El crimen mayor de la Dictadura Terrorista de Estado: LOS DESAPARECIDOS

La única forma de impedir que vuelva a repetirse un período de horror como la que hemos vivido bajo la dictadura terrorista de estado es el enjuiciamiento y castigo a los inculpados de violar los Derechos Humanos como criminales de guerra de Lesa Humanidad.



La Declaración Universal de los DD.HH. de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas clasifican las libertades políticas en cuatro categorías:

1) La seguridad de la persona que condena toda forma arbitraria de represión (Acusación, arresto, detención y juicio de acuerdo a la Ley).

2) Las libertades de la persona física (libertad de movimiento) y libertades inherentes a la persona física (correspondencia, domicilio).

3) Las libertades de la persona intelectual y moral (pensamiento, culto, opinión, prensa y reunión).

4) Libertades sociales y económicas (sindicales, asociación, huelga)

Especialmente el Art. 3 resume los Derechos y Libertades en una frase lapidaria “Todo hombre y mujer tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

EL CRIMEN MAYOR

La desaparición forzada reúne en el mismo hecho el mayor número de privación de libertades.
Desaparece la libertad individual.
Desaparece la certeza sobre la suerte y paradero de la víctima.
Desaparece el entorno social de la víctima.
Desaparece la vida.
Desaparece la integridad física y síquica de la víctima.
Desaparecen los restos de la víctima.
Desaparece la certidumbre sobre vida o muerte… y no se sabe cuál certeza puede ser peor.
Se desdibujan los vínculos familiares.
El desaparecido es un presente ausente.
Se produce un hueco en la historia social.
Se pretende desaparecer la responsabilidad de los criminales.
Es la prolongación del secreto-impunidad de la dictadura.
Ningún pueblo puede permitir el silencio del tiempo como resolución a la desaparición forzada.
Las ausencias deben explicadas, los criminales castigados.
Lo que bajo el Terrorismo de Estado era secreto, hoy debe ser público.
Lo que bajo el Terrorismo de Estado era garantía de impunidad, hoy debe ser espacio institucional de Verdad y Justicia y de Juicio y Castigo.

Si el espacio institucional no asume, nos priva del derecho a la verdad, a la justicia y al castigo, usaremos la palabra.
No nos van a callar.
Desde este periódico sindical, portavoz de los intereses de los trabajadores, reproduciremos una y otra vez las palabras de denuncia, de condena y exigiremos JUSTICIA

“El Municipal” Marzo 98

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