El MTR (Movimiento Teresa Rodríguez) se reincorpora al Bloque Piquetero Nacional

17.Ago.07    Internacionales
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Acto por Santucho y acuerdo con el Bloque Piquetero Nacional (BPN)

El día 18 de julio pasado compartimos con l@s compañer@s del BPN el acto en recordación del dirigente revolucionario más importante que alumbró la lucha de los años ´70 en nuestro país, Mario Roberto Santucho.
Allí se anunció la reincorporación de nuestro Movimiento al BPN, del que fuimos fundadores. Aunque no buscada ex profeso, la fecha le confirió un calor y un compromiso especiales a esta decisión.
La reincorporación fue posible después de varias reuniones en las que arribamos a acuerdos que permiten un largo y ancho camino de trabajo común, así como algunas diferencias que la confianza, el trabajo conjunto y la honestidad militante sin duda irán solucionando; ya que esas diferencias –a nuestro entender- se asientan más en prejuicios mutuos que en una propuesta radicalmente distinta.
El gran motor del acuerdo es –además de una caracterización común del significado de la rebelión de 2001, así como del régimen kirchnerista y las tendencias actuales de una crisis en vías de profundización- la visión de la necesidad de impulsar la construcción de Asambleas Populares o Cabildos en los territorios donde compartimos trabajos. Ello significa pasar de las asambleas o cabildos de cada organización a asambleas o cabildos de todo un barrio o zona, buscando saltar del carácter pura (o esencialmente) reivindicativo a una construcción que además de ello comience a orientar sobre una salida política a los problemas que enfrentan nuestra clase y nuestro pueblo. (Lo que de ninguna manera significa que desaparecen las asambleas o cabildos de cada movimiento, por lo menos por ahora. Como tampoco dejar de organizar la lucha por la educación, la salud, la seguridad, la luz, el gas, etc, etc; sino impulsarla entendiendo que en realidad la solución verdadera y última de esos problemas sólo puede ser posible a partir de un cambio radical en el tipo de poder político).
Dicho de otra manera, no se trata de votar a tal o cual candidato ni que tengamos dos o tres concejales o diputados (cosa que no se debe despreciar en la lucha) sino de nuevas formas de gobierno que aseguren la participación y decisión de las mayorías en el manejo de la cosa pública.
La materialización del reclamo popular de que gobierne el pueblo exige la construcción de nuevas instituciones. De órganos de gobierno donde las decisiones ya no estén en manos de veintidós concejales, un intendente y cuatro secretarios, para nombrar un ejemplo.
Aquí vale aclarar que la mayoría de los grupos componentes del BPN consideran incorrecto hablar de nueva institucionalidad. Nosotros creemos que aun en el socialismo existe una institucionalidad, y que durante un tiempo la humanidad deberá lidiar con esa cuestión, aunque éstas deben adquirir un carácter que las vaya “extinguiendo” paulatinamente y no fortaleciendo.
La nueva institucionalidad de la que hablamos cuestiona profundamente el precepto actual de que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”. Ataca no sólo a la letra, sino a la médula misma de la institucionalidad burguesa cuando propone la participación y ejecución directa del pueblo en los asuntos públicos, por lo que para materializarse debe poder ser aprehendida por miles y miles de mujeres y hombres del pueblo. Por ello debe adquirir una forma concreta: el derecho a decidir sobre la cosa pública de todo el pueblo –en forma directa- a través de los Cabildos o Asambleas Populares.
Es el pueblo quien debe decidir sobre el presupuesto y todo lo atinente a la vida social. Debe decidir cuánto se destina a salud, a educación, viviendas, obra pública, etcétera. Dónde, cómo y cuánto invertir en ello; fijar los sueldos de los funcionarios públicos así como la duración de sus mandatos.
Esto, que nuestro Movimiento denomina Participación Popular Democrática, para que sea realidad necesitará –en lo político- de la suma de todas las fuerzas populares: socialistas, democráticas, antiimperialistas y antimonopolistas, o sea, de todas y todos quienes estén a favor del desarrollo integral, libre, democrático, independiente y con igualdad social de nuestra nación.
En lo metodológico, de una multiplicidad de acciones: marchas, acampes, petitorios, conferencias, cortes de ruta, ocupaciones, mítines y hasta la participación electoral.
La combinación de todas estas formas de lucha y participación, bajo la égida de la acción directa, es lo que abrirá la vía para su concreción.
Con lo cual, en el caso de debatirse una posible participación electoral ya no se trataría de poner por adelante el tema del candidato o la candidata, sino de cómo iniciamos un camino para dar vuelta realmente la tortilla, para hacer realidad el reclamo del 2001.
En todo caso los candidatos o candidatas deberían ser quienes mejor hayan venido expresando en las luchas este reclamo.

Antiimperialismo y socialismo

Otro acuerdo importante que queda como tarea a desarrollar desde este agrupamiento (y desde luego desde cada organización) es lo referido al antiimperialismo y la propaganda socialista.
Ello significa pensar acciones políticas, formas organizativas y planos de construcción que permitan: a) un reagrupamiento político y social de la nueva izquierda. Una nueva izquierda capaz de superar los límites de la izquierda tradicional así como de las corrientes posmodernistas surgidas al calor del derrumbe del mal llamado “socialismo real”. En ese reagrupamiento deben poder encontrar su puesto de lucha tod@s aquellos intelectuales, artistas y profesionales comprometidos con una salida revolucionaria proletaria a los problemas del pueblo; b) acciones de masas “masivas”, tanto como acciones de masas “restringidas” al sector políticamente más comprometido, de claro contenido antiimperialista y antimonopolista con una perspectiva clasista.
Los acuerdos que han ido despuntando en las conversaciones con el BPN tienen una importancia a largo plazo. Parte quedó expresado cuando comentamos la posibilidad de impulsar desde allí un reagrupamiento más vasto, así como también contribuir a poner un mojón en la lucha por poner fin a la dispersión que ha venido sufriendo el campo popular.
Como expresamos en nuestra intervención en el acto homenaje al Comandante Santucho, el BPN tiene la gran responsabilidad de contribuir en la construcción de la herramienta política de los explotad@s y oprimid@s para su liberación. Para ello nuestra guía será el pensamiento y la acción del Comandante Guevara y del Comandante Santucho y de la organización que construyera junto a otros revolucionari@s, el PRT-ERP.