Intervención Central. Acto MRO-FRAS contra Bush y el Gobierno. 2 de marzo de 2007

07.Mar.07    Noticias
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La lucha contra el reformismo-socialdemócrata y contra el imperialismo no cesa por decreto, la lucha de clases no se puede detener por decreto, se puede engañar, mentir, ocultar una, diez, mil veces, pero no se puede mentir toda la vida. La responsabilidad histórica recae sobre nosotros, no solo el MRO-FRAS, la CUR, sino sobre las espaldas de todo el espacio revolucionario, de las compañeras y compañeros que día a día luchan y confrontan, de los que se están desilusionando, de los que la vieron hace 20 años, de los que la están viendo ahora y de los que vendrán dolidos, traicionados. Con todos tenemos que construir la alternativa popular, por la liberación nacional y social, por la revolución y el socialismo.


2 de Marzo de 2007

INTERVENCION FINAL ACTO MRO-FRAS

(Intervención a cargo del compañero Alberto Boga del FRAS)

Siguiendo el hilo conductor de las intervenciones de Mónica y Sergio, caracterización del imperialismo y caracterización del gobierno, nos proponemos incursionar en la propuesta alternativa.
Si la lucha ha sido y es importante para el desarrollo de la alternativa revolucionaria, también importa el tema la unidad de los revolucionarios junto al pueblo.
Todos los movimientos, partidos, grupos y militantes del espacio de intención revolucionaria se han pronunciado sobre la importancia de la unidad de los revolucionarios.
Todos hemos tenido que apelar a nuestras reservas para sobrevivir en un mar de reformismo y claudicación, para hacerlo, algunas organizaciones se han fragmentado, otras se han debilitado, pero todas han sido consecuentes en el espacio de la revolución y el socialismo.
La unidad, entonces, es una aspiración estratégica, para más adelante, pues parte de una actualidad de dispersión y fragmentación, no podemos ser ingenuos ante la cruda realidad; pero esa realidad se ha ido modificando. Nos fuimos encontrando en las movilizaciones sociales de los espacios radicales (DDHH, conflictos, tendencia clasista, radios comunitarias, ocupaciones, cortes de calles y rutas, desocupados, etc);. Hoy es una muestra cabal la Coordinadora Antiimperialista por la venida del genocida Bush. Es hora al decir del CHE “de atemperar nuestras diferencias y unificar nuestros proyectos revolucionarios”
Somos conscientes de las diferencias ideológicas, de las estructuras organizativas dispares y de los distintos tiempos políticos, pero todos estos argumentos no deben justificar la falta de un trabajo cotidiano de encontrarnos al calor de la lucha de clases. Se nos abren grandes posibilidades de vincularnos con vastos sectores populares; las propuestas alternativas al neoliberalismo de corte socialdemócrata y progresistas están signadas por el fracaso, si estamos convencidos de ello; hoy, entonces, la historia nos exige estar a la altura de la responsabilidad de participar en las futuras y predecibles luchas populares por la frustración generalizada causada por los progresistas, entonces, tenemos que estar más unidos, más confiados, más combativos, más fuertes fruto de una unidad consciente haciendo pesar los puntos en los cuales estamos de acuerdo más allá de aquellos puntos que hoy circunstancialmente nos separan.
Habíamos manifestado en anteriores oportunidades, ya sea a través del CONSTRUYENDO, o en el acto aniversario del FRAS, del 11 de octubre pxmo pasado, que en materia de análisis del gobierno y del imperialismo, encontrábamos muchas coincidencias y por lo tanto pocas diferencias en las caracterizaciones tanto del gobierno como del imperialismo, siempre hablando del espacio revolucionario donde nos encontramos cotidianamente. Donde sí surgen diferencias es en la propuesta de construcción, es en la perspectiva, en la alternativa.
Hemos tratado de ser respetuosos, con las diferentes opciones que observamos se van perfilando dentro de un espacio, que por distintas argumentaciones y valoraciones, aún se encuentra débil, disperso, confundido, donde el gobierno y la mayoría de las dirigencias de los partidos frenteamplistas, acompañado fielmente por la mayoría de las direcciones del movimiento sindical, tienen el gran mérito de generar esa confusión.
La historia nos coloca en este lugar, hoy, unos de los desafíos más grandes es construir la alternativa popular revolucionaria por la liberación nacional y social. Hoy, toma un carácter muy importante elaborar la propuesta, quizá más importante que las críticas, adjetivos y caracterizaciones que podamos hacer del gobierno actual, del imperialismo y de la conducción mayoritaria del movimiento sindical-social. Hoy ya no alcanza con putear, calentarse, amargarse por la traición, resentirse, bajar los brazos, es imperativo crear una opción política diferente y tener una visión propositiva de esta coyuntura.
Para el MRO-FRAS, algunas cosas están claras, y pretendemos compartirlas con los compañeros aquí presentes y difundirlas en todos los ámbitos de lucha donde nos encontramos. Está claro para el MRO, que hace 15 años con una furibunda denuncia sobre la caracterización de la socialdemocracia y el reformismo se alejaba del Frente Amplio, y se mantuvo firme y coherente tratando de impulsar frentes obreros revolucionarios, manteniendo la definición clara y tajante, que desde adentro de esa fuerza política era imposible torcer el rumbo elegido, que la conducción del Frente Amplio había caído inexorablemente en manos de pequeñoburgueses conciliadores y potenciales traidores.
Está claro para el FRAS, que se fundó el 8 de octubre de 2003, un año antes de las elecciones, y quienes impulsamos este frente éramos y somos militantes sindicales y sociales comprometidos con la lucha clasista, donde se sabía que arrasaba la propuesta progresista, y que ésta iba a elegir este camino que hoy estamos viviendo. Tanto el MRO como el FRAS, tuvieron una participación en ese proceso electoral llamando a votar en blanco, levantando el programa histórico de liberación nacional y social hacia la reconstrucción de una izquierda revolucionaria. Vale aclarar que el MRO tuvo la misma participación en los dos períodos electorales anteriores: 1994 y 1999. Si bien este accionar no nos permite golpearnos el pecho ni sacar conclusiones soberbias o peyorativas, si nos permite –con humildad y modestia- impulsar y seguir insistiendo en la construcción de la unidad de los revolucionarios y la búsqueda de una propuesta alternativa, y es por ello que también tenemos claro, que no somos ni pretendemos ser, ni seremos, los primeros, ni los únicos, que esta responsabilidad que la historia coloca sobre nuestras espaldas es y deberá ser de un gran espacio de organizaciones y militantes clasistas.
Es precisamente en este marco que proponemos dar respuestas a tantas interrogantes y confusiones. Y para poder encontrar respuestas, y poder plantear alternativas debemos obligatoriamente recurrir a la ideología. ¿Qué quiere decir esto? Para poder hacer un análisis del gobierno, la etapa, el imperialismo, debemos hacerlo con la ideología de los trabajadores, de la clase obrera, de los explotados, lo mismo que para encontrar las propuestas alternativas, debemos partir de la ideología. A la mayoría de los trabajadores junto al pueblo y como parte de éste, nos han acostumbrado a analizar y pensar con la ideología burguesa, y muchas veces, caemos en esa trampa. Es seguro que si escuchamos al presidente hoy presentando las bonanzas del gobierno progresista con la cabeza burguesa que ellos lo hacen, tendremos resultados maravillosos. Pero si las mismas cifras, datos, porcentajes, los analizamos con nuestra ideología, la de la clase obrera, la del marxismo revolucionario y científico, seguramente encontraremos que los datos y resultados para nuestros intereses son nefastos.
El auge del reformismo, en nombre del realismo político, ha desmerecido la utilización de los principios ideológicos para hacer política. Al desconocer, que la ideología es la luz que alumbra el camino, se marcha a tientas.
Desde el MRO-FRAS, hemos definido algunos principios ideológicos. A la propuesta reformista hay que proponerle la propuesta revolucionaria, a la democracia burguesa hay que proponerle la democracia proletaria, al sindicalismo burocrático-conciliador hay que proponerle un sindicalismo democrático confrontador, germen de la nueva sociedad y de la práctica democrática de los trabajadores, a la paz burguesa de conciliación y dominio hay que proponerle la lucha revolucionaria de liberación. La independencia de clase de los trabajadores no es la independencia de clase de todos los partidos políticos, es independencia de clase de los partidos burgueses. Los partidos y frentes de clase obrera con las organizaciones sociales clasistas tienen los mismos intereses, tienen intereses en común, por lo tanto deben marchar unidos. No puede haber organización política revolucionaria si no hay un sindicalismo clasista revolucionario. Es por ello, que la construcción de una alternativa política revolucionaria va de la mano de la construcción de un sindicalismo clasista. Consideramos y estamos convencidos, que la revolución, es decir la destrucción del sistema capitalista y la construcción del socialismo necesita de la clase obrera organizada junto al pueblo y a las organizaciones políticas les corresponde su papel de conducción.
Un segundo aspecto, es la estrategia. La estrategia, si sigue consecuentemente los principios ideológicos se define con relativa sencillez. Nuestra estrategia –la del MRO-FRAS- no es electoral. Nosotros estamos absolutamente convencidos que la liberación nacional y social, así como la construcción del socialismo, no avanzan dentro de la democracia burguesa, no se resuelve con dos, diez, o 50 diputados y senadores. Un ejemplo lo veíamos ayer cuando asume como presidente de la cámara de diputados un excomunista, exdirigente sindical de la salud y del PIT y la resistencia entre el 80 y el 85, que hacía loas a la democracia, parecía escuchar a Alfonsín presidente de Argentina cuando dijo: “la casa está en orden, con la democracia se come, con la democracia se construye, con la democracia se estudia”, luego del levantamiento de los carapintadas. Para nosotros, la estrategia la definimos claramente, para que nadie se confunda: “es la toma del poder por la clase obrera junto al pueblo, y esta se logrará por la violencia organizada de las masas”. Estos principios estratégicos nos eximen de mayores comentarios, pero echa luz para que nadie se confunda, y sobre todo para que nadie confunda táctica con estrategia.
La táctica es coyuntural, es modificable, se pone a prueba con la práctica cotidiana. La elaboración teórica de la táctica se desprende de los análisis desarrollados por los compañeros que me precedieron. Para elaborar la táctica y que ésta no se divorcie de la estrategia, se necesita un estudio responsable de los factores externos e internos de la coyuntura. Es decir el análisis objetivo del imperialismo y el gobierno, debe ir de la mano del análisis del terreno donde se desarrolla la lucha o el movimiento, y del análisis de nuestras propias fuerzas. Estos tres aspectos están indisolublemente ligados entre sí, cualquier error o valoración equivocada nos obliga a modificar la táctica. Ya tenemos el análisis del imperialismo y del gobierno, que además hemos recibido valiosos aportes del Colectivo Militante – compañeros de la CUR – y de los talleres que hemos realizado, los aportes realizados en el 1er. Congreso de la Tendencia Clasista, mesas redondas promovidas por Siete sobre Siete, se ha colectivizado desde diferentes ángulos el diagnóstico de la realidad.
Hoy el auge de reformismo en el mundo muestra 160 partidos socialdemócratas, sesenta de ellos están en gobiernos o cogobiernos y en nuestra América Latina están en el gobierno de 12 países y son segunda fuerza en México, El Salvador y Colombia. La correlación de fuerzas para las fuerzas revolucionarias está lejos de ser favorable, y aunque en el marco de la resistencia de los pueblos se avizoran posibles triunfos, seguimos cuesta arriba.
En nuestro país, el gobierno todavía dispone de respaldo, aunque haya perdido credibilidad y cunde cierta confusión y frustración. No vemos que en los pxmos dos años se presenten alternativas de ruptura violenta con el sistema imperante de dominación capitalista firmemente controlada por los progresistas en el gobierno y en las mayorías de las direcciones sindicales-sociales, no vemos el desarrollo de un movimiento estilo piquetero de profundización del enfrentamiento, lo que si podemos observar es un creciente descontento popular, una creciente desilusión.
Vivimos en una democracia burguesa, donde la participación democrática se liga a las elecciones. Se ha educado al pueblo en que votando cada cinco años se hace uso de la soberanía popular. Este concepto está profundamente arraigado en el pueblo. El descontento pasa por un fuerte “y ahora a quien votamos”, a “estos no los voto más”, etc. Cuando en el 2004 votamos en blanco lo hicimos dentro de un espacio de 50 mil votos blancos y/o nulos. Surge desde varios sectores la idea de que hay que crear otra “cosa”. En cuanto a nuestras fuerzas, no las cuantificamos, no tenemos esa vocación y desesperación de saber cuantos somos, no nos quita el sueño conquistar “masas”, porque somos conscientes que esta propuesta hoy día no puede arrastrar masas. Y también somos conscientes que los procesos revolucionarios los hacen los pueblos. Sí somos concientes y consecuentes en intentar forjar la ruptura y la construcción, de estar poniendo lo mejor de nuestras fuerzas apoyando todos los métodos de lucha.
Por ejemplo, la lucha sindical-social debe tener sus instrumentos de debate y organización y es por ello que aún en el marco de las grandes debilidades y dificultades organizativas, y políticas que tiene la TCC, estamos comprometidos hasta los huesos a darle todo el respaldo posible.
Si la lucha sindical social importa, en los próximos años el eje político se trasladará al espacio programático electoral y a ese desafío, entendemos debemos dar una respuesta. Y esta idea masticada en el MRO-FRAS, donde hoy estamos reflexionando en voz alta ha encontrado toda una serie de interrogantes y aseveraciones, por ejemplo: “¿y ahora qué hacemos votamos blancos o colorados de vuelta?” “¿y van a votar a estos traidores?” “¿otra vez van a votar en blanco?” “¿por qué no se presentan a las elecciones con candidatos?”. Otros dicen “si el voto cambiara algo ya lo habrían prohibido, no hay que votar nunca más hay que apostar a las organizaciones sociales” todas estas interrogantes y aseveraciones están en el seno del pueblo, y nosotros como parte de él, debemos dar respuesta.
Y si bien nosotros en el MRO-FRAS, tenemos como referente histórico común el comandante Ernesto CHE Guevara, sabemos que no es el más elocuente intérprete de la democracia burguesa, ya que el Che, nuestro Che, se enfrentó a los balazos en todos los lugares que estuvo a los burgueses y lacayos del imperialismo, pero dijo con respecto a las elecciones algo muy interesante “La real capacidad de un revolucionario se mide en el saber encontrar tácticas revolucionarias adecuadas en cada cambio de la situación, en tener presente todas las tácticas y en explotarlas al máximo. Sería un error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado, del mismo modo que sería imperdonable limitarse, tan solo, a lo electoral y no ver los otros medios de lucha armada para obtener el poder, instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario. Si no se alcanza el poder, todas las demás son inestables, insuficientes, incapaces de dar las soluciones que se necesitan por más avanzadas que puedan parecer”. (La experiencia de la Revolución Cubana. Octubre de 1963).
La lucha contra el reformismo-socialdemócrata y contra el imperialismo no cesa por decreto, la lucha de clases no se puede detener por decreto, se puede engañar, mentir, ocultar una, diez, mil veces, pero no se puede mentir toda la vida. La responsabilidad histórica recae sobre nosotros, no solo el MRO-FRAS, la CUR, sino sobre las espaldas de todo el espacio revolucionario, de las compañeras y compañeros que día a día luchan y confrontan, de los que se están desilusionando, de los que la vieron hace 20 años, de los que la están viendo ahora y de los que vendrán dolidos, traicionados. Con todos tenemos que construir la alternativa popular, por la liberación nacional y social, por la revolución y el socialismo.
Un frente programático electoral, esta batalla táctica, nos permitirá acumular en un proyecto estratégico, esta batalla nos permitirá llegar a muchos oídos atomizados, esta batalla táctica nos dará la inmejorable oportunidad de presentar nuestra propuesta y desenmascarar el proyecto continuista, el programa devendrá del análisis de coyuntura que proponemos hacerlo con la más amplia convocatoria a militantes y organizaciones revolucionarias, la organización que nos daremos será en función de ese programa y esa táctica.
Debemos incorporar a la forma burguesa de hacer política, la forma democrática obrera, de mandar obedeciendo, de rotación en los cargos, de ser revocables, de consultar con las bases organizadas los asuntos importantes y no importantes, de no separarnos de la producción por más cargos que se tenga. En definitiva, una vocación de servicio a las mayorías en vez de “hacer carrera”. La ruptura debemos generarla en todos los frentes de lucha, combatir el reformismo, combatir el oportunismo, combatir el sectarismo, combatir el individualismo, combatir el sin-partidismo, combatir las concepciones divisionistas de rechazo a las organizaciones políticas, distanciarnos de los burócratas y conciliadores denunciando sus agachadas, sus complicidades, sus entregas, sus traiciones, no podemos construir una herramienta nueva -que es necesaria y posible- si no destruimos lo viejo.
Debemos tener coraje y firmeza ideológica para no dejarnos confundir y colaborar a la confusión, debemos ser implacablemente duros con las direcciones conciliadoras y oportunistas, pero con la misma firmeza debemos ser abiertos, flexibles y tolerantes con todos los hijos de la clase trabajadora y el pueblo, que sufren doblemente la explotación, la que les proporcionan los patrones y burgueses y las que les proporcionan quienes los engañan.

¡Fuera el genocida Bush y el gobierno cómplice!
¡Fuera las plantas de celulosa!
¡Fuera el FMI! ¡Ni un peso más para pagar deuda externa!
¡Juicio y castigo a todos los culpables del terrorismo de estado
¡Por una producción al servicio de los trabajadores y el pueblo!
¡Pleno empleo y salariazo!
¡A ocupar tierras y fábricas!
¡A construir la alternativa popular revolucionaria!
¡A construir el frente programático electoral!
¡Arriba los que luchamos!
¡Por la liberación nacional y social!
¡Por la revolución y el socialismo!
¡Venceremos!