Cuadernillo de Formación Militante N.10

Acerca del Cuadro Político (documentación del MRO-FARO)



SELECCIÓN DE MATERIALES EMANADOS DE PROCESOS REVOLUCIONARIOS DESTINADOS A INCENTIVAR LA FORMACIÓN DEL CUADRO POLITICO.

Este material de los procesos revolucionarios, no debe separarse de la coyuntura histórica en que fue escrito. La revolución cubana, de la cual conocemos más elementos, nos ejemplifica, que la formación del cuadro política varía de acuerdo al desarrollo del proceso revolucionario. Antes de la toma del poder, un cuadro político cubano se desarrollaba en medio de la guerra de guerrillas enfrentando a la dictadura de Batista; posteriormente se debe a los problemas de la construcción del socialismo y un internacionalismo combatiente; mas tarde sufre la influencia soviética de la “copiandina”; luego, con la caída de la URSS, el cuadro político se debe al “período especial”; hoy está abocado a defender los principios y logros de la revolución y enmarcado en misiones internacionalistas de salud, educación, etc.
El material que se ofrece, no implica el peso ideológico, político y organizativo a copiar en forma mecánica, sino al conocimiento de un materialismo histórico, para sacar elementos que permitan avanzar de acuerdo a la realidad y a la necesidad del actual desarrollo de la lucha de clases en nuestro país y de nuestro movimiento. No es para considerar, que es una meta inalcanzable, sino para apreciar el papel del cuadro en el proceso político y que este se forma a partir de las condiciones objetivas de la lucha de clases y la capacidad de la organización de estar a la altura de los desafíos revolucionarios.


DOCUMENTACION ACERCA DEL CUADRO: EXTRAIDO DE LA DOCUMENTACION DEL MRO-FARO

El presente material fue elaborado en el año 69. Corresponde al Documento N.. 4 – La Organización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias “Orientales”
Estos mismos documentos fueron estudiados en el III Congreso realizado por el MRO en 1988

3 – CUADROS

A – La disciplina: Los principales principios son: los militantes como individuos deben obedecer a la organización; las minorías deben someterse a las mayorías; los organismos inferiores deben someterse a los superiores; toda la organización en su conjunto debe someterse a la dirección.
Todas las actividades deben ser discutidas libre y seriamente dentro de las filas. La organización al decidir sobre una u otra cuestión, permite que las minorías reserven sus opiniones diferentes, pero las decisiones aprobadas deben ser ejecutadas por todos los militantes incondicionalmente.
Un compañero que tiene una opinión distinta al discutir dentro de la organización, puede mantener su opinión, pero debe ejecutar la decisión final aunque ésta sea contraria a su opinión personal, porque no es admisible que un compañero no cumpla las decisiones.
Dentro de la organización no puede ser admitida la existencia de grupos fraccionales o actividades fraccionales. Solo de esta manera se logrará que la organización posea voluntad única y dirección única.

B – El reclutamiento: Debe ser selectivo, de acuerdo al método de reclutar audazmente y con prudencia. En una palabra, el reclutamiento de nuevos militantes debe ser audaz y vigilante. Según MAO se debe “reclutar audazmente y no dejar que se infiltren elementos nocivos”. Debe escogerse y ponerse a prueba a cada uno de los que soliciten entrar.
Los revolucionarios deben ser el sector más avanzado y más consciente del pueblo trabajador, y en el reclutamiento se debe tener en cuenta esta línea divisoria entre destacamento avanzado y masas, para construir una organización de cuadros, de acuerdo al concepto leninista.
El origen de clase de los que ingresan es muy importante, pues se debe poner el énfasis en la integración de trabajadores, de modo que los compañeros de origen trabajador representen cierta mayoría en las filas de la organización. En el campo se debe enfilar el reclutamiento hacia los asalariados agrícolas, los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores, que se están empobreciendo. También debemos reclutar militantes entre los intelectuales revolucionarios de la ciudad y el campo, particularmente entre los estudiantes.

En relación al problema de origen de clase del militante, debemos combatir dos desviaciones:
I) De vista el origen de clase y confundir las diferencias entre las clases, lo que es oportunismo de derecha. Ejemplo: el reclutamiento excesivo de profesionales acomodados o campesinos medios.
II) Considerar que el origen de clase lo decide todo, lo que es oportunismo de izquierda. Ejemplo: reclutar solo trabajadores y campesinos pobres, alejando de la organización a los intelectuales revolucionarios.
Los militantes al ser admitidos deben tener un buen origen de clase; se deben tener datos biográficos y políticos comprobados; deben poseer alto nivel de conciencia de clase y tener una firme posición de clase; deben ser fieles a la causa, intrépidos ante los sacrificios, libres de ambiciones personales y dispuestos a luchar hasta el fin de sus días. Serán sometidos a prueba de la lucha revolucionaria, después de ser preparados y educados por la organización en vinculación con las masas.

C – La lucha en el seno de la organización. En una sociedad de clases es inevitable que la lucha de clases influya y penetre en la organización. Los militantes de diferente origen social y de distinta formación, abordan naturalmente los problemas de manera diferente. De aquí la necesidad de la discusión en el interior del movimiento. Esta polémica necesaria e inevitable se agudiza en los momentos de viraje del proceso revolucionario. En el seno de la organización, la contradicción y la lucha siempre existe. Es la ley de su desarrollo, por lo tanto es necesario partir de esa constatación para poder encarar las discrepancias.
Los principios a tener en cuenta son los siguientes:
a) la lucha debe librarse en dos frentes: uno contra las desviaciones de derecha y otro contra las de izquierda. Tanto uno como el otro provienen del subjetivismo en el método de pensar.
Por regla general, cuando una organización entra en un Frente Unido, fácilmente surgen errores de derecha (unión sin lucha).
En cada lucha revolucionaria, antes de que las masas estén bien movilizadas, es fácil que surjan errores de derecha, sonde se subestima la situación.
Por el contrario cuando las masas están movilizadas y luchando, es fácil que surjan errores de izquierda.
Por lo tanto debemos determinar siempre nuestra orientación de acuerdo con la situación concreta, para poder evitar cualquier desviación.
b) Al encarar la lucha interna, debemos distinguir dos aspectos: I) nosotros y el enemigo; II) los compañeros que tienen razón y los que no la tienen.
Debemos combatir enérgicamente a los elementos contrarrevolucionarios y elementos nocivos que puedan infiltrarse en nuestras filas, pero a la vez, tener mucho cuidado de no tomar por un enemigo a un compañero revolucionario.
Para ello, debe distinguirse entre lo que es acertado y lo que es erróneo, y entre el aspecto principal y el aspecto secundario. Si los aspectos positivos son más importantes que los negativos debemos admitir como buena la actuación del compañero. Esto es bueno recordarlo bien, para evitar que los problemas sean abordados en forma subjetiva.
c) Debe aplicarse con perseverancia el principio de severidad en la crítica ideológica y de suavidad en las medidas organizativas. Siempre debe existir el propósito de ayudar al compañero a corregir los errores.
d) En la crítica a las ideas erróneas, debemos explicar con buenos argumentos, apelando a la persuasión y jamás a la coacción del tipo que fuere. No se debe adoptar una actitud simplista y brutal, inhibiendo a los compañeros. En problemas en los cuales el esclarecimiento no es urgente, no conviene formular conclusiones anticipadas.
Por último, dentro de esta lucha en el seno de la organización, deberá encararse la lucha contra el sectarismo que es el espíritu pequeño de grupo, carente de amplitud y la lucha contra el dogmatismo, que consiste en aplicar tozuda y mecánicamente los enunciados de la teoría, sin adaptarla debidamente a la realidad.
e) El código del revolucionario. Lo que piensan y lo que hacen los revolucionarios, debe tener como único objetivo servir al pueblo. Quien no quiere a su pueblo, no puede ser miembro de una organización revolucionaria.
Para poder dirigir al pueblo, la organización tiene que saber llegar a las masas y ganarse su cariño. Para lograrlo es necesario tener el más absoluto respeto por los intereses más elementales del pueblo. Para actuar al servicio del pueblo, es necesario una elevada posición ideológica clasista y una práctica revolucionaria de 24 horas por día frente al pueblo. No se puede servir, respetar, querer al pueblo y luchar por él sin estar permanentemente en contacto con él.
Debemos trabajar, comer, dormir, vivir, vestir, sufrir y gozar como el campesino o el trabajador, para crear relaciones con ellos. Lo mismo con las demás fuerza populares.
Tenemos que poner por encima de los intereses particulares, los intereses generales del pueblo. Tenemos que poner los intereses de los trabajadores por encima de los intereses de los otros grupos sociales.
Tenemos que poner los intereses de la organización por encima de los intereses personales, por importantes que éstos sean.
Ernesto Guevara, en un trabajo sobre “El cuadro, columna vertebral de la Revolución”, decía: “No se puede suponer un cuadro que no tenga un alto desarrollo político; pero por desarrollo político no debe considerarse solo el aprendizaje de la teoría marxista, debe también erigirse la responsabilidad del individuo por sus actos, la disciplina que coarte cualquier debilidad transitoria y que no esté reñida con una alta dosis de iniciativa, la preocupación constante por todos los problemas de la Revolución”
En la revolución no hay trabajos buenos y trabajos malos, los trabajos son simplemente necesarios para la revolución.
Por tanto, debemos estar siempre dispuestos para cubrir con nuestro modesto trabajo los puestos que la revolución, a través de la organización, nos asigne, sabiendo que tan importante es el trabajo oscuro y paciente del obrero en su fábrica, como el dirigente de la organización de masas, que es conocido y querido por sus compañeros. Que tan importante es el trabajo de un enlace o un correo anónimo, como el de un camarada dirigente revolucionario conocido por el país y admirado por todos.
Hay que estar dispuestos a entregar la vida por el pueblo, no temiendo el sacrificio. Pero por lo mismo, ahorrarnos todo riesgo inútil que pueda costar vidas y realizaciones, porque con ello no se sirve al pueblo.
Debemos estar dispuestos siempre a ayudar a los compañeros. Quererlos como a nuestros más entrañables hermanos. Querer a los hombres, de la casa como a nuestros padres, a sus mujeres como a nuestras madres y a sus hijos como a nuestros hijos.
No dudar un segundo en levantar la mano contra los enemigos del pueblo y dudar mil veces antes de hacerlo contra un hijo del pueblo.
Por último, en lo organizativo cada militante deberá tener una concepción mental que le permita tener presente las necesidades revolucionarias y logísticas de su organización aún cuando su militancia esté especializada en determinado frente.

E) La educación ideológica. La educación de clase constituye la base de todo trabajo ideológico de la organización. Un militante que no sabe lo que es la explotación del hombre por el hombre, no puede saber lo que es la revolución. Quien no odia la explotación capitalista no puede ser un militante revolucionario. Un militante que no tenga una concepción de clase no podrá servir bien los intereses del pueblo, por eso cuando realizamos el trabajo de reeducación de los militantes o cuadros, debemos apreciar su estado de ánimo desde el punto de vista de la lucha de clases.
El reforzamiento de la educación ideológica, es el contenido principal de la construcción ideológica. A la vez de organizar entre militantes y cuadros el estudio del marxismo-leninismo, debemos tratar que se estudien constantemente las orientaciones, la política y las directivas de la dirección.
Debemos oponernos al método de conocer la teoría por la teoría, desligada de la realidad. Estudiar la teoría revolucionaria en forma viva, ligando siempre el estudio con lo que se está haciendo en la práctica. Solo así se logrará tener una ideología orientadora.
La línea política surge de combinar los principios de la lucha ideológica orientadora con la práctica de la lucha política en sus diferentes aspectos. Esto es lo que diferencia claramente a la organización revolucionaria de los partidos reformistas pequeño-burgueses.
Un primer problema en la construcción ideológica es lograr un estilo de estudio concreto, que se haga carne en la organización y en sus militantes. En segundo lugar es necesario que todos los militantes se armen con la teoría y transformen su concepción del mundo en un esfuerzo cotidiano por desterrar toda la influencia burguesa y pequeño-burguesa. En tercer lugar, trazar una correcta línea política y aplicarla correctamente dando directivas particulares, líneas específicas, para cada medio de trabajo, sin perder de vista la línea general.
Los principios de educación ideológica más importantes son:
1) Para lograr un correcto estilo de estudio es necesario primero destruir el subjetivismo en todas sus manifestaciones. Y luego sobre la base del estudio sistemático y multifacético de la situación actual, de la historia del país y de las experiencias revolucionarias internacionales, elaborar teóricamente.
2) Hay que reeducar la mente de los militantes. Transformar la concepción del mundo no obrero.
Destruir el núcleo de la ideología burguesa, el egoísmo y el individualismo y sustituirlo por el núcleo de la ideología de los trabajadores, la generosidad y el espíritu colectivo, el espíritu de servicio a los demás sin ninguna preocupación por sí mismo.
3) La organización debe trazar su línea política, y en base al estudio realizado, al aporte de los militantes cuyo nivel ideológico haya sido elevado y a la participación plena en las luchas revolucionarias.
Las campañas de rectificación ideológica son, cada tanto tiempo, imprescindibles, y están constituidas por un movimiento de amplios sectores de la organización y de las masas, realizan un estudio de masas, un proceso de reeducación y de auto reeducación. Sobre la base de una amplia reeducación estimulamos a los militantes que corrijan sus errores, de esta forma fortalecemos la organización en su conjunto. Se debe desarrollar sobre la base de una educación en el espíritu crítico de todos los militantes. Es necesario que los militantes aprendan a obrar conscientemente a partir de su propio juicio, pensando con su propia cabeza, preguntándose siempre el porqué de todas las cosas y no siguiendo servilmente a otros.

ESCUELAS DE EDUCACION IDEOLOGICA Y POLITICA

El traslado de la discusión de los organismos superiores a los inferiores, y viceversa, tienen una gran importancia y requiere que tanto el cuadro que expone las orientaciones, como el militante que las recibe, tenga un mínimo de nivel ideológico y político para asimilarlas. Esto se logra a través de las escuelas ideológicas, que como su nombre lo dice, más que para enseñar la materia misma, sirven para leer y estudiar, bajo la guía del responsable de educción.
Para los cursos se debe elegir a los que han tenido gran actividad en la militancia, como premio a su trabajo, porque no se puede dilapidar el escaso tiempo disponible en compañeros que no han demostrado el mínimo espíritu de laboriosidad.
El curso permite calificar los cuadros para dar tareas de dirección. Debe enseñarse moral, disciplina, fraternidad, pero debe no transformarse en una secta de puros.
Durante los cursos, solo se debe estudiar, apartando a los alumnos de la militancia, porque si no, los militantes más esforzados son los que más faltan a las clases, por carecer de tiempo suficiente para preparar las lecciones.
Debe exigirse con severidad, puntualidad y asistencia.
La escuela debe dar capacidad para estudiar, enseñar a sacar apuntes, como trabajar con textos, etc., pues muchos obreros que no han tenido antes una disciplina de estudiantes, y constituye un triunfo el hecho de que simplemente lleguen a estudiar, debe repetirse muchas veces el tema, si es necesario, machacar en cada punto, pero no de memoria, sino razonando.
El programa del curso debe tender a comprender:
1) La organización revolucionaria. Concepto y ubicación.
2) Su ideología y su programa. Su política
3) La organización militar
4) Principios de teoría marxista-leninista. Crítica del capitalismo. El socialismo. El comunismo
5) El nacionalismo en América Latina y en el Uruguay
El imperialismo, la liberación nacional. Antes de terminar el curso, deben destinarse dos o tres días a repasar lo aprendido. Luego que han terminado, debe estimularse el estudio individual, hacer seminarios, dar bibliografías.
También pueden darse cursos elementales, más breves, que abarquen solo dos o tres días, para desarrollar un determinado tema.

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