz de las masas”, etc. Pero en realidad hacen todo lo contrario y lo posible para que las masas no actúen. Qué valor tienen para el partido y para el socialismo tales personas? –Ninguno, solo un valor negativo.
30) Entonces, cabe preguntar: ¿A quien le sirven esas personas a la revolucionarización del Partido, al socialismo o a la burocracia y a sus malas ambiciones personales? ¿Qué valor tienen esas personas ante la gran masa revolucionaria, frente a la que asumen esta actitud antipopular? Ni un céntimo. Porque la masa no elimina estos individuos perniciosos y sin escrúpulos ¿quien lo defiende? ¿Porqué son descubiertos con retraso? ¿Por qué contra ellos se toman medidas con retardo? A pesar de que muchas veces estos males han sido puestos en evidencia se les permiten continuar en su actividad. No cabe duda que a estas personas las protege el burocratismo, la rutina, el formalismo y algunas personas de los propios aparatos.
31) Para pensar correctamente, hay que aceptar que es necesario escuchar la voz de las masas y estimularlas a que expresen sus opiniones, cualesquiera que estas sean. Esto comporta molestias y el burócrata les tiene miedo. ¿Podemos permitirnos, camaradas obreros, darles gusto a algunos de estos individuos y afectar la gran causa del pueblo? De ninguna manera. A estas personas se deben colocar en las férreas tenazas de la dictadura popular, donde o se corrigen, o tienen que ser eliminados.
32) Hay dos caminos: o con el Partido y el Pueblo o contra ellos.
33) Al cuadro político que trabaja bien, nadie lo podrá desacreditar, por el contrario, se le quiere y defiende. Pero, que hay de malo y qué norma se viola cuando la masa critica abiertamente al cuadro que comete errores? No hay nada de malo, sino de bueno: el partido, no tiene que mantener y proteger a personas indignas, porque con ellos se ataca mal al partido.
34) Debemos constatar que el buen método del trabajo y la conducta revolucionaria, no están siempre relacionados con la capacidad del cuadro, sino principalmente con su concepción política e ideológica.
35) Los burócratas encubren ignorancia con términos y frases altisonantes, emplean con su capital personal la permanencia por largo tiempo en cargos dirigentes estables. Llegando a la conclusión de que son incensurables, insustituibles, piensan que han preparado suficientemente la opinión sobre “su capacidad” y no prevén ningún peligro de ser rebajados en posiciones, de ser transferidos, etc. Solo piensan que se elevarán continuamente de grado y bregan en ese sentido.
36) La sabiduría, la ciencia, la inteligencia, no son propiedad de algunas personas que tienen un cerebro “particular” o unas “virtudes especiales” y que solo ellos están en condiciones de enseñar y de mandar a los otros que las apliquen.
Son las amplias masas las que crean, construyen y transforman el mundo y la sociedad y, al hacer esto, todo el mérito, sin subestimar el de cada uno, lo ponen al servicio del conjunto de la sociedad. El mérito les corresponde a las masas que trabajan, piensan, crean, ejecutan, piensan y nuevamente crean.
Se debe combatir los conceptos de los que tienen cierta sabiduría, pero que la explotan para imponer a las masas el “yo”, ya que éstos son conceptos reaccionarios, al igual que es burgués y reaccionario el concepto del “oficialismo” cuando se comprende como un concepto mediante el cual se encubre lo malo de la persona, su mentalidad y su actividad antimarxista, antirrevolucionaria, burocrática.

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