Cuadernillo de Formación Militante N.13

Sobre el estudio del Reformismo



SELECCIÓN DE MATERIALES EMANADOS DE PROCESOS REVOLUCIONARIOS DESTINADOS A INCENTIVAR LA FORMACIÓN DEL CUADRO POLITICO.

Este material de los procesos revolucionarios, no separarse de la coyuntura histórica en que fue escrito. La revolución cubana, de la cual conocemos más elementos, nos ejemplifica, que la formación del cuadro política varía de acuerdo al desarrollo del proceso revolucionario. Antes de la toma del poder, un cuadro político cubano se desarrollaba en medio de la guerra de guerrillas enfrentando a la dictadura de Batista; posteriormente se debe a los problemas de la construcción del socialismo y un internacionalismo combatiente; mas tarde sufre la influencia soviética de la “copiandina”; luego, con la caída de la URSS , el cuadro político se debe al “período especial”; hoy está abocado a defender los principios y logros de la revolución y enmarcado en misiones internacionalistas de salud, educación , etc.
El material que se ofrece, no implica el peso ideológico, político y organizativo a copiar en forma mecánica, sino al conocimiento de un materialismo histórico, para sacar elementos que permitan avanzar de acuerdo a la realidad y a la necesidad del actual desarrollo de la lucha de clases en nuestro país y de nuestro movimiento. No es para considerar, que es una meta inalcanzable, sino para apreciar el papel del cuadro en el proceso político y que este se forma a partir de las condiciones objetivas de la lucha de clases y la capacidad de la organización de estar a la altura de los desafíos revolucionarios.


ARTICULOS DEL PERIODICO “LOS ORIENTALES” n. 25 de julio del 91 - SOBRE EL ESTUDIO DEL REFORMISMO

El reformismo

LA IMPORTANCIA DE LA LUCHA ELECTORAL Y PARLAMENTARIA

En lo político el reformismo, afirma en los hechos como medio fundamental la lucha electoral y parlamentaria y en lo social o en el plano del movimiento de masas, la “concientización” a través de los medios culturales y de la motivación reivindicativa.
Los reformistas están dispuestos a sacrificar todo lo que sea necesario para conservar su legalidad y poder participar en las elecciones, tratando a toda costa de evitar que le cierren sus locales y medios de comunicación, por medio de una política de mansedumbre y diálogo, en las que solamente agitan consignas defensivas y a la vez siguen trabajando para realizar alianzas con sectores de la burguesía llamada progresista y liberal, para lo cual se ven obligados a entregar uno tras otro los movimientos reivindicativos de los sindicatos.
Los reformistas necesitan aglutinar al movimiento obrero y popular para dominarlo y oficiar de freno en sus luchas. El vociferar, por lo tanto, por la “unidad”, por cualquier género de unidad, negándose a examinar y rendir cuenta ante las masas de las razones de principio y de los métodos de acción que inspiran dicha unidad, oculta siempre el propósito de aprovechar el sentimiento unitario de los trabajadores en contra de sus intereses.
Puesto que la unidad debe ser consciente, nadie salvo los oportunistas pueden negar el derecho a las masas populares a conocer claramente por qué y para qué dicha unidad.
Para valorar el planteamiento anterior es preciso tener en cuenta “que en toda guerra y la guerra de clases no es una excepción, el enemigo actúa tanto combatiendo frontalmente al adversario, como infiltrándose en sus filas para descomponerlo” (Lenin). Tales oportunistas al servicio del enemigo se esfuerzan siempre por aprovechar el sentimiento unitario de los trabajadores para impedir de que se les pida cuenta de la orientación reaccionaria que ellos imprimen a los organismos de los trabajadores que controlan.
Una vez lograda esta unificación de las masas en torno a una política contrarrevolucionaria, serán los más fervientes defensores de esa “unidad” tan favorable a sus patrones de la burguesía. Todo aquel que se les ponga por delante, que critique su orientación política retrógrada o siquiera les pida cuenta de sus orientaciones será tildado de “divisionista”, de “antiunitario”, de “enemigo de la organización de los trabajadores”
Realizan de este modo, un verdadero chantaje por un falso concepto de unidad y terminan ellos por apoderarse de la representación total de las organizaciones de masas calificando toda oposición a su actividad y línea reaccionarias como un ataque a la “unidad” y a la organización misma.
“Los mas grandes sectarios y los más grandes camorristas y pillos son en ciertos momentos los que gritan más fuerte a favor de la unidad” (Engels)

El argumento del número

Luego que estos oportunista levantan su griterío por la “unidad” engañando a los trabajadores, logran superar a amplios sectores de masas en torno a una orientación • revolucionaria” tergiversada, utilizan como argumentos para afianzar sus posiciones y su actuación, este mismo hecho.
Las masas “nos siguen”, dicen, y esto demuestra que “tenemos razón”, que nosotros somos los verdaderos representantes de la “unidad” de los trabajadores y que el resto son divisionistas. La fuerza del número que mide la profundidad de su engaño oportunista, la esgrimen como argumento para justificar y ocultar dicho engaño.
Un hecho de esta naturaleza solo marca el retraso en que se encuentra el proceso revolucionario, señal de lo mucho que hay que hacer aún para que los trabajadores se unan en torno en una línea correcta.
“La práctica ha demostrado que estas gentes activas – los oportunistas – en el movimiento obrero que adhiere a la tendencia oportunista son mejores defensores de la burguesía que la burguesía misma” “sin su dirección de los obreros, la burguesía no podría permanecer en el poder” (Lenin)
Es posible que la reunificación de los trabajadores en torno a una línea y acciones favorables a sus intereses, comience por un núcleo reducido de ellos. Sin embargo, esa será la verdadera unidad, la única que tiene futuro.
¿Debilidad numérica? ¿Desde cuando plantean los revolucionarios su política en función de que se constituye una mayoría o una minoría?
Ningún revolucionario consciente, por lo tanto, puede hacer el menor caso a los oportunistas que pretenden justificar su actividad antipopular contabilizando a cuanto trabajador han logrado temporalmente engañar o cuando intentan minimizar a quienes sostienen una posición revolucionaria y de denuncia a su traición, calificándolos de “grupúsculos o pequeño grupo de aventureros”
La lucha contra el engaño de los oportunistas, por lo tanto no es un proceso ajeno o colateral al desarrollo de la revolución, sino es una parte fundamental de ese proceso. Esa batalla, por consiguiente, hay que darla resueltamente y sin vacilación alguna, cualquiera sea la magnitud de la influencia de los oportunistas.

El reformismo y su disfraz de marxistas
PLATAFORMA DE LOS OPORTUNISTAS

Los dirigentes oportunistas, aunque pertenezcan al movimiento obrero, han renunciado a la ideología e intereses de su clase. Estos dirigentes no desconocen la historia de las luchas ideológicas y políticas dentro del movimiento obrero internacional. El oportunismo ha sido profusamente denunciado por casi todos los dirigentes revolucionarios a los largo de un centenar de años, no se puede alegar su desconocimiento.
Los líderes revolucionarios han analizado la influencia de la ideología y la moral pequeño burguesa y burguesa en las filas del proletariado, y el desclasamiento de ciertas capas privilegiadas de los trabajadores; el soborno directo de los patrones; el temor de la lucha revolucionaria y el anhelo de conquistar un reconocimiento legal por la burguesía.
Algunos dirigentes políticos o sindicales se han burocratizado, pues vegetan como funcionarios por años de años, desligados de la producción, ajenos a la explotación que sufre su clase, usufructuando de negocios tolerados por las clases dominantes, así como los beneficios de instituciones burguesas como el Parlamento y otras.
Los oportunistas son un elemento hostil al socialismo. Proliferan como funcionarios de sindicatos legales, parlamentarios y otros intelectuales, obreros mejor retribuidos. Las instituciones políticas del capitalismo moderno con prensa, Parlamento, sindicatos, congresos han creado privilegios y dádivas políticas para los obreros respetuosos, mansitos, reformistas y patrioteros. La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes de los partidos obrero burgueses con lucrativas prebendas de gobierno, Parlamento y en diversas comisiones y sindicatos. Estos mecanismos también son utilizados por los empresarios capitalistas en sus centros de trabajo, mediante provechos, viáticos y privilegios, como trabajo asegurado y extras.

El disfraz de marxistas

Si estos dirigentes oportunistas se presentaran como lo que son, flaco favor a la burguesía le harían. Estos, para embaucar a las masas no trepidan en proclamarse “marxistas”. Nadie puede impedírselo. En la historia ha sucedido siempre que después de muertos los jefes revolucionarios cuyos nombres son populares en las masas oprimidas, sus enemigos han intentado apropiárselos para engañarlas.

Plataforma de los oportunistas

Los oportunistas se burlan de la doctrina de Marx y “enseñan al pueblo que los trabajadores deben primero, conquistar la mayoría por el sufragio universal, recibir después el poder estatal merced a los votos de esa mayoría y finalmente, sobre esa base, de la democracia “consecuente” (otros la llaman pura) organizar el socialismo. Para los revolucionarios primero; los trabajadores deben derribar a la burguesía y conquistar el poder del estado, utilizando después ese poder como instrumento de clase para asegurar el favor de toda la clase y demás sectores populares.
La sola idea de subordinar a los capitalistas pacíficamente a la voluntad de la mayoría de los explotados; de transición pacífica y reformista al socialismo, no solo es una extrema estupidez filistea, sino un engaño directo a los trabajadores, un embellecimiento de la esclavitud asalariada, un ocultamiento de la verdad.
La verdad es que la burguesía, aún la mas instruida y democrática, no vacila en recurrir a cualquier crimen, en masacrar a millones de obreros y trabajadores del campo, para salvar la propiedad privada de los medios de producción.
“Solamente el derrocamiento violento de la burguesía, la confiscación de su propiedad, la destrucción de todo el aparato estatal burgués, de arriba abajo: parlamentario, judicial, militar, burocrático, administrativo, municipal, etc.; hasta la expulsión general e internación de todos los explotadores más peligrosos y obstinados …, sólo semejante medidas pueden asegurar la subordinación real de toda clase de explotadores” (Lenin).
Negar la revolución socialista y sustituirla por el reformismo burgués, por un rostro humano del capitalismo, negar la lucha de clases y su ineludible transformación en guerra civil, y propugnar la colaboración entre las clases, predicar el patriotismo y la defensa de la patria, limitarse en la lucha contra el militarismo con un sentimentalismo pequeño burgués, sin reconocer la necesidad de la guerra revolucionaria, convertir en fetiche la necesidad de transformar el Parlamento y las formas de legalidad burguesa, olvidándose de las formas y consignas “ilegales” de organización y agitación en las épocas de crisis; son las principales tareas de los oportunistas.
Ellos plantean; no hay que combatir en modo alguno a la burguesía, sino que hay que ganarla mediante una enérgica propaganda, pues si se quiere ganar a estas capas superiores de la sociedad o únicamente a sus sectores más lúcidos a ningún precio hay que asustarlos. El partido debe demostrar que no se inclina a seguir el camino de la violenta y sangrienta revolución, sino que está resuelto a seguir el camino de la “legalidad”, que en lugar de participar en la lucha de barricadas se debe actuar en forma pacífica.
Debe claramente demostrarse que el espantajo rojo, es eso, solo un espantajo. El programa no hay que abandonarlo, sino postergarlo… para una época indefinida. El partido se dedica a toda una clase basuras y a remendar el orden social capitalista, para poder demostrar, por lo menos que algo pasa, sin atemorizar al mismo tiempo a la burguesía.
SIN UNA LUCHA ENERGICA Y DESPIADADA EN TODA LA LINEA CONTRA ESTOS PARTIDOS, GRUPOS O TENDENCIAS NO PUEDE HABLARSE DE LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO, NI DE MARXISMO, NI DE UN MOVIMIENTO OBRERO SOCIALISTA.

Resultados del revisionismo marxista
Trasplante, ajuste y confusión del modelo con la realidad

El análisis de las clases pertenece a la ideología y no a la política. Los partidos obreros de ideología revisionista en América Latina, han creado su propio modelo de evolución de sociedad a partir de una valoración de las clases sociales –poniendo a la burguesía nacional- como fuerza política dirigente del período de transición al socialismo.
La burguesía nacional aliada a los trabajadores organizados, irá dejando gradualmente a éstos el control, viéndose la burguesía superada operando desde las ciudades, de los trabajadores con los campesinos,
Esta etapa de denominaría vía no capitalista de transición. Esta vía no capitalista implicaría el reconocimiento de la economía de mercado y zonas estratégicas en manos del estado.
El vacío que el imperialismo fuera dejando en manos de la alianza popular de la burguesía nacional con los sectores populares sería llenado por nuevas formas de reracionamiento con la socialdemocracia, frente a la caída vertiginosa del ex campo socialista.
Esta interpretación revisionista de la estructura de clases latinoamericana, dejándole a la burguesía nacional y media la conducción de los primeros pasos de la lucha antiimperialista, fue en un principio por el seguidismo de los partidos obreros burgueses al estalinismo. Este también creyó poder “teledirigir” el mundo en su momento, y además la estrategia del marxismo y que para América Latina trasplantó líneas de trabajo de arraigo sin el estudio riguroso de la propia realidad, Tuvo un papel importante que favoreció estas posiciones dogmáticas, la incipiente investigación de nuestra realidad latinoamericana desde un punto de vista social y económico, ahogándose líneas de pensamiento propio como las de José Carlos Mariátegui y el Che. Esta tendencia absurda de embutir la realidad histórica en marcos de modelos inadecuados, uniformó en forma abstracta, en moldes en los cuales se esperaba la revolución por caminos que nunca se podía llegar a ella.
Por eso esa teoría no tuvo nunca nada que ver con el ejemplo del socialismo cubano latinoamericano: donde el tránsito fue de la dependencia económica del imperialismo al socialismo por la vía de la guerra revolucionaria.
En años anteriores, el revisionismo marxista abogó por una vía alternativa al socialismo, por una “vía no capitalista”, hoy desmembrado el modelo europeo del Este, con el mismo desparpajo que tuvieron para la “copiandina”, se aferran al auge de turno, la socialdemocracia y estos partidos obreros burgueses giran hacia la nueva utopía de un “capitalismo de rostro humano”.

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