No existen los DDHH en general

os derechos humanos tienen que ver con el hombre y la mujer organizados en sociedad. Por lo tanto, esos derechos están relacionados al hombre y a la mujer como sujetos históricos. Es decir, bajo diferentes procesos de producción (esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo) los derechos fueron evolucionando de acuerdo a la clase dominante de cada proceso histórico.



10 de diciembre. Día Internacional de los Derechos Humanos

NO EXISTEN LOS DERECHOS HUMANOS “EN GENERAL”

El próximo 10 de diciembre se cumplen 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humano, que consta de un preámbulo y 30 artículos y que fuera promulgada por la Asamblea General de las naciones Unidas en 1948

Colocar una fecha como inicio de los derechos universales constituye un error, si el mismo no se salva explicando que los derechos humanos están ligados al nombre y al momento histórico en el cual vive. Los derechos humanos tienen que ver con el hombre y la mujer organizados en sociedad. Por lo tanto, esos derechos están relacionados al hombre y a la mujer como sujetos históricos. Es decir, bajo diferentes procesos de producción (esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo) los derechos fueron evolucionando de acuerdo a la clase dominante de cada proceso histórico.

Los derechos sancionados en 1948 por las naciones Unidas responden a un momento histórico dela lucha de clases entre el capitalismo y el socialismo, entre los trabajadores y los burgueses.
La correlación de fuerzas en esta lucha era en 1948 y es hoy en día favorable a los intereses de los explotadores, mas allá que con sus luchas la clase trabajadora impuso en esa declaración artículos que configuran conquistas históricas. No existen, entonces, derechos humanos en general, sino derechos humanos burgueses y derechos humanos de los trabajadores.

El Art. 17 que establece el derecho de propiedad y que dice: “Toda persona, tanto sola como en colectividad, tiene derecho a la propiedad. Nadie puede ser privado arbitrariamente de su propiedad”. Este es el artículo fundamental, sobre la base que se edifica toda la promulgación. Las libertades referentes a la seguridad, a la persona física, a las de opinión, asociación, sindicales, políticas, organización democrática, papel del estado, aún los de rebelión contra tiranías y la opresión, responden al Art. 17.

Considerada justa la propiedad privada de los medios de producción o sea garantizada la expropiación de la riqueza generada por los trabajadores por una clase explotadora y parásita.

Considerado legítimo que 358 personas posean una riqueza equivalente al producto bruto de países donde viven el 45% de la población mundial.

Considerado legítimo que las tres cuartas partes de la humanidad se debatan en la pobreza y extrema pobreza, en la miseria y la marginación.

Considerado válido por el sistema capitalista que millones de niños sigan muriendo de hambre anualmente, cientos de millones sin techo y agua potable y todas las calamidades que sufren los pobres de este mundo en el altar del mercado, el interés, la ganancia, el provecho individual y la propiedad privada sin límites.

Los artículos que amparan a los sectores populares, impuestos a la burguesía por siglos de sacrificadas luchas tiene el techo de la dominación capitalista.

El Art. 1 donde dice que: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Están dotados de razón y de conciencia y deben comportarse, unos con otros, con un espíritu de fraternidad”, no puede ser aplicado para quien nace en un cantegril o en Carrasco, no hay fraternidad entre un patrón y los trabajadores lanzados al despido o a la miseria por razones de eficiencia, arbitrariedad o persecución sindical.

Por ejemplo, el Art. 23 formula el derecho al trabajo: “Toda persona tiene derecho al trabajo, en condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, y a la protección contra el paro. Todos tienen derecho, sin discriminación alguna, a un salario igual. Todo el que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, para sí como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana. Que se contemple, si a ello hubiere lugar, por otros medios de protección social”.

No hablemos de las cifras pavorosas de desocupación y subocupación mundial, hablemos de nuestra realidad, donde el propio gobierno habla de una desocupación del 10%. La fuerza laboral de nuestro país se cuenta en un millón y medio de potenciales trabajadores, ese 10% llega a la suma de 150 mil desocupados, ni hablemos de los subocupados y los que se generan su propio empleo sin ningún tipo de protección social, cerca de un millón de personas en situación precaria y marginalidad.

¿Qué base de realidad tiene el Art. 23 en nuestra patria y en el resto del mundo? La base real de un sistema productivo injusto en su esencia, el sistema capitalista, que engendra y profundiza la desigualdad, la insolidaridad, la explotación y la opresión.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos no es un punto de llegada, sino de partida hacia nuevas luchas y nuevos logros de trabajadores.

Hasta que los trabajadores no construyamos una patria socialista en un mundo socialista, los derechos humanos serán una aspiración mas que una realidad.

“El Municipal” Noviembre 98

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