SALARIO Y PLUSVALIA: El IRPF no debe ser aceptado por los trabajadores

10.Ago.07    Noticias
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El movimiento obrero está discutiendo el IRPF, los dirigentes sindicales “amarillos de izquierda” lo han aceptado de recibo, pues viene de la fuerza política que gobierna, de la cual se sienten parte; otros sectores lo aprueban y tratan de mejorarlo aumentando el mínimo imponible o que incluyan más descuentos y otros, lo rechazamos de plano y exigimos impuestos a las finanzas, a las ganancias y al patrimonio. Es una discusión compleja que se está convirtiendo en una ardua polémica y cuando es así, hay que ir a las fuentes, sobre todo a “Carlitos”


El Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) no debe ser aceptado por los trabajadores ni aún con ciertos topes

SALARIO, PRECIO Y GANANCIA – Carlos Marx

En ese documento, Marx define claramente lo que es el salario, lo que el capitalista paga por la compra de la fuerza de trabajo de un obrero y define su valor, que no tiene nada que ver con el precio que paga, que es el salario.
¿Qué es, pues, el valor de la fuerza de trabajo? – dice Carlos Marx
“Al igual que el de toda otra mercancía, este valor se determina por la cantidad de trabajo necesaria para su producción. La fuerza de trabajo de un hombre existe, pura y exclusivamente, en su individualidad viva. Para poder desarrollarse y sostenerse, un hombre tiene que consumir una determinada cantidad de artículos de primera necesidad. Pero el hombre, al igual que la máquina, se desgasta y tiene que ser reemplazado por otro. Además de la cantidad de artículos de primera necesidad requeridos para su propio sustento, el hombre necesita otra cantidad para criar determinado número de hijos, llamados a reemplazarle a él en el mercado de trabajo y a perpetuar la raza obrera. Además, es preciso dedicar otra suma de valores al desarrollo de su fuerza de trabajo y a la adquisición de una cierta destreza. Para nuestro objeto, basta con que nos fijemos en un trabajo medio, cuyos gastos de educación y perfeccionamiento son magnitudes insignificantes. Debo, sin embargo, aprovechar esta ocasión para hacer constar que, del mismo modo que el coste de producción de fuerzas de trabajo de distinta calidad es distinto, tienen que serlo también los valores de la fuerza de trabajo aplicada en los distintos oficios. Por tanto, el clamor por la igualdad de salarios descansa en un error, es un deseo absurdo, que jamás llegará a realizarse. Es un brote de ese falso y superficial radicalismo que admite las premisas y pretende rehuir las conclusiones. Sobre la base del sistema del salario, el valor de la fuerza de trabajo se fija lo mismo que el de otra mercancía cualquiera; y como distintas clases de fuerza de trabajo tienen distintos valores o exigen distintas cantidades de trabajo para su producción, tienen que tener distintos precios en el mercado de trabajo. Pedir une retribución igual, o simplemente una retribución equitativa, sobre la base del sistema del salariado, es lo mismo que pedir libertad sobre la base de un sistema esclavista. Lo que pudierais reputar justo o equitativo, no hace al caso. El problema está en saber qué es lo necesario e inevitable dentro de un sistema dado de producción. Según lo que dejamos expuesto, el valor de la fuerza de trabajo se determina por el valor de los artículos de primera necesidad exigidos para producir, desarrollar, mantener y perpetuar la fuerza de trabajo.”
Los dirigentes sindicales “amarillos de izquierda” no han investigado en los últimos años, disponiendo de grandes recursos e institutos de investigación (Cuesta Duarte), la cantidad de trabajo socialmente necesario para reproducir la fuerza de trabajo. O sea los elementos esenciales de la canasta familiar que incluye el sostén del trabajador y su familia, pues debe engendrar los hijos que lo sustituyan cuando se retire del mercado de trabajo. La burguesía a través del Semanario Búsqueda lo ha hecho (32 mil pesos).
El salario mínimo es de 3150 pesos (décima parte de la canasta) y el salario promedio para el 70 % de la clase trabajadora es de 7500 pesos (cuarta parte de la canasta). O sea que grabar los salarios por debajo de 32 mil pesos choca con el valor socialmente necesario de la fuerza de trabajo en nuestro país y le estaría dando la razón a quienes dentro del movimiento obrero plantean el impuesto a partir de esa cifra. Sin embargo, esta visión sería unilateral, pues falta analizar el otro aspecto de la venta de la fuerza de trabajo que es la plusvalía.

PLUSVALIA O PLUS PRODUCTO

En el mismo documento, Carlos Marx define a la plusvalía, a saber:
“El valor de la fuerza de trabajo se determina por la cantidad de trabajo necesario para su conservación o reproducción, pero el uso de esta fuerza de trabajo no encuentra más límite que la energía activa y la fuerza física del obrero. El valor diario o semanal de la fuerza de trabajo y el ejercicio diario o semanal de esta misma fuerza de trabajo son dos cosas completamente distintas, tan distintas como el pienso que consume un caballo y el tiempo que puede llevar sobre sus lomos al jinete. La cantidad de trabajo que sirve de límite al valor de la fuerza de trabajo del obrero no limita, ni mucho menos, la cantidad de trabajo que su fuerza de trabajo puede ejecutar. Tomemos el ejemplo de nuestro hilador. Veíamos que, para reponer diariamente su fuerza de trabajo, este hilador necesitaba reproducir diariamente un valor de tres chelines, lo que hacia con su trabajo diario de seis horas. Pero esto no le quita la capacidad de trabajar diez o doce horas, y aún más, diariamente. Y el capitalista, al pagar el valor diario o semanal de la fuerza de trabajo del hilador, adquiere el derecho a usarla durante todo el día o toda la semana. Le hará trabajar, por tanto, supongamos, doce horas diarias. Es decir, que sobre y por encima de las seis horas necesarias para reponer su salario, o el valor de su fuerza de trabajo, tendrá que trabajar otras seis horas, que llamaré horas de plustrabajo, y este plustrabajo se traducirá en una plusvalía y en un plusproducto. Si, por ejemplo, nuestro hilador, con su trabajo diario de seis horas, añadía al algodón un valor de tres chelines, valor que constituye un equivalente exacto de su salario, en doce horas incorporará al algodón un valor de seis chelines y producirá el correspondiente superávit de hilo. Y, como ha vendido su fuerza de trabajo al capitalista, todo el valor, o sea, todo el producto creado por él pertenece al capitalista, que es el dueño pro tempore de su fuerza de trabajo. Por tanto, adelantando tres chelines, el capitalista realizará el valor de seis, pues mediante el adelanto de un valor en el que hay cristalizadas seis horas de trabajo, recibirá a cambio un valor en el que hay cristalizadas doce horas de trabajo. Al repetir diariamente esta operación, el capitalista adelantará diariamente tres chelines y se embolsará cada día seis, la mitad de los cuales volverá a invertir en pagar nuevos salarios, mientras que la otra mitad forma la plusvalía, por la que el capitalista no abona ningún equivalente. Este tipo de intercambio entre el capital y el trabajo es el que sirve de base a la producción capitalista o al sistema del asalariado, y tiene incesantemente que conducir a la reproducción del obrero como obrero y del capitalista como capitalista.”
Acá aparecen de nuevo los dirigentes sindicales “amarillos de izquierda”, que con sus recursos y sus institutos de investigación desde la década del 80 no han estudiado la plusvalía arrancada a la clase trabajadora. Amantes del Pacto Social no pueden concienciar a los trabajadores de su condición de explotados. Si los trabajadores supieran que con 30 minutos o una hora de trabajo ganan su salario y trabajan siete horas por día para engordar al patrón, no les sería fácil ocupar su papel de conciliadores de clase frenando las movilizaciones por aumentos salariales.
Los últimos datos sobre la plusvalía que disponemos elaborado por el PITCNT son de 1986 (textual):

¿Cuáles son los salarios y las ganancias en el total del precio de los productos industriales?
¿Y en cuánto tiempo gana el trabajador su sueldo (en horas y minutos)?

Si el promedio de la recomposición salarial de los trabajadores industriales era en 1986 de una hora y 51 minutos, como será la actual recomposición con la caída del salario del 2002, la aplicación de nuevas tecnologías, el aumento de la inversión y el auge de los precios internacionales de nuestros productos.
Es criminal la política económico-social implementada por este gobierno para con la clase trabajadora y no menos responsable es la camarilla de burócratas enquistados en los puestos de dirección del PICNT que siendo conscientes de esta cruel explotación son serviles al modelo económico impulsado por el imperialismo, las multinacionales y sus socios de turno.
Hagamos una aproximación actual de cifras de la posible plusvalía en precio. El Producto Bruto Interno llega a unos 20 mil millones de dólares, ¿cual es la tasa de ganancia que se aproxime a la plusvalía, teniendo en cuenta en los últimos años la inversión tecnológica en la producción que aumenta la plusvalía relativa, porque la plusvalía absoluta resultante del alargamiento de la jornada de trabajo tiene un techo constitucional de las ocho horas?
¿Cuál es la ganancia que se aproxime a la tasa de plusvalía? Un diez, un ocho, un seis. Significa una plusvalía de dos mil millones de dólares o 1600 millones de dólares o 1200 millones de dólares por año.
El gobierno ha implementado el IRPF tratando de sumar a lo recaudado por concepto del anterior impuesto (150 millones de dólares) llevarlo a 350 millones, donde la clase trabajadora y los jubilados aportarán un 80% o sea unos 160 millones de dólares.
¿QUE ARGUMENTO PUEDE SOSTENER UN IMPUESTO A LOS SUELDOS A LOS TRABAJADORES DESPUES DE SER LOS UNICOS GENERADORES DE LA RIQUEZA Y QUE SON EXPLOTADOS POR LAS MULTINACIONALES Y GRANDES CAPITALISTAS DEL PAIS EN UN ESTIMADO ANUAL DE UNA PLUSVALIA DE 1500 MILLONES DE DÓLARES?
Si el gobierno colocara un impuesto del 10% a las ganancias, se llegaría a la cifra que hoy está saqueando de los bolsillos populares, ni hablemos si se colocan impuestos a las transacciones financieras, a los depósitos, a los bonos, a la herencia y al patrimonio.
NI UN SOLO PESO DE IMPUESTO A LOS SUELDOS Y JUBILACIONES, NO IMPORTA EL MONTO DE LA VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO MANUAL Y/O INTELECTUAL AUNQUE SEAN MENORES O MAYORES DE LA CIFRA DE LA CANASTA FAMILIAR