“Cuando un revés táctico no es sinónimo de derrota”. Homenaje de la JUVENTUD GUEVARISTA en el 53 aniversario del Asalto al Moncada

15.Mar.07    Noticias
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Artículo escrito en julio de 2006 como homenaje al 53 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada y reproducido por Boletín Interno a la militancia de la Juventud Guevarista. Hoy lo colocamos en nuestro nuevo espacio en la Web del MRO: \”Declaraciones y Opiniones de la Juventud Guevarista\”.


26 de Julio de 1953, Asalto al Moncada: “El asalto al cuartel ‘Moncada’ no significó el triunfo de la Revolución en ese instante, pero señaló el camino y trazó un programa de liberación nacional que abriría a nuestra patria las puertas del socialismo. No siempre en la historia los reveses tácticos son sinónimos de derrota”. (Informe Central al 1er. Congreso del PCC)

Esta expresión sintetiza lo que significó para los sobrevivientes del Asalto al Cuartel Moncada aquel hecho. Porque lo que fue una derrota desde el punto de vista militar, terminó transformándose en una victoria política, además de generar las condiciones subjetivas en el pueblo y en los combatientes de que se podía enfrentar a la Dictadura de Batista, y que se podía por la vía insurreccional. Así es que seis años más tarde, el 1° de enero de 1959, los guerrilleros liderados por Fidel, Camilo y el Che entran victoriosos en La Habana.
El plan, del cual Fidel fue el mentor, consistía en tomar por asalto los cuarteles militares de Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. El 25 de julio por la noche, Fidel Castro arriba al hospedaje de Bayamo y para reunirse allí con los compañeros responsables, para darles las últimas instrucciones. El objetivo era que el ataque al cuartel de Bayamo sirviera de apoyo al asalto del cuartel Moncada y que desviara la atención de las fuerzas batistianas para evitar que enviaran refuerzos a Santiago. El plan consistía en la toma de la posta principal, aprovechando el descuido de esta. Los atacantes, vestidos con el uniforme militar conseguido por un compañero infiltrado en el ejército de Batista, irrumpirían en el cuartel para reducir el personal. Por causas no premeditadas hubo que adelantar el asalto y atacar violentamente, por sorpresa. El ataque fue un fracaso.
El ataque al Moncada significaba enfrentarse a la segunda fortaleza militar batistiana que contaba con más de mil hombres. Ciento treinta y cinco hombres se prepararon para asaltar el cuartel. Se enfrentaban a un ejército más numeroso y mejor armado: los asaltantes contaban con escopetas calibre 12, calibre 16 y fusiles de 22 milímetros; la única arma de guerra que tenían era un fusil M-1.
Fidel encabezó un grupo de noventa hombres que atacó por la posta tres del Moncada, en tanto Raúl ocupó con otros hombres el Palacio de Justicia, y Abel Santamaría el hospital Saturnino Lora, ubicados ambos en el perímetro militar.
El factor sorpresa fue frustrado, una patrulla de recorrido exterior advirtió la presencia de los combatientes y se entabló un intenso combate en el que los soldados batistianos dominaban en cantidad de armas, calibre y posición. Durante el enfrentamiento cayeron 8 combatientes revolucionarios; solo Abel Santamaría se mantuvo combatiendo para proteger la retirada de Fidel y su maltrecha columna.
El enemigo desató una orgía sangrienta. El joven Abel fue un gran ejemplo de resistencia ante tanta crueldad. Murieron asesinados 52 revolucionarios y 18 fueron detenidos y enviados a prisión, entre ellos Fidel y Raúl.
El asalto al Moncada significó el primer paso. El duro revés recibido fue tomado como una derrota circunstancial por aquel grupo de jóvenes, de no más de 25 años, que decidió tomar las armas para acabar con la dictadura pro-imperialista de Batista. Tan fue así que volvieron a intentarlo tres años más tarde con el desembarco del Granma y el inicio de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, que culminaría en el ’59 con el triunfo de la revolución.
Para nosotros el asalto al Moncada significa un ejemplo de convicción, dignidad y compromiso revolucionario. Este hecho no fue un intento voluntarista de terminar con la opresión que sufría el pueblo cubano, sino todo lo contrario, se transformó en la “chispa que incendiaría la pradera”.
Saludamos desde aquí a los compañeros caídos en aquella acción y a los sobrevivientes que todavía hoy siguen combatiendo, mediante otras formas, con una tremenda dignidad y coraje, contra el imperio yanqui, luchando por ver su Cuba Libre y Socialista.
¡Salud heroico pueblo cubano! ¡Viva la Revolución! ¡Viva el Socialismo! ¡Hasta la Victoria Siempre, Venceremos!