Comienza un siglo de luchas y seguras victorias

Los trabajadores cerramos un siglo histórico de nuestras luchas. La Revolución Rusa en 1917 demostró al mundo la pujanza de la nueva clase revolucionaria – la clase obrera -. Durante decenas de años quedó demostrado que los trabajadores no precisan de los parásitos burgueses para producir, investigar, luchar por causas justas, practicar un auténtico internacionalismo, mas allá de la desviación de una burocracia traidora y restauradora del capitalismo en la URSS.



Termina un siglo de luchas, de suerte variada, para la clase obrera

COMIENZA UN SIGLO PREÑADO DE LUCHAS Y DE SEGURAS VICTORIAS.

Un siglo de avances

Un sinnúmero de luchas victoriosas contra las burguesías imperiales jalonan este siglo. Luchas anticapitalistas, luchas anticolonialistas, luchas antidictatoriales, luchas
por la liberación nacional y el socialismo, pero resalta la lucha y victoria contra el fascismo, una de las variantes mas crueles de explotación capitalista.
A título de inventario, sabiendo que nos olvidaremos de algunos procesos importantes, se destacan las victorias obreras de la revolución rusa, china, coreana, vietnamita, cubana, y el auge de los procesos de liberación nacional en los países coloniales, semicoloniales y dependientes. Este movimiento abarcó China, India, Indonesia, los países de Oriente árabe y América Latina. Ha sido un vasto movimiento antiimperialista y antifeudal. Solo en África, surgen mas de treinta estados fruto de la descomposición colonialista.
Avances incontenibles de los pueblos hasta que sobre el fin de este siglo la burguesía recompone filas y está en franca ofensiva táctica, circunstancial, pero
sembrando una segura derrota estratégica.
Esta ofensiva imperialista está basada en una explotación y opresión sobre la humanidad sin antecedentes y cuyos límites ya no puede precisar, frenar ni desviar. Es una locomotora con un conductor alucinado, sin frenos, por una sola vía, sin desvíos hacia el despeñadero.

Los datos fríos de una realidad angustiante.

La mitad de la humanidad, 2600 millones de personas viven con dos dólares diarios y 1200 millones viven con un dólar diario.
Mil millones de analfabetos, 11 millones de niños mueren por año de enfermedades superadas, 600 mil mujeres mueren por año de embarazos y partos por falta de atención médica, De los 600 millones de niños en el mundo, 250 millones trabajan en los países dependientes y 130 millones no concurren a clases.
358 personas más ricas tienen los ingresos del 45% de la humanidad.
Dos millones de niños asesinados y seis millones discapacitados por año fruto de las guerras civiles promovidas por las multinacionales para logros de materias primas.
Y la lista es interminable en materia de falta de vivienda y saneamiento, el flagelo del Sida, la prostitución infantil, las emigraciones forzadas, la contaminación ambiental, la destrucción de la naturaleza, etc.

Nos obligan a luchar y a vencer

Sobre este mundo irracional, arbitrario, injusto, válido para unos pocos no se puede construir democracias, ni consensos, no se puede garantizar la paz ni la concordia, no se puede garantizar la estabilidad ni los pactos sociales.
Sobre este mundo, el enemigo de los pueblos- el imperialismo -desparrama su violencia de mil formas diferentes- agrediendo, efectuando genocidios, bloqueando economías, presionando, extorsionando con la deuda externa, interviniendo en las soberanías, entrenando a verdugos de su propio pueblo, financiando golpes de estado, asesinando líderes opositores, etc.
Los trabajadores explotados, los pueblos oprimidos, es decir la gran mayoría de la humanidad no accede a sus necesidades básicas de empleo, salario justo, vivienda, salud y educación; la historia enseña que en períodos anteriores de injusticia social, los opresores fueron barridos por el viento de lo nuevo.
Lo nuevo, desde un punto de vista social, son los trabajadores y en el siglo XX, la clase obrera luchó incansablemente y tuvo determinados logros, atesoró experiencias de triunfos y derrotas, sale fortalecida y en el siglo que se avecina sellará la derrota definitiva de la burguesía.
Somos –los trabajadores– el futuro de la paz y la justicia, del bienestar y la solidaridad, de la igualdad y la libertad.

“El Municipal” Diciembre 2000

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