Intervención de la CUR en Acto 46 aniversario del MRO

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Asumimos el desafío de ser capaces de combinar nuestra acción militante con la valorización de la inteligencia social y política de las y los de abajo. Evidente, no somos los únicos con este compromiso. Por ello no nos envolvemos en el rótulo de \”izquierda verdadera\”. El espacio de la izquierda clasista, anticapitalista, revolucionaria, trasciende las fronteras de la Coordinadora de Unidad Revolucionaria. Eso lo sabemos. Por eso, desde el inicio de este camino, nos planteamos, muy modestamente, jugar un papel en el necesario e impostergable proceso de reagrupamiento político, programático y estratégico de la izquierda revolucionaria.



Intervención en nombre de la CUR, por parte de Juan Carlos Asencio*, en el acto 46 aniversario del MRO.

Montevideo, 21 de abril de 2007

Queridas compañeras y queridos compañeros del MRO

Saludamos esta asamblea militante, de luchadoras y luchadores sociales. Los acompañamos en este nuevo aniversario, lo que es igual a decir que compartimos la rebeldía y el compromiso de revolucionario y socialista que ustedes han venido transitando a lo largo de estos 46 años. Sin acomodarse. Combatiendo a contracorriente de los vientos de la resignación y las profecías claudicantes.

Desde hace casi dos años, el MRO, el FRAS y el Colectivo Militante venimos andando juntos. Recorriendo un camino, ensayando una experiencia de lucha y convergencia política que denominamos Coordinadora de Unidad Revolucionaria. Decidimos hacerlo, porque como ustedes mismos afirman en la convocatoria a este acto, “se impone la re-construcción de la izquierda, la creación de una nueva herramienta política revolucionaria y socialista”. Entre otras tantas razones, porque es necesario despejar el paisaje, eludiendo las ambigüedades, el doble discurso, la confusión, la falsa ilusión de “cambiar desde adentro” del Frente Amplio, el curso neoliberal del gobierno “progresista”.

Es un tiempo de opciones. Asumiendo los riesgos. Para invertir la frustración, la despolitización y la inercia social que imponen la hegemonía reformista y el sindicalismo conciliador. Pero también, para invertir la fragmentación que debilita al campo revolucionario. No habría mejor manera de despilfarrar la conciencia clasista y la radicalidad política acumulada en la lucha del movimiento obrero y popular, que prolongar indefinidamente esta fragmentación. Sería, además, irresponsable.

Es en tal sentido que va nuestra apuesta. La de una izquierda que no tiene compromisos de lealtad con la “gobernabilidad democrática”, ni con la arquitectura institucional del régimen burgués de dominación.

La de una izquierda que practica la independencia clase; que defiende la autonomía de los movimientos sociales; que se involucra en las luchas de resistencia; que levanta como programa las necesidades más básicas de los asalariados, de los sin empleo, sin techo, sin tierra, sin salud, sin vivienda, sin educación.

La de una izquierda que dice NO a las privatizaciones, al pago de la fraudulenta deuda externa, a los TLCs con el imperio, a la flexibilización laboral, a la confiscación de salarios y jubilaciones, al asistencialismo clientelista de la pobreza.

La de una izquierda que denuncia y pelea contra la impunidad del terrorismo de Estado, pero que a su vez, denuncia y pelea contra la criminalización de la protesta social y la violencia de una “democracia electoral” cuyo Estado es funcional a los intereses de las clases propietarias locales asociadas al capital imperialista.

Nuestra apuesta, nada tiene que ver con la auto-proclamación sectaria, ni con la mezquindad del reclutamiento propio. Menos todavía, con pretensiones electoralistas. No descartamos ninguna vía de lucha, ni ningún escenario de confrontación con las clases dominantes y sus representaciones políticas, sean estas neoliberales o “progresistas”, de derecha o socialdemócratas.

Pero hoy, nuestra apuesta fundamental, nuestra tarea urgente, es la de promover y organizar las protestas y las rebeldías más diversas, desarrollando los “contrapoderes” de los sin poder.

Impulsando movilizaciones, huelgas, ocupaciones, marchas, campañas de solidaridad, manifestaciones antiimperialistas. Participando en el proceso de fortalecimiento de la Tendencia Clasista y Combativa, apoyando las luchas barriales, militando en liceos y facultades. Con una perspectiva de acumulación política radical de los protagonistas decisivos de la lucha de clases. Es decir, asumiendo el desafío de ser capaces de combinar nuestra acción militante con la valorización de la inteligencia social y política de las y los de abajo.

Evidente, no somos los únicos con este compromiso. Por ello no nos envolvemos en el rótulo de “izquierda verdadera”. El espacio de la izquierda clasista, anticapitalista, revolucionaria, trasciende las fronteras de la Coordinadora de Unidad Revolucionaria. Eso lo sabemos. Por eso, desde el inicio de este camino, nos planteamos, muy modestamente, jugar un papel en el necesario e impostergable proceso de reagrupamiento político, programático y estratégico de la izquierda revolucionaria.

Reagrupamiento que no obliga a cerrar el libro de cada uno. Ni a renunciar a historias y trayectorias distintas. No se trata de cargar con el pesado equipaje de “fracasos” o inviabilidades propias. Sino de ir pasando las páginas. Imaginando hipótesis nuevas, originales, subversivas, abiertas, plurales. Re-inventando otra aventuras radicales, socialistas, internacionalistas.

La única condición, es continuar siendo, como siempre, irreconcialiables con el capital, con el imperialismo y su mundialización depredadora, que manipula el pasado, se apropia de la memoria, deforma el presente, anula el futuro, y se banaliza en una especie de trabalenguas burocrático que confunde intereses de clase, culturas, identidades. Que mercantiliza todas las relaciones humanas, que discrimina a las mujeres, jóvenes y ancianos. Al tiempo que recicla, ideológicamente, el mito del “progreso” automático del capitalismo realmente existente y el elogio tramposo del “libre-mercado” y la “democracia representativa”.

Ante toda esta apología indecente de un capitalismo que deja un espantoso tendal de pobres “inenpleables”, una escandalosa destrucción medioambiental y una geografía de pueblos masacrados por guerras de conquista imperial, nosotros nos rebelamos. Y seguimos apostando por la revolución, que no es otra cosa que la irrupción incontenible, conciente, organizada y violenta de las masas en los dominios donde su juegan sus destinos.

Esperamos que esta asamblea militante convocada por el MRO sea un nuevo peldaño en esa apuesta que asumimos transitar. Que sea un nuevo empuje del MRO a la construcción de esa unidad de la izquierda socialista revolucionaria.

Con la esperanza entre los dientes, les damos a todas y todos, un abrazo fraternal.

Coordinadora de Unidad Revolucionaria (CUR)

* Juan Carlos Asencio es integrante del FRAS - Frente Revolucionario por una Alternativa Socialista

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