Vª Conferencia Extraordinaria del PCU: Consecuencia del SI pero NO… La política del NI

07.Ago.07    Noticias
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Cuando eran oposición a los gobiernos de la oligarquía, no aprobaban el pago de la deuda externa, las plantas de celulosa, ni las privatizaciones del patrimonio estatal. Ahora (que están en el gobierno), proponen “renegociar” la deuda externa, aprueban las inversiones de las multinacionales de la muerte en la celulosa y aceptan las privatizaciones. Han renegado del programa por el cual el pueblo luchó con cientos de asesinados y desaparecidos, miles de presos, exiliados y destituidos, muchos del PCU.


Históricamente, las líneas políticas instrumentadas por las direcciones del PCU, estuvieron caracterizadas por la confusión en la resolución de los polos unidos y en lucha de toda contradicción (democracia obrera-democracia burguesa; evolución y revolución; lucha política-lucha armada; dictadura de clase burguesa-dictadura del proletariado; partido de vanguardia-clase trabajadora; etc.)

Desarrollaron un internacionalismo proletario sujeto a la URSS, cuya descomposición burocrática los arrastró, desnudando una carencia en la afirmación en las raíces nacionales. SI a un Partido Comunista del Uruguay pero NO a una política independiente internacionalista.

Desarrollaron SI un partido ideológicamente coherente y disciplinado hasta la crisis de1988, donde NO pudieron frenar la fragmentación y descomposición.

Desarrollaron la política de los Frentes Populares basados en una alianza con la burguesía nacional y los sectores democráticos de las fuerzas armadas para profundizar y defender la democracia burguesa con un programa antiimperialista y antioligárquico y los traicionó la burguesía nacional, no aparecieron los “demócratas” de las fuerzas armadas y no estuvieron sus dirigentes a la altura de los desafíos históricospues no lanzaron la lucha armada disponiendo de un aparato militar forjado en la generosidad solidaria de procesos en vías (muertas o no ) el socialismo. Construcción SI de un aparato militar pero que NO combate.

Desarrollaron históricamente una lucha ideológica contra la socialdemocracia, afirmándose en las concepciones leninistas de que el estado en una sociedad de clases es un instrumento de opresión por lo que la revolución - que es la destrucción del aparato burocrático- militar de la burguesía y meta estratégica de todo comunista - y sin embargo participa con cargos de jerarquía en un gobierno que condena la violencia en general, sin tener en cuenta la violencia que libera de la violencia que oprime, gobierno que lleva adelante una política funcional a las trasnacionales, que profundiza la desigualdad entre las clases y desmantela la soberanía nacional. SI a la revolución proletaria pero NO para poder profundizar la democracia burguesa. Se construye la justicia social con “las armas melladas del capitalismo” al decir del CHE.

Educaron por generaciones en la concepción de la lucha de clases y hoy participan en el gobierno que ha levantado el gran Pacto Social entre capital y trabajo y que concilia con el imperialismo (visita de Bush). SI a la lucha de clases pero NO oponerse a la conciliación de clases. SI al antiimperialismo pero NO enfrentarlo ahora

Esta política de oscilación y oportunismo tiene un origen de clase. La ideología pequeño burguesa se cuela en el movimiento obrero, y cuando sucede, la mayoría de dirigentes al decir de Lenin, se venden por un “plato de lentejas”, pues disponen de cargos y privilegios dentro de aparatos de gobiernos nacionales y municipales y se patea la agudización del enfrentamiento social para mas adelante

La lucha de clases: SI es necesario mantenerla pero NO dilucidarla

El PCU fue parte protagónico en las experiencias frentistas de 1962 (FIDEL y UP), el Congreso del Pueblo de 1964, la fundación de la CNT, la fundación del FA, la resistencia a la dictadura en el país y en el exilio y lo que unificó no solamente al PCU sino a toda la izquierda fue un programa de liberación nacional y social, un programa antiimperialista y antioligárquico sustentado en el no pago o moratoria de la deuda externa, ruptura con los organismos financieros internacionales, nacionalización de la banca y el comercio exterior, nacionalización de la industria frigorífica y el estanco del tabaco, reforma agraria con expropiación del latifundio, salarios y jubilaciones ligados a la canasta familiar, políticas de pleno empleo, plan nacional de viviendas populares, el estado orientando la economía en su rol fundamental de control a las leyes inhumanas del mercado, control y subsidios a los elementos de la canasta básica, autodeterminación de los pueblos, etc..

Sin embargo, el PCU es parte importe del gobierno “progresista” que paga y adelanta el pago de la deuda externa, que impulsa la reproducción de un sistema capitalista de explotación obrera, con un salario mínimo de 3150 pesos, un salario promedio de siete mil pesos y una jubilación promedio de cinco mil pesos; que saquea los ingresos populares mediante el IRPF, con una política exterior de relaciones carnales con el imperialismo, con envíos de tropas a enclaves intervenidos militarmente (Haití, Congo, etc.); con privatizaciones del patrimonio estatal; con proliferación de latifundios madereros celulósicos y de soja transgénica: tratados de protección de inversiones y de libre comercio con los EEUU, presupuestos estatales que no contemplan las necesidades de salud, enseñanza y vivienda, etc.

El pasado SI, pero el presente NO

Mientras que los ministros, jerarcas y parlamentarios del PCU son obsecuentes a las decisiones del gobierno, por ejemplo la Rendición de cuentas, la dirección partidaria instrumenta una campaña de muros exigiendo el 4,5% del PBI en el presupuesto, votan el miserable monto del salario mínimo, los aumentos salariales con techos de recuperación, jubilaciones paupérrimas y luego instrumentan campañas de aumentos salariales y jubilaciones: votan el IRPF y luego pintan muros “NO a los impuestos a los sueldos”, etc.

SI al acatamiento a las Cartas de Intención del FMI en los hechos pero NO en los dichos. Sus dirigentes sindicales han creado el “amarillismo de izquierda”. Al gobierno de Jorge Batlle le exigían el salario mínimo en el 2004 de un cuarto de la canasta familiar 5.500 pesos (hoy sería la cuarta parte de 32 mil pesos, unos ocho mil pesos) y resulta que aprueban la actual cifra de 3150.

En definitiva, a lo Cantinflas: SI con el gobierno, pero NO con su política económico-social.

Artículo publicado en el CONSTRUYENDO N°25 (mensuario de la CUR), de julio-agosto de 2007