FARO Documento 1 - Preámbulo


Fuerzas Armadas Revolucionarias “Orientales”

DOCUMENTO 1

IDEOLOGIA / HISTORIA / PROGRAMA

A LOS COMPAÑEROS
Este es un trabajo colectivo, producto del esfuerzo de muchos años de diversas organizaciones, partidos dirigentes políticos y militares, dentro y fuera del país.
La recopilación de los materiales teóricos que le ha servido de base, es patrimonio con carácter general para cualquier organización revolucionaria, por la cual un equipo de compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias “orientales”, le han agregado una definición concreta sobre cada tema objeto de controversia, así como sobre otros puntos que hemos juzgado conveniente completar o ampliar.
Una y otros son el resultado de la lucha revolucionaria, que con sus reveses y sus éxitos, con sus presos y sus torturados, con sus mártires y con sus muertos, han logrado transformar la dura experiencia, en luminosa teoría de la liberación.
Nuestra más cara aspiración es que esta labor de estudio y sistematización contribuya a forjar, en la difícil lucha que nos espera, la unidad de todos los revolucionarios, como un anticipo precursor de la unidad más amplia de todos nuestros pueblos en la guerra popular.

“Toda forma nueva de lucha, que trae aparejada consigo nuevos peligros y nuevos sacrificios, “desorganiza”, indefectiblemente al organizaciones no preparadas para esta nueva forma de lucha. El paso a la agitación desorganizó nuestros antiguos círculos de propagandistas. Mas tarde, el paso a la manifestaciones desorganizó nuestros comités. En toda guerra, cualquier operación lleva un cierto desorden a las filas de los combatientes. De esto es preciso deducir que hay que aprender a combatir. Y nada más!

LENIN “Guerra De guerrillas”

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PREÁMBULO

Los últimos diez años han sido para la América Latina más ricos en experiencias revolucionarias, que todo el siglo anterior. El hecho que despertó el continente fue el triunfo de la Revolución Cubana, así como el que le puso en el camino de su propia revolución fue la muerte del Comandante Guevara.
La Revolución Cubana, enseñó muchas cosas, entre las cuales destacamos:
a)Que la unión política de los pueblos de América Latina solo se alcanzará por medio de la revolución antiimperialista y antioligárquica
b)Que la revolución deberá ser socialista y no burguesa
c)Que el camino para llegar a ella es la lucha armada del pueblo
Gracias a Cuba, se pudo ubicar en su verdadera y entreguista dimensión a ciertos demócratas occidentales y cristianos, títeres del imperialismo como Pepe Figueres, Frondizi, Betancourt, haya de la Torre, Frei, Kubitchek, etc., que hasta entonces habían engañado a tantas generaciones de jóvenes latinoamericanos.
Al proclamar socialista a su revolución Fidel Castro puso al desnudo al reformismo burgués, que durante tanto tiempo había frustrado las mas caras esperanzas de los pueblos.
El sublime sacrificio del Comandante Guevara, a su vez, representante ejemplar de las tesis de la lucha armada de la OLAS, puso al descubierto otro tipo de reformismo, originado no ya en la burguesía, sino en partidos que se denominan así mismos comunistas, y dicen representar los intereses de la clase obrera.
Se trata de un reformismo de origen proletario o seudoproletario.
En la contradicción principal del mundo contemporáneo, entre el imperialismo yanqui y los países oprimidos, se abren para los pueblos dos caminos posibles de enfrentamiento, dos grandes corrientes: las reformistas y las revolucionarias, de acuerdo a la concepción ideológica, a la táctica política y al sistema de organización que se emplee. Esas dos tácticas son distintas tanto en el movimiento político como en el movimiento social o de masas.
Estos diez últimos diez años han sido duros en reveses, fracasos y sacrificios para nuestro continente, pero mucho más se ha aprendido.
Los pueblos han ido desarrollando la guerra revolucionaria poco a poco, que han hecho eclosión en el último año, enriqueciendo los principios generales de la revolución con su propia experiencia, incorporando nuevos métodos de lucha que han probado ser los mas adaptables a nuestra realidad.
Pero esta experiencias no han sido solo de lucha armada, sino también políticas. Dentro de ellas, para nosotros la más importantes es el desenmascaramiento de la política claudicante de los Partidos Comunistas de América Latina, a partir de la denuncia pública que Fidel Castro hiciera contra la dirección derechista del P.C. de Venezuela en marzo de 1967. Este proceso llevó muchos años, consumió muchas energías, e impuso irreparables pérdida al movimiento revolucionario, pero al cabo del mismo, se pudo saber finalmente quienes no estaban en la revolución, se decantó y depuró el campo revolucionario, y al eliminarse las confusiones, al demarcarse bien los límites entre reformismo y revolución, los mejores y más puros cuadros pasaron a integrar y a hacer crecer un nuevo tipo de organización: la organización política y militar revolucionaria.
Poco tiempo después de la muerte del CHE, el continente comenzó a estremecerse con las acciones de múltiples organizaciones revolucionarias, que en Chile, en Brasil, en Argentina, en Bolivia, en Uruguay, y en todas partes, iban forjando una nueva experiencia, que enriquecían considerablemente la táctica de la revolución e incorporaban nuevos métodos y principios, algunos absolutamente novedosos, a al luchas revolucionarias del mundo.
Para nosotros, los uruguayos, en especial, este proceso no fue sencillo, porque por las propias características del país, y por su historia en lo que va del siglo, el reformismo ha sido y es todavía una corriente poderosa, que partiendo del campo de la burguesía a través de las ideas batllistas influyó poderosamente en el movimiento de masas y sindical organizado.
Esto hizo que el Partido Comunista Uruguayo, que hace quince años intentara una aplicación práctica de las ideas marxista-leninistas en nuestro país, fuera perdiendo luego todo ímpetu revolucionario hasta ser ganado totalmente por el reformismo en los tres ámbitos de la vida de un partido: en el de su ideología, influida cada vez mas por la teoría de la coexistencia pacífica, transformada en teoría del tránsito pacífico, que predomina en el movimiento comunista internacional y en la propia Urss, en el de su política, influida por el tradicional reformismo electoralista uruguayo, y en el de su organización, encabezado por el conjunto de viejos dirigentes, y carentes, prácticamente impermeables de toda renovación, y carentes en los hechos, de toda preparación real, posible y efectiva.
Como no podía ser de otro modo, las deformaciones del reformismo no solo distrajeron y desviaron a excelentes cuadros proletarios de la tarea revolucionaria, sino que además influyeron en las propias organizaciones revolucionarias que se iban formando. La consecuencia fue también la deformación sobre todo a través de la unilateralidad de la lucha; en unas organizaciones, por oposición, dedicadas a crear aparatos militares efectivos, o bien a la elaboración ideológica y doctrinaria, en otras, dedicada preferentemente a la lucha continental o a la lucha sindical.
La unilateralidad y dispersión de esfuerzos pereció inevitablemente, en la etapa transcurrida, por la propia lucha armada y el foco en desarrollo, ha puesto en el primer punto del orden del día los grandes temas de la unidad en la lucha de los revolucionarios uruguayos, de la denuncia pública del reformismo y la claudicación a través de una dura batalla ideológica, del trabajo revolucionario en el movimiento de masas, y de la coordinación primero y unidad después de la guerra popular en el Cono Sur o Cuenca del Plata, como se ha pasado a denominar ahora la región en que vivimos.
Para estudiar todos estos temas, se hace necesario pues, analizar la organización política y militar revolucionaria que debemos ir creando en la propia lucha, en los tres grandes ámbitos:
1) El de su ideología, abarcando la teoría y la práctica revolucionaria, sintetizada en el programa.
2) El de su política, comprendiendo la estrategia, la táctica y la política de alianzas.
3) El de su organización, donde luego de establecer bien claramente sus diferencias con el partido reformista, deben analizarse sus principios de dirección y organización, el trabajo político y el trabajo de masas. Por último, un capítulo especial y reservado será la organización militar revolucionaria.
A esta altura del movimiento revolucionario en el Uruguay y en el Cono Sur, un análisis y una sistematización de todas estas materias resulta imprescindible y urgente, y por eso acometemos la tarea, tratando de generalizar las experiencias adquiridas para poder prever mejor las perspectiva futuras, y sin otras pretensiones que la de promover estudios y profundizaciones en cada tema, que faciliten mas y mejores avances en el camino de la revolución.

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